Inundaciones en Entre Ríos: no toda la culpa es del “Niño”

La provincia litoraleña sufre el drama de las lluvias y las crecidas de sus ríos, que ya afectan a 12 mil personas. Más allá de la naturaleza, se observa una falta de previsiones, afirman investigadores del CONICET.

Parece un problema eterno, de difícil solución. Las lluvias y, por ende, las inundaciones en el Litoral de país desnudan un drama social que se vive año tras año. De antemano, se sabía que en 2016 podía venir un “Niño Fuerte”. Sin embargo, en Entre Ríos, una de las provincias afectadas, ni las autoridades ni la población pensaron que el fenómeno climático tendría la magnitud con la que se instaló.

Es cierto que la naturaleza suele tener imprevistos que, en muchos casos, es casi imposible manejar. Pero no todos los males son producto del “Niño”, por lo menos así lo afirma Rodolfo Leyes, entrerriano y becario del CONICET a cargo de investigaciones sobre inundaciones.

Sólo excusas

“‘El Niño’ se desarrolla en el litoral en forma de fuertes lluvias. Por eso, no son lo mismo las crecientes de los ríos Uruguay de diciembre a enero pasado que afectaron a 20 mil personas sólo en Entre Ríos o el estado de evacuación en la que se encuentra Villa Paranacito por la creciente del río Paraná, con las consecuencias de estas últimas lluvias, en las cuales, el fenómeno se presenta en forma abundante, perjudicando al lugar dónde éstas caen. Sin embargo, tienen en común que, a un hecho natural se lo responsabiliza de lo que en realidad es falta de previsión por parte de las autoridades. Básicamente se especulaba con que ‘El Niño’ no fuera tan fuerte y no se tomaron medidas de previsión”, aseguró Leyes.

El norte y el centro de Entre Ríos son los más castigados por el agua. Dentro de esta franja,Federación, Feliciano, Federal y La Paz asoman como las ciudades más perjudicadas. “De todos modos, como el agua caída se desplaza, en este momento se encuentran en alerta dos ciudades del centro de la provincia, Tala y Gualeguay, que por corren riesgo por el desagote del río Gualeguay”, avisó el investigador del CONICET. Además, agregó que el gobernador Gustavo Bordet estimó en 12 mil los afectados por los anegamientos.

Temores y pérdidas

Leyes no especificó el número de las pérdidas económicas, aunque informó que “lo que muchos temen es la pérdida de la cosecha de soja que estaba pronta a ser levantada, lo que complicaría bastante el panorama económico de la provincia, que está sintiendo el ajuste en marcha de un modo bastante crudo con despidos y obras paralizadas. Corren riesgo 350 mil hectáreas, según medios agrarios”.

Por otro lado, describió la actualidad entrerriana de manera desoladora: “Las pérdidas por el momento son de las viviendas particulares y, como aún está en proceso la creciente, es incuantificable por no saber hasta dónde llegará. En La Paz hay familias que han perdido todo. En el departamento Paraná murió un trabajador rural cuando intentó cruzar un arroyo crecido a caballo. Tampoco se puede dejar pasar que la provincia estaba tratando de controlar un brote de Dengue que alcanzaba a más de 250 casos confirmados y por la lluvia se está hablando de un rebrote con un nuevo pico de casos”.

Un problema sin solución

Leyes cree que, en primer lugar, hay que estudiar qué es lo que se quiere paliar porque “no es lo mismo las crecientes de los grandes ríos que las inundaciones por lluvia. Aunque hay un elemento común, ante todo: desplazar a las poblaciones de los lugares inundables”.

Por otra parte, se refirió al problema habitacional que vive la provincia: “Hay espacios que no deberían ser habitados. Hay que dejarlos como pulmones verdes, parques o lo que más le guste, pero la gente no puede vivir allí. No son habitables. En el caso de las inundaciones por lluvia no hay más que mover a la gente de los barrios que son afectados porque el estudio de obras es más complejo dada la geografía. Detrás de todo este problema no se esconden las ‘abundantes lluvias’, sino el problema de la vivienda como déficit social”.

Leyes reconoció que algunas obras han sido positivas, pero no en su totalidad: “Las defensas – murallones de contención- para las crecientes de los grandes ríos han resultado ser un buen paliativo, pero siempre se corre un riesgo. En la última gran creciente del río Uruguay, en la ciudad de Concepción del Uruguay, una pérdida en la Defensa Sur fue contenida con un poco de improvisación. Si la creciente hubiese continuado, hoy estaríamos hablando de una tragedia de miles de muertos”.

El drama de las inundaciones continúa en Entre Ríos y el resto del Litoral. “Sin dudas, si existe la voluntad política de solucionar los problemas a la gente, hay muchas cosas por hacer”, resumió el investigador.

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