“Las corporaciones de salud son las grandes ganadoras del Obamacare”

 

Entrevista a Shamus Cooke, militante de Workers Action (EE.UU.)

 

La fuerte oposición del ala más reaccionaria de los republicanos a la reforma de salud impulsada por Obama hizo creer a muchos que tenía algún carácter progresivo. En esta entrevista, Shamus Cooke, un trabajador social y militante socialista, muestra su carácter patronal e ineficaz ante la grave crisis sanitaria y llama a enfrentarla. 

 

Tamara Seiffer[1]

OME-CEICS

 

El cierre (shutdown) de la administración norteamericana durante algunos días del octubre pasado puso a la reforma del sistema de salud yanqui en el centro de la escena mundial. No faltaron quienes calificaran a la propuesta gubernamental, el llamado “Obamacare”, de una medida “socialista”. Entrevistamos a Shamus Cooke, Trabajador Social, activista gremial y militante de la organización socialista Workers Action, quien siguió el problema de cerca discutiendo con las caracterizaciones más optimistas. Aquí, Shamus explica el carácter burgués de la reforma y la necesidad de clase obrera de enfrentarla, para no dejar en manos del Tea Party el descontento que generará su aplicación.

 

¿Cómo funciona en la actualidad el sistema de salud en los EE.UU.?

 

El nuevo programa de salud de Obama todavía no fue implementado, por lo que no existe todavía un verdadero sistema de salud en los EE.UU. Después de la Segunda Guerra Mundial, el movimiento obrero era muy fuerte, pero en lugar de demandar un sistema de salud nacional, exigió que los empleadores paguen por el cuidado de su salud. Eso se convirtió en el “sistema” de salud. No fue hasta 1966 cuando se creó un sistema para los ancianos, llamado Medicare. El mismo año se creó Medicaid, fundado en conjunto por los gobiernos estaduales[2] y el Gobierno Federal, administrado por el Estado para los pobres (pero no todos los pobres), discapacitados y chicos pobres (aunque no para todos).

Después de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las familias obreras recibía servicios de salud a través de sus empleadores, y esta fue la columna vertebral del sistema de salud estadounidense. Pero a lo largo de los años, los empleadores discontinuaron los servicios de salud, o los redujeron hasta volverlos inútiles. Más y más personas quedaron sin cobertura hasta el punto en que hoy tenemos 48 millones de personas sin servicios de salud en los EE.UU., muchos de los cuales esperan hasta que sus enfermedades sean inaguantables. Luego usan las salas de emergencias de los hospitales que tienen la obligación de tratar a los pacientes, pero no la de dar el mismo nivel de cuidado que a alguien con seguro. Muchas veces se les da un calmante o una curita y se los manda a la casa.

 

¿Por qué no hay un sistema universal de salud en los EEUU como en otros países?

 

Muchos países tienen un sistema de salud porque tienen movimientos políticos fuertes que los exigieron. El problema con el sistema político de los EE.UU. es que continúa siendo dominado por dos partidos, el demócrata y el republicano, ningunos de los cuales representa a los trabajadores. En otros países, partidos laboristas y socialdemócratas crearon e implementaron un sistema de salud universal, mientras que los líderes obreros de los EE.UU. insistieron en dar apoyo al Partido Demócrata, que creó el sistema “Obamacare” en favor de las corporaciones.

 

Desde nuestro centro de investigación, venimos viendo que el gasto social, en particular el dedicado a salud, creció mucho durante las últimas décadas en los EE.UU., ¿por qué, a pesar de esto, hay una fuerte crisis de la salud allí?

 

El aumento del gasto social en salud fue en su mayor parte dirigido hacia las corporaciones farmacéuticas. Las empresas que producen aparatos médicos también se beneficiaron cobrando a los hospitales precios astronómicos por las nuevas máquinas que podrían comprarse muchos más barato si fuesen genéricas y no de marca, como ocurre en otros países. Hay muchos intereses económicos creados cuyo norte es garantizar que el sistema siga igual, y usan a lobbistas muy bien pagos, para que los políticos no impulsen una verdadera reforma de salud. También es verdad que la población de los EE.UU. envejece, pero esto no es un factor determinante del alto costo del sistema de salud, que es mayor al de otros países que tienen un sistema universal y un control más estricto sobre el mismo.

 

¿Cuáles son los principales cambios que introduce el proyecto?

 

Obamacare es una vieja idea creada originalmente por think tanks de derecha, que buscaron cómo resolver la crisis de la salud enriqueciendo a las corporaciones del sector. La columna vertebral del “Obamacare” es el “mandato individual” que obliga a todos los estadounidenses –excepto a los muy pobres y a los que ya tienen– a comprar un seguro de salud de las mega corporaciones. La idea es que si todos compran un seguro de salud el fondo común de asegurados será lo suficientemente grande para que las empresas den tarifas “accesibles”. En caso de no comprar un seguro, se aplicará un impuesto-multa del 1% de tus ingresos. Obamacare también expande Medicaid (el sistema para pobres e inválidos), aunque este sistema es administrado por las provincias y no todos acordaron participar de este programa. Medicaid fue desfinanciado a nivel estadual en particular desde 2008 debido a la crisis económica y a la falta de voluntad de cobrar impuestos a los ricos para frenar la caída de los ingresos públicos.

 

¿Hay alguno de los puntos de la reforma que sea progresivo para la clase obrera?

 

Hay algunos aspectos progresivos, pero el conjunto del sistema fue construido para resolver la crisis de la salud por la vía de mantener en su lugar a las corporaciones, que son la raíz del problema. Esto ya tuvo efectos negativos. Por ejemplo, bajo el Obamacare las empresas tienen que pagar el seguro de salud de sus empleados que trabajan más de 30 horas por semana, lo cual las impulsa a cambiar hacia empleo part-time, cosa que ya empezaron a hacer. Desde comienzos de 2013, el 96% de los nuevos empleos fueron de medio tiempo. No es por completo culpa del Obamacare, pero fue un factor que contribuyó.

También bajo el gobierno de Obama se expandió Medicaid, lo cual parece bueno. Sin embargo, los estados han atacado este sistema por años hasta el punto en el cual sólo cubre una minoría de las derivaciones. Además se les paga tan poco a los médicos, que la mayoría de ellos rechaza atender por Medicaid, por lo que conseguir un médico con cobertura implica tener que aguantarse largas esperas o viajar mucho.

 

¿Es cierto que, aun con su aplicación, alrededor de 20 millones de personas igual quedarán sin cobertura?

 

Nadie sabe con certeza cuántas personas quedarán sin cobertura después de la implementación por completo del nuevo sistema. Para evadir impuestos, muchos se sumarán recién para marzo de 2014. Sabremos, entonces, cuántos millones de estadounidenses van a “elegir” estar sin seguro en lugar de pagar por un seguro al que sienten que no pueden sostener. Por ejemplo, a un amigo mío sin seguro de salud le dieron un estimativo, en el sitio web del “Obamacare”, sobre cuánto le costaría. Tiene un trabajo con un salario bajo y tendría que pagar 140 dólares por mes con un deducible de 500 dólares. Él decidió que “tendría más sentido” pagar la multa, y millones de estadounidenses tomarán la misma decisión.

Otro problema es que el “Obamacare” supone que todos los estados participarán en la expansión del Medicaid, lo cual es un elemento crucial, pero muchos estados se niegan a participar, en general por razones políticas. Aunque estos estados tienen un punto: el incremento de Medicaid implica expandir el gasto público, y los estados están luchando financieramente desde 2008. En algún sentido, Obamacare implica un cambio de un sistema federal a uno provincial, diferentes niveles de cobertura para los pobres según cada estado.

 

¿Por qué los republicanos, en particular el Tea Party, se oponen?

 

Los republicanos sabiamente eligieron Obamacare como la pieza principal de su plataforma política. No tienen políticas populistas para proponer, excepto derrotar el Obamacare, ya que saben que millones de estadounidenses van a estar enojados cuando se vean obligados a pagar por un seguro de salud inadecuado. Los republicanos son muy impopulares en los EE.UU. -como también los demócratas- y están usando su oposición al Obamacare para conectarse con la clase obrera.

 

¿Cuál es la posición de las empresas aseguradoras de salud?

 

Las compañías aseguradoras fueron las principales fuerzas que ayudaron a escribir el proyecto de ley. Los medios de comunicación hablaron abiertamente de los CEO de las aseguradoras de salud que se reunieron con Obama en la Casa Blanca para redactar el proyecto. Están muy contentos porque tendrán millones de nuevos clientes que estarán obligados a comprar sus seguros. Las corporaciones de salud hicieron ciertas concesiones, pero son las grandes ganadoras del Obamacare.

 

¿Por qué, entonces, muchos sindicatos defienden esta medida?

 

La promoción de los sindicatos es un claro ejemplo de cómo el movimiento obrero está en una triste decadencia. Los sindicatos intentaron, sin éxito, hacer más progresivo el Obamacare, pero fueron ignorados. Ahora que algunos aspectos negativos de la reforma se manifiestan, los sindicatos pidieron al presidente ciertas reformas, pero fueron ignorados otra vez. Los dirigentes gremiales están en forma desesperada tratando de mantener una alianza con el Partido Demócrata, que usa a los sindicatos sólo para ser reelegido, pero fuera de eso son ignorados y atacados.

 

¿Es cierto que pierden capacidad de negociación con esta reforma?

 

Sí, porque la reforma incluye un impuesto a los patrones sobre los seguros de salud más caros, que los empujará a reducir estos planes para evadir esos impuestos. Típicamente, los obreros sindicalizados son los que tienen estos planes. Los dirigentes sindicales fueron incapaces de convencer a Obama de cambiar esta parte del proyecto. El resto de los millones de obreros sindicalizados tienen miedo de que sus planes sean reducidos o eliminados, obligándolos a comprar seguros por su cuenta. Si los sindicatos son incapaces de negociar beneficios de salud para sus afiliados, su poder va a ser reducido en una forma tremenda, ya que la mayoría de los integrantes de los sindicatos valoran sus beneficios de salud por encima de cualquier otra ventaja de pertenecer al sindicato.

 

¿Cuál es el vínculo entre estas medidas proyectadas y la crisis económica?

 

El Obamacare seguramente va a agravar la situación de los trabajadores. Las corporaciones ya están utilizando el Obamacare como una excusa para disminuir la cobertura de salud de sus empleados, lo cual va a disparar el “mandato” que obliga a éstos a contratar por su cuenta seguros de salud caros y de mala calidad.

Como mencioné, Obamacare va a impulsar la tendencia a la contratación de empleo parcial en los EE.UU. En 2013, el 96% de los nuevos trabajos fueron part-time mientras que millones de personas estuvieron desocupadas. Muchas corporaciones van a elegir pagar la menor multa en lugar de proveer salud a sus empleados. Es imposible decir con exactitud cuántas empresas van a eliminar la cobertura a sus empleados, pero la tendencia irá en ese sentido.

 

Con este panorama, ¿cuál debería ser una posición correcta de la izquierda revolucionaria para intervenir en la disputa entre republicanos y demócratas sobre la reforma de salud?

 

Una vez que el Obamacare esté implementado por completo, millones de trabajadores estarán extremadamente furiosos. Van a querer un sistema mejor. Los trabajadores y la izquierda revolucionaria tienen que estar listos para estimular la lucha militante y reclamar un sistema de salud para todos: la expansión de Medicare en forma universal. Si millones de obreros sindicalizados pierden el seguro médico entregado por el empleador con el Obamacare, muchos predicen que el movimiento obrero como un todo tendrá un incentivo para luchar y exigir un sistema de salud universal. La supervivencia del movimiento obrero depende de ello.

1Traducción a cargo de Juan Kornblihtt.

2Nota del traductor: las provincias en EE.UU. se conocen como estados.

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