Las leyes del movimiento – Presentación del libro “El biólogo dialéctico”

dsc_1314Las leyes del movimiento. Presentación del libro El biólogo dialéctico, de Richard Lewontin y Richard Levins en las  XI Jornadas de Investigación Histórico Social del CEICS/I Encuentro de la Izquierda Revolucionaria

“El método dialectico se caracteriza por la inexistencia de jerarquías previamente establecidas y fijas para siempre. Algo que tenga jerarquía superior en el análisis de un fenómeno, en un momento dado, puede no tenerlo en otro momento, a diferencia de la visión reduccionista.” Julio Muñoz Rubio.


En la Facultad de Ciencias Sociales, el 2 de septiembre se llevó adelante la presentación de la primera traducción al castellano del libro El biólogo dialéctico, de Lewontin y Levins, editado por Ediciones ryr. Disertaron, allí, Rubio Muñoz (Centro de Investigación en Ciencias y Humanidades-UNAM) y Eduardo Sartelli (Razón y Revolución). A continuación, lo más destacado del debate.

Eduardo Sartelli: En general, todas las ciencias tienen cierta perspectiva imperialista. Es decir, no se contentan con explicar cosas sobre su propio dominio, sino que tratan de mostrar que la explicación que han encontrado es la explicación del universo y sus alrededores. Entonces, como he descubierto que la ideología juega un papel importante en la vida social, entonces ya concluyo que la ciencia en realidad también es ideología, que la realidad no existe y que todo es una construcción del sujeto.

Los biólogos no son menos imperialistas que los que se dedican a otras ciencias y, entonces, la tentación a encontrar algún resultado que pueda extrapolarse a otros ámbitos de la realidad es muy fuerte. Por ejemplo: el tema del determinismo biológico. De ahí que todo que todo científico social debe preocuparte por estos problemas.

El marxismo tiene un problema, todavía no saldado, con el determinismo. En general, los marxistas son prestos a criticar el determinismo biológico, pero tienen cierta dificultad a la hora de entender qué lugar en la jerarquía de las determinaciones sociales le otorgan a la economía. La tentación a crear un correlato que se autojustifica, que elimina la historia, cuando dice que, en realidad, el problema estaba al principio y todo lo demás es su simple despliegue. Y existe el mismo imperialismo con respecto a la vida social. No lo vamos a mencionar (sobre todo, porque voy a exagerar), pero hay quien sostiene que, como en la década del ’40 en la pampa llovió mucho, crecieron mucho las plantas. Como crecieron mucho las plantas, subió la renta agraria, y como subió la renta agraria, lógicamente apareció el peronismo. Como si el hecho de que hubiera más plata alegremente llevara a la burguesía a repartirla generosamente. Es evidente que es un disparate. Sobre todo, porque pega el salto desde la producción inmediata hasta la conciencia y la lucha social sin ninguna mediación. Nosotros podemos encontrar infinidad de ejemplos en los cuales ha crecido la renta de manera espectacular y no ha habido nada llamado peronismo. ¿Cuándo hubo mas renta en la Argentina que entre 1880 y 1920? ¿Y a esa etapa como la llamamos?  La llamamos el “régimen conservador”.

Si uno piensa el proceso argentino actual ¿en qué se basó el kirchnerismo? Pura renta. Pero el kirchnerismo empezó a repartir renta en 2005, cuando el precio de la soja empezó a subir, mientras llegó al gobierno en el 2003. Los primeros dos años del kirchnerismo fueron deuda, devaluación y renta petrolera. Es decir, el kircherismo es hijo de la lucha de clases, no de la renta. No es una cuestión de plata. Es una cuestión de las ecuaciones sociales que se producen en relación a la lucha de clases. La emergencia del gobierno de Macri es la emergencia de la fractura de la alianza que protagonizó el 2001, es decir, la pequeña burguesía, por un lado, y la clase obrera, por el otro.

La biología cuenta, la economía cuenta. Por supuesto. Pero ahí es donde nos encontramos con el difícil problema, que el determinismo barre bajo la alfombra: el de tratar de entender la jerarquía de las explicaciones en la jerarquía de la realidad que produce los hechos. El desafío de tratar de juntar ese conjunto de líneas de fuerza, establecer las jerarquías que esas líneas de fuerza cortan y observar el resultante.

El problema del determinismo es la eliminación del azar. El azar no es simplemente lo que no tiene explicación y surgió de la nada. El azar es lo que aparece como resultado no esperado y, una vez ingresado, empieza a jugar un lugar. Entendemos al azar como aquello que los procesos producen en exceso, y no en relación a la línea principal, pero que luego se transforma en un elemento. No caer en el posmodernismo tonto, pero tampoco ver la realidad como algo sobre lo cual no hay nada que hacer.

Por último, un punto que me interesó de Lewontin es la discusión sobre el caso Lisenko. Es otro problema para la corriente política que domina la izquierda argentina: el trotskismo. La izquierda argentina es básicamente trotskista. Y en esa tradición trotskista, a nuestro juicio liberal en muchos campos, la idea de una ciencia proletaria, la idea de la vinculación entre ciencia y clases sociales, la idea de la ciencia y su relación con la clase obrera inmediatamente suena a mala palabra.

La mayor parte de los intelectuales de la izquierda argentina ligados a partidos tienen una actitud en el mundo académico, en el mundo cultural, y después tienen una militancia en el partido. Son dos personas distintas. Es un intelectual perfectamente burgués que cumple con todas las reglas académicas, sus opiniones son perfectamente burguesas y cuando se ve obligado a hacer política, ahí hace política burguesa. Pero después va a la marcha con el Partido Obrero, por ejemplo… Es más, los propios partidos trotskistas prefieren que ese intelectual se mantenga de esa manera ¿Por qué? Por dos razones. Primero, lo que escribe o hace no importa, no interesa en lo más mínimo y, segundo,  más vale que no me interese, porque lo que el tipo piensa o hace por ahí me cuestiona.

Y esa es toda la política para el arte y la ciencia de la izquierda argentina: una conciliación con la burguesía en términos intelectuales e ideológicos, que tiene detrás una ontología que supone que la clase obrera es espontáneamente revolucionaria, que sola va a llegar a la revolución, y que -como va a llegar sola a la revolución- no hay que llenarle la cabeza con pavadas

No sé si Lewontin lo sabía, pero hay un intelectual ruso de la época de la revolución, el único rival intelectual al que Lenin le tuvo miedo (llegó a dedicar un año a estudiar filosofía y a escribir un libro entero, nada más que para pelearse con él), Alexander Bogdanov, que planteó el problema de la cultura proletaria. No vamos a hacer la revolución simplemente con que los hambrientos nos sigan. Vamos a hacer la revolución si podemos, además, construir algo así como el Hombre Nuevo, el revolucionario que va a cambiar la sociedad. Esa tarea empieza antes de la revolución, continua con la revolución y sigue después de la revolución.

Lo que a mí más me interesa es encontrar en Lewontin pensar mejor el lysenkoísmo. no nos lleva a reivindicar barbaridades hechas, nos lleva a pensar el problema y entenderlo.

Rubio Muñoz: Me parece que el libro este, ya tiene más de 30 años. El espíritu general, la idea general y el método, asombran por su vigencia. La vigencia del método. Las tesis que se manejan allí son actuales y, de hecho, se podría decir que los acontecimientos posteriores  en el desarrollo de la Biología evolutiva han llegado a coincidir cada vez más con los planteamientos de Levins y Lewontin. En ese sentido, ellos abren con este libro todo un panorama nuevo en la Biología y en la Biología evolutiva.

Esto dio lugar a una polémica que  hasta la fecha subsiste: ¿es válido aplicar las leyes de la dialéctica, pensadas por Hegel y corregidas por Marx, a los problemas de la naturaleza? Evidentemente Levins y Lewontin dicen que sí. Yo también, pero muchos otros marxistas criticaron (Lucaks, Alfred Schmidt en su libro El concepto de naturaleza en Marx) a Engels, porque según ellos esto es caer en un misticismo, conferirle a la naturaleza capacidades de conciencia, de autoconciencia y de tener una direccionalidad en su funcionamiento. Esto es una interpretación mal hecha de Engels. Levins y Lewontin muestran una cosa que es muy importante, que la conciencia es el resultado de la actividad y antes del surgimiento de la conciencia hubo y hay actividad a cualquier nivel. Desde el nivel subatómico hasta el nivel social, existe actividad. No es consciente, claro que no lo es, pero existe actividad, entendida como interpenetración de elementos opuestos que producen nuevas propiedades en la naturaleza, que producen nuevas relaciones, que producen síntesis dialécticas. Esto es lo que Levins y Lewontin defienden aquí: el universo de lo biológico es un universo de la actividad. El ABC de las concepciones materialistas, aun las no dialécticas o no marxistas, parten de un hecho: en sí, hay un mundo material que es independiente de la esfera del pensamiento, más allá de que yo piense o no piense, hay un mundo material. Había un mundo material antes de la existencia de los seres humanos. Ahí estaba y sigue aquí. La fotosíntesis no es un resultado de la praxis, no es un resultado de la construcción social, no es el resultado de la conciencia. La fotosíntesis ahí está. La reproducción sexual o asexual no son resultados de la praxis, no son resultados de la conciencia del ser humano.

Novack describe esta cuestión: el mundo material no es el resultado de la praxis, el mundo material es el resultado de un proceso de evolución del cual la conciencia también es otro resultado. Pero existe independientemente de que haya seres conscientes, autoconscientes, racionales o no. Entonces, esto me parece que es muy importante aquí. No es solamente para los problemas sociales o para las relaciones sociales, la dialéctica tiene una aplicación universal y esto es importantísimo. Esto, aquí en El biólogo dialectico se muestra muy claramente.

Lo que el mundo natural, el mundo biológico, nos dice Engels, funciona de manera dialéctica. La dialéctica es la manera correcta de entender el mundo porque el mundo es así. Y es la correspondencia entre esa forma de funcionamiento y las maneras de pensamiento lo que nos hace tener una interpretación adecuada de la realidad.

¿Qué importancia puede tener para un proceso revolucionario, para la conciencia revolucionaria, etc. el saber si los organismos pueden actuar como sujetos de su propia evolución o son objetos que se adaptan? Hay una crítica demoledora a una serie de conceptos, que están en la teoría darwinista y neodarwinista, como el concepto de “adaptación”. Unos se adaptaron y otros no. Es decir, juegan un papel pasivo. El ambiente cambia, me adapto o no me adapto. Esto es un concepto proveniente de la ideología burguesa que ha tenido, por otro lado, una capacidad heurística enorme. La cantidad de problemas que se han resuelto a partir de ahí es enorme, así que no voy a negar esto. Pero el hecho de que tenga esta capacidad heurística tan elevada no significa que no tenga una connotación ideológica burguesa y que encuentren, a partir de cierto momento, un límite más allá del cual ya no se pueden explicar una gran cantidad de fenómenos biológicos. Este artículo de Lewontin y Gould sobre las pechinas de la catedral de San Marco es muy importante, porque resulta ser que productos secundarios de la evolución, productos secundarios que cumplen una función que pueden estar implantados en lugar, en estructuras o cosas así, pero que cumplen una función muy diferente para la cual fueron creadas.

Esta cuestión de la actividad y la innovación: esto es consustancial con el marxismo. El marxismo dice que el sujeto humano no está adaptado, al menos no siempre, a las condiciones que el estado le impone, o que la realidad económica le impone. Por ahí está la segunda o tercera tesis sobre Feuerbach en el asunto: el educador debe ser educado, las circunstancias se cambian, el ser humano cambia sus propias circunstancias de vida.

Richard Levins y lo explican en otro artículo que está en otro libro, que estaría bueno emprender el trabajo de traducción que se llama Biología bajo la influencia, publicado en el 2007. Allí, Richard Levins, en unos de los artículos, “Estrategias de abstracción”, dice que el método dialectico se caracteriza por la inexistencia de jerarquías previamente establecidas y fijas para siempre. En el método dialectico, eso no existe. Algo que tenga jerarquía superior en el análisis de un fenómeno, en un momento dado, puede no tenerlo en otro momento, a diferencia de la visión reduccionista. La visión reduccionista le asigna una jerarquía primordial a algo normalmente particular. Y es eterno eso. Un ácido nucleico es la molécula, un ADN es la molécula de la vida, ahora y siempre. Una pregunta elemental decía ¿y eso? ¿No surgió de un proceso de evolución? ¿Y el proceso de evolución no es un proceso de relaciones en los cuales los elementos van cambiando? Todo es el resultado de interrelaciones que pueden ser cambiantes en el tiempo, en el espacio, en sus jerarquías y demás.

Yo citaría a Gramsci más que a Bogdanov: la clase obrera puede tomar los medios de producción, el poder, las instancias del Estado, pero si no hay una cultura propia de la clase, no va a haber una verdadera transformación. Estoy convencido de que eso falta y urge en la elaboración de un programa revolucionario. Si no introducimos estos elementos, no lo vamos a hacer. Felicito a los compañeros por la traducción, que es la primera que se ha hecho al español y gracias por haberme abierto este espacio.

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