Ferrocarril y clase obrera, los inicios. Una charla de Juan Carlos Cena en Filosofía y Letras

a67entrevjccenaJuan Carlos Cena, obrero del ferrocarril, especialista en historia ferroviaria y autor de El Ferrocidio, se acercó a la Cátedra de Historia Argentina III “B” para brindar sus conocimientos sobre el tema. A continuación, un extracto de la charla en la que se reconstruye los orígenes de los ferrocarriles y del movimiento sindical.

Siempre que se habla del ferrocarril, se hace referencia a la empresa. Nadie habla del Estado ni de los trabajadores. El Estado tiene mucho que ver desde que se colocó el primer metro de vía en este país. Los trabajadores son incluso más antiguos que el propio ferrocarril, ya que fueron ellos quienes clavaron las vías, los durmientes, desde que comenzó a aparecer La Porteña. El Estado fue quien asistió a los privados dando créditos. Pero paralelamente, ese mismo Estado, de una sociedad agro exportadora, les permite a los ingleses instalarse en la Argentina. Cuando fracasa el emprendimiento de La Porteña, ese ferrocarril Caminos de Tierra (así se llamaba),  lo toma la provincia de Buenos Aires y crea los Ferrocarriles del Oeste. El primer ferrocarril estatal, cuando empieza a andar, se expande por la pampa húmeda. En medio de todo esto, los mismos gobiernos facilitan tierras, prestamos, posibilidades de embarque y exenciones de aduana a los ingleses.
Los ferrocarriles ingleses se desarrollan hasta el año 1918. Luego aparecen los franceses, quienes se instalan en la zona de Santa Fe. Como se ve, no hubo ningún interés en la zona mesopotámica ni tampoco desde Bahía Blanca para el sur. En 1904 los conservadores instalan el ferrocarril de fomento, que es el actual Ferrocarril Belgrano. ¿Por qué? Porque a los ingleses no les interesaba lo que se producía en el norte. Allí se producían el té, tabaco, garbanzo, algodón, y eso no les interesaba, porque lo traían más barato de la India. Pero a la oligarquía de acá, a los terratenientes, sí les interesaba eso.
Nosotros siempre decimos que eran conservadores, pero que tenían un proyecto de país, que uno esté o no de acuerdo es otra cosa. Ellos se instalan y compiten con los ferrocarriles ingleses. A partir de Córdoba hacia el norte, se comienza a desarrollar el Ferrocarril Belgrano y toma auge en 14 provincias, con una red totalmente diferente, una red que podríamos llamar “redistributiva”. No centralizada como la de los ingleses, sino que enlaza 14 provincias. Esa red del Belgrano, que luego se transformó en ferrocarril del Estado, siempre la tuvieron los conservadores, hasta la época de la nacionalización y es la que  integra las economías regionales del norte y pasa por los puertos que se empalman con el Río Paraná. A la vez,  empieza una nueva línea férrea en la que también están los ingleses, pero son otro tipo de ingleses: los arroceros, que vienen a llevarse la materia prima del norte y de la Mesopotamia. Acá hay algo que nosotros decimos, que es cuando se instala el FFCC Urquiza se complementa con la flota fluvial. El Urquiza es el primero que nos enseña que el transporte puede ser complementario.
La flota fluvial es la más barata y la más segura, lo único que se precisa es una barcaza de empuje, porque las mercancías se llevan a través de la corriente.  Lo mismo pasa con el Paraná o con el Paraguay. Es un ferrocarril estratégico. A través de Salto, y otros pasos, se conecta con el Uruguay. La otra línea es la de ferrocarriles patagónicos. Estos salen a partir de Bahía Blanca y también eran ferrocarriles de fomento, hechos por los conservadores para sacar materia prima al puerto. Eran rectilíneos y bajaban desde la cordillera al puerto para sacar la producción.
En ese conjunto había 17 empresas inglesas y una del Estado. En el FFCC Belgrano empieza una cuestión del movimiento obrero muy seria como es la construcción de las organizaciones de los trabajadores ferroviarios: sociedades de socorro mutuo, de fomento y el primer sindicato llamado La Fraternidad, en 1895. Este surge por influencia de los norteamericanos, quienes se habían organizado en “fraternidades”, las cuales tenían relación con una corriente ideológica que venía de Alemania y eran socialistas masónicos. Andaban con portafolios, por toda Latinoamérica, organizando a los maquinistas. Recalan acá y su organización toma la forma de fraternidades, pero no bajo la concepción masónica. En 1895 se crea La Fraternidad, pero recién adopta un comportamiento sindical a principios de siglo. Más precisamente, hacia 1905. Antes de esa fecha, su impronta era el mutualismo.
La primera huelga sindical sale de Tolosa, en 1896, de una sociedad de ayuda mutua. La gran discusión de esa huelga fue la metodología de la misma, donde discutían anarquistas y socialistas. Como puede verse, las corrientes migratorias influyeron bajo el punto de vista cultural, del comportamiento frente al trabajo, de la solidaridad. Todo eso quedó en el FFCC. Entonces, se larga la primera huelga y acá voy a hablar del papel del intelectual. ¿Cual era? Era el que hacía los panfletos al comité de huelga, que estaba instalado en Tolosa. Esta tarea la realizó José Ingenieros. De hecho, él terminaba todos sus comunicados firmando: “viva la emancipación obrera”. Es decir, ahora se discute su positivismo, pero en ese momento se tomó esto como un hecho en sí mismo, su incorporación, poniendo el cuerpo. Esa huelga se extendió desde Tolosa hasta Campana. En ese tiempo, no había la tecnología de ahora, se iba viajando con el portafolio y se hablaba. Quien monitoreó la huelga en Campana fue Radowitzky [NdR: Simón, anarquista, famoso por haber asesinado a Ramón Falcón].  En Avellaneda las panaderas, los fosforeros, los jaboneros y toda la industria que había allí se plegó al paro. Este se expande y es el primero de gran envergadura.
Las corrientes de influencia eran la socialista y la anarquista. Estas tuvieron fuerte impronta en Tafi Viejo, Tucumán. Por qué ahí, donde tuvieron que construir las líneas férreas del Estado, se nucleó una corriente migratoria rusa. Eran todos anarquistas. Algunos van al norte de la Argentina, otros a Junín y otros a San Rafael, Mendoza. Varios eran bolcheviques. El hospital de San Rafael se llama Schestakow, que era un médico rural bolchevique exiliado acá. Allá en el norte, está la impronta anarquista, porque durante 20 años estuvieron en los talleres de Tafi Viejo. La primera huelga violenta, con represión, es en 1914, antes de la revolución bolchevique. Allí se enfrentaron con el ejército y terminaron con cinco muertos ferroviarios.
En 1912 se forma la Federación Obrera Ferrocarrilera (FOF) adherida a la FORA y se expande por los talleres de San Cristóbal, Cruz del Eje, Laguna Paiva, Santa Fe y después entra a Rosario, núcleo ferroviario más importante, de mayor impronta anarquista. Yo soy del Belgrano y conocí a muchos peronistas que mamaron el anarquismo. Escuchen sino a los militantes de la resistencia peronista, que eran durísimos y que reemplazaron a Bakunin por Eva Perón. Pero desde el punto de vista del comportamiento, de dar con un fierro a los carneros, de la solidaridad entre compañeros, de tener cierta actitud frente al trabajo, eso es de los anarcos. Vos los sentís hablar y son ellos. Es la parte cultural que cambió de identidad partidaria, pero que sigue manteniendo el mismo comportamiento frente al trabajador y a la defensa de la fuente de trabajo.
A esa corriente de anarquistas no los echan, los llevan a Cruz del Eje. Estos allí llevan adelante una de las huelgas más duras. Incluso meten a dos capataces adentro de un tacho de aceite hirviendo, por carneros. Allí los conflictos fueron brutales, se defendía al taller, a la mano de obra y había que lidiar con los caudillos, que en ese momento estaban por distintas regiones.
Esto influyó enormemente en nuestro comportamiento y en el de La Fraternidad: el problema cultural, las bibliotecas… Por ejemplo, los maquinistas tienen una casa, ya que vienen de Bahía Blanca a Olavarría, cambian de pareja y desde ahí vienen hasta Constitución… Esa casa se llamaba “La Comuna”. En todo el país se llamaba así, en homenaje a la Comuna de París. Son las influencias políticas e ideológicas que vienen desde otro lado. En esa casa se discutían problemas culturales, políticos, ideológicos y de convenio colectivo. Había disciplina para vivir y también para ayudar al barrio. Toda esa impronta tenían y la aplicaban los anarquistas. Me acuerdo que viví en un barrio que se llamaba San Cristóbal. La biblioteca que tiene es hermosa. La crearon los fraternales…
A todo esto, el ferrocarril se expande hasta 1930 y después se paraliza. Aparece la Unión Ferroviaria, en 1923, que nuclea todos los oficios fuera de los fraternales. A partir de fines de la década del ‘20, con el transporte automotor, empieza otra etapa. Aparecen los primeros camiones. Luego, Uriburu crea Vialidad Nacional, que es la que diseñan todas las rutas paralelas a las mismas trazas sobre las que va el FFCC.
Para 1938, el ingeniero Beltrán hace un estudio y da cuenta de que los FFCC ingleses ya pedían subsidios. Esto no es nuevo, porque la ganancia era poca, era del 5% de toda la estructura que tenían. Ya comenzaba toda esta competencia entre el FFCC y los camiones. La ruta 9 va al lado de la salida, de acá hasta Rosario, después se prende en el Mitre, después toma el Belgrano y se va hasta el norte. Lo mismo para con las vías que van a Mar del Plata, la ruta 14, 188… Es decir, la creación de Vialidad Nacional implicó una suerte de subsidio que se le daba al transporte automotor en forma encubierta.
Ya Pinedo, Secretario de Hacienda del gobierno y director jurídico de los FFCC ingleses, plantea entregar los FFCC al Estado, porque ya no tenían ganancia. Desde Inglaterra, se indicaba que ese emprendimiento no iba más. Con la Segunda Guerra Mundial cambia el liderazgo. Ahora es Estados Unidos quien les indica a los ingleses que se desprendan de todos los FFCC, tanto acá como en Australia y otros lugares.
Mientras tanto, aquí había tres proyectos. Uno de ellos suponía que el Estado se hiciera cargo de la infraestructura. El segundo, que se lo quedaran los ingleses. El tercero, que directamente se estatizaran. Esto no lo monitoreó Perón, sino Miranda. La cuestión es que vienen los yankees y dicen: “hasta acá llego mi amor” a los ingleses (a quienes les habían dado 700 millones de dólares para la industria). Miranda dice que tienen 500 millones de libras en Inglaterra… La cuestión es que el paquete queda en la Argentina y se nacionalizan los FFCC. Desde el punto de vista económico, Perón no era un revolucionario. No le pidan que expropie el FFCC como si fuera la revolución bolchevique. Él pagó y, si no fuera por Miranda -que les quita a los ingleses hasta los edificios-, los ingleses lo iban a estafar. Perón después capitaliza políticamente la nacionalización. Esa es otra historia…

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