La Caja de Pandora: las escuelas de Gestión Social en Chaco y la degradación educativa – Romina De Luca

¿Qué son y qué implican las Escuelas Públicas de Gestión Social, (EPGS) cómo afectan a los docentes y alumnos y cuál fue el rol de los sindicatos en esta auténtica fiesta paraestatal? El sistema educativo avanza hacia su “fineslización” y las escuelas de gestión social forman parte de ese nuevo esquema.

Romina De Luca – GES


Las escuelas de gestión social en Chaco y la degradación educativa

Un debate, en apariencia menor, abrió la discusión sobre las escuelas secundarias paraestatales en la provincia de Chaco. Hace unas semanas se cruzaron públicamente, por un lado, Mercedes “Mecha” Sánchez (apoderada de la Escuela Pública de Gestión Social Nº 8) y Eduardo Mijno (Secretario General de Federación Sitech). La discusión giró sobre la situación de los docentes de las escuelas paraestatales. Mijno dijo en un Congreso de Federación Sitech que los docentes que trabajan en las Escuelas Públicas de Gestión Social jamás iban a estar afiliados al sindicato. Para explicar su postura, adujo que los piqueteros se venden al mejor postor, denunciando de alguna forma los manejos punteriles en la contratación de docentes que impera en esas escuelas. Por su parte, Mecha Sánchez le inició a Mijno una denuncia en el INADI por discriminación y le reprochó al dirigente que nunca se interesara o brindara solidaridad a los docentes que acompañaron la lucha del sindicato y, por esos motivos, tienen causas judiciales abiertas. Ambos eluden discutir sobre el fondo del asunto: qué son y qué implican las Escuelas Públicas de Gestión Social, (EPGS), cómo afectan a los docentes y alumnos y cuál fue el rol de los sindicatos en esta auténtica fiesta paraestatal. Compañero, preste atención porque estamos ante un problema serio. El sistema educativo avanza hacia su “fineslización” y las escuelas de gestión social forman parte del nuevo esquema.

Las escuelas paraestatales

En abril de este año, se creó la EPGS Nº 12 “Juan Domingo Perón” en un acto en el que estuvieron presentes el vicegobernador Daniel Capitanich, el ministro de Educación Daniel Farías y el director “ad honorem” de la flamante escuela, Julio René Sotelo, ex Ministro de Educación de la provincia durante los ’90. Todos destacaron el apoyo recibido por el gobernador Domingo Peppo a este “nuevo modelo” inclusivo. La escuela funciona en las instalaciones del Club Sarmiento de Resistencia y en el Domo del Centenario. Todo muy lindo si no consideramos que detrás de estas políticas, una y otra vez, el Estado se ahorra la construcción de un edificio.

Las Escuelas Públicas de Gestión Social fueron habilitadas por la Ley de Educación provincial Nº 6.691 de 2010. La Ley en su artículo 6º dispone que las organizaciones de la sociedad son tan responsables de la educación como el Estado. En ese sentido, el artículo 14º establece la libertad para personas, confesiones religiosas, asociaciones oficialmente reconocidas, municipios y pueblos indígenas para promover la creación de escuelas. Además, el artículo 27º reconoce como una de las modalidades del sistema educativo chaqueño la “gestión organizacional” y en su artículo 28º los llamados regímenes especiales de educación permanente tales como la educación a distancia y semi-presencial y la educación no formal. En definitiva, se trata de otro nombre para la gestión comunitaria de la Ley de Educación Nacional del 2006.

En el 2012 se creó la primera escuela de Gestión Pública Social en el barrio Mate Cosido “Segundo David Peralta” en del Departamento de San Fernando, Resistencia (Resolución 2746). La segunda se creó en ese mismo año, la Nº 2 “Emerenciano”, en el barrio Emerenciano Sena de Resistencia. Entre 2014 y 2016 se fundaron las restantes, principalmente, en Resistencia pero también en Puerto Vicentini (Fontana), Puerto Bermejo, Juan José Castelli, Barranqueras. Dentro de las organizaciones que participan controlando escuelas se encuentra el MTL, el MTD Emerenciano Sena, Asociación Civil “Nuestro legado”, Movimiento Descamisados, la Asociación de Iglesias Evangélicas, el Instituto de Capacitación Política “Juan Domingo Perón”, O.P.S.A. Mecha, entre otras.

Acuerdos punteriles

Las EPGS son escuelas creadas por un acuerdo entre el Estado y las organizaciones sociales, civiles, barriales donde el primero paga el salario a los docentes que por las segundas de acuerdo a su perfil. No es casualidad que la creación de estas escuelas coincida con el lanzamiento del Plan Fines 2. Así, de la misma forma que la selección de docentes en el Fines 2 quedaba vinculado al “proyecto” con relación al espacio, en las escuelas de gestión social chaqueñas, los docentes también son elegidos según su nivel de “ligazón y compromiso”. No extraña que la arbitrariedad y la falta de derechos esté a la orden del día. En su mayoría, este tipo de escuelas se manejan con métodos punteriles: no permiten realizar paros a los docentes, la estabilidad laboral depende de si ese docente estuvo “comprometido” o no con las tareas de la institución y de la comunidad donde está inserta la escuela, la forma contractual ayuda a la precariedad porque se firman declaraciones juradas como interinos por un año y, año a año, acorde a la conducta, se renueva la planta. Si un docente es crítico o se muestra díscolo es sometido y “castigado” con quita de horas, bajándole el puntaje en hojas de concepto, dándole de baja o, lo que es peor, se le pide que ‘no venga más’ y que siga cobrando el sueldo hasta la fecha estipulada en la declaración jurada para luego ser reemplazado por otro más acorde. Nada de “horizontalidad” como supuestamente rezaba la Resolución Nº 33 que en el 2007 el Consejo Federal de Educación para estas experiencias: el director es el patrón de estancia.

Las condiciones de trabajo varían de escuela en escuela ya que se trabaja en clubes, sindicatos, centros comunitarios, etc. que ofician de centros educativos. En resumen, se viola el Estatuto del Docente, se recortan derechos sindicales y se trabaja bajo un régimen de precarización laboral y mecanismos de extorsiones algunas veces solapadas y otras deliberadamente abiertas.

Esta situación hace que muchos docentes sientan temor a perder el trabajo. A esto se le suma un problema acuciante en la provincia que contrasta con la proliferación de escuelas paraestatales: unos 4.000 docentes, algunos recibidos hace 7 años, no pueden ingresar al sistema porque no hay horas. Está claro la función de las EPGS: fragmentan a la docencia contratando a “sin título” y crean condiciones desiguales de trabajo; precarizando a una parte socavan las condiciones del conjunto.

Ver el bosque

Las escuelas de gestión social expresan la forma en la que el estado provincial busca resolver la ampliación del sistema y las metas obligatoriedad. La gestión social encubre un problema: con el pretexto de incluir a las comunidades y sus formas, el Estado se ahorra la construcción de nuevas escuelas. Por eso, funcionan en clubes, asociaciones civiles, sedes acondicionadas por cooperativas de trabajo. Precarias condiciones de estudio y de trabajo para sus docentes. Además, como vimos, al ligar la contratación de docentes a la fidelidad con el proyecto comunal, la arbitrariedad, el control y la precariedad se extienden sobre buena parte del personal docente. Hay que exigirle al Estado que cumpla con el Estatuto del Docente, es decir, que se ofrezcan las horas y los cargos por orden de mérito. El Estado se sirve de las escuelas de gestión social para socavar y desmovilizar. La patronal identifica el Estatuto como algo rígido y busca reformarlo a cada paso. Con la excusa de la inclusión y la articulación comunitaria lo logra sin generar mucho revuelo. O acaso ¿quién reclamará por tal o cual cuestión si teme que ello le haga perder su única fuente de ingresos? Un claro disciplinamiento político. No podemos dejar que en la provincia se consoliden compañeros bajo el Estatuto y otros con otro contrato de trabajo. Queremos que el Estado construya escuelas, didáctica y pedagógicamente hablando, en todos los lugares en los que haga falta y que aquellas surgidas en el seno de la comunidad sean acondicionadas como escuelas donde docentes y alumnos enseñen y aprendan en condiciones óptimas. Ayer el kirchnerismo decía haber superado la crisis del 2001 pero consolidaba las expresiones educativas de gestión comunitaria que eran una “respuesta a la falta del Estado”. El macrismo hoy usa ese plafón. Por eso, la gestión social no hace más que crecer en la provincia. Que el Ministro de Educación Farias inaugure el ciclo lectivo 2016 en la EPGS Nº 4 “Luis Alberto Lucho Lezcano” es todo un dato. “Existe otra manera de ver la educación “, dijo. Claramente. De un lado están ellos degradando la educación y del otro nosotros quienes nos organizamos para combatirlos.

Por eso, rechazamos que los compañeros que vienen trabajando en las EPGS sean variable de ajuste y precariedad. Todos aquellos docentes que vienen trabajando hace años en las EPGS y que no están titulados, deben realizar tareas administrativas. No queremos que ninguno de ellos se quede sin trabajo. Defendemos nuestra carrera docente y por eso nos oponemos a la “no titulación” en una provincia donde sobran docentes. No caemos en el enfrentamiento que busca la patronal: en la escuela hay tareas para todos, todos adentro, todos con derechos.

Por otro lado, decimos que los sindicatos docentes, deben afiliarlos sin rotularlos como docentes de segunda categoría. Pero afiliarlos implica tomar sus demandas específicas y luchar combatiendo la fragmentación entre unos y otros. Afiliarlos sin tomar sus problemas es convertirlos en masa de maniobra. La experiencia en la provincia de Buenos Aires debería servirnos para entender ese problema.

Rechazamos el avance de escuelas paraestatales sea bajo la denominación que sea (EPGS, Proyectos Especiales, Terminalidad Educativa, Fines II) porque no hacen más que avanzar con la degradación educativa con docentes brutos y baratos para un sistema que necesita alumnos brutos y baratos. El Estado provincial busca orientar la discusión sobre el árbol -ampliar el sistema, incluir, reconocer el trabajo comunitario aduciendo un falso progresismo. Es hora de ver los problemas que tenemos para combatirlos. Mañana puede ser demasiado tarde.

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1 respuesta

  1. Daniel dice:

    Muy bueno el contenido y muy concreto y con datos evidentes!

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