La armada herencia. El presupuesto para fuerzas represivas


Santiago Ponce y Gonzalo Sanz Cerbino
Laboratorio de Análisis Político – CEICS

Quienes reforzaron el aparato represivo fueron Néstor y Cristina. La contención de una crisis como la de 2001 así lo demandaba. Ese reforzamiento del aparato represivo no pasó por las Fuerzas Armadas sino por las Fuerzas de Seguridad. Hacía falta más policía para reprimir el delito que se generalizaba ante la descomposición social y la creciente conflictividad social.

Desde la asunción de Macri, el kirchnerismo viene insistiendo en que asistimos a un inusitado reforzamiento de los aparatos represivos. En los últimos meses, las organizaciones kirchneristas hicieron un escándalo por el decreto que supuestamente habilitaba a las Fuerzas Armadas a intervenir en seguridad interior… algo que, como mostramos en el número anterior de El Aromo, ya habían hecho Néstor y Cristina.1 Sin embargo, el relato K suele escaparle a los números. ¿Efectivamente, en los últimos tres años, se ha elevado significativamente la cantidad de efectivos y el presupuesto de las fuerzas represivas? Veamos.

¿Quién reforzó el aparato represivo?

Las fuerzas represivas que dependen de la administración nacional se dividen en Fuerzas Armadas (Ejército, Armada, Fuerza Aérea y su conducción, el Estado Mayor) y Fuerzas de Seguridad (Policía de Seguridad Aeroportuaria, Prefectura, Gendarmería y la Policía Federal). La reconstrucción de la cantidad de efectivos de estas fuerzas, entre 2003 y 2018, no arroja un incremento notable desde la asunción de Mauricio Macri, sino todo lo contrario. Por el lado de las Fuerzas Armadas, se observa un muy leve crecimiento, constante a lo largo de todo el período 2003-2018 (Cuadro 1). Durante el período kirchnerista (2003-2015), pasaron de 98.897 efectivos totales a 102.403, con un incremento del 3,5%. En 2018 alcanzaron los 106.551 efectivos, con lo que el incremento durante los tres años del gobierno de Macri fue del 4%. Si tomamos la única fuerza cuyo personal se incrementó con el macrismo, el Ejército, los números no muestran un reforzamiento del aparato represivo: esta fuerza pasó de 54.974 efectivos en 2015 a 59.079 en 2018, un incremento del 7,5%. Durante los años kircheristas, el incrementó en la cantidad de personal del Ejército había sido del 13,2%. Claramente, las FFAA permanecen como un elemento ocioso en ausencia de conflictos externos. Vedada su intervención en la represión del conflicto interno por el desprestigio ganado con la última dictadura, su personal se mantiene estancado, tanto con el kirchnerismo como con el macrismo.

Distinto es el caso de las Fuerzas de Seguridad, que han tenido un incremento notable, pero no de la mano de Macri, sino con el kirchnerismo (Cuadro 2). Entre 2003 y 2015 los efectivos de estas fuerzas pasaron de 70.014 a 112.963. Un incremento del 61,3%. Con el macrismo crecen en 2016 (un 2%) para luego derrumbarse un 10,1%, por el traslado de efectivos de la Policía Federal a la Metropolitana. Lo interesante del asunto es que la estrella de la “década ganada” fue la Gendarmería. O sea, la fuerza destinada a combatir el conflicto social. Durante los doce años del gobierno de Néstor y Cristina, el incremento fue de 20.273 efectivos, al pasar de 18.282 agentes a 38.555. Desde que asumió Mauricio, apenas se registraron 349 incorporaciones en esta fuerza. Con el gobierno K, la gendarmería aumentó un 111% la cantidad de efectivos. Una fuerza que cumplió 80 años de existencia, duplicó sus efectivos en apenas 12 años, que coinciden con un cambio en sus funciones: de custodiar las fronteras pasaron a reprimir piquetes. Curioso que los kirchneristas acusen al macrismo de reforzar el aparato represivo…

El presupuesto de las fuerzas represivas

La conclusión de que el reforzamiento de las fuerzas represivas es mayor con el kirchnerismo que con el macrismo queda claro al observar la evolución de los presupuestos de Seguridad y Defensa a precios constantes de 2018 (para evitar distorsiones por la inflación). Los números hablan por sí solos. Entre 2003 y 2015, el presupuesto conjunto de Seguridad y Defensa pasó de poco más de 100.000 millones a 167.000 millones. Un incremento del 66,8%. Desde la asunción de Macri, se pasó de 167.000 millones a poco más de 177.000 millones. El incremento fue de apenas 6,2%. La conclusión es clara: si hay alguien que reforzó el aparato represivo, fueron Néstor y Cristina.

Conclusión

Con las cifras sobre la mesa, es difícil afirmar que estemos pasando por un momento de particular reforzamiento del aparato represivo. La comparación resulta clara: quienes reforzaron el aparato represivo fueron Néstor y Cristina. La contención de una crisis como la de 2001 así lo demandaba. Ese reforzamiento del aparato represivo no pasó por las Fuerzas Armadas sino por las Fuerzas de Seguridad. Hacía falta más policía para reprimir el delito que se generalizaba ante la descomposición de las relaciones sociales y una fuerza que pudiera asumir el rol que antaño recaía sobre las Fuerzas Armadas: la represión de la creciente conflictividad social. Ese rol lo cumplió la Gendarmería con el kirchnerismo. Ese reforzamiento no fue simplemente disuasivo: durante esos doce años cayeron asesinadas 45 personas en situación de protesta. El macrismo, en un contexto de crisis fiscal, no ha elevado significativamente el presupuesto ni la cantidad de efectivos de las fuerzas represivas. Tampoco es tan necesario, heredó el aparato represivo reforzado durante la “década ganada”.


Notas

1Harari, Fabián: “Mauricio aprende de Cristina. La continuidad hacia la política en las FFAA”, El Aromo Nº 102, agosto-septiembre de 2018.

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1 respuesta

  1. Pedro Flores dice:

    Tengo una duda que parte de mi ignorancia frente a cuestiones presupuestarias. En la última imagen donde se muestra la evolución del presupuesto destinado a las fuerzas represivas, el eje y correspondería a “millones de pesos a precios constantes 2018”. ¿Esto implica que se ha hecho alguna conversión para tener en cuenta la inflación así se normalizan los precios? Porque de no ser así, uno bien podría argumentar que la evolución del presupuesto en realidad corresponde al aumento dado por la inflacion y quizá lo que parece un crecimiento, en realidad no lo es. ¿No sería por ahí más conveniene usar el dólar de la fecha (para no decir época)? Entiendo que el dólar también tiene inflación, pero al ser tan baja (creo), no afectaría tan notablemente la tendencia.

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