Marcar la cancha – Por Gonzalo Sanz Cerbino

gonzalo sanz cervino image 79El programa del Foro de Convergencia y del Grupo de los Seis frente a la crisis

A través del Foro de Convergencia y del Grupo de los Seis, la burguesía se ha pronunciado sobre la salida a la crisis. El Gobierno fustiga contra el “rebrote de neoliberalismo”, pero no tienen nada mejor para ofrecer. ¿Qué nos propone la burguesía? Entérese leyendo esta nota.

Por Gonzalo Sanz Cerbino (Grupo de Investigación sobre la Historia de la Burguesía Argentina-CEICS)

La profundización de la crisis del “modelo” a comienzos de 2014 trajo una novedad política en el campo de la clase dominante: el intento de unificación de sus fracciones detrás de una propuesta crítica del rumbo seguido por el Go­bierno hasta entonces. Así, pocos días antes de la devaluación de enero, se reunió por prime­ra vez el Foro de Convergencia Empresarial. El Foro alineó al conjunto de la burguesía agrope­cuaria, a los importadores (CIRA) y a las frac­ciones más concentradas de la burguesía (AEA, IDEA, Bolsa de Comercio). Es decir, a todos los “críticos” del modelo. Sin embargo, tam­bién logró arrimar elementos cercanos al kir­chnerismo como los bancos privados (ABA) o CAME, que aunque no se sumó sí hizo saber su acuerdo con las propuestas. Incluso, por un momento, pareció que sumaba a la UIA, aun­que debió conformarse con la adhesión, a tí­tulo individual, de algunos de sus dirigentes como Cristiano Rattazzi (FIAT) y Luis Betna­za (Techint).

El primer documento del Foro, difundido a fi­nes de enero, proponía superar la fragmenta­ción del campo empresarial y elaborar de con­junto una serie de propuestas programáticas que buscarían imponer tanto al oficialismo como a la oposición. Luego de salir al ruedo, los miembros del Foro comenzaron a mostrar­se en actos públicos con cada uno de los can­didatos, desde Marci y Carrió hasta Binner y Scioli. Incluso mantuvieron reuniones con sin­dicalistas opositores, como Barrionuevo y Mo­yano. Sus propuestas vieron la luz a fines de abril en un segundo documento. Veamos en qué consisten.

El programa

Las “políticas de Estado” esbozadas en el segun­do documento del Foro comienzan con una se­rie de propuestas sobre el “aspecto institucio­nal”. Allí condensan las críticas que el arco opositor ha hecho al kirchnerismo, desde la “independencia de jueces y fiscales” a la “liber­tad de prensa y el libre acceso a la información pública”.1 También exigieron la independen­cia de los órganos de control y la “erradica­ción de la corrupción”. Sin embargo, estas con­signas abstractas no constituyen el núcleo del programa, que encontramos en sus propues­tas para la “dimensión económica”. Allí abo­gan por bajar la inflación, pero fustigan contra los controles de precios. A su vez, promueven el establecimiento de un “marco regulatorio” que permita “alentar las inversiones de infraestruc­tura en energía, transporte y comunicaciones”. Es decir, liberar las tarifas. ¿Cómo se contiene la inflación si se liberan las tarifas y los precios? Con medidas “macroeconómicas” para enfriar la economía. El Foro propone a su vez bajar la “elevada presión tributaria” sobre las empresas, eliminar los “tipos de cambio diferenciales” y los “gravámenes distorsivos” (retenciones). Lo que supone, como correlato, bajar los gastos es­tatales. Rubén Ferrero (CRA) lo dijo sin tapu­jos: “la inflación es el correlativo de un excesivo gasto público que se cubre con emisión mone­taria”.2 Claudio Cesario (ABA) se pronunció en el mismo sentido: “la Argentina gasta, y gasta mucho, en educación. Desgraciadamente […] los resultados no son buenos: gastamos más y el resultado no es mejor.”3 Por esa razón, aun­que en sus propuestas sociales hablan de erradi­car la pobreza, mejorar la educación y la salud, no promueven aumentar el gasto, sino todo lo contrario. La solución para erradicar la pobreza pasaría por incentivar la creación de “empleo formal”. Manuel Blanco (IDEA) aclaró que “la pobreza se combate con la creación de empleos genuinos, para lo cual debe haber inversión, y para eso deben existir las condiciones”.4 En una reformulación de “teoría del derrame”, la so­lución propuesta vendría de mejorar las con­diciones para la acumulación de capital que, a la larga, daría como resultado más empleo. Y mientras tanto, basta de planes sociales. Por úl­timo, exigen garantizar “el abastecimiento flui­do de nuestra producción” y la “integración al mundo”. Es decir, eliminar las restricciones a la importación y arreglar finalmente el proble­ma de la deuda para acceder al crédito interna­cional. Por eso saludaron cada una de las ini­ciativas del gobierno en ese sentido: desde el acuerdo con Repsol y el Club de París, hasta la “voluntad negociadora” con los fondos buitre.

En suma, nos encontramos ante la vieja pro­puesta de salida por derecha del esquema bo­napartista. El programa del ajuste. La consti­tución del Foro es un intento de unificar a la burguesía argentina detrás de este programa, e imponerlo tanto al gobierno como a sus po­tenciales sucesores. Buscan marcar la cancha. La oposición parece acordar claramente con el programa. El gobierno, a través de sus funcio­narios o de los pocos empresarios adictos que le quedan, ha salido a enfrentar a los miem­bros del Foro. Neoliberales, golpistas, desestabilizadores, fueron algunos de los epítetos que les endilgaron. Sin embargo, ni el gobierno ni las cámaras empresarias que no comulgan con el Foro paracen tener propuestas mejores.

¿Adentro o afuera?

Tres importantes cámaras empresariales coque­tearon con el Foro, aunque finalmente se que­daron afuera. Dirigentes de la UIA, la Cámara de Comercio y la Cámara de la Construcción enviaron representantes a las reuniones de los empresarios opositores. Incluso, aparecieron como firmantes de los dos documentos suscriptos. Sin embargo, las tres entidades adju­dicaron la participación a algunos de sus in­tegrantes, que se habrían arrogado el derecho de firmar documentos a nombre del conjunto. Pero ninguna de ellas criticó la iniciativa unita­ria, y hasta reconocieron coincidencias.

Es claro que no hay tanta distancia entre uno y otro bloque. No obstante, la propuesta de “ajuste salvaje” y recesión que emana del Foro no es conveniente para sectores como el comer­cio, que ganan con el aumento del consumo, para ciertos industriales que dependen fuerte­mente de protección y subsidios o para la cons­trucción, que hoy mantiene su actividad con la obra pública. Intentando mostrar una alterna­tiva, las tres cámaras han reactivado el Grupo de los Seis, que incluye a los bancos nacionales (ADEBA), la Bolsa de Comercio y la Sociedad Rural. Allí, los partidarios del “ajuste modera­do” se encuentran en mayoría.

En las cuestiones de fondo no son tantas las diferencias. Desde la devaluación, la UIA ha mostrado gran preocupación por las paritarias, llegando a pedir al Gobierno la contención de los sindicatos. Según argumentaron, moderar los reclamos salariales es su forma de defender el empleo en plena crisis. Pero se han opues­to con igual vehemencia a cualquier iniciativa que busque evitar despidos, como el restableci­miento del régimen de doble indemnización. En las últimas semanas, el presidente de la UIA, Héctor Méndez, salió a pedir un “ajus­te económico”. Sin medias tintas, se refirió a la necesidad de recortar los subsidios y achi­car gastos.5 Lo propio hizo ADEBA, que apo­yó la suba de tarifas de gas y agua, y exigió que alcance también a la electricidad y el transpor­te. Este es el programa para contener la infla­ción del G6, no muy diferente al del Foro de Convergencia. En ambos casos, el ajuste re­caerá sobre los trabajadores. Además, tanto los miembros del Foro como los del G6 saludaron la voluntad del Gobierno de arreglar con los organismos financieros internacionales. Todos están apostando al endeudamiento como úni­ca alternativa para avanzar con el ajuste sin una explosión social.

¿Y el Gobierno?

Solo algunos representantes de las pymes (las dos CGE y APYME), alienados con el Gobier­no nacional, salieron a discutir el programa del ajuste. Denunciaron que el Foro de Con­vergencia promueve el “enfriamiento” de la ac­tividad económica y del “consumo popular”. Según estas entidades, se trataría de las viejas propuestas del “neoliberalismo” que buscarían abrir la economía y “volver a los mercados de crédito internacionales en función de intere­ses especulativos”. Y ante el inevitable “costo social” del programa, el Foro promovería “un plan criminal integral” que se consumaría con la “represión de la protesta social” y la “estigmatización de la pobreza”.6

Sin embargo, lo que no dicen es que es el pro­pio Gobierno el que está llevando adelante este programa, el que devaluó, e intentó luego con­tener los reclamos en paritarias para consumar la reducción del salario real. También convali­dó los aumentos que vinieron con los “precios cuidados” y avanzó sobre los ajustes de tarifas. Es el que viene pagando religiosamente la deu­da y acordando con los organismos financieros internacionales para conseguir crédito fresco. Y cuando comienzan a sentirse los “costos socia­les” del plan, es el propio Gobierno el que re­prime y alienta a la burocracia sindical para que haga el trabajo sucio.

Más allá de la espuma, la burguesía y el Gobier­no buscan lo mismo: abandonar por derecha el esquema bonapartista, imponiendo un ajus­te que intentan descargar sobre los trabajado­res. Queda en nuestras manos decidir si vamos a marchar detrás de los que solo tienen para ofrecer palos y miseria, o si avanzamos decididamente en una alternativa independiente para defender nuestros intereses.

Notas

1 http://goo.gl/oRI8E4.

2 La Nación, 16/5/2014.

3 Idem.

4 La Nación, 22/4/2014.

5 Cronista, 3/6/2014.

6 http://www.cta.org.ar/entidades-empresa­rias-rechazan-al.html

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