“El problema de la organización no es solamente una cuestión de espontaneidad”. Entrevista a Eugene Gogol a propósito de El poder de la negatividad, de Raya Dunayevskaya

gogolPor Eduardo Sartelli

Con ocasión de su presencia en las jornadas sobre Lukács organizadas por la revista Herramienta y de la edición en nuestro país del último libro de Raya Dunayevskaya, entrevistamos a Eugene Gogol, estrecho colaborador de la filósofa norteamericana.(1) Dunayevskaya fue la principal impulsora del “humanismo” marxista, un momento clave del desarrollo de la tradición hegeliana en el marxismo. Acompañamos la entrevista con un importante texto sobre el problema de Hegel y el marxismo, del libro que acaba de salir editado por Biblos.(2)

ES: En Argentina se conoce poco a Raya Dunayevskaya, incluso dentro del marxismo, aunque algunos marxistas argentinos ha tenido contacto con ella, como Silvio Frondizi. Por eso me interesaba que nos expusieras, para un público más amplio, quien era Dunayevskaya y la naturaleza de su intervención teórica y política.

EG: Este año estamos en el centenario de su nacimiento y su pensamiento no es muy conocido aquí. Es un poco la razón por la que estoy en Argentina y en otros países para presentar su trabajo. Su pensamiento es más conocido en México donde se publicaron sus libros más importantes. Dunayevskaya, fue secretaria en el exilio de León Trotsky, en 1937 y 1938 en México. Después se fue a los Estados Unidos. Cuando se produce el pacto entre Hitler y Stalin, naturalmente Trotsky estuvo en contra. Pero para Trotsky no fue suficiente para cambiar su concepción de la URSS como Estado obrero deformado. Dunayevskaya no estuvo de acuerdo con esto. Por ello comenzó, desde la década de 1940, un análisis económico de la URSS en tiempo de Stalin. Sus conclusiones, reflejadas en su primer libro, siguieron las categorías de Marx en El capital: Rusia fue un capitalismo de Estado. Estuvo 10 años en el movimiento trotskista hasta que fundó, en 1955, un grupo marxista leninista llamado News & Letters, que dirigió hasta su muerte, en 1987. Si Rusia no fue un Estado socialista, un Estado obrero, ¿qué es un Estado obrero? A partir de esa pregunta, Dunayevskaya decidió, junto con C. R. L. James (3), volver a las fuentes, volver a Marx. En ese momento se encontró con los manuscritos económico-filosóficos del joven Marx. Ella encontró ese trabajo en ruso y tradujo algunos fragmentos. A partir de allí salen dos ensayos: Propiedad privada y comunismo y La dialéctica hegeliana. El marxismo humanista surgió como necesidad de romper con el trotskismo, en particular contra la concepción del partido de vanguardia. Nosotros, en News & Letters, estamos muy descentralizados. No somos un partido jerárquico vanguardista.

ES: Sin embargo, ella reivindica a Lenin…

EG: Sí, ella fue la primera traductora de los Cuadernos filosóficos al inglés, pero crítica algunas cosas de Lenin. Tiene una valoración fuerte del hecho de que Lenin decidiera volver a Hegel para entender que pasó con el marxismo en la crisis de la Internacional durante Primera guerra mundial. Dunayevskaya pensaba que los cuadernos filosóficos de Lenin fue su preparación filosófica para la Revolución Rusa. Nosotros no somos hegelianos, nosotros somos marxistas humanistas. Para Dunayevskaya la necesidad de volver a Hegel es clara, más ello en unión con el humanismo de Marx. Marx hizo un aporte enorme a la dialéctica de Hegel. Hace una reapropiación de la dialéctica hegeliana.

ES: Es decir, el marxismo humanista es el reconocimiento de la naturaleza dialéctica del marxismo, de que la dialéctica es esencial para el marxismo…

EG: Sí, sí, absolutamente. La recreación de la dialéctica por Marx fue el humanismo. Pero cuando decimos que somos marxistas humanistas, no es porque es necesario traer el humanismo dentro del marxismo, sino porque el marxismo de Marx es auténticamente humanismo. En los manuscritos de 1844 Marx usa esa expresión: “mi filosofía es el humanismo”. Con respecto a otros marxistas asociados al humanismo, Dunayevskaya tuvo intercambios con Erich Fromm. Pero a diferencia de gente como Fromm o Marcuse, que fueron académicos, Dunayevskaya nunca fue académica, fue marxista, una revolucionaria toda su vida. Nunca fue a la universidad, fue miembro de un grupo revolucionario y fundadora de la tendencia marxista-humanista. Según Dunayevskaya, en los Estados Unidos hay que contar con cuatro fuerzas de la revolución: trabajadores, mujeres, negros y otras minorías y la juventud. Pero no fue una abstracción, fue muy concreto. Por ejemplo, en nuestra revista el redactor original fue un trabajador negro de las fábricas de autos en Detroit. La decisión de tener el centro de News and Letters en un centro industrial antes que en una ciudad intelectual donde actuaban los radicales, Nueva York, va en ese sentido. Para nosotros el marxismo es una construcción desde abajo.

ES: En su último libro Dunayevskaya tiene un texto titulado “No sólo praxis”, es decir, no es sólo de abajo hacia arriba…

EG: Absolutamente y eso es muy importante. Dunayevskaya consideraba que la responsabilidad de los intelectuales revolucionarios, que son pensadores y activistas, no es dar conciencia a las masas. Las masas tienen conciencia. Ellos tienen otra tarea, que es el movimiento de la teoría a la práctica, pero ¿qué tipo de teoría? Un tipo de teoría que hunde sus raíces en la filosofía emancipadora, sus raíces en la dialéctica. Este es el corazón de este libro El poder de la negatividad, especialmente el primer capítulo. Hay una dialéctica entre la organización y la filosofía. El problema de la organización no es solamente una cuestión de espontaneidad desde abajo contra partido jerárquico bolchevique. Para Dunayevskaya el problema no era sólo de forma de organización, jerarquía u horizontalidad. No, éste no es el problema central, el problema central de la organización es la cuestión de la filosofía: ¿qué filosofía de organización tenemos? Nosotros, como revolucionarios, no tenemos ningún control. Es desde abajo que la gente va a decidir qué formas: los soviets, por ejemplo, pero hay muchas otras formas. El problema es que, generalmente, para los partidos trotskistas, leninistas y anarquistas, la dialéctica ha desaparecido, no hay ningún interés en la dialéctica.

NOTAS:

(1) Eugene Gogol fue uno de los secretarios de Raya Dunayevskaya en los años ’80 y miembro del grupo marxista-humanista que edita News & Letters. Militó en el Movimiento por los Derechos Civiles, en los años ’60, participó en los acontecimientos de Mayo de 1968 en Francia y en el Movimiento contra la guerra de Vietnam. Ha escrito, entre otras cosas, El concepto del otro en la liberación latinoamericana, Juan Pablos Editores, Medellín, 2004 y Raya Dunayevskaya, filósofa del humanismo-marxista, Juan Pablos, México, 2006.
(2) Dunayevskaya, Raya: El poder de la negatividad. Escritos sobre la dialéctica en Hegel y Marx, Editorial Biblos, Bs. As., 2010
(3) C. R. L. James (1901-1989), nacido en Trinidad y participante activo en el seno de la clase obrera negra norteamericana, en particular en Detroit, constituyó con Dunayevskaya la Tendencia Johnson-Forest, dentro del movimiento trotskista. Es el autor de Los jacobinos negros, FCE, México, 2004, un clásico sobre la Revolución haitiana.

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