Historia del socialismo. La NEP

Una vez que terminó la guerra, los bolcheviques se enfrentaron a un caos interno que incluía hambre, despoblación, caída de la producción y revueltas campesinas. Ante la situación, el gobierno obrero -atravesado por varios debates- comenzó a impulsar la Nueva Política Económica (NEP), que fue aprobada en el X Congreso del partido (marzo de 1921). ¿En qué consistía? En una relajación de las presiones sobre la economía. Se hicieron algunas concesiones a la iniciativa privada (pequeñas empresas, producción artesanal, comercio privado, industria de bienes de consumo) y al campesinado, con el fin de restablecer la producción y el comercio. La incautación de grano fue reemplazada por un impuesto en moneda y se habilitó a que los campesinos pudieran comerciar y acumular un excedente. El comercio, a su vez, requería una moneda más o menos estabilizada.

De todos modos, la Banca, el comercio exterior y la gran industria estaban en manos del gobierno. Así, la economía todavía tenía un buen grado de planificación, a cargo de instituciones creadas para tales fines. La intención del gobierno era reestructurar la industria, poniendo “especialistas” -denominados “administradores rojos”- al frente de la producción industrial. En muchos casos, grandes industrias eran arrendadas a gerenciadores privados, muchas veces sus antiguos dueños. Así, la industria comenzó a suprimir personal, en la búsqueda de un funcionamiento más eficiente.

¿Qué efectos tuvo la NEP? Si bien el agro se recuperó, un acelerado proceso inflacionario que el gobierno no pudo controlar perjudicó a los obreros y favoreció a empresarios del comercio surgidos con la NEP (NEP-men). El gobierno debió entonces ampliar la red estatal y cooperativa y aumentar así su participación en las ventas. Con todo, en 1923, se produjo una fuerte crisis: los precios industriales crecían enormemente por encima de los precios agrícolas. ¿Por qué? Porque mientras el agro se había recuperado, la industria lo hacía lentamente y con muchas empresas de escala chica. El resultado: producir salía caro. El gobierno tuvo entonces que intervenir forzando la baja del precio de las manufacturas. En el campo, la NEP impulsó la diferenciación social: mientras el campesino pobre se sumó a las filas de la clase obrera, otros campesinos contrataban mano de obra y acumulaban. Estos últimos eran los llamados “kulaks”, una burguesía potencialmente peligrosa, que sin embargo, era vista como necesaria.

En el terreno político, la NEP coincidió con un momento duro en la disciplina del partido. Los mencheviques y socialrevolucionarios sufrieron persecuciones, arrestos, fusilamientos y deportaciones. Pronto fueron prohibidas las fracciones al interior del Partido y en 1921 se produjo la primera purga que significó la expulsión de un 25% de los miembros. Se trató de un grueso error político.

En definitiva, la NEP significó restaurar parcialmente las relaciones capitalistas para poner en marcha una economía productiva en crisis. Pero era una política adaptada a la realidad, sobre todo, si consideramos que el agro estaba dominado por pequeñas producciones campesinas e ineficientes que generaba pocos excedentes para sostener a la población urbana, y la industria estaba sumida en el atraso. Se trata de un problema hoy ya superado, propio de un escenario muy diferente a la realidad del siglo XXI. Pensemos a modo de comparación con las tareas de la revolución argentina: un agro productivo y tecnificado con producciones capitalistas avanzadas, no necesita de ningún tipo de concesión al capitalismo. En ese sentido, el escenario en Argentina hoy es mucho más propicio para avanzar al socialismo, sin los problemas que los rusos tuvieron que enfrentar hace cien años. Toda una virtud para las tareas que tenemos por delante.

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