LHS N°11 – Editorial: Contra las dos derechas

Arrancó el 2018 y, como ya estamos acostumbrados, vino con un número importante de despidos, tanto en el sector público como privado. Los ejemplos sobran. El cierre de la autopartista Stockl que dejó 130 trabajadores en la calle, más de 180 médicos y enfermeros del Hospital Posadas, 400 mineros de los yacimientos de Rio Turbio, otros 250 laburantes del INTI, y la lista sigue. Todos casos de despidos pero también, de lucha. Sobre este escenario, el gobierno se prepara para cerrar paritarias con un techo del 15%, lo que dejará nuestros sueldos por detrás de la inflación.
Macri sigue con su plan. Sin prisa pero sin pausa, avanza con el ajuste. Es un ajuste lento, pero sostenido. De a poco, para ir desactivando la bomba sin que explote. Es cierto que fue quemando cartuchos y ya no cuenta con todo el apoyo que supo tener en las elecciones pasadas, cuando se produjo el “mazazo amarillo”. Pero justamente de eso se trata, de ponerlo en juego este año para avanzar en el ajuste. Ya tendrá tiempo para recuperarlo en el 2019.

Frente a él, comienza a armarse una nueva oposición. Tuvo su primera aparición en la marcha de Moyano, el 21F. El palco mostró una alianza sindical que ya tiene un horizonte político en el 2019. La fórmula todavía no está clara, pero sí quiénes son los que han decidido que marcharán juntos. Desde el kirchnerismo a la Iglesia, pasando por la CTA Micheli y el clan Moyano, incluyendo al llamado “tridente de San Cayetano” (CTEP, Barrios de Pie, CCC). Detrás de todo esto está la mano de Francisco. Se trata de un frente político que va a disputar la oposición, y no la tiene muy difícil frente a un PJ sin votos y un Massa en retirada.

¿Y los trabajadores? ¿Qué opción tenemos? Primero hay que decir que para enfrentar el ajuste ya quedó claro que no podemos esperar nada de la burocracia sindical. Justamente el 21F mostró las verdaderas preocupaciones de Moyano y compañía: no terminar tras las rejas y con sus negocios frustrados. El resto de la burocracia, fiel a Macri. Por eso mismo no tienen ningún interés en impulsar un paro general ni mucho menos un plan de lucha contra el ajuste. De ellos no podemos esperar nada.

Si realmente queremos terminar con el ajuste y con la miseria a la que nos condena el capitalismo, tenemos que dar una batalla política. Está claro que para ello ni Macri ni la oposición burguesa son una salida. El primero, porque es el que nos despide, nos reduce el salario y nos apalea cuando protestamos por eso. La segunda, porque hizo lo mismo antes, cuando gobernó, y lo sigue haciendo ahora, con sus gobernadores que aplican en toda la regla el ajuste y la represión.

Son dos variantes de derecha y nuestra salida es la izquierda. Una izquierda que ofrezca un horizonte claro, el Socialismo, y que no tiene que esperar nada ni del macrismo ni del kirchnerismo, sino que los sepulte a ambos. El primer paso es poner en pie una Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados, donde nos encontremos todos los trabajadores y sectores en lucha para discutir un programa y un plan de lucha. Para