Ibarra contra las Asambleas Populares

El 29 de agosto fue desalojada la Asamblea Popular de Villa Crespo por resolución del juez García, el “desalojador del Padelai”. Todo el operativo tuvo su impronta: firmó la resolución a las 17 hs. del 28 y a las 5 de la mañana una enorme patrulla policial rompió la cerradura, ingresó y desmanteló todas nuestras instalaciones. El juez García actuó como interino del juzgado que llevó la causa, cuya jueza titular, días antes, había resuelto que el caso excedía la incumbencia del Tribunal por tratarse de un conflicto socioeconómico.
El local pertenece al Banco de la Provincia de Buenos Aires y había estado abandonado hacía varios años. Ahora el juez García, junto a Ibarra y sus funcionarios le devuelven el lugar al banco y a las ratas de todo tipo. Allí venía funcionando una guardería, merendero y comedor popular. Más de 20 chicos recibían la merienda, jugaban y estudiaban. Ya por la noche comían con sus padres antes de regresar a sus hogares. En la misma semana del desalojo una madre nos contó que una de sus hijas , desnutrida, había aumentado 1 kg. desde que venía a la guardería. Otra madre planteó a la asamblea el caso de su hija: su escuela había sido cerrada por un brote de tuberculosis. Su niña tenía fiebre y tos y no lograba que la atendieran en la salita de su barrio. Conseguimos que fuera derivada al Hospital Muñiz donde empezó su tratamiento.
Esta Asamblea ya había sufrido ataques y persecuciones. Una serie de amenazas a varios asambleístas habían tenido lugar. Realizamos dos actos de repudio en Scalabrini Ortiz y Corrientes en los que recibimos el apoyo de numerosas organizaciones populares y vecinos. El último de ellos terminó en una gresca con la policía que vino a provocar. Hicimos la denuncia en la Cámara Penal y en organismos de Derechos Humanos para que se investigue al personal de las comisarías 25 y 27 y se los destituya. El hostigamiento a esta asamblea y a todas las demás es perfectamente explicable. Un hambriento que viene a comer a una asamblea popular conserva toda su dignidad. Un hambriento que come de la mano de los punteros del gobierno está mucho peor. Las asambleas han demostrado ser organizaciones de lucha. Han demostrado que pueden cumplir con funciones que el estado no cumple. Han sabido sumarse al conjunto de Organizaciones en lucha. Han planteado un programa de salida. Y muchas lo llevamos a cabo.
El ataque de los aparatos del Estado a las asambleas va al centro de la situación política. Ninguna organización que se plantee la cuestión del poder, estará libre de los ataques del poder político, y por minúscula que parezca nuestra asamblea, es precisamente eso. Mucho menos cuando la crisis del sistema capitalista avanza irremediablemente. ¿Qué otra razón puede haber llevado a los sucesivos gobiernos a atacarnos con diversos métodos? La cooptación de los CGPs en la Capital, la tarea contrarrevolucionaria de desorganizar llevada a cabo por lo que englobaríamos bajo el termino de “horizontalismo”, o el hostigamiento directo cuando los métodos anteriores no lo lograron son ni más ni menos que el intento de borrarnos del mapa político.
Ahora estamos en la calle, con nuestra olla en Scalabrini Ortiz y Corrientes (agradecemos en particular el apoyo recibido por Asamblea Popular Congreso, con la que compartimos los alimentos que sostuvieron la actividad), los lunes, miércoles y viernes, peleando por la restitución del local, por la reapertura de la guardería. Y en los pasillos de los ministerios. Y en las marchas de la ANT. Y en Piquete y Cacerola, unidos a todos los sectores en lucha.
Dra. Elena Florin
Asamblea Popular de Villa Crespo Gustavo Benedetto, en Piquete y Cacerola

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