ENTRE RÍOS – PARITARIAS: Crónica de un final anunciado

Por Miguel Ballay

En la provincia de Entre Ríos la paritaria docente llegó a su fin. La patronal fue muy astuta en desarrollar una negociación relativamente larga, signada por la conciliación obligatoria. Su estrategia le permitió diluir la lucha de los docentes. El tiempo siempre juega a favor de la patronal y mucho más en un contexto de suba de precios y tarifas y de devaluación del dólar. El gobierno fue mostrando una irrisoria mejora y convenció así de su buena voluntad y de que ésa era su mejor oferta. Incluso dio marcha atrás con una propuesta “superadora” a instancias de una medida de fuerza llevando la negociación a foja cero y fue montando la idea de desesperación en los compañeros. Más vale pájaro en mano, pensaban muchos, y por eso la burocracia integracionista engarzó la idea de “aceptar en disconformidad”. Así, se terminó aceptando con un rechazo testimonial. Más vale que aprendamos de esta derrota para próximas batallas. Conviene, por eso, revisar el conflicto con detalle. Veamos. 

Entre el paro y la conciliación

En la primer reunión de este año el gobierno ofreció un 15 % (5% en marzo, 5% en julio y 5% en octubre). La misma, claramente, alineada con la pauta del techo fijado por el gobierno nacional. Esta primera propuesta fue rechazada por las entidades gremiales. En una segunda reunión se ofreció nuevamente el 15 % pero con variaciones en los tramos: 6% en marzo, 5% en julio y 4% en octubre. Se rechazó por segunda vez. A esta, le sigue una tercera oferta con otra variación en los tramos: dos, a pagar en marzo y agosto (8 y el 7 % respectivamente), propuesta también rechazada. En suma, tres reuniones para ofrecer un mismo porcentaje, algo que los docentes de la provincia de Buenos Aires también sufrieron.

El 19 de marzo, se presentó una propuesta del 17%, porcentaje que, en realidad, solo afectaría a algunos cargos, ya que los aumentos irían entre el 15 y el 17%. La propuesta retomaba los dos tramos de pago con un 8% en marzo y otro 9% recién en agosto, para el docente que recién se inicia la diferencia era de 200$. En este marco se decidió en un Congreso de AGMER realizar un paro de 48hs. Fue en el medio de la medida de lucha votada que la patronal llamó a negociación paritaria. La medida de lucha se hizo efectiva y se concurrió a la nueva reunión pautada. Como la patronal esperaba que con la convocatoria el paro se levante decide aleccionar: retrotrae la negociación a su primera oferta, esto es, el 15 % en tres tramos de 5% cada uno. El gremio dio por cerrada la instancia de negociación administrativa y decidió llevar adelante un paro de 48hs. Como contra-respuesta, la patronal llamó a conciliación obligatoria, la cual fue acatada por el gremio. La celeste tuvo que militar la aceptación tarea que no le fue fácil.

El gobierno usa la conciliación obligatoria y además se mofa de la situación: anuncia que no tiene oferta alguna para hacer. Conclusión: sin poder realizar medidas de fuerza los docentes deben tan solo esperar. Aprendiendo de los métodos implementados en Buenos Aires y Caba y a pocos días del anuncio, el gobernador Bordet visita la ciudad de Colón e informa que liquidará un aumento por decreto del 8 % pagadero a partir de marzo a cuentas de futuros arreglos.

Durante la siguiente instancia de conciliación el gobierno retomó a su mejor oferta. Ofreció un aumento de 8 % en marzo (que ya se había dado por decreto) y una segunda cuota en agosto, del 9%. Además, agregó una suma fija por cargo o 15 horas de $250 hasta dos cargos o 30 horas, o sea, con un máximo de $500. Esta propuesta fue rechazada en el congreso desarrollado en Feliciano.

En esta etapa final, el gobierno se encargó primero de mejorar los tramos de las cuotas y las sumas fijas por cargo. Ofreció adelantar el tramo de agosto a julio y mejoró el importe de las sumas fijas a $450 por un cargo o 15 horas o bien $900 por dos cargos o 30 horas como tope. El Congreso en la ciudad de Gualeguay, por escasa diferencia también rechazó la propuesta y reclamó al gobierno una mejora antes de cerrarse la conciliación obligatoria. Durante los días siguientes se produjo la devaluación del peso que, en cuestión de horas acumuló un 15%. La traducción a precios ya la estamos viendo: aumento del 50% del pan escalada que llegará pronto a los demás rubros de la canasta familiar.

Fue en ese contexto que la patronal solicitó unos días más de plazo para mejorar la propuesta, a lo que AGMER accedió fijando como plazo el 15 de mayo. Ese día se formuló la propuesta “superadora”, que consistió en un 19 % (8 % en marzo, un 9 % en julio y un mísero 2% en septiembre), más los ya mencionados montos fijos de $ 450 por cargo o 15 horas, con un tope de $ 900. Con un magro 2% extra, el 18 de mayo, se reunió el congreso de AGMER donde finalmente se aceptó la propuesta.

El FaKtor Concordia

Merece un apartado especial los vergonzosos hechos sucedidos en la seccional de AGMER Concordia porque son una muestra de la connivencia entre la patronal y el sindicato. Las dos últimas asambleas terminaron en escándalo y marcan las tareas que se imponen para construir a la oposición en el Departamento. Veamos.

Las dos últimas asambleas eran decisivas para aceptar o rechazar la propuesta. En Concordia, al momento de decidir si se acataba o no la conciliación obligatoria, la votación se hizo a mano alzada. Integración sabía que la asamblea estaba plagada de personas que no están en condiciones de votar y así garantizó que el mandato de la seccional fuera el de “aceptación” mientras la oposición esgrimía que los votos válidos eran 88 por el rechazo y 51 a favor de la aceptación. Tengamos en cuenta que la agrupación Isauro Vive, que conduce la seccional, antigua aliada de la Rojo y Negro, hoy conforma parte de un frente sindical y político con Integración y se ocupó así de preparar el terreno para “aceptar”.

Los mandatos por escuela no reflejaban para nada esa decisión. En efecto, el departamento contaba para el Congreso de Gualeguay con 74 escuelas que rechazaban la propuesta paritaria y 50 que aceptaban. Sin embargo, nuevamente, el mandato que salió del Departamento fue “aceptación”, un verdadero despropósito.

En la última asamblea se produjo un hecho similar con un condimento agregado. La Dirección Departamental de Escuelas (organismo del Estado provincial) y funcionarios del CGE (Gastón Etchepare y Griselda Di Lello) movilizaron a militantes y personal bajo su mando (afiliados en el último tiempo y de manera exprés) para impedir que el rechazo se impusiera en los mandatos de la mayoría de las escuelas como venía ocurriendo hasta el momento. Mediante una metodología apoyada en artículos ambiguos, la imbricación entre la dirigencia sindical y funcionarios del PJ dio como resultado una “aceptación fabricada” en las escuelas. La filtración de audios de la Directora Departamental de Escuelas felicitando a sus “soldados” por fraguar los resultados de las asambleas, confirma de forma descarnada como la patronal interviene en las asambleas de los trabajadores de los docentes. Es hora de que los docentes del Departamento saquemos las conclusiones del caso y empecemos a poner en pie una oposición clasista que defienda los intereses de los trabajadores. La burocracia solo va a defender los intereses de la patronal.

Ajustadores seriales

Los Estados, tanto nacional como provincial, son responsables plenos de la degradación del poder adquisitivo de los docentes. La foto 2018 no deja lugar a dudas. El acuerdo del 19% y el pago durante el primer trimestre ya está muy lejos de cualquier pauta inflacionaria. La inflación medida por el INDEC en solo los primeros meses superó con holgura el 8% que se pagará los primeros seis meses, según el IPC del INDEC que ya acumula para enero 1.7%, febrero 2.4%, marzo 2.3 % y abril: 2,7%. Todas las consultoras afines al gobierno hablan de una inflación 2018 no por debajo del 25% y si consideramos la escalada del dólar de los últimos días que, como ya sabemos, rápidamente se trasladan a los precios, la misma estará más cercana al 30% que al 25%. Deberíamos haber aprendido del 2016 que la “reapertura de las paritarias” si se supera la inflación es una linda promesa que no se cumple. Como vemos la reducción del gasto es ajuste salarial.

El deterioro de nuestro salario es tan grande que hoy nos parece utópico un dato de la historia: en la década del ’30 un docente que recién se iniciaba en la docencia cobraba por un solo cargo el equivalente a dos canastas familiares completas de la época. En pesos de hoy, ese salario equivaldría a $ 38.100. Hoy estamos a menos de un tercio. Debemos dar la batalla para recuperarnos. Seguramente, no lo vamos a recuperar en esta paritaria. Tal vez, ni en la próxima, ni en la siguiente. Pero que haya sido posible nos tendría que llevar a sacar una única conclusión: ese debe ser nuestro objetivo. Debemos caminar hacia esa recomposición. Como hoy estamos muy lejos se impone el reclamo que nos permita alcanzar la canasta familiar REAL para un solo cargo, canasta que debería ser una canasta docente. Pero ese no puede ser el punto de llegada sino el de partida para más organización y lucha que nos garanticen una vida verdaderamente humana. La burocracia de AGMER solo va a gestionar la miseria en connivencia con la patronal. La oposición se encuentra limitada a imponer consignas vacías. Entre unos y otros nuestro salario se degrada cada día más. Pero sabemos ese no es el único problema. La escuela misma es hoy una postal de la degradación. La reforma avanza en la provincia y el sindicato no ha dicho una sola palabra. Es hora de organizar esa batalla.

Por eso, la calle nos tiene que encontrar peleando, manteniéndonos activos y atentos, para evitar que la patronal y sectores que son allegados a ella continúen degradando a cada paso a la educación.

 

Corriente Nacional Docente Conti-Santoro

Minoría Seccional AGMER – Dpto. Colón

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