La necesidad de un sindicato de investigadores (II)

Como ya explicamos anteriormente (Ver La necesidad de un sindicato de Investigadores), la organización gremial de los científicos se encuentra empantanada entre una organización de becarios (JCP) que lucha pero no da el paso hacia la conformación de un sindicato del conjunto de los investigadores, y un gremio (ATE) que ha mostrado nula voluntad de lucha por los problemas de los trabajadores de la ciencia. Decíamos que la misma estructura de ATE colaboraba más a la desorganización que a la organización de los investigadores. Ahora bien, en Conicet actúa también otro gremio: UPCN.

UPCN agrupa a los trabajadores estatales de todos los ámbitos (nacional, provincial y municipal), pero a diferencia de ATE, no se organiza sobre una base territorial sino jurisdiccional. Es decir que la división se realiza por patrón y no por ubicación geográfica (art. 1, 5 y 12 del Estatuto). Así, las seccionales de cada provincia aglutinan a los trabajadores estatales dependientes del estado provincial y de los municipales, mientras hay una seccional que corresponde a los trabajadores del ámbito del Estado Nacional, así trabajen para alguna dependencia ubicada en cualquier parte del país (art. 12). Esta estructura colabora un poco más que la de ATE para agrupar a los trabajadores de una misma patronal. A su vez, dentro de cada seccional se pueden crear delegaciones por organismo, o incluso Comisiones Auxiliares (art. 13 y art. 55, inc. b y e). Ahora bien el propio estatuto establece que los miembros de esas delegaciones o Comisiones serán designados por la Comisión Directiva de la Seccional (art. 13). Es decir, la dirección de una comisión auxiliar de científicos sería la que fijara los afiliados no científicos, dato relevante porque la Comisión Directiva de la Seccional es la que se sienta a firmar las paritarias y los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) de cada jurisdicción.

El problema para un organismo como Conicet, no solo es que carecemos de un CCT y de paritaria propias, por lo cual estamos atados a la paritaria nacional de UPCN, sino que incluso si se consiguiera esto, nada en UPCN garantiza que los afiliados pudieran elegir esa comisión paritaria. Además, se mantiene el problema de que se trata de una representación por actividad y no por oficio. Es decir, todos los que trabajan en Conicet, sin distinguir la profesión, por lo cual se dificulta que cada oficio pueda emprender un plan de lucha por sus problemas específicos, sin que éstos sean relegados a un segundo plano frente a los problemas más generales.

Y todo esto sin entrar a hablar del verticalismo, el matonismo y la falta de democracia propias de UPCN. Sin mencionar tampoco la política entreguista, conciliadora y desmovilizadora histórica del gremio. Su misma estructura restringe la participación de la base y la posibilidad de organización de trabajadores no alineados con la conducción. Por todo ello, tampoco UPCN es un gremio que favorezca la organización de los investigadores y con el que se pueda salir a luchar.

Una organización propia permitiría plantear un pliego de reivindicaciones propio, organizar a los compañeros con delegados por instituto, organizar asambleas de base del conjunto de los compañeros, por provincia e incluso un congreso nacional. Todas estas cosas son imposibles de organizar en cualquiera de los dos gremios existentes (ATE y UPCN). Si JCP se decidiera a avanzar como sindicato de investigadores, podría estructurar al conjunto de los investigadores. Si no, habría que pensar en otra cosa.

Razón y Revolución

 

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