“Lo que ellos temen es lo que esperamos que suceda”. Entrevista a Michel Savas Matsas, dirigente del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia.

Por Fabián Harari

EA: ¿Qué tradición histórica de fenómenos insurreccionales arrastran los trabajadores griegos, en particular los jóvenes?

SM: Hay una larga tradición de lucha en Grecia, en la cual la juventud jugó un rol protagónico en las insurrecciones obreras y populares. Entre ellas, las más importantes son el período de la resistencia a la ocupación nazi (1941-1944), la lucha contra la intervención imperialista británica en 1944 y la guerra civil (1946-1949) que le siguió. En nuestro partido, el EEK, llamamos a todo el período como la revolución de 1941-1949. En 1965, cuando el rey echa al gobierno electo de George Papandreu, abriendo el camino para el golpe de estado militar de 1967, los estudiantes también jugaron un rol central en las continuas movilizaciones masivas, donde el joven Sotiris Petroulas fue asesinado por la policía. En la conciencia colectiva, se encuentra muy viva la sublevación de la Universidad Politécnica en 1973, donde miles de jóvenes fueron muertos por los tanques de la dictadura militar, profundizando su crisis y llevándola al colapso en julio de 1974.

EA: ¿Qué discusiones debe encarar su organización con otras corrientes políticas (en particular con los anarquistas), en función de las tareas que el movimiento insurreccional tiene por delante?

SM: En el movimiento actual hay tendencias organizadas y no organizadas. En la movilización participan casi todas ellas, excepto el estalinista Partido Comunista de Grecia-KKE, que realiza sus propias reuniones separadas y pacíficas. El KKE es elogiado por el gobierno de derecha y por la extrema derecha por su “responsabilidad” como partido de orden. En las facultades ocupadas, se han formado centros independientes de acción, gobernados por una asamblea general. Entre quienes enfrentamos al gobierno, hay una especie de frente único ad hoc: el EEK, nuestros aliados en MERA (frente de izquierda radical) y otras organizaciones extra parlamentarias de izquierda, así como los anarquistas. Además de las acciones comunes (manifestaciones, ocupaciones, etc.), hemos acordado que el objetivo político inmediato es la lucha por una huelga política general indefinida, para derrocar el gobierno capitalista de asesinos, liberar a todos los presos, castigar a los asesinos, por aumentos salariales, prohibición de despidos, nacionalización sin compensaciones bajo control obrero y por una salud pública y un sistema educativo gratuitos. Para alcanzar la victoria, por supuesto, se debe desarrollar una completa situación revolucionaria, con un liderazgo verdaderamente marxista, un partido obrero revolucionario. Seguimos luchando para alcanzar este objetivo.

EA: ¿Tiene perspectivas revolucionarias el movimiento? ¿Puede extenderse al resto de Europa?

SM: Grecia probó que no sólo se ha roto el eslabón económico más débil de la crisis de la Unión Europea, sino también el político. Los líderes burgueses europeos y su prensa internacional ya expresan sus miedos por un “contagio” de la revuelta griega a otros países europeos. Particularmente, Francia e Italia. Lo que temen es exactamente lo que nosotros esperamos que suceda. Recordamos la discusión durante y después del Argentinazo sobre la posibilidad del “contagio”, particularmente a Brasil. Las expectativas en Lula, entre otros factores, evitaron que eso sucediera. En Europa, ya tenemos nuestros Lulas: Prodi en Italia o el gobierno “plural de izquierda” en Francia. Sin embargo, muchas de esas ilusiones están ya destrozadas. Habrá que enfrentar dificultades, pero estamos confiados en que la revolución socialista europea no está lejos.


Notas

* Traducción de Ianina Harari.

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