La envidia del duhaldismo. Prontuario de los candidatos kirchneristas en La Pampa

a_envidia_duhaldismoGonzalo Folco
Colaborador de El Aromo – La Pampa

 

“…En su interior esconde la tragedia.
Vano, impulsivo, vacilante, loco,
El hombre: personaje de comedia…”
Álvaro Yunque, Hombre Esencial (1947)

 

Hasta hace unos años, La Pampa era terreno escarpado para el proyecto de Cristina Kirchner, sobre todo luego de los enfrentamientos por las retenciones en 2008 entre el Gobierno nacional y la burguesía agraria de la región pampeana. Hoy, el apoyo incondicional de la burguesía a la candidatura de Cristina no parece ponerse en tela de juicio y las disputas parecen estar orientadas a una confrontación interna del PJ para ver quién será el nuevo “personaje de comedia” que nos gobierne, en la provincia. El kirchnerismo pampeano armó en estos días una serie de encuentros denominados “Mesa Cristina 2011”.

Muchos dicen que las elecciones ya están ganadas y habría que definir quien acompaña el proyecto del bonapartismo. Lo que no sorprende a los pampeanos es que reaparecerán en escena los protagonistas más arcaicos del justicialismo y la política local: Marín, Verna, Jorge y el fantasma del autoritario Tierno, que asoma entre otros personajes más subrepticios, pero no por ello menos influyentes del PJ pampeano. Pero hagamos un poco de memoria para recorrer los itinerarios políticos que han visitado los “candidatos K” 2011, a lo largo de su trayectoria. Esta provincia ha sido en sus últimas tres décadas netamente peronista. Desde 1983, La Pampa es gobernada por el justicialismo, representado por una dirigencia que, como veremos, ha instalado la corrupción y la impunidad en el centro de la escena.

El caudillo de los ’90

Entre los principales referentes de la política pampeana se encuentra Rubén Hugo Marín, oriundo de Trenel, un pueblito ubicado al noreste pampeano. Se graduó de abogado en la Universidad Nacional de La Plata, allá por los años ’60, momento en el que habría levantado más de una vez las banderas del socialismo. Llegó a General Pico y allí el “Negro” Aragonés (quien fue hasta hace poco presidente del PJ provincial y, en esa época, era un puntero) le consiguió empleo como asesor legal de la seccional local de la CGT y del Banco Nacional de Desarrollo. Entre las anécdotas de aquellos años se recuerdan los escándalos con la empresa de obras viales Ripiera del Valle S.A., que sorpresivamente empezó a ganar licitaciones, a tal punto que la empresa tenía que computar el doble de honorarios: unos para los que firmaban y otros para los que manejaban las licitaciones en la casa de gobierno.

En los años ’70, Marín inició su carrera política y acompañó como vice-gobernador al comisario jubilado Aquiles José Regazzoli, derrocado el 24 de marzo de 1976. La relación política entre ambos no era muy buena, a tal punto que terminaron siendo acérrimos enemigos. Cuando meses antes del golpe de Estado, Isabel Martínez firmó el decreto que ponía bajo la órbita militar las policías de todo el país con el fin de aniquilar la subversión, los gobernantes pampeanos firmaron y aceptaron sin cuestionamientos la llegada de la Triple A a la provincia. Entre los colaboradores en la confección de listas negras y en relación con el genocida Ramón Camps se encontraban Rubén Hugo Marín y Carlos “el Negro” Aragonés.(1)

Con la vuelta de la democracia Marín inició su larga hegemonía como gobernador en la provincia con mandatos en los años 1983-1987, 1991-1995, 1995-1999 y 1999-2003. Fue uno de los más acérrimos menemistas y llegó a decir que el riojano era el “más genuino intérprete de Perón”. A tal punto que una y otra vez planteó que “Menem le dio mucho al país”, y que ahora se lo trataba “injustamente”.(2)  El itinerario de corrupción marinista es amplio. Por ejemplo, Marín se vio implicado en la creación de falsos testamentos de herencia que beneficiaban a funcionarios de turno(3)  y manipuló y sobornó jueces para poder ejercer tres mandatos seguidos en la provincia. Además, manejó recursos millonarios destinados desde el Ministerio del Interior dirigido por entonces por Carlos Corach para obras públicas que nunca fueron concluidas. Tanto él como los funcionarios de turno que lo acompañaron aumentaron considerablemente su patrimonio durante los años menemistas.(4)
Ahora Marín es un firme defensor del proyecto “nacional y popular”. Está a favor de la nueva ley de medios, en sintonía con el discurso del gobierno, a tal punto que llegó a denunciar al grupo Clarín y plantear que “el objetivo de las corporaciones económicas es reemplazar la política para imponer el modelo neoliberal”.(5)  Justamente Rubén Hugo, que fue el modelo de gobernadores menemistas a ultranza y que implementó todas las recetas del FMI y del Banco Mundial.

Procesistas y aliancistas

Otro de los personajes tragicómicos que participan del reparto de la torta K es Carlos Alberto Verna, oriundo de Rivadavia, un pueblito de la provincia de Buenos Aires. Se crió en González Moreno y llegó a General Pico a mediados de los ’60, con su título universitario de ingeniero civil bajo el brazo y sin tener, entre otras cosas, la más vaga idea de lo que era el peronismo. Por esas casualidades de la vida, a poco de residir en este pueblo, “ennovió” con una joven de las más viejas familias peronistas de la región, los Vicente, donde entró en atmósfera. Por ese entonces conoció a Rubén Hugo, ambos buscando trabajo. Al poco, tiempo apareció, como relatamos, un buen amigo de la familia peronista, “el Negro” Aragonés, que también tenía algo para Verna…

Los cambios de camiseta de Carlos Verna no deberían sorprender a nadie. Él está convencido que la práctica política y los negocios transitan por el mismo camino. En su paso por el Senado de las coimas dejó su impronta. Se salvó de ser procesado, como le pasó a algunos de sus compañeros de bancada, pese a que en su momento Miguel Bonasso denunció los hechos y se hizo publicó el ensobrado de pilas de dólares para pagar los sobornos.(6) Aquí en La Pampa nos gobernó entre 2003-2007. En sus cuatro años de gestión, armó lo que denominó la “Línea Plural” para disputarle el trono a Marín. Fue él mismo quien impulsó la candidatura del actual gobernador Oscar Mario Jorge, uno de estos personajes títeres que transita sus años de política entre las decisiones del propio Verna, Marín y el gobierno nacional.

Dentro del legado de su gobierno cuentan una serie de actos sospechosos como las fundaciones truchas, la causa Banelco, el inconcluso mega-estadio confiado a uno de los empresarios amigos del poder que, pese a las irregularidades, nunca fue multado. El complejo turístico o fundación del pueblo “Casa de Piedra” es otro ejemplo del dispendioso empleo de los dineros públicos, con el que ex-diputados como Gianforte levantaron costosos inmuebles en Santa Rosa y se sospecha que habrían sido hechos con materiales destinados a la construcción de Casa de Piedra. Otra maniobra oscura en la que Verna estuvo involucrado tuvo que ver con el lobbista Carlos Bercún, el hombre que gestionaba a dos puntas: una para el Ministerio de Economía cuando Roberto Lavagna era ministro y otra para los bancos privados. Ambos -tanto Verna como Bercún- se vieron envueltos en un pedido de coimas para que el Senado frenara una ley que afectaba los intereses de los bancos(7) .

Ahora Verna está alineado también con el gobierno bonapartista de Cristina Fernández de Kirchner. Y esa posición es la que se dejó entrever estas últimas semanas tras los encuentros realizados con peronistas locales. No obstante también circula la versión de que Verna declinaría postularse a gobernador. Por eso, apoyaría la reelección de Oscar Mario Jorge y ese habría sido el mensaje a sus hombres de confianza.(8)l otro mandato del senador nacional es que “todos los candidatos a intendentes” de La Pampa debían pertenecer a la línea de los plurales (no marinistas).

El tercer candidato K que asoma entonces es el actual gobernador Oscar Mario Jorge, hijo de uno de los últimos jefes de estación del ferrocarril inglés. Estudió en la Universidad Provincial de La Pampa y se recibió de Contador Público. Con el retorno del peronismo, en 1973, ejerció como contador general de la provincia y, tras el golpe, fue premiado en 1976 por el proceso como director del Banco de La Pampa.

Como intendente de la ciudad de Santa Rosa, en el 2001, fue cómplice de la represión policial a profesores y estudiantes de la Universidad Nacional de La Pampa.  La plaza San Martín se tiñó de sangre nuevamente en Marzo de 2002 cuando Marín -gobernador- y Jorge -intendente- reprimieron con la policía a la multitud de vecinos que se estaban manifestando pacíficamente contra las medidas económicas. Ahora, nuevamente, nuestro actual gobernador debe salir a defender los fraudes de licitaciones ganadas por la empresa Jubete, en la que uno de sus hijos -Juan Pablo Jorge-, ejerce como contador. La empresa ha ganado el 87% de las licitaciones para obras públicas en la provincia durante los últimos años: pavimentos, autódromos, circunvalación y otras yerbas que superan los 200 millones de pesos en presupuesto.

El último personaje es Juan Carlos Tierno, abogado y propietario rural, que no tiene una relación de amor tan declarada con el gobierno de Cristina, pero no obstante transita los surcos de la derecha peronista en torno a su partido político denominado Comunidad Organizada. Tierno gobernó la ciudad de Santa Rosa durante unos tres meses con una intensa actitud autoritaria y policíaca. Es un ferviente defensor de la propiedad privada y los “buenos hábitos”, piensa construir un proyecto de sociedad basada en las normas y valores morales cristianos, una sociedad ordenada y controlada a través de la “mano dura”. Situación que bien podría aplicarse a su ámbito familiar y a la administración de sus estancias, como lo manifestó recientemente uno de sus trabajadores rurales, Héctor Carrasco, que durante la estadía en el campo de Tierno fue víctima del maltrato psicológico por parte del ex-jefe comunal santarroseño: “Siempre venía con algo nuevo, a acusarme de algo, de por qué faltaba aceite para las máquinas, o que no había gasoil suponiendo que yo se lo utilizaba. Pero generalmente se lo decía a mi señora, porque se sabía ir antes que yo llegara. La verdad que la he pasado mal estos seis meses que trabajé ahí”.(9) pesar de que la figura de Tierno cayó tras un movilización popular que lo destituyó. Su sombra se instala como un fantasma que promete cosechar votos reaccionarios.

Estos son los hombres que representarán al kirchnerismo en La Pampa, personajes de comedia y descomposición. Lo que intentamos hacer en esta nota ha sido recuperar sus trayectorias, itinerarios y orientaciones políticas con el fin de acercar a los lectores información sobre qué consiste la “renovación política” y el carácter “popular” de este gobierno. Como puede verse, el kirchnerismo en la provincia se compone de menemistas y procesistas. Cristina no tiene nada que envidiarle a Macri o a Duhalde.

Notas:

(1) Causa iniciada en los tribunales federales de Santa Rosa, posteriormente elevada al juzgado de Daniel Rafecas.
(2) Periódico mensual Lumbre, noviembre de 2009, p. 18.
(3) Periódico mensual Lumbre, octubre de 2008, p. 11.
(4) Uno de estos funcionarios fue el actual senador Carlos Verna, que se enriqueció en la función pública durante la menemista década del ’90, cuando incorporó a su patrimonio la parte más pesada de su fortuna: de acuerdo a los datos que él mismo blanqueó en sus declaraciones juradas, adquirió al menos 3 propiedades en la Capital Federal. Ver www.eldiariodelapampa.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=74385.
(5) Periódico mensual Lumbre, marzo de 2010, p. 13.
(6) Respecto a las coimas de los bancos ver las notas de Página 12 durante diciembre de 2002. Ver Página 12, 3/12/2002.
(7) Periódico mensual Lumbre, octubre de 2001, p. 6.

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