Los errores del presente – Por Stella Grenat

Los errores del presente.La revista La lucha armada en la Argentina y un balance equivocado de los ‘70.

Por Stella Grenat

Grupo de Investigación de la Izquierda en la Argentina – CEICS
Sería ingenuo suponer que no existe un balance de los años ’70. “La guerra sucia”de los militares y la teoría de los “dos demonios” del alfonsinismo son las dos interpretaciones más difundidas. Estas, las dos formas que asumió la versión de la burguesía, son el contenido del saber instituido sobre los hechos sucedidos en aquella época. Así, a su victoria material, que supuso la eliminación física de su enemigo, hay que sumarle el éxito ideológico que significó propagandizar su visión de la historia al resto de la sociedad. Los militares explicaron que lo que existió fue una guerra contra la “subversión” promovida y protagonizada por fuerzas y elementos extraños a “la Nación Argentina”. Una guerra en la que los oponentes eran anónimos “subversivos”, apátridas sin nombres, “desaparecidos”. De sus motivaciones políticas nada sabemos con exactitud: todos, aún los montoneros, intencionadamente peronistas, eran “comunistas”, “guerrilleros”, “de izquierda”. Para la explicación democrática los protagonistas fueron, también, agentes extraños a una ciudadanía que, atónita, se vio inmersa en una “ola de violencia” que atacaba
por derecha y por izquierda. Ambas versiones, buscan ocultar la realidad, poner un velo que
cubra la verdad. Para poder hacer esta tarea nada mejor que negar, pero, y sobre todo,
tergiversar los hechos. Esta es la mejor manera de no conocer. En la dictadura y en plena
democracia el objetivo es que para el sentido común la izquierda, bajo todas sus formas,
aparezca como externa a las masas, como un agente que se infiltra en ellas. Desde estos
enfoques, el fenómeno de la lucha armada aparece desvinculado de la totalidad de la
realidad, ajeno al proceso real de la lucha de clases. La tarea de los intelectuales de izquierda es luchar contra esta forma de “hacer historia”.
Ciencia o ideología
Dentro de los intentos de balances realizados desde perspectivas que se reivindican de
izquierda y que cuentan con reconocimiento en ámbitos académicos, se encuentran los trabajos 1 de Gabriel Rot, investigador “independiente”, vinculado al Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en la Argentina, CEDINCI, dirigido por Horacio Tarcus. Vamos a detenernos en tres de sus trabajos. El primero es Los orígenes perdidos de la guerrilla en la Argentina. La historia de Jorge Ricardo Masetti y el Ejército Guerrillero del Pueblo, publicado por El Cielo por Asalto en el año 2000, editorial que forma parte del CEDINCI. Este texto, cuyo objetivo declarado es “rescatar del olvido” la figura de Ricardo Masetti y a través de él la experiencia del EGP, se limita a la presentación de fuentes y a una descripción minuciosa de dicho suceso. Sus conclusiones,
resumidas en una crítica al foquismo, retoman (sin citar) una antigua crítica formulada en los ’702. De igual modo, no resuelve el tema de la continuidad que se desprende del título de la obra, porque no prueba que el EGP se constituya en el inicio temporal de un proceso, en el punto de partida programático de futuras organizaciones o en el origen de una organización real. Es un dato de la realidad la existencia de experiencias previas al EGP3. Además, su hipótesis acerca de que la continuidad entre el EGP y las experiencias igualmente erróneas de los ’70 se basa en la afirmación, falsa, de que no hubo debate contemporáneo en torno a la estrategia foquista4.
En segundo lugar, su artículo “Notas para una historia de la lucha armada en la Argentina. Las Fuerzas Argentinas de Liberación”, aparecido en el Anuario del CEDINCI n° 14, del verano 2003-2004, en el que Rot aparece como miembro del staff, encontramos, nuevamente, profundas deficiencias. El desarrollo de este trabajo contradice los presupuestos que el propio Rot plantea en la introducción. En ella construye una periodización ideal: primero una etapa de guerrilla rural 1960-1965, seguida por
otra de transición que desemboca en las organizaciones político militares de los ’70.
Esta periodización no sólo no concuerda con la realidad de los hechos5, sino que queda desmentida por la presentación del caso de las FAL, que desde sus inicios en 1959 según Rot “descreían en el campesinado como sujeto revolucionario por excelencia… planteaban una revolución hegemónicamente obrera y apostaban a una insurrección en las ciudades.”
(pp.144). A continuación, sin precisar fuentes ni testimonios, plantea la unicidad de las FAL desde el ’59 hasta bien entrados los ’70 y reacomoda la información para que el resultado final sea ese, usando indiscriminadamente fuentes de los ’70 para explicar la realidad de la década anterior. Existen pruebas de un núcleo 6 que actuó, con una estrategia particular, entre enero/marzo de 1959 y abril del ’69 y que luego se da un reagrupamiento de células que desarrolla otra estrategia, lo que a su vez significa, de hecho, el surgimiento de otro tipo de organización. Será este nuevo grupo el que adopte la denominación FAL. Respecto a la relación de este grupo con las masas, su propuesta es presentarnos una tautología: las FAL nacen profundamente antiperonistas, es decir que en esa coyuntura estaban alejados de las masas, y en su final “las FAL se hallaban deambulando por los suburbios de los movimientos sociales sin tener menor presencia en sus luchas” (pp.158). Su conclusión es, “…la nula influencia de la organización en el desarrollo de las luchas populares…” (pp.158). Nosotros ya probamos que su objetivo no era formar una organización de masas, sino un grupo de especialistas militares7. Este artículo no suma
nada al conocimiento de las organizaciones armadas y deja impresiones fuertemente
negativas hacia las organizaciones de izquierda al presentarlas como ajenas y externas a las
luchas de las masas.
Finalmente nos detendremos en “El mito del Policlínico Bancario”, que hace referencia a la
acción realizada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT), el 29 de
agosto de 1963. Este artículo aparece en la revista trimestral, La lucha armada en la Argentina, dirigida por Rot y Sergio Bufano, cuyo primer número es de diciembre del 2004. Aquí, va a desarrollar un balance crítico de producciones ya existentes y va a darnos a conocer sus ideas respectos a este hecho. Otra vez se muestra preocupado por el tema de los orígenes de las acciones armadas. Intenta clarificar el objetivo político que se esconde detrás de la afirmación de que ésta es la primera acción de la guerrilla urbana. Según él, esta hipótesis: “ha permitido tejer un entramado donde la acción de la guerrilla se presenta despiadada, sin conocer otra lógica que el ejercicio de la fuerza y el interés propio. Un origen delictivo es un inmejorable escenario para despolitizar y desacreditar cualquier praxis revolucionaria, a la vez que sienta las bases de su necesaria represión.”(pp. 21). Para
contrarrestar esta argumentación construye una definición de guerrilla revolucionaria moderna, y luego dice que el MNRT no encuadra en dicha definición.
Termina concluyendo, sin aportar ninguna prueba, que este grupo subordina
su acción a la estrategia del retorno de Perón y que “su relación con las organizaciones político-militares de los ’60 y ’70 no tiene punto de asimilación” (pp. 21).
¿A favor o en contra de la lucha armada?

El balance final de esta producción es que no logra mostrar la realidad ni explicarla. Siguiéndola, no sabemos qué es y porqué surge la lucha armada en la argentina y tampoco cuáles fueron las consecuencias concretas de su intervención en la lucha de clases del período.
Tampoco clarificamos las diferentes estrategias que se escondían detrás de la implementación de la táctica de la lucha armada por parte de las diferentes organizaciones. La confusa imagen que nos queda no es más que la de una suma de experiencias aisladas de la lucha emprendida por el resto de las fuerzas populares, en la cual tanto los partidos u organizaciones de izquierda como sus militantes aparecen como extraños al movimiento real de la sociedad. Tal y como lo afirma su antiguo compañero Tarcus, legendario militante del autonomismo y de las nuevas formas horizontales de participación, para Rot, los partidos y las organizaciones de izquierda son sectas y como tales “…han logrado crecer siempre dentro de su lógica. La secta no crece contribuyendo a construir el movimiento social […] la secta crece a expensas del movimiento social, intenta capturar sus dirigentes naturales, quiere imponerle su programa, su lógica política y, sobre todo, su forma”8. Intentando encontrar algún tipo de racionalidad a tantos errores y sinsentidos (y suponiendo que Rot no intenta, como tantos oportunistas actuales, aprovechar los réditos comerciales de estas temáticas) sólo nos queda creer que se ha perdido en medio de la teoría de los dos demonios. En ningún caso forma parte de un intento de comprender los alcances políticos, tácticos y estratégicos del último proceso revolucionario en Argentina para iluminar el presente y futuro de la clase obrera revolucionaria. Por el contrario, nos parece una nueva contribución a la lectura derrotista del pasado revolucionario. Este tipo de balances no nos alejan de las versiones de nuestros enemigos. Peligrosamente, corren hacia el mismo lado.

 

Notas
1Así es calificado por Horacio Tarcus en el prólogo del libro de Rot.
2Lora, Guillermo: Revolución y Foquismo. Balance de la discusión sobre la desviación guerrillerista, El Yunque, Bs.As. 1972.

3Ya en 1959, actúa la guerrilla Uturuncos y en ese mismo año se constituye el “Grupo Cibelli”, que 4posteriormente confluirán en las FAL. En este sentido, véase el debate que se reproduce en “El partido marxista leninista y el guerrillerismo” publicado en 1964, en el periódico No transar, de la organización Vanguardia Comunista.
5Es imposible ignorar que en la misma época en la que aparecen las experiencias rurales, tienen lugar las acciones de una de las principales guerrillas urbanas latinoamericanas, los Tupamaros uruguayos, que inician sus actividades hacia 1961. Por el lado de las organizaciones armadas de los ’70 tampoco se observan los rasgos que éste autor atribuye al
periodo. Entre principios de 1974 y 1975 el PRT ERP comienza el entrenamiento y conforma dos compañías, Ramón Rosa Jiménez y Héroes de San Gabriel, para operaciones en el área rural de Tucumán.
6Ver Grenat, Stella: “Una espada sin cabeza. Los antecedentes de FAL (1959-1969)”, en Razón y Revolución 7 n° 13, invierno del 2004.
La articulación política del grupo con las masas, puntualmente con la clase obrera, estaba marcada por el antiperonismo cerril que los informantes reconocen. Los miembros de la célula, en discrepancia con la posición bonapartista de Silvio Frondizi, habían adoptado una posición profundamente antiperonista, cercana a la de otras expresiones de la izquierda como las del Partido Comunista o el Socialista. No abandonan nunca esta posición, ni
siquiera cuando, hacia 1964, uno de los primeros miembros de la dirección, Pérez, resuelve ir a militar al campo peronista al lado de Gustavo Rearte. Estas consideraciones políticas no afectaban su desarrollo, apuntaba a la formación de una organización de porque su objetivo, de manera clara y conciente, no masas. La renuncia al trabajo político con las masas
concuerda con su programa: ellos no buscaban concientizar a la clase obrera, ni alejarlas de su ideología peronista, se concentraban en el reclutamiento de individuos potencialmente eficaces en tareas de carácter militar. Cualquier desarrollo de otro frente que no sea el militar se encontraba subordinado a él.

8Véase Grenat, op. cit., p. 132-133 Tarcus, Horacio: “La lenta agonía de la vieja izquierda y el prolongado parto de una nueva cultura emancipatoria”, en El Rodaballo. Revista de política y cultura. Año X, n° 15, invierno del 2004, pp. 37.

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