Nac Pop Producciones S.A. – Por Gustavo Arce

Nac Pop Producciones S.A.

Esta reseña critica la versión oficial expresada en el documental 1973, Un Grito de Corazón y explica su función
como herramienta ideológica del kirchnerismo utilizada para capitalizar en su favor las luchas de los ’70.

Gustavo Arce

Grupo de Investigación de la Lucha de Clases en los ‘70 – CEICS

En continuidad con la gestión de su marido, Cris- tina Kirchner apela de manera constante al uso ideológico de la historia de los ’70. En esta línea, no podía faltar la versión cinematográfica oficial del accionar armado de la etapa. El documental 1973, Un Grito de Corazón viene a saldar esta au- sencia mediante una manipulación descarada de los hechos. La encargada de realizar esta tarea es Liliana  Mazure,  actual  Presidenta  del  Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y de la productora ARCA Difusión1, con la que dicho instituto tiene una deuda monetaria por el apoyo al presente largometraje2. Gracias a su con- tenido, 1973, Un Grito de Corazón, segundo do- cumental dirigido por Mazure3, fue declarado de interés por el INCAA4.

En esta reseña repasaremos la mirada oficialista acerca de “cómo se llegó a 1973”5, una mirada idealista y simple según la cual la clase obrera ar- gentina es por naturaleza peronista. Imagen soste- nida a lo largo de todo el documental mediante la eliminación de toda referencia a las fuerzas socia- les y políticas que lucharon por fuera del “armo- nioso universo” de Perón.

 

Memoria

El documental comienza con las imágenes del fes- tejo popular de la asunción del camporismo el 25 de mayo de 1973. Para contar el origen de este “victoria” nacional y popular, la directora remonta su relato a 1930, un tiempo de injusticias y pe- nurias que pronto tocaría su fin con la llegada del General al poder. Para ello recurre a imágenes de archivo y a la palabra de un variopinto conjunto de personas en el que se incluyen a funcionarios en ejercicio, como Eduardo Luis Duhalde6, al es- critor Dalmiro Sáenz, a conocidos ex montone- ros, como Perdía y Vaca Narvaja y a militantes de base de diversas agrupaciones peronistas. El testi- monio de esta comunión de personajes se mez- cla, a lo largo del film, con dramatizaciones que intentan reconstruir la historia del acercamiento “vital” de cada uno de ellos al peronismo. Todos confluyen en la evocación romántica del país en el que vivieron su infancia y en las bondades del primer Peronismo, injustamente arrasado por las fuerzas de la oligarquía y del imperialismo. Una narración, en especial, resume la versión de la his- toria que se sostiene en el documental: un pana- dero le comenta al menor que emplea, que “un tal Perón” puso límites legales al trabajo infantil y que por eso, a partir del día siguiente, trabajará medio día y ganará lo mismo. Así, una fuerte tradición de lucha y de concesiones arrancadas al capital por los trabajadores es suplantada por las dádivas del estado peronista.

Lita Artola, militante de la JP de Vicente López, refuerza la idea: “eso nos criticaba la izquierda. Para nosotros Argentina tenía una mamá, Evita, y un papá, que era Perón.” Es decir, el Estado es to- mado -entonces y ahora- como un ente concilia- dor y superador de la lucha de clases, ubicado por fuera de ella como proveedor del pueblo.

Más adelante, es Jorge Taiana7   quien explica el fundamento de la lucha cuando afirma que la “resistencia” era fundamentalmente contra la imposición de “la democracia [como] un sistema en

el que todos podían votar a su candidato menos nosotros, el grupo mayoritario, justamente por serlo”. Niega al proletariado la iniciativa y la ca- pacidad para luchar por algo más que el funcio- namiento pleno de la democracia burguesa. Por este camino, Mazure evade todos los hechos que generaron e impulsaron las luchas de los ’70 y la enorme disputa política que se abrió en la etapa.

Cuando el documental llega a 1969, el proceso revolucionario abierto en ese momento es presen- tado por Eduardo Luis Duhalde, como una “festividad espontánea” que formaría parte de la larga

resistencia peronista. El ocultamiento de una par- te sustancial de los hechos vuelve a repetirse cuan- do el documental omite la fundamental partici- pación que tuvo el PRT-ERP en fuga del penal de Rawson en 1972. Ni siquiera un elemental respe- to entre militantes la hizo mencionar a los compa- ñeros de esa fuerza ejecutados luego de la fuga.

 

… sin reflexión

“El objetivo entonces era la vuelta de Perón y después, de ahí en más, hablar de política.” “No creo que la película reivindique la lucha arma- da. Sólo quiere dar testimonio del debate de ese momento.”10  Con estas declaraciones, la propia directora nos permite entender el sentido de las reiteradas omisiones históricas del largometraje. Negar sistemáticamente los hechos y el arduo trabajo de la izquierda revolucionaria en todo el período es la única manera de ocultar la escisión del peronismo en los ‘70.

 

Acción…

A partir de aquí, Mazure hace un repaso de la sucesión de experimentos políticos, económicos e institucionales con los que, desde Aramburu a Onganía,  las  fracciones  dominantes  intentaron retomar el control ante una crisis que tendía a agravarse desde 1955. En este contexto, describe el surgimiento y crecimiento ininterrumpido de la Resistencia Peronista a través de acciones relata- das por sus protagonistas. Nostalgiosamente en al- gunos casos y, en otros, con el tono de picardía de quien “pone su primer caño”, junto al párroco del barrio. Esencialmente peronistas, según este do- cumental, las masas sólo ejercen su fuerza para el retorno de su líder y en defensa del programa na- cional y popular del peronismo: soberanía políti- ca, independencia económica y justicia social. La radicalización de este programa en los ’60 se limi- taría a la necesidad de enfrentar la ofensiva de los “monopolios imperialistas”. De allí que la direc- tora refuerce el carácter nacionalista que habrían tomado las luchas destinando largos minutos al relato -a cargo de Andrés Castillo8- del Operativo Cóndor (1966), consistente en la toma y desvío de un avión comercial, haciéndolo aterrizar en las Islas Malvinas para instalar el tema en los medios. La estrategia para justificar la violencia popular es sencilla: las masas, siempre heterónomas, recurren a ella obligadas por la violencia ejercida, prime- ro, “desde arriba”. En esta línea Mazure reduce los temas centrales de debate político de la etapa al uso de la violencia como medio para enfrentar la proscripción del peronismo. Para ejemplificar este punto la directora dramatiza una discusión entre militantes en la que Cooke es citado para enros- trarle a Carlos Olmedo9  que “el peronismo es lo único que la oligarquía no puede dominar” y para hacerle entender que el peronismo es la única y auténtica manifestación del “pueblo argentino”. No resulta llamativa entonces la omisión de- liberada de muchas otras agrupaciones de iz- quierda  no  peronista  que  ya  operaban  en  la época. Tampoco que, sólo se mencione a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que, escindidas del PC, tendrían el buen tino de unirse a Montoneros. Organización que, ne- gando las evidencias existentes respecto a su conflictiva relación con Perón y el peronismo, es presentada como expresión pura del senti- miento peronista de las masas. Para sostener esta  impresión  la  directora  elige  reproducir testimonios que reivindican la recepción posi- tiva por parte del pueblo del secuestro y poste- rior ajusticiamiento de Aramburu.

Lo que el documental se esfuerza en ocultar es la profunda crisis social que impulsó su cuestiona- miento y que empujó el surgimiento incipiente y tenaz de una fuerza militante que defendió con su vida un programa revolucionario y socialista, ca- paz de garantizar la solución de fondo de los pro- blemas de la clase. Esto también explica la aparen- te arbitrariedad de las fechas elegidas como cierre del film y la elipsis que las separa. La funcionaria corta el relato antes de la masacre de Ezeiza, don- de quedó materialmente claro qué lugar tenía la derecha armada en el “glorioso” proyecto del su- puesto líder “natural” de las masas argentinas. El documental termina antes de que Perón eche -en- tre insultos- a la “juventud maravillosa” de la Plaza de Mayo y antes de que la AAA comience a perse- guir y matar “compañeros” en pleno día. Hechos que manifiestan de manera incontrastable las con- tradicciones entre las consignas pseudo-revolucio- narias difundidas entre los militantes de base y el programa claramente reaccionario de la dirección

peronista. Hechos que, si la directora los mostra- ra, tornarían evidente la insostenible falta de auto- crítica que cruza íntegramente al film. En una Argentina como la de hoy, signada por

una crisis que revela los límites del proyecto nacio- nal y popular defendido por el kirchnerismo, este documental resulta funcional a un gobierno pre- ocupado por el control popular. Qué mejor que difundir la imagen de un pueblo/niño incapaz de discernir por sí solo. Qué mejor que desfigurar su trayectoria y mostrar uno de los hitos más impor- tantes de su historia de lucha cómo expresión de un anhelo por el retorno de un líder  dadivoso.

La escena final, ya en 2007, con Alejandro Alo- nso, un militante no vidente que en los ’70 inte- gró el Frente de Lisiados Peronistas, recitando un poema en un colectivo que toma Av. de Mayo hacia la Casa Rosada, es más que una metáfora. Expresa una bajeza mayúscula que se lo aprove- che para intentar hacernos creer que entre aquel 25 de mayo y el presente no ocurrió nada que nos obligue a un cambio radical de estrategia, y que debamos seguir igual que ayer, detrás del es- tandarte que nos guió al abismo.

Notas

1http://www.arcadifusion.com.ar/intro.html 2http://www.criticadigital.com/impresa/index.

php?secc=nota&nid=6898

3Sus  antecedentes  incluyen  la  dirección  de  “Van, Van, Empezó la Fiesta” (2000) – documental sobre el grupo musical cubano- y la producción de “Co- brador, In God We Trust” (2006), dirigida por Paul Leduc, y “La Mala Hora” (2004), además de trabajos de coproducción, animación y diseño de arte.

4http://www.elbondi.com/noticiabreve.

php?cobertura=1657

5 Declaraciones de la directora en http://www.criti- cadigital.com, op. cit.

6Actual Secretario de Derechos  Humanos.

7Actual Ministro de Relaciones Exteriores y Culto. 8Fundador de la Juventud Trabajadora Peronista.  9Carlos Olmedo fue uno de los fundadores de las FAR.

10http://www.criticadigital.com, op. cit.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *