La agonía de las ilusiones – Por Fabián Harari

Por Fabián Harari

Grupo de Investigación de la Revolución de Mayo – CEICS

 

“Y hay una revitalización de algo que parecía
superado: el comunismo. En 1989 parecía que el
comunismo estaba enterrado, pero el primer
síntoma de que esto no era así me lo contó un
amigo que fue a dar una conferencia a La Paz. Lo
esperaban con un letrero que decía: El comunismo
ha muerto, viva Trotsky.”
Carlos Alberto Montaner, periodista cubano 2
residente en EE.UU.

“El objetivo es cero asesinatos de sindicalistas. En
el 2001 fueron asesinados 184 sindicalistas; en
2002, 120; en 2003, 54. Y al comparar el período
enero-septiembre de 2003 y 2004, la reducción es
del 28.2 %, al pasar de 39 sindicalistas asesinados a
28”. Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia,
ante las denuncias a su gobierno por violaciones a
los derechos humanos.

“Se encargará al Secretario General que, en
consulta con el Consejo Permanente y teniendo en
cuenta los propósitos y principios de la Carta de la
OEA, en especial el de promover y consolidar la
democracia representativa, elabore una propuesta
de iniciativa de cooperación oportuna, eficaz
equilibrada y gradual según las situaciones que
pudieran afectar el proceso político institucional
democrático o el legítimo ejercicio del poder, de
conformidad con lo establecido en el artículo 4 de
la Carta Democrática dentro del principio de la no
intervención y el derecho a la autodeterminación,
y lo presente al Consejo Permanente”.
Propuesta conciliadora de la Delegación Argentina
en la OEA, junio de 2005.

Durante los años ´60 y ´70 los intelectuales socialdemócratas han hecho correr ríos de tinta
sobre “el problema de la democracia” (O´Donnell, Hirschman). Aseguraban que el problema de América Latina era la ausencia de un régimen representativo y que éste pondría a estos países en la vía del progreso. Muchas de las organizaciones políticas de aquel entonces pugnaban por la democracia. A veinte años de la política de democratización en la región, el régimen democrático no aseguró la estabilidad política ni evitó las fuertes convulsiones sociales.
Ecuador tuvo ocho presidentes en menos de nueve años. Bolivia cinco presidentes en los últimos cinco. En Perú, primó durante ocho años (1992-2000) un régimen de unicato, con cierre del Congreso, fraude electoral y una fuerte persecución política (Fujimori). En Colombia, donde el Estado controla apenas el 50% del territorio, reina la guerra civil y, bajo su propia jurisdicción, el régimen democrático carga con 3.900 desaparecidos del 2001 al 2004, según cifras oficiales3. En Argentina, en 22 años de democracia, sólo un presidente (Menem) pudo terminar su mandato.

El dato más importante es que los gobiernos son interrumpidos, en la mayoría de casos, no por la acción militar o por una conspiración de derecha, sino por las masas en la calle, es decir, en el marco de la lucha de clases. Diez gobiernos cayeron ante la fuerza de la movilización en los últimos trece años: De la Rúa (2001), Rodríguez Saá (2001), Goñi (2003), Mesa (2005), Vaca Diez (2005), Bucaram (1997), Mahuad (2000), Lucio Gutiérrez (2005), Fujimori (2000) y Collor de Melo (1992). A esto podríamos sumar los levantamientos que no lograron su cometido por la fuerte represión como el Caracazo de 1989 o la Guerra del Agua, insurrección cochabambina que se extiende a toda Bolivia en el año 2000. Los principales enemigos de la democracia parecen ser aquellos que el régimen dice representar. A menudo la política socialdemócrata, en especial sus voceros como Página/12, insiste en describir la situación como una confrontación entre la democracia y las FF.AA., al estilo del viejo discurso alfonsinista de los dos demonios. Atacar a la primera sería, entonces, defender a los militares y a los golpes de estado. Sin embargo, en el Perú de Fujimori y en la actual Colombia, las FF.AA. obran como principal sostén del régimen democrático, secuestrando y asesinando dirigentes obreros. En Venezuela, durante el Caracazo, el ejército sostuvo a la democracia por la vía de liquidar a 5.000 personas en tres días. En Brasil, el ejército cuida la “estabilidad social” combatiendo al Movimiento Sin Tierra y patrullando las favelas. En Ecuador, el ejército tiene un rol activo durante la insurrección contra Bucaram (1997). Ante la parálisis del Congreso, las FF.AA. nombran a Alarcón, asegurando la continuidad democrática. En las jornadas de enero del 2000, busca, aunque dividido, una salida democrática. La facción populista del coronel Lucio Gutiérrez entra al Congreso y proclama una Junta de Salvación Nacional. La alta oficialidad, luego del visto bueno del maoísta Movimiento Popular Democrático, acuerda con los EE.UU. el nombramiento de Gustavo Noboa, a quien impone mediante un golpe. En Bolivia, las FF.AA. tienen una participación directa en el mismo sentido: en la Guerra del Agua, movilizan 10.000 efectivos para defender al gobierno de Banzer; en la Guerra del Gas, insurrección popular de octubre de 2003 que terminará con el Gobierno de Sánchez de Lozada, se ocupan de la defensa del centro de La Paz, dejando el enfrentamiento unos 70 manifestantes muertos; en la última insurrección de junio toman posición en Plaza Murillo (Sucre) donde se habían trasladado los parlamentarios para poder sesionar y desde allí repelen cuatro intentos de copamiento. Luego garantizan la defensa de los pozos petroleros de Tarija. Un día antes, los trabajadores habían tomado siete pozos en Santa Cruz de la Sierra, bastión de la reacción. Recordemos que el hecho que termina de decidir la renuncia de Mesa es la toma de una distribuidora de agua.

Por lo tanto, contrariamente a lo que quiere hacernos creer el progresismo de Verbitsky y compañía, las FF.AA. son los garantes de la “estabilidad” democrática. De hecho, son la institución más democrática. No se trata de que lograron una conciencia pluralista sino que defienden, antes que nada, los intereses de su clase, la burguesía. Y así como el ejército es democrático, la democracia descansa, en última instancia, en la violencia de la clase dominante. Cuando todos los mecanismos de disuasión y engaño fallen, allí estarán los uniformados para hacernos saber que el poder del enemigo es bien real y que detrás del régimen político (democracia o fascismo) hay un Estado.

 

¿El fantasma toma cuerpo?
La incapacidad de las burguesías nacionales de mantener su hegemonía, abre el camino a las crisis orgánicas. Es que la inviabilidad de las relaciones sociales capitalistas en el interior del espacio nacional provoca la tendencia a la disolución del Estado. La profundidad de esas crisis puede medirse en el hecho de que, a pesar de que las feroces luchas no logran tomar el poder, las crisis políticas no se cierran. Por el contrario: tienden a reaparecer con mayor amplitud.

La lucha de clases en América Latina tiende a su profundización, por su composición social y por sus métodos. Decimos que estamos ante el desarrollo de la tendencia insurreccional de las masas, y aquí hay que explicar cada uno de estos tres términos. Tendencia, significa que es una predisposición a llevar adelante un hecho, que puede ejecutarse o no, pero que ese tipo de acción está latente. Y está latente porque resume una experiencia acumulada e incorporada. Insurreccional, quiere decir que discute el poder político, en este caso los movimientos pueden plantearse disputas directas (insurreccionales) o parciales (semi-insurreccionales). De las masas, explicita que se trata de la activación política y la movilización de amplias capas de la población.

Muchos de los estudios sobre los levantamientos andinos remarcan que nuevas identidades, como la indígena, toman preponderancia frente a las de clase. Por otro lado aluden a la desaparición de la clase obrera. En Bolivia son las organizaciones obreras las que plantean la nacionalización de los hidrocarburos y el cierre del Congreso, mientras que los sectores campesinos plantaban sólo regalías del 50% y la Asamblea Constituyente. Los primeros se agrupaban en la COB, la FSTMB (mineros), la COR El Alto y en los sindicatos de docentes urbanos (dirección trotskista, POR) y rurales y la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE), que aunque no es un sindicato reúne a población de extracción mayoritariamente obrera. Los campesinos están agrupados en el MAS y la CSUTCB, también del MAS, a través de Román Loayza. También se ubicaron en esta postura las cooperativas mineras, las últimas en movilizarse. Finalmente en el Cabildo Abierto del 6 de junio, las organizaciones obreras imponen sus reivindicaciones.

En Ecuador, en 1997, en plena huelga contra Bucaram los sindicatos toman las petroleras, la central telefónica y la central eléctrica. Allí, en asamblea, eligen nuevas autoridades y se niegan a entregar las instalaciones hasta la renuncia de Bucaram. En el año 2000 su participación es minoritaria. Sin embargo, debe recordarse que esa movilización fue fácilmente expropiada por un sector del ejército. Las movilizaciones del año 2005 contra Lucio Gutiérrez tienen como dirección del movimiento a Izquierda Democrática (organización socialdemócrata), que convoca a un relaciones sociales capitalistas en el interior del Paro Cívico. Sin embargo, ante la llamada de los sindicatos a la huelga general y a la toma de edificios públicos todas las organizaciones convocan a desmovilizar. La
pequeña burguesía desoye estos mandatos y transforma el reclamo por el cierre de la Corte Suprema en el ya conocido “Que se vayan todos”. Los combates se caracterizan por el uso de los métodos obreros: el piquete (bloqueo), la toma de instalaciones productivas y la huelga general por tiempo indefinido, que se transforma en huelga política, bajo la forma nominal de las masas, y aquí hay que explicar cada uno de Paro Cívico. El Paro Cívico opera como un auxiliar de la insurrección y no como reclamo sindical. Es decir, que la clase obrera organizada, sin ejercer la dirección inmediata del movimiento, es la que le imprime mayor dinámica y la que impone sus métodos.

Colombia suele ser conocido por la guerrilla campesina. Sin embargo, el movimiento obrero organizado es la principal víctima del accionar estatal en su territorio (ver gráfico). La acción se centra en el personal directivo y en momentos de alta conflictividad. El 4 gremio más castigado es el de los docentes. Cabe aclarar que la huelga es penalizada con el delito de rebelión.

No quisiéramos concluir sin una caracterización breve de las grandes deficiencias de estos movimientos. En primer lugar, la excesiva dispersión de fuerzas en el caso de Bolivia. La conformación del Cabildo Abierto y la Asamblea Popular Originaria no representa una organización real porque las organizaciones más conciliadoras desconocieron lo votado y desmovilizaron sin previa deliberación. En segundo lugar: la dirección reformista bajo la forma de indigenismo. Las direcciones indigenistas buscan la inclusión de los grupos étnicos en el sistema político, pero no cuestionan las relaciones clase. A los hechos me remito: el MAS fue el primero en desmovilizar pidiendo elecciones, con la perspectiva de introducir en el Congreso más diputados (burgueses) de origen indígena. En Ecuador la CONAIE y el maoísmo apoyaron a Gutiérrez que llenó de indígenas su gobierno. Así también organizaciones de extracción obrera como la COB se limitan a exigir una Asamblea Constituyente, convocada por el mismo régimen que se combate.

Tanto Bolivia como Ecuador están conformados por varios grupos étnicos pero que, ante todo, son trabajadores. Con el mismo argumento indigenista la burguesía santacruceña busca la secesión de la “Nación Camba”. Los obreros cambas, por su parte, desoyeron el llamado de su “sangre” y en feroz lucha contra otros cambas -sus patrones- tomaron los pozos de petróleo en apoyo a sus hermanos de clase aymaras, collas y criollos. Esta es la línea a seguir, la del poder obrero revolucionario.

 

Notas

1 En base a informe de Marcelo Novello.
2 Denunciado como ex agente de la CIA, anti castrista, autor del libro La Libertad y sus Enemigos, donde desarrolla el particular punto de vista del gobierno Bush sobre la defensa de la democracia en Latinoamérica. El librito se presentó el pasado 23/06/05 en el Hotel Sheraton. López Murphy participó allí como comentador y aprovechó para victimizarse adjudicándose el escrache de organismos filo-castristas argentinos, organizado con una
semana de anticipación contra Montaner, sin saber que el ministro delarruista estaría presente.
3 Datos de la Defensoría del Pueblo, Gobierno de Colombia. Son las únicas cifras a las que han tenido acceso los familiares de detenidos desaparecidos.
4 Fuente: Escuela Nacional Sindical, Colombia.

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