La otra batalla del PRT-ERP – Por Héctor Löbbe

Lobbe image 78Reseña del libro Diario El Mundo. PRT-ERP: Prensa masiva para una política de masas, de Marcelo Maggio, editado por Cooperativa Gráfica El Río Suena, Buenos Aires, 2012.

¿Tuvo el PRT una política cultural o solo se dedicó a la lucha armada? ¿Cómo estructuró el combate por las ideas? En este artículo, Héctor Löbbe reseña una obra que trata sobre un aspecto particularmente importante de la lucha de clases en los ’70: la batalla ideológica. En especial, bajo el gobierno de Perón.

Por Héctor Löbbe (Universidad de Luján)

En octubre de 2012, se publicó una importante y medular investigación que ayuda a comprender la historia política reciente[1]. Basado en documentos, bibliografía y entrevistas a protagonistas directos, el libro que vamos a reseñar -escrito por Marcelo Maggio- reconstruye una de las experiencias menos conocidas, llevada a cabo por el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP): la recuperación editorial y relanzamiento como periódico legal vespertino del diario El Mundo. Examinemos, entonces, este importante texto.

Un diario popular y masivo, para el combate.

En la primera parte de la obra, Maggio (docente, periodista y Licenciado en Ciencias de la Comunicación) repasa el contexto histórico argentino, en la primera mitad de la década de 1970. Dentro del mismo, sitúa la estrategia político-revolucionaria del PRT-ERP, tendiente a ampliar su influencia e inserción entre las masas populares, aprovechando la “tregua democrática” que la burguesía argentina se vio forzada a conceder, a partir de 1973.

Frente a este cambio de coyuntura, la organización guevarista advirtió la intención del peronismo gobernante: “encorsetar” el auge de masas iniciado en 1969, desviándolo a la vía muerta del reformismo burgués nacionalista. El PRT-ERP, lejos de renunciar a su programa y enterrar las armas, se lanzó a una búsqueda de originales formas de intervención política. En esa búsqueda, cobra sentido el legado teórico-práctico del leninismo (que asumió como guía) y la importancia que esa matriz le concede a la acción ideológica sistemática y organizada, en sus niveles de propaganda y agitación.

Así orientada, la organización diseñó un vasto plan editorial, que además de la publicación de El Mundo, llevó a ampliar el tiraje y distribución legal de El Combatiente y Estrella Roja, editar el semanario Nuevo Hombre y, en la provincia de Córdoba, las revistas Posición y Patria Nueva.

El periódico El Mundo debía convertirse en una herramienta de información y comunicación alternativa: un instrumento de combate que sirviera para “armar” ideológicamente primero a la vanguardia obrera y luego a las más amplias masas. El proyecto enfrentaba diversos obstáculos, como la compra del fondo editorial del diario y su financiamiento.[2] Pero el problema más complejo era de tipo práctico-político: como “enmascarar” la relación de asociación directa del periódico con el PRT, garantizando al mismo tiempo la difusión, desde sus páginas, de su programa. En este punto, es importante destacar la fundamental diferencia entre El Mundo y el matutino legal Noticias, impulsado y financiado por Montoneros.[3]

Desde su temprana aparición (agosto de 1973), El Mundo marcó una línea político-editorial de clara denuncia respecto al peronismo gobernante, su programa y práctica. Noticias, por el contrario, se esforzó (hasta su clausura) por ilusionarse -e ilusionar a sus lectores- con el supuesto rumbo socialista y antiimperialista de los gobiernos iniciados en mayo de 1973.

En otros capítulos, Maggio explica la idea central de transformar a El Mundo en el vocero informal (pero muy efectivo) del Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS), otra de las iniciativas políticas más amplias que impulsaba el PRT, en vista a la conformación de una fuerza social revolucionaria masiva. En definitiva, un altavoz que difundiera las luchas político-sociales (en especial, sindicales y territoriales) y denunciara los límites del peronismo, con su viraje fascista, destinado a contener el auge de la movilización de las masas, en plena expansión.

El libro ejemplifica la tensión que implicaba editar un diario legal, pero orientado por una organización con un proyecto y estrategia revolucionaria. Por ejemplo, la intervención del Partido Comunista en el proceso de gestación del diario, aportando experiencia y personal, para luego tomar distancia, cuando se incrementó el ritmo de la lucha de clases en la Argentina. Muy distinta fue la relación con aquellos sectores afines a la perspectiva revolucionaria del PRT, privilegiando la participación de la izquierda peronista y marxista y hasta de comprometidas figuras de la Unión Cívica Radical. La presencia heterogénea de periodistas que contaban con diferentes niveles de formación, trayectoria y con distintos grados de militancia fue derivando (al tiempo que se agudizaba el enfrentamiento social) progresiva y finalmente en el desplazamiento de los profesionales y figuras independientes, reemplazados por cuadros políticos del PRT-ERP y otras fuerzas aliadas.

En la parte final, Maggio describe la orientación informativa y la estructura formal del diario, que el PRT intentaba moldear para hacer a la publicación masiva y popular.[4] El formato tabloide, de 24 páginas, incluía todas las secciones tradicionales, deportes, espectáculos y cultura. Un periódico atractivo y fácil de leer por aquellos a quienes focalizaba como público prioritario: los trabajadores. En un descanso de su jornada laboral o al regreso, hacinados en los medios de transporte, esta publicación podía ser leída. El estilo narrativo elegido fue simple y llano. Popular, pero no “populista”. Contaba con profusión de fotografías y hasta un dibujo-historieta (Fierrito) en la portada, que introducía a la opinión editorial.

Al compás de la radicalización política y social, el centro de gravedad del diario se volcó decididamente hacia una agenda cada vez más agitativa y de denuncia. La práctica de “enmascaramiento” se fue agrietando, en sintonía con la profundización del accionar del PRT-ERP. Entre fines de septiembre de 1973 y mediados de enero de 1974, dos clausuras provisorias, la quema pública de toda una edición y atentados a las instalaciones del diario y a sus periodistas, preanunciaron la clausura definitiva, por decreto de Perón, en marzo de 1974.

Dos sucesos, informados desde las páginas de El Mundo, precipitaron ese final: la condena crítica al Navarrazo (febrero de 1974), el golpe de Estado policial en Córdoba, apoyado por Perón y la cobertura a la lucha antiburocrática de los obreros metalúrgicos de Villa Constitución (respaldada por las fuerzas revolucionarias), para recuperar la seccional de su sindicato. Se confirmaba así no sólo los límites de la “restauración democrática” burguesa, sino también el giro fascista (aún en vida de Perón) del Gobierno, como habían anticipado el PRT y su diario.

Conclusiones

El trabajo de Maggio se enmarca en las mejores tradiciones de la intelectualidad comprometida con la transformación (y no sólo la descripción) de la realidad: no se limita a narrar la experiencia editorial de El Mundo, sino que toma partido respecto al objeto de estudio, ampliando el foco de análisis al contexto histórico y político. El trabajo abre el espacio a la crítica de todo el proceso, en términos de balance, para seguir avanzando. Rescata al PRT-ERP como una estructura política construida en torno de estrictos principios leninistas, no sólo teóricos sino explícitamente prácticos. Nuestro autor recupera así el carácter de la organización marxista revolucionaria que se planteó de manera más firme y coherente la toma del poder para la transformación socialista de la Argentina.

En este punto, Maggio recobra del “olvido” premeditado a esa experiencia militante que intentó una síntesis superadora de las distintas vertientes teóricas marxistas (en especial, Marx, Lenin, y Gramsci), con la orientación al combate de las décadas de 1960 y 1970: el guevarismo. Además, contribuye a romper con el mito que afirma que la organización revolucionaria fue incapaz de intervenir, de manera amplia y creativa, en la estrecha legalidad de la época. Por el contrario, El Mundo es un ejemplo destacado de cómo el PRT-ERP pudo impulsar una herramienta de lucha cultural de carácter masivo, para intentar quebrar la hegemonía ideológica de la clase dominante. En síntesis, que fue capaz confrontar con el proyecto reformista burgués nacionalista del peronismo y su pretensión de alcanzar la conciliación de clases.

En la reconstrucción histórica y analítica, Maggio pone en discusión también lo que se puede esperar de la democracia parlamentaria bajo el capitalismo. La represiva “legalidad” de los ‘70 (ejemplificada con los ataques y la definitiva clausura de El Mundo), interpela al lector y militante del presente al momento de repensar la estrategia para transformar la realidad.

Finalmente, al recorrer a lo largo de toda la obra la necesaria complejidad del papel jugado por la ideología, dentro del marco más abarcativo de lo cultural, nuestro autor rescata la imperiosa necesidad de no abandonar ningún terreno, en la lucha por el socialismo: combinar la militancia cotidiana con la elaboración y fortalecimiento de políticas culturales en su más amplio sentido. En suma, disputarle a la clase dominante (con la conformación, creación y fortalecimiento de políticas comunicativas), desde la reconstrucción de la historia hasta la formulación de proyectos sociales, económicos y políticos alternativos.

Se trata entonces de intervenir decididamente en esa “otra” batalla, contra-hegemónica, rompiendo con la falsa antinomia que pretende instalar la burguesía, entre las grandes empresas periodísticas enfrentadas al Gobierno y los medios “nacionales y populares”, voceros del proyecto del endulzado capitalismo “independiente”, que encarna el kirchnerismo.

Notas

[1] Maggio, Marcelo: Diario El Mundo. PRT-ERP: Prensa masiva para una política de masas; Cooperativa.

2 Ambos se resolvieron con las “expropiaciones” llevadas a cabo por la organización.

Noticias apareció en noviembre de 1973 y fue clausurado en agosto de 1974. Véase al efecto, Esquivada, Gabriela: Noticias de los Montoneros. La historia del diario que no pudo anunciar la revolución, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2010.

El Mundo llegó a vender a nivel nacional un promedio diario de más de 100 mil ejemplares, con corresponsalías periodísticas en varias ciudades del Interior.

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