La lucha paga. Las huelgas docentes en Capital y provincia de Buenos Aires (2001-2008)

Por Romina de Luca – Uno podría imaginar que un docente de Capital Federal gana más que otro de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, esa situación era válida hasta el 2004. La devaluación y la creciente inflación hicieron que la fracción de la clase obrera encarnada por los docentes saliera a defender su (magro) salario. Los sindicatos docentes de izquierda oficiaron como vanguardia de la clase dirigiendo e impulsando su lucha. Así han encabezado numerosas huelgas exitosas en la provincia con alto grado de confrontación política. Hoy, Capital, frente a su retraso salarial, emula su ejemplo.

La carrera imposible

Uno de los aspectos que explica la lucha docente del 2001 a nuestros días es la carrera contra la inflación de los devaluados salarios. Carrera que enfrenta todo obrero argentino. Tal como puede verse en el gráfico 1, entre 2001 y 2004, el salario bruto de un maestro de grado con diez años de antigüedad permaneció prácticamente estancado. En ese cuadro salarial, los docentes de Capital se encontraban mejor pagos que sus pares provinciales. Sin embargo, la lucha docente comenzó a alterar esa relación.

Pero a medida que la inflación se disparaba y se comía los aumentos, la lucha docente avanzó.1 Gracias a ella, se obtuvieron las primeras mejoras en el 2004. Otras, en el 2005, gracias a las 11 huelgas que realizaron los docentes de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, el “estado de malestar” no se revirtió. Filmus, a fines del 2005, ni lerdo ni perezoso, envió al congreso la Ley de Financiamiento Educativo. Curiosamente haría cumplir la Ley Federal y destinaría a la educación, de modo progresivo, un 6% del PBI. En provincia y Capital, el incremento se destinaría mayoritariamente a salarios. Así, hubo aumento salarial en el 2006 y en el 2007. La propaganda oficial anunciaba, en este último caso, que se trataba de equiparar los salarios docentes de todo el país. Y, una vez más, en marzo del 2008. Producto de los sucesivos aumentos, el salario básico de bolsillo, entre 2006 y 2008, se movió en provincia de $840 a $1.437 y en Capital de $865 a $1.524. Bastante poco si consideramos que, según la CTA, la canasta familiar básica se ubicaba en $1.400.

La comparación vis a vis entre Capital y Provincia evidencia una ligera ventaja para la primera. Sin embargo, los salarios de capital no incluyen “adicionales zona/residencia”, esto es, la ruralidad I, II o III. El pago por trabajar en escuelas en calle de tierra, alejadas o en villas. Ese importe se calcula sobre el sueldo básico y puede constituir un “extra” de $207, $414 o $621 según el caso (véase gráfico 2). Sin embargo, ese ‘plus’ se consiguió con lucha y también implica condiciones laborales más desfavorables: más tiempo en viaje por lo cual se pierden otros cargos, mayor inversión en viaje, docencia en condiciones de violencia, menos horas de descanso, etc. Similar situación atraviesa un docente en Lugano aunque sin bonus. No debemos descartar por completo que, a fin de mes, en determinadas canastas familiares docentes, pesitos de la ruralidad hagan la diferencia. Al respecto, Eduardo López, dirigente de UTE/CTERA indicó que ese desfase podía ubicarse entre un sueldo de $1.800 y $2.9002. Veamos cuál fue el fenómeno que posibilitó esa recomposición salarial.

Banderas rojas

La burguesía no regala nada. Los incrementos salariales se lograron a través de la lucha y de la organización sindical.3 Dentro de ésta, los sindicatos de izquierda jugaron un papel central principalmente en la provincia de Buenos Aires. Allí, los docentes salieron a pelear desde temprano por la defensa de su salario. Parte de ello, explica la inversión en la relación salarial entre el 2001 y el 2008 entre provincia y Capital.

En el transcurso del 2006, en la provincia se produjeron cuatro medidas de fuerza donde se reclamaba la incorporación de $225 al básico y un salario mínimo de $1.000. El ciclo se inició en octubre y aunó a docentes privados y estatales. La convocatoria de FEB-SUTEBA Y SADOP incluyó una marcha de 5.000 trabajadores a la sede del gobierno bonaerense. Ante la falta de respuesta, se convocaron dos huelgas por 48 hs. Fue durante la última, entre el 29 y el 30, que Adriana Puiggrós anunció que a los docentes se les descontaría el día para compensar las tareas acarreadas a los padres. Menos diplomático Solá espetó: “en lugar de anunciar paros que vayan a laburar”4. El ciclo se cerró con una huelga más el 06 de diciembre. En Capital sólo se produjo una medida de fuerza, el 29 de noviembre, convocada por ADEMyS y SEDEBA.

Sin embargo, esas no fueron las únicas medidas de fuerza. Por el contrario, los sindicatos de izquierda dirigieron siete días de huelga más, incluyendo tres medidas de 48 hs. De este modo, los SUTEBA opositores (La Plata, Lomas de Zamora, Marcos Paz, Bahía Blanca, Sarmiento) pararon 13 días. Así, el 2006 anunciaba dos elementos que se desarrollarían más en el 2007: la conducción de la izquierda en el proceso huelguístico dejando rezagada a la burocracia y los descuentos de la burguesía a los paros “ilegales”.

Ni la Ley de Financiamiento ni la equiparación salarial lograron aplacar la combatividad docente. El 2007 llegó con más huelgas de uno y otro lado de la General Paz. En Capital, se perdieron cinco días de clase. La primera se empalmó con una huelga de 48 hs. en la provincia y aglutinó a todos los gremios porteños. En noviembre, se protagonizaron cuatro más con una peculiaridad. Entre el 21 y 22 de noviembre se realizó la primera huelga por 48 hs. post 2001. En lo que va del 2008 se realizarían, por lo menos, tres más.

En provincia, sólo los sindicatos kirchneristas protagonizaron nueve medidas de fuerza que se iniciaron luego del receso invernal. La primera fue lanzada por un gremio minoritario: la cegetista UDOCBA. La segunda medida adquirió más fuerza y su convocatoria fue más amplia. Entre agosto y principios de noviembre las huelgas se sucedieron cada diez días y al finalizar una se convocaba a la siguiente.

Sin embargo, la mayor combatividad estuvo, una vez más, en la izquierda, que protagonizó 12 huelgas más. Entre agosto y diciembre realizó 21 huelgas, un promedio de 4 por mes. Antes que la burocracia, inició el ciclo el 16 de agosto. Originalmente convocada por los SUTEBA opositores (La Plata, Marcos Paz, Bahía Blanca, Sarmiento-Las Heras), tuvo altos índices de adhesión en Esteban Echeverría, Ezeiza, Ensenada, Almirante Brown, Florencia Varela, Lanus, San Martín, La Matanza, Moreno, Merlo, Morón, Pilar.5 Algo similar ocurrió el 26 de octubre con adhesiones en Berazategui, Quilmes, Echeverría, Ezeiza y Escobar.

El estado de movilización no se desarticuló en noviembre y creció en cantidad y calidad. Ante los descuentos salariales realizados a los huelguistas, los docentes renovaron su combatividad. Realizaron una medida de fuerza que se extendió toda una semana -entre el 9 y el 13 de diciembre-, dónde tomaron el edificio de la Dirección General de Cultura y Educación y se encadenaron frente a él.

¿Un año atípico?

De esta forma, no resulta excepcional lo ocurrido en el 2008. Las bases obreras iniciaron el año en estado de alerta y movilizados. La burocracia ante la presión de las bases que temía fuera canalizada por la izquierda conformó el Frente Gremial (FEB-SUTEBA-SADOPAMET- UDA-UDOCBA) que realizó ocho paros en menos de tres meses. Un promedio de tres huelgas por mes, muy cerca de lo actuado por la izquierda en el 2007. Por su parte, la izquierda realizó además de estas huelgas un paro por 48 hs., el 3 y 4 de septiembre.

Es en este marco en el que debe justipreciarse lo acontecido en Capital. En lo que va del año se produjeron -sin considerar el llamado a huelga del 28 y 29 de octubre- 10 paros docentes. Exactamente el doble de acciones del 2007. La primera huelga se realizó el 17 de julio iniciándose antes el ciclo huelguístico. En el proceso confluyeron las 17 gremiales. Las huelgas fueron acompañadas con marchas hacia la sede del poder político macrista. Cabe destacar que las medidas no se limitaron a lo salarial -recomposición del 20%- sino que lograron articular alianzas con otros sectores engranándose unos y otros en sus luchas. Así docentes obreros y estudiantes marcharon juntos, entre otros, por la recomposición de las becas estudiantiles, por mayor presupuesto educativo, por una jubilación del 82% móvil junto a otros estatales.

Qué hay de nuevo…

Durante el 2007 la izquierda logró colocarse a la vanguardia de las reivindicaciones docentes. Su gran combatividad la hizo partícipe de más de 20 huelgas y otras acciones de clara confrontación con el poder político como la toma del Ministerio de Educación. En ese proceso obtuvo el apoyo de las bases docentes obligando a la burocracia a llevar un poco más lejos las reivindicaciones. Su experiencia exitosa se constituyó como una enseñanza para la clase al mismo tiempo que obligó a la burocracia a movilizarse. La movilización de Capital Federal en su lucha por la recomposición salarial debe comprenderse en ese contexto. Tomando como ejemplo la movilización bonaerense, los docentes capitalinos aún ponen freno a la salida por derecha que intenta imponer Macri. Quien hasta ahora sólo se ocupó de recortar el presupuesto educativo, repitiendo que no hay plata. Nada indica que ni él ni sus pares vayan a tenerla en el 2009, crisis mundial y pagos de deuda mediante. Unos y otros se encuentran sentados sobre un polvorín.


Notas

1Para simplificar, todas las cifras salariales fueron redondeadas. En caso de que se indique lo contrario nos referiremos a remuneración bruta (incluye cargas patronales) con diez años de antigüedad. Las datos fueron extraídos de los informes de enero-marzo 2004, 2006, 2007, 2008 de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo del Ministerio de Educación de la Nación: http://www.me.gov.ar/cgecse/salarios. html.
2Clarín 17/10/2008
3Para la reconstrucción periodística de los conflictos tomamos como fuentes Clarín y Tribuna Docente.
4Clarín 29/11/2006
5http://tribunadocente.zoomblog.com/ archivo/2007/08

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