Mural contra mural, por un arte piquetero

Por Nancy Sartelli, Grupo de Muralistas “Piqueteros Carajo” de Razón y Revolución

No es solamente un título. Es la realidad de la lucha de clases, en imágenes, dando batalla en la esquina de Mitre y Farías, en la localidad de San Miguel. De un lado, los paredones de la Universidad de Luján, con el reciente mural inaugurado en relación al 24 de marzo, iniciativa lanzada por el Suteba Sarmiento y garantizada antes, durante y después de su realización por la Organización Cultural Razón y Revolución, en trabajo conjunto con el Partido Obrero. Cruzando la Mitre, al frente nomás, los gauchos de la municipalidad de Aldo Rico siguen blandiendo sus boleadoras de sintético, desde las paredes de la escuela “Japón”. Quizá una fotografía que los abarque sería el resumen de situación en la que se encuentra la docencia aquí hoy: las patas maniatadas por la inminente municipalización de las escuelas, boleadora de la burguesía arrojada desde las últimas leyes 6000 y 6001, avasallando el estatuto. Contra ello, un sindicato opositor a la dirección oficial de Yasky-Maffei, que debate un plan de lucha que, en medio del marasmo, perfile una salida para los trabajadores docentes. En esta situación, sin rodeos, fue el arte quien dejó su eterno rol de animador de fiestas- el que propuso esta vez el primer y hasta ahora único paso realizado en dicho plan: transformar la inauguración del mural, de evento conmemorativo, en un acto en contra de la municipaliza- ción. El 19 de marzo, a las 18 hs., los docentes y organizaciones allí congregadas, recordaron a los asesinados por la dictadura de la mejor manera posible: comenzando un plan de lucha.

De El Aromo a la pared

Hay quienes dicen que “somos pocos”, que tenemos que ser muchos, que hay que prepararse, que el día que salgamos tiene que ser para triunfar, si no, nos desmoralizamos. Quiero contra esto, relatar la experiencia del mural, que fue sostenida por pocos, y que terminó siendo un elemento en la movilización de un sindicato. En diciembre de 2003, se lanzó la convocatoria, desde las secretarías de D.D. H.H. y Cultura del SUTEBA Gral. Sarmiento. La idea del mural, denominado “Huellas de la vida y de la historia”, era realizar una conmemoración del 24 de marzo, pero no desde la congoja, sino a la luz de las luchas actuales. Consigna que generó profundas discusiones porque, para ser fieles a ella, no podía obviarse discutir quién es el sujeto de vanguardia de la lucha actual. Estas discusiones trajeron inmediatamente las otras: el rol del arte en la lucha política. Nuestro artículo sobre el muralismo de Aldo Rico, publicado en El Aromo nº 7 (11/2003), fue la base de nuestra posición. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Representar para recordar o para salir a la pelea? En un 24 de marzo, se trata de combatir la política oficial de la “memoria K”, que tergiversa en el recuerdo romántico-llorón-idealista lo que no
fue sino la lucha cuerpo a cuerpo entre dos clases antagónicas. Y que por eso los asesinaron, no por- que los milicos eran locos. Así actúa la burguesía sacándose la careta cuando el circo democrático se cae a pedazos. Razón y Revolución sostuvo hasta lo último que reivindicar a la vanguardia asesinada en los ’70 no podía ser otra cosa que reivindicar la vanguardia que hoy enarbola, en la lucha contra el mismo capitalismo, la independencia de clase hacia la toma del poder: el sector piquetero organizado bajo la ANT. Sector que, como nunca, está siendo ferozmente atacado, física y moralmente, por la reacción. Ante esta situación, no tomar partido por ellos, objetivamente era hacerlo por la represión kirchnerista presente y futura. Esta discusión la perdimos. La frase que “llenaba” el lado derecho del mural – “¡Piqueteros, carajo!” – tuvo que ser  borrada. De ninguna manera significó que nos bajáramos de la actividad. Al contrario, la tuvimos que sostener más aún, ya que fue objetivamente abandonada por el resto al ver que había fuerzas políticas que no querían pintar sólo una postal. La imagen da también posibilidades de revancha: esa goma finalmente fue prendida fuego; ese mural es un piquete. Allá por febrero hubo otra reunión en donde ya se oía el rumor “…y, si somos tan pocos, yo creo que el mural ya fue.”. Nuevamente, defendimos que el mural había que hacerlo o hacerlo, porque no sólo era por el 24 de marzo, sino también porque era el punto de partida para comenzar a discutir desde lo concreto una política artística de clase en el sindicato, y hacia los artistas. Para nosotros era un medio, una instancia en un proceso. Y esa caracterización del mural nos hizo organizar y sostener un festival para juntar plata para la pintura y establecer un cronograma de trabajo para que se garantizara antes de la fecha prevista. Y cuando en asambleas se planteaba la necesidad de un plan de lucha, RyR planteó que ya teníamos la primer fecha: el 19 de marzo. La moción fue aprobada en asamblea. Hasta en esta pequeña muestra de la
lucha política en el seno del movimiento obrero, la realidad demuestra en su dinámica la fuerza de una programa político-cultural correcto. La pared elegida en principio estaba en la estación San Miguel. Trámites, cartas a la empresa, hasta que abiertamente mandan al sindicato a hablar con la secretaria del intendente rico-kirchnerista Zilocchi: “murales políticos, no.”. Claramente se demostraba nuestro planteo sobre la importancia de este “muralismo” estratégico de la derecha en San Miguel: no van a dejar ni un metro libre, no van a regalar el campo de batalla de las ideas. A días de comenzar el trabajo no había pared. Conseguimos finalmente la ochava de la Universidad de Luján. El mural fue terminado el lunes 15, con la consigna No a la municipalización. En su totalidad, trabajaron diez artistas independientes y cuatro artistas militantes: uno del PO, dos de RyR y una artista del MAS. Finalmente, el viernes 19 de marzo a las 18 hs., en la esquina de Farías y Mitre, se inauguró el mural. Como enseña el movimiento piquetero:
actividad votada, actividad realizada. Por una cultura piquetera Una de las funciones de los artistas es ani
mar fiestas, con más razón si son las de los trabajadores. Colgamos nuestros cuadros, tocamos nuestras guitarras. Pero el compromiso real del arte con la clase obrera es concretarse en actos políticos que reivindiquen y contribuyan al desarrollo de sus intereses históricos. Desde ese lugar decimos a los que todavía dudan si luchar o no, cómo o cuándo, que hay un lugar y una fecha: el 17 de abril, en la séptima ANT. No podemos dudar en enrolarnos allí en donde claramente se manifiesta un programa y un plan de acción en contra del capitalismo corporizado hoy por la mentira K. El hecho artístico-político en San Miguel es un botón de muestra de lo que pueden hacer el arte, la ciencia y sus especialistas en la construcción de un programa obrero revolucionario. RyR propone que las organizaciones protagonistas de la ANT nos demos una comisión de cultura para contribuir a construir la hegemonía de nuestro programa en el conjunto de la sociedad: mostrar los intereses del proletariado como los de todos los explotados y oprimidos por el capital. En San Miguel y el resto del país tenemos aún una ardua tarea a la que se nos opondrán cruces y cristos gigantes, así como hordas de diestros gauchos lanzarán sus boleadoras a nuestro paso, y nos echarán sus perros cimarrones. Pero el movimiento se demuestra andando. Por eso, mientras las paredes de Rico gritan “¡Dios, Patria y Propiedad Privada!” en la esquina de Farías y Mitre un coro contesta: ¡Piqueteros, carajo!

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