LHS – Editorial: El candidato ausente

En breve, se vienen las elecciones. Como en junio cierran las listas para las primarias de agosto, la rosca por las candidaturas y las campañas se adelantan. Y de a poco, empiezan a aparecer las “propuestas” y los “debates”. Ya sabemos que todo el chiste de la democracia, es la diferencia entre lo que te dicen que van a hacer, y lo que después hacen. Las elecciones consisten en creer las promesas de alguien que, una vez que ocupe el cargo, ya no tenemos forma de controlar. Obviamente, tampoco participamos de las decisiones. Es decir, firmamos un cheque en blanco.

Entonces, ¿para qué sirven las elecciones? Para los que nos gobiernan, es una buena oportunidad para hacernos creer que decidimos algo. Por ejemplo, hoy por hoy el macrismo y el kirchnerismo apuestan a pelearse entre ellos. Macri te dice que votes a sus candidatos, para seguir por el camino de “acomodar las variables”, generar “empleo genuino” y ordenar el país. Cristina, que la apoyes a ella para enfrentar al “neoliberalismo”.

Pero en realidad no son dos opciones, es una sola. Se llama capitalismo. Tanto Mauricio como Cristina pertenecen a una misma clase social, la burguesía. Esa clase, ya lo sabemos, es la que se llena los bolsillos con nuestro sudor. Ellos viven de fiesta. Ella en su mansión del Calafate, tranquila, mirando los glaciares. Él, tomándose un descanso cada tanto, visitando a sus “pares” por el mundo. También, tranquilo. ¿Y nosotros? A nosotros nos condenan a una vida animal, donde todo se reduce a trabajar, comer, trabajar, dormir, trabajar. Dos semanas, cada un año, tenemos algo parecido al ocio. Pero nada más. El resto de los días, nos la pasamos yugándola para llenar la olla o alcanzar a pagar el alquiler.

¿Quién puede entonces ofrecer algo distinto? La alternativa debería ser la izquierda revolucionaria. Aquí y ahora, debería ser el Frente de Izquierda. Debería. Lamentablemente, los compañeros se encuentran sumergidos en una pelea digna de vedettes: que si acá encabeza este, que si allá aquel… Como si esto fuera poco, algunos amenazan con ir a las PASO. Una instancia en donde cualquiera, incluso nuestros enemigos, puede decidir sobre la vida interna de los partidos que no construyen. Si el FIT no quiere naufragar, tiene que convocar ya mismo un Congreso de todos los militantes. De quienes militan dentro de los partidos del frente, como de todos aquellos que lo han apoyado, sin haber tenido nunca ni voz ni voto. Allí se debe votar un programa y un plan de lucha, que vaya más allá de las elecciones.

Pero el problema más grave, no es esta disputa de nombres y candidaturas, sino que se han olvidado del socialismo. ¿Un ejemplo? Nos llaman a luchar por un salario igual a la canasta básica. Es decir, un salario de miseria, porque esa canasta ni siquiera garantiza comida, techo y ropa decente. Alcanza simplemente para estar por arriba del nivel de pobreza. Hasta ahí les llega la ambición.

Usted, compañero, se merece mucho más que eso. Ahora que está pensando en quién lo va a representar, quien lo va a gobernar, es momento de dejar de seguir a los mismos de siempre. A esos que sabemos que prometen pan para hoy, y nos matan de hambre al día siguiente. Es momento ya de dejar de pensar en un nombre, y pensar en una nueva sociedad. Esa que le venimos contando en estas páginas. El Socialismo.

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