La prostitución en el imaginario colectivo y su naturalización. La abolición como sistema en su enfoque en la construcción de ciudadanía

Olga Graciela Bulba
Abogada y docente nivel secundaria
bulba.olga14@gmail.com

Imaginario colectivo y la naturalización

Para empezar mi exposición tengo que partir de una pregunta: ¿Cómo se inicia todo en nuestras vidas? La primera respuesta que nos vendrá a la mente sin duda será el núcleo familiar, y luego seguramente- tal como lo hemos aprendido- el siguiente entorno que mencionaremos será la escuela. Y es cierto, en ambos será conformada nuestra persona. Es desde allí desde donde recibiremos las múltiples pautas que imprimirán nuestra forma de ver la existencia y las inter–relaciones en la sociedad.

Una de las nociones que impregnará a nuestras sociedades occidentales y cristianas deviene como resultado de relatos religiosos, principalmente el catolicismo. En cada expresión religiosa la imagen de la prostituta será repetida una y otra vez con diferentes nombres y recogida por múltiples autores. Es así que en pocos sitios pueden hallarse tantas “putas” reunidas como en una biblioteca. Y en sus historias veremos profusamente orientado el papel masculino que lleva el giro  y su la definición de su final.

Desde la María Magdalena bíblica de la cual San Lucas dice que Jesús la curó de espíritus malignos y le sacó demonios, por ende salvada por un hombre. Habrán muchas, pero una que tendremos en el recuerdo será a Margarita Gauthier en “La dama de las camelias” (1848, de Alejandro Dumas (h) o Emma Bovary en “Madame Bovary” (1856, de Gustave Flaubert). Mujeres que son llevadas por el “mal camino” (frase que muchas veces se convierte en un lugar común) para mencionar a la prostitución, pero en su final (el de la historia) se redimen por amor.

Generaciones enteras se conformaron con una división tajante entre esos dos mundos en que pueden transitar las mujeres, entre el casto y puro reservado a aquellas que se muestran honestas, hogareñas y maternales que serán “premiadas” para convertirse en la “mujer legítima” contrarrestado por las mujeres que han “elegido ser libertinas” (obsérvese el término utilizado, que se extiende por el uso de la libertad) quienes se prostituyen , se entregan al sexo por dinero, recargando el relato repetido una y otra vez cuál latiguillo: “el trabajo más antiguo” o “un mal necesario de la sociedad”.1 Mujeres (comprendiendo que podemos incluir hombres, trans, niñxs y adolescentes) que deben satisfacer las necesidades de los hombres que requieren de ellxs para solaz y poder seguir siendo productivos y proveedores de sus hogares.

La literatura encontró un maravilloso correlato en la cinematografía, innumerables películas que presentan una oscilación entre el costado de víctimas y el de lujuriosas, el castigo viene muchas veces de la mano del destino, de una justicia que está por encima de los hombres y las mujeres, o del propio deseo de arrepentimiento que las conduce a un cielo (la felicidad y la paz) que duele.2

Resulta curioso comprobar el abismo entre la realidad que se percibe en cualquier lugar donde se ejerce la prostitución y los relatos audiovisuales que lo muestran. Lógico es deducir que la ejercen mujeres en situación de extrema necesidad. Muchas de ellas abusadas, sometidas, esclavizadas. Pero, por supuesto, eso no se muestra. O se muestra muy pocas veces.

Cualquiera sea la modalidad en que las personas llegan a la prostitución debemos pensar en los límites a su ejercicio de libertad y derechos. Que hay un avasallamiento de la dignidad de las personas que ejercen la prostitución, y aunque se pretenda esconder el hecho, se tratan de violaciones consecutivas. La prostitución no puede entenderse sin ser conectada a la explotación sexual y a su peor cara que es la trata de personas. Allí las víctimas –esclavas del mundo moderno- se ven imposibilitadas a ejercer sus derechos al ser retenidas contra su voluntad mediante amenazas, deudas, coacción y mentiras, en condiciones infrahumanas, alimentación y condiciones de salud deficientes. Las personas dejan de ser consideradas como tales y comienzan a ser tratadas como mercancías.

De allí, que en materia legislativa la primera Ley que fuera dictada en 2008 respecto de la Prevención y sanción de la trata y de la asistencia a sus víctimas3 prontamente considerase que requería una modificación, lograda en el año 20124 en cuanto a “El consentimiento dado por la víctima de la trata y explotación de personas no constituirá en ningún caso de eximición de responsabilidad penal, civil o administrativa de los autores, partícipes, cooperadores o instigadores”.5

Según la ONU cuatro millones de mujeres y dos millones de menores son traficados o explotados en negocios sexuales de todo el mundo. No es algo ajeno o realmente desconocido sino que intencionalmente se invisibilizan los datos y testimonios de violencia sexual, abuso infantil, esclavitud, infecciones y muerte que la vida prostibularia de todos los tiempos ha tenido como fundamento y vida cotidiana.

Generaciones consumidoras de “Pretty Woman”

Parte de ese imaginario colectivo fue “alimentado” desde el cine en un discurso completamente paralelo y ajeno al de la realidad de la prostitución, de las denuncias del periodismo y de los análisis sociológicos, dando cuenta de una estética idealizada de la prostitución sostenida por el film “Pretty Woman” (1990, Director: Garry Marshall, protagonistas Julia Roberts y Richard Gere) como el mayor exponente de un panfleto romántico. En esta película se desdibuja la personalidad de la mujer, que es referenciada como ejerciendo la prostitución, apenas nos marca sus problemas económicos, de la existencia de un proxeneta y lo reducido de su mundo cultural, reforzando el protagonismo masculino del que sabremos todo, nos dará un panorama de su soledad emocional y desde su status salvará a esta contemporánea cenicienta.

En las escenas, digamos más comprometidas, nos sugiere que por provenir de ese mundo ella tendrá la condición de ejercer y gozar de su sexualidad, cómo cita el cubano Amir Valle en su libro Jineteras (2006) – mencionando a un amigo católico – “Las putas son esas hijas del maligno que nos hacen gozar placeres innombrables en una cama”.6 Lejos de reflexionar de que expone su propio cuerpo (psiquis) al servicio de otro/otros para que sea usado como mercancía, ya que con ello obtiene dinero. Cierto, pero el mundo real es completamente diferente al literario o fílmico, no se gana MUCHA PLATA, ya que ellas siempre quedan en la pobreza, es quién regentea el negocio (fiolo, cafisho, proxeneta) el  que se enriquece. Tomando nota que para ésta actividad necesariamente se sostenga la deberemos entrecruzar con otro tema – no ajeno ni aisladamente- que es la trata (o tráfico) de personas.

Apareciendo otro de los elementos naturalizadores, que se ejerce y continua en la prostitución porque a las putas “les gusta” como una elección en un marco de libertad. Es cuando entra en escena otra etapa de este recorrido literario, fines de los ochenta e inicios de los noventa de la mano de  Paulo Coelho, autor de libros de auto ayuda, que subyugaron a miles de lectores que fueron asombrados en 2003 con su novela “Once minutos”7. Según el autor está ficcionada sobre hechos reales relatados por una joven brasileña de un pueblo al norte de Brasil que, todavía adolescente, viaja a Río de Janeiro, conoce a un empresario que le ofrece un buen trabajo en Ginebra. Sueña con encontrar fama y fortuna pero acabará ejerciendo la prostitución. Presentado como un difícil aprendizaje en la relación entre cuerpo y alma, y cómo alcanzar la perfecta unión entre ambas.

Coelho pone en voz de su personaje María “Yo no soy un cuerpo que tiene un alma, soy un alma que tiene una parte visible llamado cuerpo”8 y previamente en otro pasaje de su diario nos explica: “No tengo ningún sentimiento de culpa, no siento la menor pena por mí misma, sigo sin ser una víctima”9,  en otro párrafo – tal como el autor en su configuración patriarcal y machista- hace declarar a María: (los hombres) “Pueden pegar, pueden gritar, pueden amenazar pero se mueren de miedo ante una mujer”10. Ella, la prostituta tiene el manejo de la situación, el imaginario de que tiene poder sobre ellos. Pero se cae el velo de este discurso cuando propone para su vida “Volver a la búsqueda de mí misma bajo la forma de un hombre que me entienda que no me haga sufrir, el hombre que me devuelva el alma”11. Otra vez la búsqueda de la redención por el amor, de un hombre, único depositario en realidad de su ilusión.

Veremos que el libro enfrentará pendularmente al lector con el resquebrajamiento de un paradigma moral o una denuncia concreta, en síntesis esbozando qué circunstancias atraviesan éstas mujeres en su recorrido en el mundo hetero-patriarcal capitalista, que puede simplificarse en: Si hay alguien que paga, hay prostitución. El paradigma del capitalismo, el juego de la oferta y la demanda.

Y entonces, necesariamente tendremos que referirnos a ese eslabón de la prostitución. Hay alguien que ejerce el poder sobre la mujer, niñas, homosexuales, travestis y trans, Y en ese  panorama, la trata de mujeres no existe, claro está. En la novela aparece sólo como un puente para cumplir un objetivo. En varios momentos se lo plantea, y llega a una conclusión: “No soy la única, aunque parezca que mi destino es más ilegal y marginal que el de los demás”.12

Apoyando y citando en éste trabajo lo expresado por Pilar Aguilar Carrasco en Mujeres en red:

“Como dijimos, la violencia contra las mujeres no es genética, sino trasmitida y aprendida (en buena parte a través de la ficción audiovisual). El hecho de que sea producto de entramados y construcciones históricas significa que es modificable. Podemos y debemos des-racionalizar y deslegitimar la violencia machista. Urge hacerlo. Hemos de luchar en muchos frentes pero no cabe duda de que, para avanzar, nos será muy útil contar con ficciones audiovisuales que muestren otros puntos de vista, que eduquen en otras emociones, que nos faciliten (y faciliten a las nuevas generaciones) la elaboración de guiones de vida antipatriarcales”.13

Oposición entre regulacionismo y abolicionismo

El informe del Parlamento Europeo sobre explotación sexual y prostitución y su impacto en la igualdad de género (4/02/2014) entre el 80 y el 95% de las personas que se prostituyen ha sufrido alguna forma de violencia antes de empezar a ejercer la prostitución (violación, incesto, pedofilia), el 62% declara haber sufrido una violación y el 68% sufre trastornos de estrés postraumático, un porcentaje similar al de las víctimas de tortura.

Al hablar de la vulneración del derecho a la libertad (ambulatoria, permanencia) y de la libertad (posibilidad de elección) estamos hablando, no nos debe quedar dudas de prostitución forzada porque, como dijimos al principio, la trata es una forma de introducir mujeres y niñxs para que sean consumidos por varones prostituidores.

La prostitución es un factor importante en el crimen organizado, solo por detrás de la droga en cuanto a su alcance y a la cantidad de dinero que genera. Por eso estos números tienen que pensarse desde la perspectiva que para el tráfico de sexo es un negocio mayor que el de las armas: mueve 40.000 millones de dólares e involucra a millones de niñas y niños menores de 12 años. Estos números tienen nombre y apellido también en cada provincia de la Argentina.

Para abordar la problemática es preciso tener en cuenta los factores generales que la explican. En este sentido, los “factores de empuje”, generan las condiciones para la salida de los países y provincias de origen, la explotación no solamente se conforma cuando existe la figura de un proxeneta que regentea, administra o lucra con el sometimiento de aquéllos, sino que el propio ejercicio de la prostitución, en tanto convierte a esos sujetos en un mercancía sexual, se configura como una de las peores formas de explotación.14

Podemos resaltar que parte de las causas en el llamado “trabajo sexual” emergen aún en investigaciones destinados a otros temas, caso el de Elizabeth Pisani  respecto de la implicancia del HIV (SIDA), citado por Alejandro Arroyo Cano: “Al poco tiempo que inició su travesía se dio cuenta de lo equivocada que estaban sus hipótesis pues en la realidad la crisis económica, un mal gobierno y el extremo empobrecimiento potenciaba de forma superlativa el horror de la prostitución”.15

En el presente tramo de mi exposición debo citar a una persona que ha estudiado y ha sido clara al respecto, que es Marcela D’Angelo, cuando nos refresca la memoria “El antiguo Reglamento de Prostíbulos de Buenos Aires, dictado en 1875, decía: “No podrá haber en los prostíbulos mujeres menores de 18 años, salvo que se hubieren entregado a la prostitución con anterioridad”. Es decir, sí, podía haber menores16. (el resaltado es propio)

Protegen a los proxenetas, que pasarán a ser empresarios. Protegen a la trata, que pasaría a ser “traslado laboral”. Protegen sus ganancias extraordinarias.17

Al decir de Lydia Cacho, periodista mexicana autora de Las esclavas del poder: “Unos crean el mercado de la esclavitud, otros lo protegen, lo promueven, lo alimentan y otros más renuevan la demanda de materia prima”18. La mayor parte de las personas prostituidas ingresan en este circuito de violencia y explotación a una edad promedio de 12 o 13 años.19 Sacando del diario de mayor circulación del país el rubro 59, pero armándose nuevas estrategias para captar clientes.20

Pero si nos fijamos en las crónicas periodísticas cuando se trata el tema, en la actualidad con una simple “ojeada” se comprueba que casi todas las mujeres son extranjeras. No vamos a pensar que las paraguayas, dominicanas O brasileñas son vocacionalmente prostitutas (aunque, como estamos comprobando, pueden dar como cierta cualquier aberración) y por mujeres, extranjeras y prostitutas, ellas son depositarías de la violencia, el semen y el desprecio.

Aparece el amarillismo periodístico ese súbito interés periodístico por los femicidios y el boom de la crónica en América Latina, alejado de una verdadera inquietud de tratamiento del tema.

Intervención desde el ámbito educativo

Dese la educación formal un tema como el que nos ocupa se puede presentar desde la transversalidad dada por la Ley Nacional 26.150 Educación Sexual Integral, que establece la responsabilidad del Estado en hacer cumplir el derecho de los niños, niñas y adolescentes a recibir Educación Sexual Integral (ESI) en todos los establecimientos educativos públicos de gestión estatal y privada, desde los niveles de educación inicial hasta la formación docente.

Tal finalidad entonces es para TODOS los colegios, que debieran cumplir la ley. Ya que la escuela  se instituye como el espacio sistemático de enseñanzas y aprendizajes que comprende contenidos de distintas áreas curriculares. Sabemos que no es así.

Nos apenamos y lo dejamos ¡¡ NO!! Quienes son organizadorxs de éste encuentro, lxs integrantes de los diferentes paneles, quienes asisten sabemos que la lucha por su aplicación prosigue. Y que es la única forma para ir modificando los estereotipos y para debatir seriamente en todos los ámbitos y niveles sobre la situación del ejercicio de la sexualidad como espacio de libertad y no de sometimiento y por lo tanto, de situaciones de violencia y discriminación.

Sometimiento desde un proxeneta hacia otro que sería el propio el Estado

Quienes estamos al frente de un aula no nos desanimamos y tenemos ocasión de tratarlo en varias asignaturas, indudablemente  dos de ellas son troncales: Formación Cívica (o FEC) y la llamada Problemática Ciudadana de la Argentina Contemporánea (PCAC) que tendrá en el contenido de sus programas la realidad social, cultural y política.

Y es que desarrollamos y trabajamos sobre la noción de derechos, marcamos su historia y conquistas, los clasificamos (a los derechos) citamos su reconocimiento en los tratados, acuerdos, pactos y textos jurídicos.

Pero aquí debo ser sincera con Uds. no importa en qué año del nivel de la secundaria se esté, nos manejamos bajo pautas “… la enseñanza clásica aspiraba a la formación de un espíritu cívico, moral y patriótico, mediante una visión maniquea del mundo sometido a imperativos kantianos“.21 Veremos entonces que la prostitución es silenciada sin considerar que la idea de comprar personas merezca el mismo repudio que la esclavitud o la supremacía de raza.

Se invisibiliza una realidad para no hablar de sus causas. Se nos faculta como docentes para hablar sobre el PODER  pero se pretende enmarcarlo a un concepto atribuible solamente al ejercicio del Poder Político  sin más connotaciones.

Es entonces que aplica la denominada “currícula oculta” el docente en su enseñanza deberá poner en evidencia todos los ámbitos en donde se ejerce ese poder, desde el primogénito orden del pater familias pasando por los procesos históricos de la sociedad que desarrollaron y reforzaron esa visión patriarcal y marcaron el basamento de la normativa que regulan las relaciones de las personas.

La realidad de las relaciones humanas han cambiado enormemente desde hace más de cuatro décadas (al menos) y el ámbito educativo debe incorporar pedagogías de aprendizaje para la comprensión del entorno social y sus raíces históricas. Ello permitirá favorecer el empoderamiento de los estudiantes como ciudadanos democráticos.

En mi experiencia particular como docente suplente en el nivel secundario puse en práctica mediante la utilización de un medio audiovisual la percepción, aproximación y debate de la temática de la prostitución (con sus múltiples causas) con la película La mosca en la ceniza (2010) de la directora argentina Gabriela David. Con esta película pongo a un espectadorx adolescente, netamente citadinx, de clase media en general ante imágenes de jóvenes pares que viven otra realidad y que mediante engaños son traídas a la gran ciudad para ser explotadas sexualmente.

Mediante un idioma común, una geografía alejada pero propia, con referencias en el tiempo los estudiantes se van adentrando a una historia que no es morbosa ni chocante ni con escenas de voltaje erótico. La directora nos coloca en un clima opresivo, vivenciando junto a las protagonistas la dureza de la situación, lo desolado del transitar sin caer en lo obvio. Sostenida por el vínculo de amistad (tan cercano y necesario para estos particulares espectadores) la historia nos va reflejando con distintos matices la naturalización, aceptación, complicidad o desinterés del mundo circundante.

Puedo señalar que en tres años que he realizado la muestra un alto porcentaje puede involucrase y plantear reflexiones por demás valiosas. Hay una pregunta: ¿Creen tener información suficiente sobre esta realidad y qué se puede modificar en la forma de tratar algo tan injusto? y en ella el tema del abolicionismo surge patente como expresión de libertad, de la mujer sobre su cuerpo y sexualidad. Y en aquella que plantea ¿Quiénes aparecen como responsables de estos abusos? ¿Hay otros que no son tan visibles pero igualmente responsables? Y el Estado es una respuesta concreta.

Al igual que consultadxs: “Frente a situaciones de éste tipo ¿A quién podría pedirse ayuda? Se contesta que se requiere educación. Entonces nos compete a quienes estamos en el área de introducir o modificar aquello que sea necesario para que se empoderen de sus derechos tanto como que sean plausibles de ejercerlos con un Estado que cumpla sus funciones de resguardo y no de cómplice con un sistema explotador.


Bibliografía

Aguilar Carrasco, Pilar. “La prostitución  en el cine: una historia de agitación y propaganda” Disponible en  http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2069

Arroyo  Cano, Alejandro “La sabiduría de las putas” y otros libros que debes leer”, del 15/04/2015 Disponible en https://culturacolectiva.com

Coelho, Paulo “Onze minutes” Disponible en  http://leerlibrosonline.net/

Gaylen, Rubin. “El tráfico de mujeres: notas sobre la economía política del sexo”, Nueva Antropología, vol. VIII, núm. 30, México D. F. noviembre de 1986, pp. 95 – 145. Asociación Nueva Antropología A. C, México. Disponible en http// www.redalyc.org/articulo.oa?id=15903007

Leyes Nacionales Nros. 26.364 y 26.842

Organismos internacionales: Unicef y ONU.

Otero, Ivana Beatriz. Mujeres y violencia. “El género como herramienta de intervención”. En La Gaceta Virtual. Revista de historia y ciencias sociales: Femicidio. Año 4. N° 120 – Abril de 2011.

Página 12, Suplementos “Radar” y “Las 12”.

Rodríguez, Marcela Tramas de la prostitución y la trata con fines de explotación sexual, disponible en http://www.ciepp.org.ar/

Viola, Liliana “Literatura y prostitución: la metáfora más antigua”, Publicado en Página 12, suplemento “Las 12”, de fecha  3/11/2006.  Disponible en https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-2979-2006-11-03.html.

Notas

1 Viola, Liliana Publicado en Página 12, suplemento “Las 12”, Literatura y prostitución: la metáfora más antigua, de fecha  3/11/2006.  Consultado en https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-2979-2006-11-03.html. Visto el 24/02/2018

2 Viola, Liliana. Óp. Cit.

3 Ley  Nacional Nro. 26.364

4 Ley Nacional Nro.26.842

5 Art. 1º de Ley Nacional Nro. 26842

6 Viola, Liliana, Óp. Cit.

7 Coelho, Paulo Onze Minutes, 2003 Traducción Ana Belén Costa, visto el 24/02/2018  en: http://leerlibrosonline.net/

8 Coelho, Paulo. Óp. Cit  pág 24

9 Coelho, Paulo. Óp. Cit, pág 19

10 Coelho, Paulo. Óp.Cit. pág 25

11 Colho, Paulo. Óp. Cit. pág 28

12 Coelho, Paulo; Óp.Cit. pág 19

13 Aguilar Carrasco, Pilar. Mujeres en Red, La prostitución  en el cine: una historia de agitación y propaganda, consultado en http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2069. Visto el  4/03/201

14 https://www.unicef.org/argentina/spanish/Trata2012(1).pdf  consultado el 07/03/2015.

15 Arroyo  Cano, Alejandro en “La sabiduría de las putas” y otros libros que debes leer, visto con fecha 10/03/208 en https://culturacolectiva.com

16 D’Angelo, Marcela Las trampas del heteropatriarcado capitalista consultado en http://campaniaabolicionista.blogspot.com.ar

17  D’Angelo, Marcela. Óp. Cit.

18 Viola, Liliana Publicado en Página 12, suplemento “Las 12”, “la otra revolución industrial” de fecha  18/03/2011. Citado en Cuadernos de ESI Educación Secundaria II, Ministerio de Educación de la Nación, 2012, págs. 124 a 136.

19 Rodriguez, Marcela Tramas de la prostitución y la trata con fines de explotación sexual, disponible en http://www.ciepp.org.ar/.

20 Prostitutas que actúan de señoras. https://www.pagina12.com.ar/1998/98-05/98-05-24/pag16.htm

21 D’Angelo, Marcela. Las trampas del heteropatriarcado capitalista.  Consultado en http://campaniaabolicionista.blogspot.com.ar

Te podría interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *