Estado de malestar. Sobre los gastos sociales durante el kirchnerismo

Estado de malestar. Sobre los gastos sociales durante el kirchnerismo

Sebastián Cominiello
Observatorio Marxista de Estadística – CEICS

Un Gobierno que se jacta de po- pulista o progresista debería mos- trar un gasto social que lo diferen- ciara de otros gobiernos. Este no es el caso del matrimonio K. El gasto público social de los Kirch- ner no registró ningún aumento, en términos históricos, compara- dos con otros gobiernos, incluso si se suma la masa de planes de trabajar. Es decir que en salud, educación, promoción y asisten- cia social, previsión social, pala- bras tan caras al progresismo  nac

& pop, se gasta a nivel provincial y nacional lo mismo que décadas anteriores. A continuación, anali- zaremos la evolución de algunas de estas variables1.

Sin libros

La educación en la Argentina, hacia mediados del siglo XX po- día mostrar sus virtudes en com- paración con otros países. Hoy día la situación no es la misma2. Desde mitad de los ‘50, el sistema educativo argentino se descentra- lizó3. De esta manera, parte de los gastos en educación se transfirie- ron a las provincias. Sin embargo, la mayor parte del financiamien- to educativo siguió  dependien- do de los aportes del Gobierno Nacional.4 Según los datos de la Dirección Nacional de Coordi- nación Fiscal con las Provincias, desde 1992 hasta la  actualidad las provincias llegaron a cubrir los gastos de educación en alrededor del 30%, en promedio, con sus propios recursos.5A su vez, desde 1980 hasta la actualidad el gasto social  nacional  correspondiente a la categoría educación, cultura, ciencia y técnica se mantuvo entre un 4 y 5% del PBI.6

Lo primero que  salta  a  la vista al observar la evolución de di- cho gasto es la independencia  en

función  de  la  variable  principal

en términos de porcentaje del PBI

crecieron un 0,53%. En 2001, en plena crisis, el gasto en educación básica representaba el 5,20% del PBI; en la era K lo máximo  fue el 5,07%, en 2006. Asimismo, hay que tener en cuenta que alrededor del 80% del gasto en sus diferen- tes niveles representan los salarios de los docentes. Por lo tanto, las perspectivas de inversión en in- fraestructura son muy pocas.8

Sin gasas

El sistema de salud en Argentina no tiene mucho que envidiarle al de educación9. El sistema público está integrado por los hospitales públicos y los centros de atención primaria de la salud que funcio- nan bajo la coordinación de Mi- nisterios y Secretarías de la Salud de las diferentes jurisdicciones (nacional, provincial o municipal) prestando servicios gratuitos.

A causa también de la descentra- lización, que en este caso comien- za en 1945 y concluye en los ´90, el Estado nacional está a cargo del mantenimiento de 5 hospita

les

 

. Es de destacar que el Gasto

estuvieron en 1999 con 5,14%   y

2001 con 5,11%. Sin embargo, ni Cristina ni Néstor superaron el 4,58% (2006). En particular, el Gasto Público en Salud consoli- dado en la Atención Pública de la Salud no superó el 1,90% en este período y el gasto en Obras So- ciales en esos años no sobrepasó el 2,68% del PBI.

Mantener el gasto sin modifica- ciones   sustanciales   trae  conse-

cuencias para la población. Por un lado, el sistema de salud argentino, con un gasto de $ 28.000 millones anuales, refleja una enorme des- igualdad. En la Ciudad de Bue- nos Aires se invierte el doble que en territorio bonaerense. Mien- tras los 2,8 millones de personas que se atienden en las prepagas cuentan con un promedio $385 por mes, quienes deben confiar su salud al hospital público dis- ponen apenas de $32 mensuales. Es decir, una relación de 12 a 1. Por otro, la población sin cober- tura de obra social sindical o plan médico privado viene creciendo en forma sostenida: en el Censo de 1991 alcanzaba al 36,9 %,   en

 

Público en Salud consolidado   lo

conforma por un lado la Atención Pública de la Salud (hospitales) y por el otro el de las Obras sociales. El Gasto Público en Salud conso- lidado durante las décadas de  los

´80 y ´90 se mantuvo entre el 4% y 5% del PBI. Sus picos más altos

el Censo 2001 ya se ubicaba    en

médica. Tiene  formalmente  a su

cargo la normatización, regula- ción, planificación y evaluación de las acciones de salud que se llevan a cabo en el país, compren- diendo la promoción, prevención, recuperación, planificación y re- habilitación. También administra en forma directa cinco hospitales con funciones específicas y pro- gramas especiales.

En este marco, mantener el gasto social en salud igual que antes no significa mantener los mismos ni- veles de calidad (que no son posi- tivos) sino todo lo contrario, éstos empeoran.

Sin jubilación

A partir de los hechos  sucedidos

el 48,1 %, mientras que ahora re-

portes privados y proyecciones de datos públicos la ubican en torno del 55%11.

El Ministerio de Salud de la Na- ción es el organismo encargado de la regulación de la totalidad del sistema  de  servicios  de atención

en la Provincia de  Córdoba

 

, ha

surgido nuevamente el  problema

de las jubilaciones. La categoría Previsión Social se mantuvo en- tre el 6% y el 8% del PBI en las últimas tres décadas. Desde 2003 hasta 2006  fluctuó  entre 6,57% y 6,44% del PBI. En el 2007, la situación cambió, en tanto alrede- dor de un millón de personas rea- lizaron el traspaso al sistema jubi- latorio del Estado. Sin embargo, el dato llamativo son las remune- raciones que recibieron durante estos últimos años los jubilados y pensionados.

En efecto, en 2002 las jubilacio- nes se encontraban en niveles cercanos a los $400 y las pensio- nes $275. Hacia fines de 2007 las primeras llegaron a $750 y las se- gundas a $700. En ese mismo año el salario mínimo  vital  y móvil se encontraba en $980. Es decir que las jubilaciones se encuen- tran un 23% por debajo de este indicador. Recién ahora se discute el problema de este desfasaje de las jubilaciones. Sin embargo, un acercamiento a la forma de apli- car la movilidad propuesta por el gobierno, que al igual que con la educación  va  a  depender  en un

50%  de  la  recaudación  tributa-

ria, no parece ofrecer una  mejora

relevante

Sin nada

A partir del repaso del nivel de gastos  del   gobierno kirchnerista, y  aunque  algunos  intelectuales lo

vean como el resurgimiento de  un

“Estado de bienestar”, lo que se constata es todo lo contrario. Kir- chner, que ahora es Cristina, man- tiene los niveles históricos de gas- tos sociales que caracterizaron a los gobiernos “neoliberales”. Dicho de otra manera, continuamos viviendo (en) un Estado de malestar.           

 

Notas

1Para comparar los gastos de las últi- mas tres décadas tomamos los gastos públicos sociales nacionales y pro- vinciales como porcentaje del PBI. Para del análisis que corresponde al año 2007, nos basamos en los gastos programados por el Proyecto de Ley de Presupuesto para 2007 y 2008. Si bien no es el gasto efectuado real- mente, nos permite obtener un acer- camiento a la dimensión del gasto público social.

2AA.VV: ¿Hacia dónde va el gasto pú-

blico en educación? Logros y desafíos, CEPAL, Santiago de Chile, 2001.

3De Luca Romina: “La escuela ar- gentina entre la descentralización y la privatización, 1955-2001”, en Anua- rio CEICS, nº 1, Buenos Aires, 2007 4Una parte importante de la transfe- rencia destinada a educación fue des- tinada por las provincias para cubrir el déficit.

5Ver Proyecto Estudio de Costos del Sistema Educativo, MCyE en www. mecon.gov.ar. y Morduchowicz, Ale- jandro: El financiamiento educativo en argentina: Problemas estructurales, so- luciones coyunturales, UNESCO, Bue- nos Aires, 2002.

6Series de Gasto Público Consolidado por finalidad–función (1980-2006), Dirección de Análisis de Gasto Pú- blico y Programas Sociales, Secretaría de Política Económica, Ministerio de Economía (www.mecon.gov.ar/peco- nomica/default.htm).

7De Luca Romina, op cit., p. 132. 8Clarín, 31/05/2008 (http://www. clarin.com/diario/2008/05/31/la- ciudad/h-01683891.htm);   Río Negro,    18/08/2008      (http://www. rionegro.com.ar/diario/economi- co/2007/04/08/6366.php).

9Besteiro, Ricardo José: “La cura”, en El Aromo, nº 43, julio-agosto, 2008. 10Acuña, Carlos H. y Chudnovsky Mariana: El sistema de salud en Argen- tina.  Documento  60,  Universidad de

San Andrés, Buenos Aires, 2002

11Ver Universidad Maimonides: La medicina argentina, más cara y más po- bre, 2004, Clarín 23/09/2004 y Leo- nardo Coscia: “Hay 20 millones de personas sin prepaga ni obra social: dependen de un hospital público en crisis”, en Asteriscos.tv, (http://www. asteriscos.tv/dossier-15.html).

12Clarín, 31/07/2008.

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