La línea Sinuosa – Río Rojo

La línea Sinuosa. Hoja de ruta del CD de Río Rojo

“A la vista de obstáculos, la distancia más corta entre dos puntos es la línea sinuosa”
Bertold Brecht

Música piquetera

Piquete, corte, detención. Parece contradictorio que una obra que se define como piquetera exalte el movimiento. Que, inspirada en la obstrucción, invite a disfrutarla como un viaje. Sin embargo, toda contradicción se diluye cuando se presta atención a qué viaje nos referimos. En las rutas se detiene el movimiento cotidiano, el que obedece a la reproducción de lo existente. Pero, simultáneamente, se pone en marcha otro movimiento, el que interrumpe la vida de todos los días para hacer posible la existencia de aquellos cuya cotidianeidad se ha roto, cuya reproducción misma ha sido rota. Ese movimiento es el de otras relaciones, nuevas relaciones que esa existencia rota ha tejido consigo misma. La música piquetera exalta esas nuevas relaciones, ese nuevo movimiento. ¿Y por qué le canta a este movimiento y no al otro, al que queda cancelado en cada corte? Porque ese movimiento repetido, cansado, trajinado, del día a día en estas relaciones sociales, en esta sociedad capitalista en des composición, está muerto y no lo sabe. O no quiere saberlo. Alguien debe anunciarle que su enterrador está a las puertas. Que ya tocan su campana de difuntos.
La obra
La línea sinuosa es una obra colectiva de la Organización Cultural Razón y Revolución, concebida por su grupo de artistas y orquestada, arreglada y ejecutada por su flamante cuarteto, Río Rojo. Tuvo una factura peculiar: comenzó como una idea simple, representar el movimiento de la conciencia, un movimiento a la vez individual e histórico-social. Desde la conciencia burguesa (de allí que se inicie con los acordes de la “Novena Sinfonía”, la mayor expresión musical del triunfo de la revolución burguesa y de sus ideales) hasta la conciencia socialista (concentrada en el cierre con “La Internacional”). Es al mismo tiempo un viaje individual, desde la conciencia que se cree sola y perdida, hasta la que se reconoce como parte de un colectivo en movimiento; desde el individuo-átomo del mercado capitalista, hasta el individuo consciente de su ser social. Es al mismo tiempo un doble recorrido histórico: el de la clase obrera mundial (de allí el internacionalismo evidente que atraviesa la obra) y el de la clase obrera argentina (cuyos acordes resuenan numerosas veces, aquí y allá). La estructura de la obra se articula en tres partes, iniciada cada una con su correspondiente puente. El primero, “The Long and Winding Road” anuncia al público el comienzo de, precisamente, un largo y sinuoso camino, poblado de avatares, avances y retrocesos a través de las emociones cambiantes de la lucha.
Entramos al mundo de la conciencia individual: desde su nivel más bajo, el sufrimiento, hasta la conciencia del dolor. La experiencia del dolor obliga a la acción, arranca al individuo del mero padecer, constituye el primer paso, el primer movimiento. Presenta el tema el tango “Garúa” y le contesta “De soledades”. La voz de la experiencia acumulada de la sociedad humana aporta una primera conclusión: la parte no vale sin el todo, diciendo irónicamente “Me gusta todo de ti”. El alma triste, que no asimila todavía esa conclusión, se manifiesta nuevamente en “Viernes 3 AM” y recibe la réplica del que ha decidido ya dejar de llorar: “El Aromo”.
El individuo resistente no es todavía el individuo completo. Debe experimentar su ser social, debe reconocer la contradicción en la que se halla. Un “Puente sobre aguas turbulentas” lo lleva al territorio de la sociedad. “Summertime” le enseña que existen las clases sociales, aunque todavía no siente con fuerza la violencia que encierran. Tendrá que observar la vida/muerte del “Niño yuntero” para anhelar la ruptura de una situación insoportable. La experiencia de la humanidad aparece nuevamente para explicarle que no hay solución dentro de esta sociedad, diciéndole, un poco cancheramente, “No pibe”. El alma está pronta a la despedida, es ya conciente de la necesidad de la partida, de la convocatoria ineludible al combate. No puede, sin embargo, experimentarlo como alegría, porque implica una ruptura con lo que es, con lo que ama, con aquello que le pide “Bésame mucho”. Tiene entereza suficiente para dejarle unas “Palabras para Julia”, a quien se queda: lo que debe aprender y reproducir en su propia vida es
aquello que lo/la arrastra al combate, no hay vuelta atrás. Pareciera que la tristeza cierra esta segunda etapa, pero un nuevo puente viene en su ayuda: ese descubrimiento que pareciera mostrarle un camino difícil y plagado de tormento, cerrado, es en realidad una maravillosa gracia. Esa “Amazing grace” le permitirá encontrar el camino verdadero y, por mucho que duela, ese dolor es el parto de la vida nueva. La tercera parte, entonces, es el momento del individuo social, el que conciente de tal condición, se ha liberado en su cabeza de aquellas cadenas ideales, pero que sabe que sólo las arrancará en la realidad si se organiza y lucha. El primer paso es, necesariamente, hablar con sus compañeros, hablar de revolución. Aunque sea susurrando, como dice “Talking about revolution”. La resistencia no alcanza y puede fracasar, pero tiene igual su valor épico, con “Ay, Carmela”. La marcha debe continuar a pesar de la derrota. Aparece de nuevo la experiencia revolucionaria y cuenta la “Historia de la silla”, para advertirle que muchas veces la invitarán a detenerse, a abandonar el combate. La conciencia retoma su marcha en “Os indios da Meia Praia” y aunque sabe que la lucha continúa, no puede no festejar sus éxitos: el alma canta “Guantanamera” mirando al horizonte futuro desde donde le responde “La internacional”.
¡Adelante!
Obviamente, la razón de cada una de las elecciones llevaría mucho más espacio que éste. Requeriría examinar tema por tema. Para que no crea que ocultamos algo, en el CD encontrará un archivo interactivo que despliega esas razones. Pero no queremos detenerlo más, lo sabemos ansioso de iniciar su propio viaje. ¡Adelante pues, compañera! (Ud. también, compañero…).


Idea general: Eduardo Sartelli y el Grupo de Artistas de RyR
Dirección artística: Nancy Sartelli
Edición gráfica: Juan Kornblihtt, Ianina Harari
Diseño interactivo: Fernando Dachevsky
Río Rojo: Cintia Baudino (guitarra), Gabriel Falzetti (guitarrra y voz), Juan Manuel Tabaschek (piano).
Participación especial: Florencia Otero (voz), Diego Passarini (batería) Gonzalo Falzari (bajo)
Artistas invitados: Bernardo Baraj (saxo soprano en “Summertime”, saxo tenor en “No pibe” y flauta en “Guantanamera”), Carlos Andino (voz en “No pibe” y “Guantanamera”), Saúl Martín (flauta en “Viernes 3 am” e “Historia de las sillas”), Daniel Navarro (charango en “Talking bout the revolution” y “Os indios da Meia Praia”), Sonia Aban (voz en “Amazing Grace”), Gustavo Suárez (guitarra y guitarrón en “The long…” y “Puente sobre aguas turbulentas”), Miguel Pesce (segunda guitarra en “El Aromo”), Leonardo Grande (gaita), Pablo Rozas (quenas), Maximiliano Cataldi (batería en “Talkingbout the revolution”).
Todos los temas fueron arreglados por Río Rojo con excepción de “The long…”, “Puente sobre aguas turbulentas” (Gustavo Suárez), “El Aromo” (Miguel Pesce), saxos y flauta en “Summertime”, “No pibe” y “Guantanamera” (Bernardo Baraj).

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