Fracturados por Cristina. El Encuentro Memoria Verdad y Justicia de cara al 24 de marzo

Después de varias semanas de largas discusiones, buena parte de las organizaciones y partidos que forman parte del Encuentro Memoria Verdad y Justicia se aprestan a negociar con el kirchnerismo una marcha común para este 24 de marzo. Una marcha que los encontrará codo a codo con los que entronizaron a Milani, asesinaron decenas y decenas de compañeros durante su “década ganada”, desaparecieron a Jorge Julio López y un largo etcétera que incluye los más variados ataques contra la clase obrera. Conviene comenzar por reconstruir el camino que nos llevó a este resultado, porque el contenido de las reuniones no es del todo conocido, y permite comprender cómo son los alineamientos en el campo de la izquierda. Esa clarificación necesaria es la base para encontrar una salida a este atolladero, al menos para los que aún nos negamos a marchar con Milani.
¿Qué pasó?
La cuestión arrancó un tanto extraña. En la primera reunión donde se discutió qué hacer el 24, el problema del acto común no apareció. Sorprendente, porque después de la experiencia de 2017 (2×1, Maldonado) todo hacía pensar que sería el debate. Era obvio que había allí algo que no se decía. Pero como finalmente todo acaba por decantar, la cosa se fue clarificando.
La unidad antimacrista con el kirchnerismo apareció por el lado de la consigna. Como ya lo explicamos, partidos como el NMAS, el MST, el PSTU, el PCR y Venceremos, solo por nombrar a los más fervientes defensores de esa construcción, sostuvieron una consigna que golpeaba solo a Macri. Como siempre, se llenan la boca hablando de “unidad” y de “antimacrismo”. Los socialistas queremos la unidad, pero de los revolucionarios. Más en esta fecha, donde se supone que reactualizamos el legado de quienes nos precedieron en el enfrentamiento al capitalismo. Estos compañeros pretenden llevarnos a una unidad con nuestros enemigos. Lo mismo sucede con el mentado “antimacrismo”. Claro que como revolucionarios estamos contra Macri. Pero no nos aliamos con otra variante de la misma clase para eso, no resucitamos a los que nos reprimieron y nos hambrearon antes. Enfrentamos simultáneamente a todas las variantes patronales.
En la vereda de enfrente de estos partidos, el FIT argumentó la necesidad de delimitarse del kirchnerismo y contrapuso “Macri y los gobernadores”, consigna que fue utilizada en los dos últimos años por el Encuentro. Ya explicamos por qué esa consigna no nos delimita realmente y lo único que hace es construir otra variante del frente K antimacrista. Sin embargo, la propuesta abrió el debate y permitió que se colara lo que nadie decía. Así como al pasar, se contestó que si la preocupación era la delimitación, no había nada que debatir porque el “otro espacio” (como se le dice a los organismos de derechos humanos del kirchnerismo) había dejado en claro que no quería un acto en conjunto. Ahora se entendía por qué los campeones de la unidad kirchnerista no habían llevado el debate de la marcha conjunta: se quemaban innecesariamente. Toda la discusión se estancó en torno a la consigna.
La reunión siguiente trajo una nueva sorpresa. Los K ofrecieron una movilización en común, con dos condiciones. Primero, que la columna fuera encabezada por la bandera con las fotos de los desaparecidos. Lo cual significa que encabezan ellos. Segundo, que una consigna irrenunciable era la libertad de los presos político, en particular de Julio De Vido. Una propuesta que lindaba entre la provocación y la cargada. En líneas generales, dentro del Encuentro primó el rechazo a esa propuesta, pero su sola enunciación reabrió el debate.
Aunque delirante, la propuesta daba cuenta de un intento de unidad por parte del kirchnerismo. Fue la oportunidad de los filokirchneristas para plantear la posibilidad de llegar a “algo común”. El argumento en líneas generales fue el siguiente: si hicimos todo un trayecto juntos en el 2017 es porque algo nos une, a pesar de las diferencias que, se insistía, no podemos olvidar. Luego, es posible llegar a algún grado de unidad sin perder delimitación. En definitiva: compartir la plaza con dos columnas y dos documentos.
Se trataba de una propuesta tramposa. Si se propone una consigna solo contra Macri, se marcha codo a codo con los K y se comparte con ellos un palco, hay una sola marcha. La delimitación en el documento es un hecho menor. De cara a las masas lo que importan son los hechos duros: con quien se marcha, contra quien y con qué consignas. Con la negativa del FIT, la nuestra y de otras organizaciones, nuevamente no hubo acuerdo.
Una tercera reunión sucedió sin que nada avanzara. Solo hubo un intento mentiroso de llegar a un consenso, donde los defensores de la unidad K propusieron como consigna de transacción denunciar a Macri y sus “socios”. Una palabra suficientemente vacía que remite cuanto mucho al resto de Cambiemos o algún empresario macrista. Todo concluyó finalmente con un ultimátum según el cual en la próxima reunión debía definirse la convocatoria que saldría como Encuentro o con la firma de las organizaciones que mayoritariamente acordaran entre sí. Dicho y hecho ese fue el escenario de la última reunión.
Las posiciones volvieron a exponerse. Resumiendo: NMST, PSTU, Venceremos, PCR, la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos, PRML y otras organizaciones más insistieron en marchar con los K, con dos documentos y una consigna que denunciara solo a Macri. El NMAS no fue de la partida, porque si bien coincidía en la consigna, no quería marchar con los K. El FIT defendió su línea, pero sobre el final PO e IS propusieron una negociación: bajar a los gobernadores de la consigna a cambio de no hacer nada en conjunto con el kirchnerismo. La delimitación política (de los gobernadores, porque al kirchnerismo, salvo nosotros, nadie propuso subirlo a la consigna) a cambio de la delimitación física. Curiosamente, el PTS propuso la inversa: compartamos palco con los K, pero no bajemos a los gobernadores. Nosotros fuimos con la posición que venimos sosteniendo desde el 2015. Ninguna unidad con Cristina, ni física ni política. Marchamos contra Macri, los gobernadores y el kirchnerismo.
¿Cómo llegamos a esto?

Las movilizaciones contra 2×1 y el caso Maldonado se desarrollaron en alianza con los kirchneristas. Hubo un terreno de acción común. En el primer caso, un gran frente en favor de la democracia, una marcha del régimen. En el segundo, el bautismo en las calles del frente único K y antiMacri, en el cual se le lavó la cara a Cristina. El grueso de la izquierda construyó y celebró esto.
Quienes defienden hoy la unidad de acción con Cristina son, en definitiva, consecuentes. Si marcharon contra el 2×1 junto con quienes garantizaron la impunidad durante más de una década.
Si se codearon con los asesinos de nuestros compañeros para repudiar nuevos asesinatos. Si, en definitiva, hay impunidad, ajuste y represión de primera y de segunda, si Macri es peor que Cristina ¿por qué van a dejar de marchar juntos ahora? Lo que sí debieran dejar de hacer los compañeros es empeñarse en negar la realidad. Acá no hay nada de independencia respecto del kirchnerismo. La foto del 24 va a ser la de la unidad bajo el paraguas de Cristina. De los “matices” con los K (porque finalmente si se consideramos que no ameritan una marcha independiente, son eso, matices), no se va a enterar nadie.
El FIT no es menos responsable en todo esto. Abonó la unidad de acción con los K durante el 2017, la defendió y en balances posteriores la reconoció como un acierto. Por caso, la confluencia en el 2×1 la impusieron ellos mismos a fuerza de aparateo, por fuera de las reuniones, bajando la convocatoria antes de la discusión y complotando contra el propio Encuentro. Esto acentuó la desconfianza entre las organizaciones integrantes, pero por sobre todo fue sembrando el terreno de la unidad K. A varios sectores independientes se los ganó para la política antimacrista, prueba de ello es que ya la unidad para el caso Maldonado no mostró fisuras (salvo por nosotros), cuando en el 2×1 sí hubo un intenso debate. Creer que se puede recorrer ese camino en conjunto para luego dividir aguas el 24, es un absurdo. Al menos los más comprometidos con el frente antimacrista son consecuentes. El FIT, no.
¿Cómo salimos de esto?
Hoy por hoy, la marcha unitaria está en manos del kirchnerismo. Es el “otro espacio” el que tiene que dar luz verde a la oferta de las organizaciones que acordaron confluir. Aunque ayer había apuro para sacar la convocatoria, al día de hoy no salió. Algo se está negociando. Lo más probable es que el kirchnerismo acepte porque es un negocio redondo: se asegura llenar la plaza y la impunidad, porque nadie lo va denunciar. La pregunta es qué va a hacer el FIT. Si realmente su postura es no construir un frente K antimacrista como dice, es momento de demostrarlo. No parece ser la mejor forma aguardar hasta que el kirchnerismo se pronuncie, con la esperanza de que no acepte, haya dos marchas, y el FIT entonces pueda sumarse a la “independiente” de manera “crítica”.
Si se quiere un 24 independiente, es momento de lanzar una convocatoria diferenciada realmente. Una marcha que denuncie con nombre y apellido a todas las variantes del frente único antiobrero: a Macri, a los gobernadores y al Kirchnerismo. Probablemente no alcance las dimensiones de los que claudican ante los K. No importa, no es ese el problema. Lo central aquí es que el 24 nos encuentre luchando como lo hicieron nuestros compañeros en los ’70, contra el capitalismo y todas las variantes de la burguesía. Esa es nuestra propuesta.

Razón y Revolución

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