La expropiación del pasado. Reseña de Miguel Ángel Bustos, Prosa 1960-1976, de Emiliano Bustos, Ediciones del CCC, Buenos Aires, 2007

Por Mara López – El libro que reseñamos en esta oportunidad es un material que recupera la obra en prosa de Miguel Ángel Bustos, reconocido poeta de la década del ’60 .1 El libro cuenta con dos prólogos: el primero de Rodolfo Mattarollo, subsecretario de Derechos Humanos de la Nación. El segundo, de Emiliano Bustos, hijo del poeta y compilador.

El padre según un amigo

Bajo el título “Nosotros no olvidamos”, Mattarollo comienza preguntándose, respecto a Bustos, si es posible “que un poeta surrealista sea a la vez un cronista cotidiano de una revista de combate político”, en relación al tipo de poesía escrita por el poeta referido y a su participación como redactor de Nuevo Hombre, órgano de publicación del PRT al cual también perteneció el prologuista .2 Según él, la escritura de Bustos en tanto poeta no coincide, o entra en contradicción, con su actividad en tanto militante del PRT. El prólogo, que consta de dos carillas, redunda en el recuerdo nostálgico por el compañero perdido a manos del “terrorismo de Estado”. En este sentido, podemos afirmar que no se trata solamente de un homenaje al poeta desaparecido sino también de un balance sobre los setenta y sobre la actualidad. En palabras de Mattarollo: “La recolección de tus notas permite revisitar una experiencia posible, la de una alternativa frustrada por el terrorismo de Estado que cobró tu vida, la búsqueda de una revolución en el Estado, en la sociedad y en nosotros mismos, sin duda una revolución profunda, la del revolucionario, como dijiste en una de tus notas, ‘incurable y eterno: como la vida misma’. Ese sueño que se derrumbó en vastas zonas del mundo sobre sí mismo y no sólo por la perversidad del adversario” .3 Si “el derrumbe del sueño” se debe a alguna causa más, el autor no la especifica: el “no sólo” queda sin respuesta, al menos para Mattarollo. Más adelante: “Y sin embargo, Miguel Ángel, tantos sacrificios han servido. El mundo exige hoy más que nunca una transformación profunda y eso está cada vez más claro para cualquier persona de buena voluntad, por ingenuo que parezca decirlo de esta manera […] Y gracias a tantos sacrificios, la Argentina es hoy un país más democrático y menos autoritario de lo que era antes. Por supuesto, estamos aún muy lejos de lo que proyectamos siempre más allá de nosotros / la lejana orilla escamoteada por la bruma” .4

Veremos más adelante que esta idea se reitera en el prólogo de Emiliano Bustos, en consonancia con el clima pro kirchnerista que se ilusionó con la “defensa de los Derechos Humanos”, de la cual ha hecho gala este gobierno, y que ha llevado a Hebe de Bonafini a claudicar en su lucha ante un gobierno que, en última instancia, continúa defendiendo al régimen que liquidó a la fuerza social revolucionaria en los setenta.

El padre según el hijo

Bustos hijo resume el recorrido de la obra literaria de su padre, para la cual señala la existencia de dos “zonas”: la poética y la periodística. Considera que la obra sufrió una “desarticulación” a partir de su desaparición física para luego pasar a la desaparición simbólica .5 La desarticulación de la obra fue más profunda en la obra periodística que en la poética: a partir de 1976, advierte Bustos hijo, su poesía continuó teniendo lectores mientras que la gran mayoría de los medios en los que publicó su padre “dejaron de existir durante la dictadura, sufrieron clausuras y desapariciones” .6 Por otro lado, el período posterior a la dictadura implicó un contexto que impuso el olvido, del que sólo emergió gracias a la lucha de los organismos de DDHH y al microclima familiar.

La obra poética consta de cinco libros publicados entre 1957 y 1970: Cuatro murales (1957), Corazón de piel afuera (1959), Fragmentos fantásticos (1965), Visión de los hijos del mal (1967) y El Himalaya o la moral de los pájaros (1970). Emiliano Bustos plantea que su trascendencia en tanto poeta también tiene que ver con su condición de periodista desaparecido. Los rasgos percibidos por la crítica como predominantes de su poesía son: lo maldito, el universo precolombino, una búsqueda trascendente de orden herético, también su tendencia surrealista y hasta romántica. Al decir de Bustos hijo, Corazón de piel afuera es el más “sesentista” de toda su obra, dado cierto “registro social” que aparece en este material.

Bustos comienza su labor periodística en Siete Días con una nota sobre Lautréamont. En 1970 comienza a colaborar en Panorama. Las notas no eran únicamente sobre poesía sino también sobre política, cultura e historia (el socialismo chileno al poder, la revolución cubana, la izquierda latinoamericana, la figura del Che, la revolución cultural china, el estilo literario de Marx, los escritos de Lenin, la Revolución Francesa, la Comuna de París, la Semana trágica, entre otros). Emiliano Bustos señala un momento de inflexión de la época y que influye en la publicación: “A mediados de 1974 las cosas cambian definitivamente en Panorama como en el país. La agonía y la muerte de Perón, indudablemente, permitieron la puesta a punto de un vaciamiento (ya metabolizado por el viejo líder) alimentado también desde otras derrotas del campo popular, avanzadas de la represión que se venía” .7 La revista comienza a publicar en 1973 notas sobre la censura cada vez más evidente y explícita. En abril de 1974 Bustos firma su última nota en esta revista. En 1975 se desvincula de la publicación que había eliminado prácticamente la sección “Libros” donde él se desempeñaba.

A partir de 1975, Bustos pasa a colaborar con La Opinión y El Cronista Comercial. Para esta última publicación al menos fueron diez notas. Una de las últimas, sobre el poeta ruso Sergei Esenin, fue censurada. Es la última que publica, cuatro meses antes de su desaparición. Hacia la fecha de su desaparición, Bustos planeaba dos proyectos: uno era recrear leyendas de los pueblos originarios argentinos, el otro, adaptar historias de los pueblos precolombinos. También tenía pensadas algunas notas (sobre Leopardi, Flaubert, Martí y entrevistas a Galeano y Mondolfo).

En su obra periodística no lleva adelante las mismas tendencias que en su poesía, en la primera, por otro lado, “sí expresó sus ideas políticas”: “si Bustos es un poeta ubicado en la generación del sesenta es también, decididamente, un periodista de los setenta, fundiendo ideas y temas, dando la cara, políticamente hablando, como buena parte de esa generación la dio. Su poesía no es política, su obra periodística sí lo es” .8 A pesar de ello, según afirma Bustos hijo, la gran mayoría de sus notas son de tema literario. A pesar de su erudición, Bustos no pretendía “inducir al lector al desconcierto de saberse inferior o afuera de una técnica –la del que escribe– ‘insuperable’ e ‘intransferible’; esos amontonamientos, más miserables que eruditos, vinieron en mayor medida de la mano de la posmodernidad” .9 A partir de El Himalaya…, Bustos parecía estar yendo hacia otro lado, en términos poéticos: se vería esto en algunos poemas publicados en La Nación y La Opinión, entre 1970 y 1972. Tenían que ver con una búsqueda por captar el tiempo paralelo que vive todo hombre, que es el único modo de captar el tiempo cronológico, se trata de “estados paralelos de la inconsciencia y de la conciencia, de cómo se puede vivir una realidad dentro de otra y de cómo eso conduce a la exaltación o a la depresión” .10 Emiliano Bustos advierte que a estos habría que sumarle los poemas estrictamente políticos y que no parecen incluirse en una nueva serie: “Sangre de Agosto” (sobre la masacre de Trelew), “el día en que la noche llegó a santiago” (sobre el asesinato de Víctor Jara) y otro poema, perdido, sobre la muerte de Pablo Gustavo Laguzzi, hijo del rector de la UBA, asesinado en un atentado de la Triple A en 1974.

En cuanto a su filiación política, Bustos hijo señala un recorrido: en tiempos de estudiante universitario, tuvo una “fugaz militancia” en la Federación Juvenil Comunista. A fines de los ’50 estuvo ligado a la UCRI. Por el año ’62 afirmaba su simpatía por la revolución cubana y por China. En los setenta su radicalización política lo lleva a vincularse al PRT. Si bien no se tienen datos concretos de su grado de organicidad para con el partido, se sabe que participó de la redacción de Nuevo Hombre, tal y como se señaló más arriba. Resulta difícil determinar cuáles son las notas escritas por él ya que en su mayoría no aparecen firmadas. En palabras de Emiliano Bustos: “las ideas de ese partido [el PRT] y las de su brazo armado, el ERP, son las que culminan un viaje político que para Bustos, como para buena parte de su generación, se había iniciado en la Revolución Cubana” .11

Como se señaló al principio, Bustos hijo considera este material como relevante dado que por un lado se rescata una pequeña parte de la producción periodística de los setenta y, por otro lado, se desarrolla la perspectiva que se tenía hasta ahora de la obra de Miguel Ángel Bustos.

Una tendencia política (y un prejuicio) muy actual

En cuanto al panorama político actual, Emiliano explica que “el último aniversario del golpe militar registró cambios frente a años y aniversarios anteriores, y se multiplicaron los intentos memoriosos y también los gestos efectivos Lo es el presente libro que reúne, a treinta años de su desaparición, una parte de la obra de Bustos casi desconocida que, sin embargo, guarda una relación notable de calidad y estilo con su obra conocida. Esta compilación promueve, entre otras cosas, la restauración de un tramo de la obra de un poeta esencial de la llamada generación del 60” .12

Constituye una tendencia política muy actual que los hijos de los desaparecidos recuperen a sus padres desde un ángulo político ajeno al de aquellos. Es más: resulta cada vez más común, en una especie de juicio infantil retrospectivo, que se culpe a los padres por la infancia de los hijos. Algo así como “si no se hubieran metido en esas cosas, mi vida habría sido más feliz”. Tal es la lectura que puede hacerse de Los rubios, de Agustina Carri, o de M, de Nicolás Prividera. En ambos casos, la militancia resulta estigmatizada, al estilo del Proceso Militar. Emiliano Bustos, por suerte, no pertenece a esta cofradía lamentable, pero sí a otra, que no repudia a sus mayores, pero los rescata desde una política complaciente con el régimen capitalista y con el Estado burgués, los culpables últimos de la muerte y desaparición de los militantes revolucionarios. Me permito dudar de que Bustos padre, militante del PRT, estuviera satisfecho con un homenaje tal. Constituye un prejuicio también muy actual, el separar el arte de la política. Bustos hijo considera que la poesía de Bustos padre no es “social” o “política”. De esto también vale la pena dudar. Por algo alguien realiza el derrotero personal que realiza. De hecho, si ha existido una corriente poética politizada, esa es el surrealismo. Sucede en general, que sólo se considera político aquello que se enuncia explícitamente como tal. Este prejuicio es incapaz de ver el contenido que se expresa en la forma, más allá de lo inmediatamente evidente.


Notas

1Incluye los textos periodísticos (editados e inéditos), un ensayo-poema donde discute con la poesía concreta brasileña, textos en prosa poética, anotaciones sobre literatura, traducciones de diversos textos, cartas y entrevistas que le realizaron.
2Mattarollo, op. cit., p. 7.
3Idem, p. 8.
4Ibidem, El subrayado es del autor.
5Miguel Ángel Bustos fue secuestrado de su casa, en Parque Chacabuco, por un grupo paramilitar el 30 de mayo de 1976.
6Bustos, Emiliano, op. cit., p. 10.
7Idem, p. 24.
8Ibidem, p. 32.
9Ibidem, p. 34.
10Ibidem, p. 35.
11Ibidem, p. 38.
12Bustos, Emiliano, op. cit., p. 9.

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