¿Hacia una Triple K? La naturaleza del Vatayón Militante

a68valeriaValeria Sleiman
LAP-CEICS
 
¿Lo vio a Vázquez, el que quemó a su mujer, tocando los timbales afuera de la cárcel, a poco de haber sido condenado? ¿Y a Favale, el asesino de Mariano Ferreyra, paseándose alegremente en un acto kirchnerista, a pesar de habérsele negado la excarcelación? Seguramente, se preguntó qué es todo esto y para qué se convoca a semejantes personajes. Bueno, si quiere enterarse, pase y lea…
 
A simple vista, el Vatayón Militante es una agrupación política que se desenvuelve en el ámbito de los penales, reclutando personas privadas de su libertad para participar –teóricamente- en eventos culturales que promueven la reinserción social de los presos. Los medios, especialmente los oficialistas, trataron el tema en torno a una disputa entre la posición que promueve la vindicta contra la teoría correccionalista. Más allá de lo que tengamos para decir al respecto (ambas son posiciones que procuran mantener el orden burgués), surge con claridad que ésta no es una discusión sobre doctrina de Derecho Penal. El Vatayón Militante no se armó para intentar una “corrección” de los presos y, por lo tanto, la discusión es otra. 
 
Hay equipo
 
Ante todo, para entender la función de esta agrupación, es necesario echar una mirada sobre aquellos que la dirigen. El Vatayón Militante tiene como principal referente a Juan Soriano, conocido como “Hank”, un blogero K a quien se lo relacionó íntimamente con La Cámpora. Schocklender, luego de ser excarcelado, señaló que el Vatayón es una fuerza de choque controlada por el diputado Andrés “Cuervo” Larroque, hipótesis que Soriano desmintió. Sin embargo, expresó que, aunque el Vatayón no recluta militantes en los penales, sí es una agrupación política kirchnerista1
Diana Pinasco es la coordinadora de las actividades del Vatayón Militante. Reconoció su pertenencia a la organización y la identificó como una agrupación política peronista y kirchnerista. Agregó que tienen desarrollo territorial y trabajo en los penales, como cursos de formación política, de los que por cierto no hubo noticia alguna. 
Víctor Hortel es el Jefe del Servicio Penitenciario Federal (SPF) y si bien no ha sido señalado como miembro de la agrupación, apoyó públicamente el proyecto, exponiendo los beneficios de las teorías re, es decir, la “resocialización y reinserción social” de los presos. Cumplió diversas funciones dentro del Estado: en la Defensoría General de la CABA y de la Nación, en el Senado de la Nación y en la Cámara Nacional de Casación Penal. También se desempeñó como jefe de gabinete de la subsecretaría de DD.HH, a cargo de Luis Duhalde.
También hay dirigentes dentro de los penales, como Miguel Ángel “mameluco” Villalba, quien organizó varias de las actividades que motivaron las salidas de los presos. Villalba tiene relación con Gastón Granados, hijo del intendente de Ezeiza, que habría cooperado en la organización de algunas de las salidas. Villalba fue acusado por tráfico de drogas. En el 2010, el kirchnerismo lo presentó como candidato a intendente de San Martín. Es decir, este hombre del narcotráfico y del bajo mundo parece ocupar un lugar de dirección en el municipio. No obstante, en medio de la campaña, tuvo que volver a la cárcel, desde donde sigue influyendo en el PJ del partido y, como vemos, también a nivel provincial2. Por el momento, estos son los dirigentes más visibles, ya que la agrupación hace poco tiempo que se dio a conocer.
En el blog de la agrupación, sus máximos referentes afirmaron que el Vatayón no decide quiénes participan, sino que cada interno se anota en el evento del que desea participar y luego debe ser autorizado por cada juez en particular3. En realidad, como veremos, esto no funciona así.
La calidad de los “militantes” reclutados muestra el verdadero objetivo de la agrupación. En primer lugar, Eduardo Vázquez, ex baterista de Callejeros, condenado por haber quemado viva a su esposa, Wanda Tadei. Vázquez, con todo lo aberrante de su homicidio, es el más “cándido” de los integrantes. Comparémoslo, por ejemplo, con Rubén “Oveja” Pintos, barrabrava de River y sicario al servicio del líder de la barra. Fue condenado porque en uno de sus “trabajos” le disparó a un integrante de otra facción, Gonzalo Acro, con poder de presión. También “militan” en la agrupación, los hermanos Díaz, miembros de una banda que se dedicaba al secuestro extorsivo con cobertura policial. Ambos fueron condenados por el secuestro y homicidio de Axel Blumberg. Otro de los “cuadros” es Esteban Marín, un delincuente más sofisticado: formaba parte de una banda dedicada al robo de bancos. Marín fue detenido por el robo en el Banco Provincia del barrio de Belgrano, en enero de 2011. La frutilla del postre es la última adquisición del Vatayón: Cristian Favale, el barrabrava que le disparó a Mariano Ferreyra.
Obsérvese que la selección de los presos no es casual. Ninguno de ellos se encuentra condenado o imputado por delitos insignificantes. No encontramos presos con voluntad de estudiar o con inquietudes honestamente militantes. Por el contrario, elVatayón se compone de elementos descompuestos, asociados a delitos graves y en contacto con alguna mafia. Es decir, la selección del personal no parece hacerse en función de una pretendida “resocialización”, sino teniendo en cuenta las capacidades “militares” de los sujetos en cuestión. 
Vázquez comenzó sus salidas antes de estar condenado. O sea, antes de tener que ser “corregido”. El caso de Favale es otra descarada confesión de que no estamos ante ningún intento de ejecutar ninguna teoría, por errónea que fuese: el sicario no está condenado aun; jurídicamente, no es culpable. Por lo tanto, todavía -y tomando la teoría correccionalista- no necesita ninguna “reinserción”. ¿A cuento de qué lo incorporan? Cuando sucedió el crimen de Ferreyra, se acusó al kirchnerismo por la patota. La respuesta no tardó en llegar: no fue el gobierno, fue Pedraza. Y Pedraza no era el gobierno. Pues bien, el Vatayón no es Pedraza. No es una herencia de los ’90. No es de Duhalde, ni de Scioli, ni del PJ. Nace del riñón del kirchnerismo. Lo defendió la mismísima Cristina. La verdad es que lo reclutaron entonces, lo reclutan ahora y lo van a seguir reclutando.
Según algunas fuentes, todos los reclusos cobran un ingreso extra por asistir a los actos políticos que organiza la agrupación Vatayón Militante4. Además, Villalba, sumó varios beneficios por la organización de los eventos, como el armado de su oficina personal en el módulo en el que se aloja en el penal de Ezeiza, por mencionar alguno. No puede descartarse que Villalba consiga “retribuciones” para los presos que decidan integrar la agrupación (o “correctivos” a quienes se nieguen). Todo el mundo sabe lo dura que es la vida en las cárceles y el valor de ciertos beneficios, aunque sean insignificantes. Es decir, no estamos ante una agrupación puramente “voluntaria”.
 
Soldados K 
 
Ahora bien, según la agrupación las actividades son culturales, pues su finalidad sería “resocializadora” (como si no formaran parte de la sociedad). Sin embargo, el primer caso en salir a la luz fue el de Eduardo Vázquez, quien fue sacado de su lugar de detención al menos dos veces. La primera fue en noviembre de 2011, cuando participó de un acto político en un local en Chacarita, ubicado en la calle Corrientes al 6000, presentado como un evento cultural kirchnerista, en una suerte de bunker de la agrupación. Diez días después de ser condenado, repitió la experiencia. Tocó los timbales al aire libre en San Telmo, acompañado de otros presos. Aparentemente, colocaron una feria al aire libre para que los reclusos vendiesen sus artesanías y manualidades. No hay afán educativo alguno. En realidad, no vale la pena discutir estas cuestiones. Todas las actividades registradas, salvo la murga, consisten en oficiar como público en los actos políticos del gobierno. Al menos por ahora… 
La agrupación dijo que todas las salidas fueron autorizadas por los jueces de cada caso. Sin embargo, el abogado querellante de la familia de Wanda Tadei recordó haber consultado el expediente y no haber encontrado ninguna autorización concedida a Vázquez para salir del penal. Tampoco su abogado estaba enterado de la situación5, lo que resulta aun más extraño, ya que debía ser él el encargado de solicitar y tramitar ese permiso. En el caso de Favale, el tema fue planteado en una audiencia del juicio y el tribunal expresó desconocer por completo las salidas6
La ley de Ejecución Penal – 24.660- establece un sistema progresivo en el que ingresa el condenado con el dictado de la sentencia de condena (o más bien con su firmeza) y que, a medida que avanza en él, de acuerdo a distintos parámetros y al tiempo de cumplimiento de la condena, logra beneficios como la libertad condicional, las salidas transitorias y la sujeción a otros regímenes de semi libertad. Claro que reclusos deben pasar obstáculos como el gabinete psicológico de profesionales que pertenecen al SPF, calificaciones que el propio Servicio coloca y que en todos los casos tienen pocas –sino nulas- posibilidades de revisión judicial. 
Aun así, es evidente que la mayoría de los integrantes del Vatayón que fueron beneficiados con las salidas, no se encuentran en el período correspondiente al acceso a la semi libertad, pues todos ellos fueron recientemente condenados o se encuentran siendo juzgados, como es el caso de Favale. Además no existieron peticiones de los letrados defensores de los condenados -o imputados, en su caso- ni autorizaciones judiciales de por medio. Recordemos que todas las salidas siempre son peticionadas por los internos con la representación letrada de sus defensores, extremo que en estos casos no existió. Es decir, estamos ante salidas completamente irregulares en el mejor de los casos e ilegales en el peor. Todo consentido por el Jefe del Servicio Penitenciario. Otra vez, si no pidieron salir, ¿para qué los sacan?
El ingreso de la política en las cárceles sería una iniciativa oportuna, pero eso no es lo que está planteado. En primer lugar, si hay política en los penales, tiene que permitirse el ingreso de todos los partidos, en especial los de izquierda. En segundo, se debe permitir la posibilidad de una organización política de aquellos privados de su libertad, con un espacio de poder a disputar. En concreto: un sindicato que abogue por las condiciones de vida de los reclusos, algo que en la actualidad no existe y que no está proyectado. Cristina confunde hacer política con ser mano de obra al servicio del mejor postor.
El proyecto no se encarga de desarmar a las mafias, sino que más bien coopera con ellas y requiere de su desarrollo. Los “militantes” tienen un vínculo fuerte con alguna banda y ninguna actividad de la que participaron tiene carácter educativo. En ese contexto, las opiniones de Zaffaroni sobre la pertinencia del régimen penal son una forma de ocultar la verdadera discusión.
Tengo para mí un recuerdo de una escena de la película argentina El secreto de sus ojos en que el asesino, luego de estar condenado, aparece al servicio del régimen político. Había sido reclutado para la Triple A, y los funcionarios judiciales que habían participado en la investigación del caso se sorprendían al verlo en los ascensores de tribunales. Primero son utilizados para actividades más inocentes, como un acto partidario o una murga, pero luego serán quienes arremetan contra los trabajadores como fuerza de choque al servicio del Estado. Recordemos que, desde el 2008, viene aumentando significativamente el uso de patotas para reprimir a la clase obrera. Ésta debe ser una denuncia de primer orden para la izquierda, como lo es la lucha constante contra las patotas que atacan a los trabajadores. Tenemos enfrente las primeras advertencias. 
 
NOTAS
1 Véase www.clarin.com/zona/Vatayon-Militante-entrada-libre-carceles_0_745725579.html
2 Véase www.clarin.com/politica/afiliado-Vatayon-Militante-oficina-propia_0_761324115.html
3 Véase http://sumateacristina.net/ 
4 La Nación, Denuncian que los presos cobran un extra por ir a actos del 24/08/2012
5 Véase www.ellitoral.com/index.php/diarios/2012/08/21/politica/POLI-07.html
6  Véase http://juiciomarianoferreyra.blogspot.com.ar/

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