La nacionalización de SINDOR

Manuel Sutherland*

Algunas palabras dicen mucho: “intentar el cielo es merecerlo”, de José Martí, puede ser una instrucción para los obreros de SIDOR, que por más de 15 quince meses enfrentaron una frenética y desigual lucha contra la transnacional ítalo-argentina Techint, que bajo el nombre de Terniun posee el 60% de las acciones, junto con otro 20% del Estado y 20% de los trabajadores y jubilados. Los trabajadores de SIDOR lograron un salto de las reivindicaciones económicas a las políticas al hacer presión y lograr que el gobierno bolivariano decidiera nacionalizar una de las industrias metalúrgicas más grandes de América Latina.

Historiales de la privatización y situación de la empresa.

Mucho antes de la privatización efectiva de SIDOR, la empresa había sido conceptuada como un motor que daría impulso a la minería industrial y al desarrollo de maquinarias pesadas, que harían de Venezuela una potencia sustentada en el desarrollo por sustitución de importaciones. En la región donde se instaló la fábrica, en 1964, se han comprobado como reserva de varios minerales la bicoca de 13 mil millones de toneladas1 , siendo una de las más grandes reservas de mineral de hierro en el mundo. En la zona se dispone de una inmensa central hidroeléctrica, fuente de energía económica y con infraestructura de calidad para la comercialización del mismo. El crecimiento de la demanda de acero en el mundo es una realidad que claramente demuestra el gráfico que acompaña a este artículo. En consecuencia, todos sabían que el desarrollo de SIDOR la iba a llevar, como en efecto es hoy en día, a ser el cuarto productor más grande de América Latina. No obstante, el presidente social cristiano Rafael Caldera optó por venderla, con el beneplácito de la burguesía nacional y la súper estructura que la apoya incondicionalmente: la iglesia, los medios de comunicación, la universidad, etc. Los errores en el etiquetado, retrasos en la entrega y confusiones en los envíos, eran la bandera para que la derecha dijera que bajo la égida del Estado era imposible que funcionara la empresa, que por medio del Estado éramos incapaces de manejar una empresa de acero y había que dársela a quienes si sabían y nos harían el favor de “rescatarla” de la quiebra. Resultado: la empresa fue vendida por un monto diez veces inferior a su valor.

Los “camaradas” de Terniun y los obreros sidoristas

A la llegada de los nuevos compradores ocurre la limpieza general de personal. El proceso de tercerización y precarización del trabajo, disfrazado de “optimización del factor humano en la producción”, fue la bandera de la transnacional. Tiene el mérito de convertir 13 mil empleos fijos en 9 mil tercerizados, mediante subcontrataciones donde la empresa deja en terceros las responsabilidades sociales y laborales. La privatización desmejoró directamente la vida de 45 mil personas. Otras de las “maravillas” de la empresa fue el descuido y la falta de control en el área de seguridad laboral, en pro abaratar los costos a costilla de la muerte del obrero. La empresa luego de 10 años de privatización acumula la cifra de 18 muertes en plena faena laboral (las muertes por enfermedades derivadas del trabajo y lesiones conducentes a la defunción ni siquiera se cuentan), todo un icono del “fallecimiento en la fábrica” que ilustró muy bien el italiano Renzo Ricchi en 1978, en La muerte obrera. Algunos mineros independientes de la zona y empresas pequeñas como PMG cayeron en la trampa de la transnacional, que ofreció indemnizaciones por el orden de los 20 mil dólares más la incorporación a la nómina, a cambio de la explotación de zonas mineras en las cuales trabajaban. No les han pagado más de 5% de lo prometido y tampoco los han metido en nómina2 . En este mismo orden el sindicato SUTISS de Sidor denunciaba: “Están disminuyendo los beneficios de quienes no se encuentran amparados por el contrato colectivo. La remuneración es menor, hay una alta rotación para no generar prestaciones”.3 En efecto, contratos de rápido vencimiento, cooperativas fantasmas que contrataban trabajadores para la empresa, con el fin de despojarlos de los beneficios del contrato colectivo que además se negaba a discutir Terniun; jubilar a trabajadores con 120$ mensuales a pesar que la canasta crítica alimentaria al menos duplica esa cantidad; esos son los “métodos” de la multinacional para “modernizar” Venezuela.

Un ministro trotskista en el gobierno bolivariano

Los trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores de SIDOR (SUTISS) levantaban básicamente tres reivindicaciones: aumento salarial en el marco de un nuevo contrato colectivo, la incorporación a la nómina de 9 mil trabajadores tercerizados y el aumento en las pensiones. La presión devenida de la lucha por las reivindicaciones básicas ha logrado realizar un viraje político en la lucha sidorista y ha podido traer de nuevo a la palestra la imperiosa necesidad de nacionalizar las grandes fábricas, que en manos de la burguesía sólo han servido para acrecentar la explotación, acaparar, especular y realizar toda clase de sabotajes económicos. Una de las marchas que rompió el velo comunicacional de la lucha, se realizó el 8 de mayo de 2007. En ella los trabajadores, aparte de plantear sus requerimientos laborales, planteaban ya la nacionalización.4 Desde los inicios de la lucha, los sidoristas dejaron atrás las influencias de las direcciones sindicales patronales, que previo a la privatización resolvieron el despido de 3 mil sidoristas para hacer más atractiva la fábrica a quienes sí “saben” administrarla. De las cientos de asambleas salieron resoluciones en pro de los derechos de los trabajadores y contrarias al “arbitraje” techinnista del ministro “trotskista” de Trabajo, José Ramón Rivero, quien se empeñó denodadamente en apaciguar a los trabajadores y frenar lo que contrariamente debería estimular. Efectivamente, cuando el ministro comprendió que se necesitaba la fuerza bruta para amilanar a los sidoristas, utilizó el aparato estadal y con el gobernador chavista del estado de Bolívar, el militar Francisco Rangel Gómez, en el marco de una huelga de más de 80 horas y la multitudinaria manifestación del 14 de marzo de 2008, emprendieron una violenta represión.5 Algunos números de la bestial reprimenda indican un saldo de al menos 13 trabajadores heridos6 , con balas de goma y balines. Otros obreros presentaron fracturas y contusiones. Luego de ello y de ver el apoyo de cientos de sindicatos, movimientos sociales, el Partido Comunista de Venezuela y diputados a la Asamblea como Adel Zabayar, el mismo gobierno, incluido el presidente, reconocieron los “excesos” e instaron al ministro a realizar un referéndum entre los huelguistas. El referéndum fue realizado, pero no en los términos del ministro, quien en diarios y medios chavistas se empeñó en llamar “antirrevolucionarios y empleados de la CIA” a los obreros sidoristas. El referéndum lo realizaron de manera autónoma los trabajadores, teniendo un resultado amplio de 3.338 trabajadores a favor de continuar la negociación por el sindicato y rechazar la oferta de Terniun, contra 65, que veían con buenos ojos dicha oferta. Se realizaron luego dos eventos de suma importancia: el primero fue otra masiva manifestación, el jueves 29 de marzo, a favor de los trabajadores; y el segundo, un Encuentro Nacional Sindical, el 31 de marzo. Eventos a los que se sumó la huelga iniciada el 4 de abril y la asistencia a la Universidad Bolivariana de Bolívar para aprovechar la visita del presidente Chávez a dichas instalaciones. Allí expusieron la situación de Sidor, de resultas de lo cual, luego de fracasada la reunión entre el vicepresidente Ramón Carrizales y la gente de Ternium, el presidente Chávez ordenó la nacionalización.

Una lucha que apenas comienza

El anuncio ha llenado a júbilo al SUTISS y luego de meses de conflicto desigual ya celebran lo que es un hito histórico para la clase obrera, haciendo recordar las duras luchas de los obreros petroleros de 1936 por la ley del trabajo y el respeto de la soberanía ante la expoliación transnacional. Sin embargo, si entendemos lo que Marx y Engels escribieron acerca de la Comuna de París (“la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la maquinaria del Estado existente y ponerla en marcha para sus propios fines”), entendemos lo inocuo que sería como se tiene planteado, la compra de la mayoría accionaria de Ternium si se mantienen las mismas relaciones de producción en las empresas, como ya se hizo en procesos de nacionalización estratégicos, como Electricidad de Caracas o en las empresas de teléfonos CANTV. La nacionalización no es socialización. Ahora es cuando comienza una serie de luchas políticas en las empresas, de hecho, la gente de Terniun aún se niega a aceptar los términos de la nacionalización. Como dicen los sidoristas: “Ellos quieren hacer lo que hicieron en PDVSA durante el cierre patronal, cuando los administradores sabotearon el centro electrónico de la empresa, pero no se lo vamos a permitir”. El Estado que construyó la burguesía venezolana se muestra esencialmente inútil para avanzar hacia un proceso que tienda a destruir a la clase que lo creó, que es la que frena el avance en la liberación nacional del imperialismo y del yugo de la explotación, a pesar de ser operado políticamente por el gobierno más a la izquierda de la historia reciente de América Latina. Por tanto, es menester, para no ahogar el esfuerzo sidorista, avanzar hacia el control obrero de la gestión, en acuerdo con autoridades estadales, miembros de la comunidad y compañeros de un gran frente sindical revolucionario. La multi-gestión con base a la planificación centralizada de la economía debe constituir la base del rescate de las empresas privatizadas. El capital tiene su proyecto propio, no hace concesiones trascendentes y llena de miseria y muerte al planeta. Mientras tanto, la lucha de la clase trabajadora se hace más y más política, se separa cada vez más del sindicalismo esquirol y ramplón y toma como bandera consignas de clase vitales para el desarrollo socialista del país…

AROMO42-8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Notas

* Coordinador de Formación e Ideología de la Asociación Latinoamericana de Economistas Marxistas (ALEM), manuel.sutherland@alemarx.org www. alemarx.org http://www.zebra.com/id/zebra/na/ en/documentlibrary/case_studies_- microsites/spanish_la_microsite/sidor.File.tmp/SidorCS_SP.pdf

2 Ver http://www.gobiernoenlinea.ve/noticias-view/ver_detalles. pag?idNoticia=78107

3 Extracto del artículo “Sutis celebra naconalización de Sidor”, disponible en http://www.el-nacional.com/www/site/detalle_noticia. php?q=nodo/23401

4 Ver noticia de la marcha en http:// www.aporrea.org/endogeno/n94580. html

5 Humberto Decarli: “Bárbara Represión en Sidor” , El mundo, Edición 29/03/2008

6 José Rafael López Padrino, en: http:// www.soberania.org/Articulos/articulo_3968.htm

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