Entrevista a Diego Coppo, Coordinador del Equipo de Asistencia Psicológica y Psiquiátrica para la Comunidad Educativa y miembro del Consejo Directivo de Ademys

tiposentado “Ha habido un plan sistemático por parte del Estado para que no se  establezcan lazos sociales entre los trabajadores al interior de las  escuelas”

 Natalia Alvarez Prieto
Grupo de Investigación de Educación Argentina-CEICS

 Violencia escolar, docentes taxi, condiciones de trabajo precarizadas,  pauperización salarial, exigencias de capacitación, forman parte de la  cotidianeidad laboral de todos los docentes. El Aromo entrevistó a Diego Coppo, Coordinador del Equipo de Asistencia Psicológica y Psiquiátrica para la Comunidad Educativa1 y miembro del Consejo Directivo de Ademys, que habla sobre la salud mental docente.

NA: ¿Qué respuesta encontró la formación del Equipo por parte de la comunidad educativa?

DC: La respuesta ha sido positiva. En los hospitales públicos la salud mental está en una crisis que es la crisis general del sector público. Hay, obviamente, servicios gratuitos honorablemente sostenidos por los trabajadores que, en general, trabajan gratis. Pero no somos ingenuos y advertimos que esto produce un deterioro en la atención. Por eso tratamos de brindar un servicio que se pueda sostener, porque la intervención en salud mental requiere de tiempo y constancia.
Por la generalidad y cantidad de casos que hay, por nuestra experiencia en el sindicato, donde se reciben consultas de docentes por su afectación en la salud, como así también por lo que hace al sistema de licencias por enfermedad y por los problemas que se generan entre los trabajadores y el Estado, sabemos que la población docente está muy castigada en cuanto a que sea respetado su derecho a componerse frente a alguna dolencia. Podemos categóricamente afirmar que la salud del docente está descuidada por parte del Estado. Y por parte de las condiciones que ha generado el Estado para que el propio docente pueda cuidar su salud. Y cuando digo su salud, no sólo me refiero a su salud individual sino el vínculo social en el que está inmerso.

NA: ¿Cuáles son las principales deficiencias?

DC: El Estado no está en este momento haciendo pública la situación que, por lo menos, él registra como enfermedades en general y enfermedades en salud mental en particular. El Estado las tiene, porque el hospital Rawson constata las licencias tomadas por los docentes. Pero esa información no está disponible para la población. Hay un empeoramiento de las condiciones de trabajo y, por lo tanto, de las condiciones de salud. Primero, por las condiciones de vida de los docentes a partir de su salario, que ha perdido poder adquisitivo sistemáticamente. Eso ha llevado a que los docentes tengan que trabajar más horas como forma de compensar esa reducción salarial. La alternativa que ha abierto el Estado es que un docente pueda tomar, aproximadamente, hasta 65 horas semanales. O sea, ha superado ampliamente las 8 horas diarias de trabajo. Otros factores son el avance del deterioro de la situación social de los alumnos y de las familias, el incremento de la matrícula por aula, el deterioro edilicio, la precarización laboral, etc. Todos fenómenos van apuntando a la existencia material del trabajador docente. Cuál es la vivencia subjetiva de todo eso nos lleva a entrar en el campo de cómo la persona hace consciente o no esas experiencias.
La existencia objetiva, material, de la persona se empobrece. Un docente puede acompañar subjetivamente ese empobrecimiento en la medida en que no puede tomar una posición activa respecto de lo que le sucede. Otro docente, por el contrario, a partir de ese empobrecimiento puede advertir un síntoma en él y, a partir de ello, empezar un proceso de subjetivación de eso que le pasa. Efectivamente, frente a un hecho social general, las maneras de subjetivizarlo son muy diversas.

NA: ¿Qué elemento considerás que determina esas formas diversas de subjetivación?

DC: Desde el punto de vista individual, tiene que ver con la historia de cada persona. Desde el punto de vista colectivo, tiene que ver también con el estado de organización de los docentes como clase social. Lo que yo escucho en el consultorio es un intento individual de reponerse frente a un problema objetivo y subjetivo. Ahora, a nivel social, los docentes están haciendo su experiencia. Hay atisbos de organización por fuera de las grandes direcciones sindicales en los últimos años.

NA: ¿Cuáles son las problemáticas centrales en salud mental que podés divisar en el conjunto de la docencia?

DC: Uno es la depresión, la sensación de que las fuerzas con las que se cuenta no están a la altura de las fuerzas contra las que se lucha. Eso produce un efecto de desánimo y desesperanza. Pienso que un elemento que puede contribuir a ese estado de desánimo y depresión es que el docente, en su actividad cotidiana, trabaja de manera aislada. Aislado no quiere decir que no trabaje con otros docentes. Lo que quiero decir es que la vida interna de una escuela, sea primaria o secundaria, hace que a un docente le sea muy difícil establecer un trabajo colectivo. Ha habido un plan sistemático por parte del Estado para que no se establezcan lazos sociales entre los trabajadores al interior de las escuelas. La docencia se ve reducida de tal modo que no se le exige que haga mucho más que cubrir la responsabilidad de permanecer con los alumnos. En la escuela media el docente no puede afincarse en ningún sitio porque las horas que tiene son suplentes y, entonces, las tiene por un tiempo o porque va dando clase de lugar en lugar. Entra a la clase y cuando termina se va de esa escuela. En el caso de la primaria los docentes comparten la estadía pero eso no quiere decir que compartan subjetivamente la vida en la escuela. Es mucha la tarea que tienen y no hay un espacio para que puedan, junto a sus colegas, producir. Uno de los factores clave en este punto es la denominada capacitación docente. Estatutariamente, debía ser realizada en servicio, es decir, la persona se podía capacitar en horas de trabajo. Eso no se cumple de ninguna manera. Por el contrario, la capacitación docente pasó a ser un método perverso de mantención de los cargos docentes por la vía de cursos que dan las burocracias de los sindicatos u organizaciones privadas. Cursos que dan puntaje y que le permiten a los docentes subir escalones en los listados para acceder a los cargos. Responde a la ingeniería que ha utilizado el Estado para hacer de lo que supuestamente era una virtud, la capacitación, una inmoralidad ya que la persona no sólo no se capacita en servicio sino que debe pagar. Al ser pagos, el docente debe deducir una parte de su salario y utilizarla para comprar el puntaje que dan esos cursos. Finalmente, terminó estableciéndose un impuesto al trabajo porque el docente, para mantener su cargo o para acceder a nuevos cargos, debe retirar mes a mes una cuota aparte de su salario. Esto va mucho más allá de la cuestión contable, si se cobra o no se cobra, sino que es una cuestión muy profunda que hace que el docente considere su deseo a la hora de elegir qué va a estudiar. Todo lo contrario es lo que sucede. Todas estas vicisitudes van en la línea de dejar al docente aislado frente a un sistema armado, sin posibilidades de elegir sino teniendo que recorrer los caminos que no eligió recorrer. Eso es deshumanizar al trabajador docente. El ser humano se caracteriza por elegir, si no, es menos humano y más cosa. El docente ha sido cosificado lentamente, como el conjunto de los trabajadores. Y la cosificación va en la línea contraria de la salud mental.
Aislamiento y competencia van de la mano. Cuanto más aislados se encuentran los docentes, el par es un competidor y, en el peor de los casos, un enemigo o alguien que le es indiferente.

NA: ¿Cómo creés que impacta la violencia en las escuelas sobre los docentes?

DC: Los docentes están en una permanente situación de peligro. Sean más o menos conscientes, los docentes saben que esto pasa permanentemente. Están advertidos y anhelando que ese frágil equilibrio no se rompa porque saben las consecuencias que les caben de esa ruptura. En definitiva, creo que hay una dirección a ese retraimiento del que te hablaba, a un conservadurismo de un estado que se sabe deteriorado. Es como si el propio proceso hubiese generado las condiciones de su propia reproducción. Al no encontrar los caminos sociales, porque el problema es social, al docente no le quedan muchas alternativas más que el retraimiento de sus potencialidades. Lo cual es muy interesante porque destroza sus fuerzas productivas.

NA: ¿Cuáles son las características que asume la intervención estatal frente a este fenómeno?

DC: En los hechos de violencia que se han visto durante los últimos tiempos, que han tomado tanta difusión pública, desde Carmen de Patagones hasta el chico que le puso a la profesora un preservativo en la cabeza, se comprueba la intervención del Estado a los fines de licuar su responsabilidad en ese proceso de cosificación. En el caso de Carmen de Patagones, por ejemplo, estaba claro que no hubo ninguna actitud preventiva en los vínculos sociales de la escuela y no había personal suficiente para trabajar una problemática que ya había dado señales. En el momento en que ocurrió el hecho, el ministro de educación de la provincia viajó en helicóptero hacia el lugar con siete u ocho profesionales. Los padres rechazaron esa intervención porque la entendieron violenta, en el sentido de que esa bajada en helicóptero no era un elemento de un encadenamiento de intervenciones sino una intervención dirigida a los medios. Una vez que se retiró el problema de los medios, fueron sumariados ocho docentes: todos los docentes que intervenían en esa aula, los preceptores, el profesor que estaba a cargo en ese momento, la psicóloga que tenía a cargo una regional de una inmensidad geográfica enorme -creo que iba de Carmen de Patagones a Bahía Blanca- y las autoridades de la escuela. Todo ese personal fue sumariado y separado del cargo por las autoridades del Estado provincial. Nunca se supo a fines de qué fue esa separación. Los que pasaron a estar en posición de tener que demostrar su responsabilidad o no en el hecho fueron los docentes y el Estado no quedó en una posición de tener que dar cuenta de su responsabilidad. El Estado siempre tiene una responsabilidad porque en su política general está fomentando un aumento de la cosificación y, por lo tanto, un aumento de la violencia. La existencia de un Observatorio de Violencia de la Nación que no hace absolutamente nada participa del proceso de cosificación. No hay una participación de los docentes en los estudios que hace ni una convocatoria para que produzcan sus propias herramientas. En ese sentido, hay honestidad en decir que es un observatorio, en el sentido más pobre del término. Es una mirada por arriba de la cosa, un formalismo, una parte más de la burocracia. El Observatorio nació a partir de Carmen de Patagones. Fue una respuesta para los medios de que el Estado había tomado nota de lo que había ocurrido. Después hubo otros hechos de los cuales el Observatorio no pudo decir ni la más mínima palabra. Ninguno de los hechos posteriores recibió por parte del Estado una respuesta responsable.

NOTAS

1 El Equipo de Asistencia Psicológica y Psiquiátrica para la Comunidad Educativa de Ademys fue creado en enero de 2009. En la actualidad, se encuentra conformado por un conjunto de psicoanalistas y psiquiatras que brindan asistencia en consultorios ubicados en distintos lugares de la Ciudad de Buenos Aires.

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