Filmografía de un trotskista / filmografía de la bronca

Con el tiempo uno acumula deudas fraternas, consejos que no se siguieron o aquellos momentos que se postergaron y no se llegaron a compartir. Cuando pienso en mi padre, recuerdo siempre a Ken Loach. Apenas comenzaban los 90 y el viejo estaba desocupado y profundamente deprimido. Un domingo, día de visita de padres divorciados, salió con una película que quería que yo viese. Me contó el argumen- to de Riff Raff, pero yo no le hacía caso imaginando un film oscuro y lacrimógeno. No adiviné tras su insistencia casi mi- litante (“vos tenés que ver esa película”) que había otra cosa, algo que había logrado movilizarlo. Más tarde deseé haber discutido con él ese film.

A pesar de los temas que aborda, Ken Loach nunca es lacri- mógeno. El humor es un recurso que maneja con maestría. Elemento que comparte con el neorrealismo italiano, que to- dos señalan como una de sus fuentes. En mi opinión con este y otros recursos Loach desarrolla en muchas de sus películas propaganda socialista de la mejor calidad, incluso en ciertos films en los que no se ocupa de un proceso revolucionario.

Varias de sus películas desnudan el carácter clasista de insti- tuciones estatales. Kes, uno de sus primeros largometrajes, muestra el rol de la escuela y el trabajo en las minas como el único futuro de los estudiantes obreros. Ladybird, ladybird re- lata la historia real de una mujer a la que el Estado le niega el derecho acriar a sus hijos. Allí poneencuestióntodoelapara- to del sistema social inglés. Filmada 1994, el mismo año que la neozelandesa El amor y la furia, pareciera discutir todos los presupuestos de ésta.

El film neozelandés, ampliamente difundido en todo tipo de cursos e instancias de formación para asistentes sociales y docentes, culpabiliza a los obreros pobres de su situa- ción, el alcoholismo, la violencia. Su propia cultura popu- lar aparece como responsable última de los dramas que vi- ven. La escena final muestra a uno de los hijos de la familia protagonista practicando artes marciales en un instituto público. En cambio Ladybird muestra cómo el Estado no protege a la mujer y su familia ante la violencia familiar, da cuenta de los peligros al los que se exponen al asilarse en un hogar estatal y el carácter clasista del sistema de familias substitutas. Película contra película la lucha de clases tam- bién se desarrolla en el arte.

En ciertos films, su defensa de la clase obrera se transforma en cierta complacencia, cierta falta de crítica que uno puede caracterizar como populismo. Riff Raff y Mi nombre es todo lo que tengo, son un ejemplo. Lo mismo ocurre en Caídos del cielo, donde un padre de familia desocupado se mete en pro- blemas para comprar un vestido de comunión a su hija. Las creencias religiosas son naturalizadas, pues no son puestas en cuestión. El cura aparece como uno de los personajes más simpáticos y progresivos. El final deja un sentimiento inquie- tante ¿lamuertedelusurero quemolestabaalobreroylainex- plicable reaparición de la camioneta que le habían robado al inicio del film, no puede interpretarse como un recompensa cuasi divina por su devoción como padre creyente?

Algunos comentaristas de izquierda saludaban El viento que acaricia el prado como el regreso del mejor cine de Loach, por el abandono de la propaganda en la que habría caído en sus films anteriores. Por el contrario, creo que el bajón artístico que se ve en películas como Mi nombre es Joe no son conse- cuencia de un “propagandismo” inexistente, sino más bien de cierto escepcticismo populista. Ken Loach alcanza sus mejo- res logros artísticos en sus films más abiertamente revolucio- narios, más “propagandisticos”, como El viento…, donde se percibe, además, la fuerza que le insufla la lucha de clases y el aliento de la resistencia popular a la ocupación en Irak. Bas- ta compararla con su anterior película sobre Irlanda, Agenda oculta (1990), un film que recuerda a Missing y cuya defensa delderechoalusopopulardelaviolenciaestibiayempalidece ante el contundente alegato de El viento…

Sus dos últimas películas Sólo un beso y En un mundo libre, tratan el problema de los inmigrantes, pero a diferencia de Pan y Rosas, la acción política, incluso la acción sindical están ausentes. Deberemos esperar, entonces, un nuevo regreso de Loach al cine abiertamente político, su mejor cine.

P  e  l  í  c  u  l  a  s

  • En un mundo libre (It’s a free World; 2007)
  • Sólo un beso (Ae fond kiss; 2004)
  • El viento que acaricia el prado (The wind that shakes the barley; 2006)
  • 11 de septiembre (corto, 2003)
  • Sweet sexteen (2002)
  • La cuadrilla (The navigators; 2001)
  • Pan y rosas (Bread and roses; 2000)
  • Mi nombre es todo lo que tengo (My Name Is Joe; 1998)
  • Flickering Flame, (1997)
  • La canción de Carla (Carla’s Song; 1996)
  • Tierra y libertad (Land and freedom; 1995)
  • Ladybird, Ladybird (1994)
  • Como caídos del cielo (Raining Stones; 1993)
  • Riff-Raff (1990)
  • Agenda oculta (Hidden Agenda; 1990)
  • Fatherland (1986)
  • Which Side Are You On? (1984)
  • Looks and Smiles (1981)
  • Gamekeeper, The (1980)
  • Black Jack (1979)
  • Family Life (1972)
  • Save the Children Fund Film, The (1971)
  • Kes (1969)
  • Poor Cow (1967)

 

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