¿Es tan malo Irán? Las causas económicas del conflicto EE.UU.-Irán

a64_ome_iranAl calor de la crisis, las amenazas de EE.UU. a Irán son cada vez mayores. A diferencia de lo que pasó en Irak, una guerra en esta ocasión implicaría un contrincante mucho más poderoso. Además hay intereses directos de rusos y chinos que harían del conflicto un problema mundial.

Bruno Magro
OME-CEICS
En las últimas semanas de noviembre, los gobiernos de Irán y EE.UU. volvieron a enfrentarse en el plano diplomático. En esta ocasión, EE.UU. e Israel amenazaron con bombardear instalaciones nucleares si el gobierno iraní no ponía fin a su programa de desarrollo de energía nuclear. Por su parte, el gobierno iraní amenazó a EE.UU. e Israel con mostrarle lo que significa una verdadera guerra si lleva a cabo un acto de locura contra Irán.1  A continuación haremos a un lado los enfrentamientos políticos entre ambas naciones y nos centraremos en el sustrato económico sobre el cual se erige todo el argumento yanqui de que el programa nuclear iraní representa una amenaza para la paz mundial.

Nadie es profeta en su tierra

Irán cuenta con el 10% de las reservas probadas de petróleo mundial, ubicándose detrás de las de Arabia Saudita y Canadá. Además, sus reservas de gas representan el 15% del total de las reservas probadas mundiales, solo superadas por las rusas. La producción de crudo iraní representa el 5,5% de la producción mundial y es la cuarta productora a nivel mundial. A su vez, es la segunda economía en importancia de la OPEC, detrás de Arabia Saudita. Por su parte, la producción gasífera iraní representa el 3,74% del total mundial, y se ubica detrás de Rusia, EE.UU. y Canadá.2

En cuanto a la participación del crudo en sus exportaciones, ronda en torno al 80% del valor total exportado y explica entre el 40% y el 80% de los ingresos estatales. El principal destino de sus exportaciones de petróleo son Japón, China, India, Corea del Sur y la Unión Europea.3  La empresa petrolera más importante de Irán, y la segunda a nivel mundial, es la Compañía Petrolera Nacional Iraní (CPNI), siendo el estado iraní el poseedor del 70% de sus acciones.

Pese a su fortaleza, la producción petrolera y gasífera iraní se encuentra estancada desde hace años. Sus campos petroleros poseen una elevada tasa de declinación natural y sus pozos tienen un alto grado de maduración y bajas tasas de recuperación, factores que contribuyen al estancamiento de la producción. Estos inconvenientes se deben a que Irán debe incorporar tecnología de punta para mantener la producción que se encuentra cayendo a una tasa anual de 8% en tierra y 10% en alta mar, como es el caso de maquinaria que permita inyectar gas a los pozos a fin de elevar su presión. En tanto los ingresos por exportación dependen del precio internacional del petróleo, el principal ingreso del cual dispone el Estado tiene un alto grado de variabilidad.4

A estos problemas, se suma que Irán es la segunda economía importadora de combustibles, detrás de EE.UU., y un importador neto de gas natural. La capacidad de refinación de su industria no alcanza para cubrir el creciente consumo interno. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el 97% de la energía empleada en Irán proviene del petróleo y el gas. En 2009, las importaciones de combustible representaron casi el 80% del valor importado durante ese año.5 Por último, el gobierno iraní ha venido subsidiando el consumo de combustible y alimentos con el propósito de evitar un potencial conflicto social, en una economía con alto desempleo e inflación. En medio de estas restricciones y en las puertas de la crisis en África, en diciembre de 2010 el gobierno iraní anunció el recorte de los subsidios al combustible y los alimentos.6 No es de extrañar que ante el descontento que pueda generar la crisis, el gobierno iraní apele al nacionalismo y a la amenaza de los EE.UU. para disciplinar el frente interno. Sin embargo, la amenaza estadounidense no parece cuento.

El cuento del Tío

¿Cómo es posible que la economía iraní, con semejante nivel de reservas de petróleo y gas, no logre contar con el capital necesario para explotar al máximo su potencial? Una respuesta a dicha pregunta se encuentra en las sanciones internacionales implementadas por EE.UU. a Irán. A continuación veremos más de cerca esta historia.

En febrero de 1979 en Irán se abrió un proceso revolucionario que puso fin al régimen imperial iraní (Sha). En su lugar, se instauró una república de orientación nacionalista y fuerte convicción religiosa. El nuevo régimen estatizó la economía, incluida la producción y exportación de crudo y gas. A pesar de ello, el gobierno iraní estimuló la llegada de inversión extranjera capaz de brindar el financiamiento y la tecnología necesaria para explotar de manera eficiente los yacimientos probados y emprender la exploración y descubrimiento de nuevos yacimientos. Esto podría permitir el aumento de sus reservas probadas y, con ello, el de su cuota de producción en la OPEC que podría ser traducido en un aumento en los ingresos por exportación. Ante semejantes oportunidades de negocios, los capitales japoneses, rusos, indios, franceses, británicos, chinos y norteamericanos, se encontraban listos para competir por el petróleo iraní.

Sin embargo, con la caída del régimen imperial, EE.UU. perdió toda injerencia en Irán y, con ello, su capacidad de “controlar” el flujo de inversiones en la rama de petróleo y gas iraní. Ante esta situación, EE.UU. trató de impedir que Irán se incorporara a la economía mundial como exportadora de crudo y gas. Para ello, en 1979 prohibió todo tipo de comercio e inversión entre empresas norteamericanas y el estado iraní con la excusa de que éste apoyaba la actividad de los grupos terroristas para intentar desestabilizar el proceso de paz en Medio Oriente. En la misma línea, intentó derrocar al régimen iraní apoyando militarmente al líder iraquí Saddam Hussein durante la guerra con Iraq (1980-1988).

Sin embargo, las medidas adoptadas por EE.UU. no lograron impedir que las inversiones petroleras del capital internacional fluyeran hacia Irán durante los primeros años de la década de 1990. Por ello, desde mediados de esa década, EE.UU. aumentó sus presiones a fin de que los gobiernos de Japón, China, Rusia y la Unión Europea (UE) prohibieran a sus capitales comerciar y financiar a Irán. En 1996, EE.UU. daría el paso decisivo hacia el establecimiento de un régimen de sanciones económicas y petroleras multilaterales contra Irán, cuando logró la implementación del Acta de Sanción a Libia e Irán (ILSA o Ley D’Amato).

En un principio la Unión Europea (UE) se mostró reacia a aplicar sanciones económicas y financieras a Irán. Sin embargo, dado el peso de la economía norteamericana en términos de inversiones y de mercados para la producción europea, terminó por acompañar al gobierno norteamericano. Para finales de la década de 1990, EE.UU. había logrado reducir el flujo de capital desde la UE y Japón hacia el petróleo iraní, pero no tuvo la misma suerte con China y Rusia

Irán mirando al este

Tras la implementación del Acta de Sanción, Irán resignó todo intento por lograr acuerdos con el capital petrolero y gasífero de la UE y Japón y comenzó a mirar hacia el este, estrechando sus vínculos políticos y económicos con Rusia y China.

Dicha política tenía mucho que ofrecer. En primer lugar, el gobierno iraní pudo retomar el programa nuclear, abandonado en 1979, con la intención de reemplazar parte del consumo interno de energía fósil y reducir sus importaciones de combustible y gas. La relación con Rusia permitió el acceso al conocimiento científico y al capital necesario para dicho desarrollo. Por su parte, Rusia vio en Irán una oportunidad inmejorable para desarrollar su industria nuclear. En 1995, el gobierno iraní firmó un acuerdo con su par ruso para retomar la construcción del reactor nuclear de agua ligera situado en Büshehr. Desde ese preciso instante, Irán se volvió blanco, una y otra vez, de las acusaciones de EE.UU. y la ONU de utilizar su programa nuclear con fines civiles como pantalla para el desarrollo de armas de destrucción masiva. Aún así, Rusia continuó apoyando el desarrollo del programa nuclear iraní para fines civiles. Sin embargo, en 2010, el gobierno ruso sorprendió y votó a favor de sancionar a Irán. A pesar de ello, mantuvo el asesoramiento a Irán para el desarrollo de la energía nuclear. A principios de noviembre de 2011, Rusia y China volvieron a apoyar el programa nuclear iraní alegando que las sanciones que se le imponían a Irán carecían de sentido.7

Por otro lado, dado que Rusia y China contaban con compañías petroleras nacionales, un acercamiento a estas economías abría la puerta para acceder al capital y a la tecnología de la cual la industria petrolera y gasífera iraní carecían, impidiendo elevar la producción. Por su parte, China también sacaba ventajas. En primer lugar, cerca del 80% de las importaciones petroleras chinas se realizan por barco a través del Estrecho de Malaca y el 20% restante se realiza a través del Estrecho de Ormuz. Ambas zonas se encuentran ocupadas por militares norteamericanos. Por lo tanto, el gobierno chino estaba muy interesado en el desarrollo de un oleoducto capaz de conectar China, Rusia e Irán con el propósito de desarrollar una vía alternativa de acceso al petróleo que estuviera fuera del control norteamericano. Además, al invertir en Irán, el gobierno chino podía hacerse de una importante fuente de aprovisionamiento de petróleo y, a su vez, podía deshacerse de los dólares acumulados a través de sus exportaciones hacia EE.UU. en el marco de la creación de capital ficticio.8  Entre 2005 y 2010, China firmó importantes acuerdos de inversión para el desarrollo de los yacimientos petrolíferos iraníes por un valor de 120 mil millones de dólares a pesar de las sanciones de alcance multilateral impuestas por EE.UU. y el consejo de seguridad de la ONU para aquellas economías que comerciaran con Irán. Para 2006, China ya había superado a Alemania como principal socio comercial de Irán y en septiembre de 2009 ya contribuía con un tercio del total de combustible importado por Irán. En 2010, China representaba el 17,3% del total exportado por Irán, seguido de la UE con el 16,6% y la India con el 12,7%. En cuanto al peso de China en el total importado por Irán, representó el 18% del total importado en 2010, solo superado por el 23,2% de la UE.9

En contraste con la UE, Rusia y China, apuestan a su relación con Irán a pesar de las amenazas de EEUU. En el marco de la crisis mundial alimentada y profundizada por la creación de capital ficticio, veremos cuán lejos los gobiernos de Rusia, y sobre todo de China, están dispuestos a llegar y desoír las advertencias norteamericanas de no comerciar con Irán. De la misma manera, debemos esperar si EE.UU. concreta la amenaza de sancionar a China y bloquear el comercio del capital yanqui con el gigante asiático.10  Lo que está claro es que la disputa por el acceso a las reservas gasíferas y petroleras iraníes pone en contradicción a las principales potencias económicas. Una muestra de que estamos lejos de una paz global o un reemplazo pacífico de EE.UU. por China como potencia económica. En realidad, vamos hacia niveles de confrontación cada vez mayores.

Notas

1 Agencia EFE: “Irán amenaza a EEUU con enseñarle lo que significa una verdadera guerra”, en La Vanguardia.com, 27/11/2011. Disponible en: www.lavanguardia.com.
2 Koen Groot: “The geopolitical impact of the increasing trade and investment relations between the national oil companies of China, Iran and Russia”, Universidad de Amsterdam, Julio 2010. Disponible en: www.iias.nl.
3 Ibid.
4 ShayerahIlias: “Iran´s Economic Conditions: US Policy Issues”, Congressional Research Service, EEUU, abril 2010. Disponible en: www.fas.org/sgp/crs/mideast/RL34525.pdf
5 Koen Groot, op. cit.
6 William Yong: “Politically Confident, Iran cuts Subsidies on Prices”, New York Times, 16/01/2011. Disponible en: www.nytimes.com/2011/01/17/world/middleeast/17iran.html?pagewanted=all
7 Reuters: “Rusia cree que sanciones de la ONU contra Irán están ‘agotadas’”, (02/12/2011. Disponible en: http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n2332280.htm
8 Bruno Magro: “China juega con fuego. Los intentos de “blindaje” ante la crisis norteamericana”, El Aromo, nº 62, 2011.
9 Según datos publicados por la EUROSTAT para 2010. Disponibles en: http://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2006/september/tradoc_113392.pdf
10 AFP: “US may punish China firms evading Iran sanctions: Clinton”, 19/01/2011. Disponible en: www.alternet.org/rss/breaking_news/443134/us_may_punish_china__firms_evading_iran_sanctions%3A_clinton/

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