Macri propone y Cristina dispone

Desde hace dos meses el conflicto que destaca en la escena nacional es el paro universitario. Este conflicto estalló a partir de la oferta paritaria del gobierno, que se quedaba 27 puntos debajo de la inflación. Este ataque se da en el marco de un recorte presupuestario de más de $3.000 millones y condiciones educativas cada vez más degradadas.

Frente a esto, los principales gremios docentes iniciaron acciones con “clases públicas” y paro total de actividades. Al conflicto se sumaron los estudiantes. Entre agosto y septiembre tomaron más de 40 facultades. Este cuadro muestra a las claras que el movimiento estudiantil no solo no está muerto sino que tiene energía y organización. En este contexto, la agrupación estudiantil del gobierno, Franja Morada, salió a bancarle los trapos a Macri mientras que el kirchnerismo militó contra los estudiantes y en favor del ajuste del gobierno.

Kirchnerismo y ajuste son términos solidarios. En primer lugar, el recorte presupuestario que tanto denuncian es una tradición que Cristina inauguró. Entre 2013 y 2015 el presupuesto universitario nacional cayó, en términos reales ¡$18.630 millones! Como si eso fuera poco, el recorte se dio (al igual que ahora) en un contexto de degradación generalizada: becas de miseria, falta de comedores y guarderías, albergues estudiantiles escasos y que se caen a pedazos, lo mismo que la infraestructura general de las casas de estudios. De parte de los docentes la situación no era mejor que la actual: una gran masa de trabajan gratis o cobran “rentas” precarias. No es de extrañar que los paros docentes hayan sido una constante en la “década ganada”.

Hoy el kirchnerismo sigue siendo protagonista del ajuste. Por empezar, los rectores y decanos K lo han hecho pasar en sus universidades, sin chistar. Los gremios docentes bajo su control optaron dar clases en la calle para luego levantar completamente cualquier medida de lucha. En San Luis una patota peronista/kirchnerista intentó desalojar a los estudiantes que estaban tomando la universidad. Fuera de la universidad, Alicia K ofrece un aumento del 2% a los docentes de Santa Cruz. Ni Macri se anima a tanto.

En el movimiento estudiantil participaron de las asambleas para garantizar que los gremios K tengan un espacio para carnerear el paro, bajo la modalidad de “clases públicas”. En ciertos lugares directamente bloquearon cualquier medida que visibilice el conflicto. Lo único que se milita allí son las “mateadas”, los apagones de luz y los abrazos simbólicos… Macri agradecido.

Queda claro que es ridículo luchar junto a nuestros verdugos, se llame Mauricio o Cristina. El problema de la educación y nuestro enemigo no es solo Macri, es toda una clase social: la burguesía, que solo nos puede ofrecer una educación cada vez más degradada.

Frente a este panorama, los estudiantes debemos evitar que se planche el conflicto. Hay que profundizarlo. Tenemos la oportunidad para intervenir con nuestras propias reivindicaciones. Debemos levantar la lucha por el salario estudiantil, la construcción de guarderías, comedores y albergues. Esto presupone la eliminación del sistema de gobierno tripartito, que nos condena a ser socios menores del sistema universitario. Hay que avanzar hacia el establecimiento de un régimen de gobierno en el cual una persona equivalga a un voto, sea profesor o estudiante.

La dirección estudiantil actual ha mostrado una incapacidad notable para llevar adelante estas demandas. En el mejor de los casos ha subordinado la lucha a los reclamos de los gremios docentes (la izquierda); en el peor, directamente militaron contra los estudiantes en favor del ajuste (el peronismo, los K y el radicalismo). Esta situación impone la necesidad de construir una nueva dirección estudiantil revolucionaria que impulse la lucha por nuestros intereses y sea independiente de los partidos burgueses.

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