¡Muera la metapsicología! La crítica de Georges Politzer a la psicología freudiana – Nicolás Robles López

freud22Club de Amigos de la Dialéctica

Metapsicología es el término utilizado por Freud para nombrar sus teorías. Politzer lo utiliza para englobar a las psicologías mitológicas y precientíficas. Estas se caracterizan por tener como objeto de estudio objetos completamente alejados de lo que, en opinión del filósofo francés, debería estudiar la psicología. Ejemplos de esto son las pulsiones freudianas o el estudio del ser humano por la psicología cognitiva, tomando como metáfora la computadora. Georges Politzer, hace 80 años, comenzó la tarea de desmontar la metapsicología freudiana y de superación de la psicología clásica. Hoy, el camino abierto parece completamente olvidado. Conviene entonces, a quienes nos sentimos incómodos con el estado actual de la disciplina, volver a examinar el intento.

Politzer, ¿psicólogo marxista?

En la década del ’20 Politzer formo parte de un grupo de filósofos que se propuso criticar la filosofía tradicional. En sus primeros trabajos se dedicó a analizar la psicología buscando las razones de su carácter precientífíco. De ese esfuerzo brotará Crítica de los fundamentos de la psicología, en 1927. Cuando los integrantes del grupo, entre los que se encontraba su amigo Henri Lefebvre, deciden dedicarse al marxismo y fundan la Revista Marxista, Politzer se separa de ellos y crea la Revista de Psicología Concreta,1 que se publica entre 1928 y 1929. La separación no se produce por la adhesión de sus compañeros al marxismo ya que los artículos publicados en la revista de Politzer contienen una clara posición favorable con respecto al materialismo dialéctico y a la economía marxista. Los otros dos artículos en los que Politzer se refiere a la psicología son publicados en 1933 y 1939, cuando ya era parte del Partido Comunista Francés. Estos últimos artículos forman parte de una segunda etapa de Politzer en la que, según Lefebvre y Bleger, se “automutila”, al dejar de lado su proyecto de fundar una psicología científica, dedicándose a estudiar economía. Este rumbo había sido anticipado por Politzer en “¿Adonde va la psicología concreta?”. Veamos, sin embargo, hasta dónde llegó en su intento de fundar una …

…psicología concreta

Politzer se plantea, como punto de partida, la necesidad de la unidad de la psicología: no pueden existir distintas psicologías para los mismos hechos. Esta unidad solo puede darse cuando la psicología trascienda la fase mitológica y precientífíca en la que se encuentra. Para lograrlo, Politzer lleva a cabo crítica de fondo a la psicología. El ataque está dirigido a la hipótesis más recurrente en la psicología, la de la vida interior, y a las formas de proceder de la psicología clásica, el realismo, la abstracción y el formalismo.
Para comenzar, Politzer sitúa la psicología clásica dentro de la tradición animista. Dentro de esta tradición lo que se estudia es el alma o cualquier concepto que actúe de la misma manera que el alma. Estos conceptos pueden ser las representaciones, las cargas o cantidades freudianas, las investiduras, las asociaciones de ideas, la memoria, etc. Cualquier concepto abstracto que no tenga que ver con el drama. El drama es lo que fundamentaría la psicología concreta y materialista. El drama es “el conjunto de los hechos humanos considerados en su relación con el individuo humano, es decir, en tanto que constituyen la vida de un hombre y la vida de los hombres'”. Según Politzer, la tradición dramática estaría representada por el conocimiento de la vida cotidiana y las obras de arte, sobre todo la literatura y el teatro. Pero a esta tradición dramática todavía le faltaría consagrarse como una ciencia que permita poner en evidencia las determinaciones individuales de los actos y sentimientos de las personas. Esta ciencia es la psicología concreta.
La fugaz incursión de Politzer en la psicología no le permitió profundizar sus investigaciones, pero nos quedaron algunas claves indicativas. Politzer enumera los tres procedimientos mediante los cuales las investigaciones terminan cayendo en la psicología precientífica. El primero, el realismo, implica que en vez de estudiar los acontecimientos dramáticos se estudian cosas. Las vivencias de las personas se despedazan y se toman como hechos reales, se cosifican. El segundo, la abstracción, implica que el objeto de estudio de la psicología ya no son las personas, los seres humanos, sino las cosas, los procesos mentales, la percepción, etc. El último, el formalismo, es la consecuencia lógica de los otros dos procedimientos. La psicología ya no estudia los hechos particulares de las personas sino que se contenta con procesos generales que nunca se ponen en relación con la vida de las personas. Una pregunta obvia que cuestionaría la validez de la presentación politziana sería la siguiente: ¿Cómo construir una ciencia con hechos particulares protagonizados por personas distintas?
Según Politzer, los hechos psicológicos se pueden dividir en libres y estandarizados. Los primeros pueden acontecer o no en la vida de una persona. “aparecen en el curso del desenvolvimiento de la vida individual a continuación de tales o cuales determinaciones”. Como dice Politzer: “Es así como un hombre joven, buen mozo, rico e inteligente puede casarse o no con una muchacha fea, pobre y nada inteligente”. Los hechos estandarizados son, por lo tanto, hechos que deben ocurrir sí o sí en la vida de la persona, ya que afectan su supervivencia en la sociedad en la que vive. El más claro es el del trabajo, que no está ligado a ninguna determinación individual
Es en este punto que Politzer parte la psicología en dos: psicología individual por un lado y psicología general por el otro. La psicología general puede aspirar a ser ciencia pero a la psicología individual la única aspiración que le queda es mantenerse en el plano artesanal, buscar las determinaciones individuales de cada persona. Entonces, podemos preguntamos si de veras los hechos psicológicos son libres y si existe algún hecho psicológico que no esté determinado socialmente. El autor no parece dejar dudas al respecto: “la determinación de los hechos psicológicos mismos es una determinación económica”. Queda claro también que la psicología general de Politzer lo iba a terminar arrastrando al estudio de la economía. Entonces ¿cómo escapar a la economía, si el mismo Politzer nos dice que el drama es lo que le da la originalidad a la psicología para constituirse como ciencia, pero termina negándolo?

Freud analizado

El plan de trabajo de Politzer incluía la escritura de tres libros y un ensayo. De los libros sólo alcanzó a publicar uno, que trata del psicoanálisis. Los otros dos iban a estar dedicados a la Gestalt y al otro conductismo. La psicología de la Gestalt contiene dentro de sí algo muy valorable, la noción de totalidad. Algo que sirve para desarmar definitivamente al realismo, que deshace al ser humano en partículas. Por otro lado, el conductismo, al plantear la idea de behavior como algo que involucra a la persona como un todo y negar la vida interior, posee elementos rescatables. Sin embargo, Politzer dice que el intento más cercano a la superación de la psicología clásica fue el psicoanálisis. Estos tres intentos nunca llegaron a lograr esta superación. Para lograrla, Politzer intenta buscar lo que hay de rescatable y de descartable en el psicoanálisis e intenta demostrar cómo Freud nunca pudo superar los límites de la psicología clásica.2
La interpretación de los sueños fue la primera publicación de Freud en la que expresaba de manera profunda y sistematizada sus teorías. Este libro será el objeto de estudio detallado por Politzer. Entonces ¿por qué y cómo el psicoanálisis se desprende de la psicología clásica? Y ¿por qué y de qué manera vuelve a la psicología clásica?
Lo primero que Politzer observa en la interpretación freudiana de los sueños es precisamente eso, que hay algo para interpretar, que el sueño tiene sentido. No es sólo una explicación como puede serlo una explicación fisiológica de por qué soñamos. El sueño tiene un sentido y, lo más importante, es que ese sentido está relacionado con la vida de la persona que sueña. Esta vinculación con el concepto de drama es lo que aleja al psicoanálisis de las abstractas elaboraciones de la psicología clásica. El psicoanálisis pone al sueño y al soñar en un plano humano, no lo reduce a meras reacciones químicas de alguna glándula o a asociaciones de representaciones en general. En el psicoanálisis la memoria deja de ser memoria para ser recuerdo de hechos vividos o experimentados por las personas .
Otro aspecto positivo del psicoanálisis es el cambio de método. En vez de la clásica introspección en la que el individuo se autoexamina, el psicoanálisis introduce el relato. El relato permite que el psicólogo tenga a su disposición los materiales necesarios para hacer la interpretación, para buscar el sentido de las conductas y acciones de las personas. Esto, a su vez, lleva a Politzer a negar el concepto de lo inconciente, ya que no tiene sentido que el objeto de estudio mismo de la psicología, el ser humano y sus vivencias, pueda interpretar lo que le pasa. El analizado sabe, conoce lo que le pasa, pero no lo puede interpretar correctamente. Ese es el trabajo del psicoanalista, del psicólogo.
A pesar de esto, Politzer culmina su libro afirmando que Freud se empantana al expresar sus teorías debido a su extrema confianza en la psicología clásica: “Freud es tan sorprendentemente abstracto en sus teorías como concreto en sus descubrimientos”. Es decir, intenta reducir los hechos psicológicos descubiertos a las leyes de la psicología clásica mediante la introducción de “las fantasías fisiológicas, energéticas y cuantitativas”.

Afinando la puntería

La trayectoria recorrida por Politzer nos presenta un problema, el de la especificidad y necesidad de la psicología como ciencia. Politzer parece encontrar lo que fundamentaría la ciencia psicológica, el drama. Pero después de recatar al hombre de entre los mitos de la psicología clásica, lo pierde en la economía. Quizás el error de Politzer se encuentre en su negación de la “situación ideológica”3, representada para él por la escuela de Durkheim, lo que no le permite analizar al ser humano construido por su experiencia concreta en la sociedad capitalista, determinado por la experiencia de clase, pero mediatizada por las superestructuras. Dicho de otra manera, Politzer elimina la multitud de determinaciones que constituyen al individuo. Recuperar este ser humano complejo resulta el primer paso para construir la psicología concreta. Recién entonces se podrá decir, con Politzer, la “metapsicología ha dejado de existir, ahora comienza la historia de la psicología”4.

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1Politzer, Georges: Psicología concreta, Editorial Jorge Álvarez, Bs. As., 1965. Hasta que no se indique lo contrario, todas las citas corresponden a este texto.
2Politzer, George: Crítica de los fundamentos de la psicología, Martínez Roca, Barcelona, 1969. Hasta que no se indique lo contrario, todas las citas corresponden a este texto.
3Politzer, Psicología…, op. cit., p. 127
4Ibid., p. 221

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