El primero de su clase. Clemente López Osornio y los orígenes de la burguesía argentina

a67santiago2Santiago Rossi Delaney
GIRM -CEICS

La Academia borró a las clases sociales de la historia y las reemplazó por “grupos”, “estamentos” y “élites”. A continuación, le contamos quién fue el abuelo de Rosas. Comprenderá por qué no se puede explicar la historia argentina ocultando el papel de la burguesía agraria.

Clemente López Osornio ha pasado a la historia por ser el abuelo de Juan Manuel de Rosas. Pero su papel superó holgadamente este detalle, dado que fue un destacado hacendado y militar del Río de la Plata en el siglo XVIII. Nació el 25 de noviembre de 1720, en Buenos Aires. Era hijo del alférez Francisco López de Osornio y de María Gamis de las Cuevas. Su padre, fue censado en 1726 junto a su mujer como un “Hacendado del Pago de la Cañada de Escobar en Luján”, en donde criaba mulas1. Hizo honor a la tradición familiar y se casó en primeras nupcias con doña María Martina de Arroyo y Giménez de Paz, hija de hacendados del Pago de la Magdalena, y en segundas nupcias con doña Manuela del Rubio, otra importante hacendada.
No obstante, la adquisición de tierras no fue por la vía hereditaria. La primera estancia que adquirió Clemente fue en Magdalena, y se llamó La Vigilancia. El mismo nombre expresa la dinámica por la cual este hacendado obtuvo su tierra: a partir de su actividad como militar encargado de la defensa de la frontera ante el avance de los indios, tarea que emprendió desde 17392. Como es sabido, toda la tierra durante la colonia era propiedad del Rey, es decir, predominaba un sistema jurídico que respondía al Derecho Castellano-Indiano, que dificultaba la apropiación privada de la tierra. A cambio de la defensa militar, Clemente puede acceder a ella, y por lo tanto al ganado vacuno, principal producción en la campaña bonaerense. De hecho, fue recién en 1811, luego de la Revolución de Mayo que los herederos de López Osornio pudieron conseguir el título de propiedad definitivo3.
Así fue como a través de una serie de “estancias-fortines” fue avanzando hacia el sur, con la estancia Del Medio, ubicada entre los ríos San Borombón y Salado, y Las Víboras, atravesada por el arroyo del mismo nombre en el pago de Dolores. Finalmente, formó una última estancia en el Pago de la Magdalena, entre la desembocadura del Salado y la costa marítima, el Rincón del Salado, más conocida como el Rincón de López.
No obstante, este hacendado no se dedicó solamente a defender la frontera y administrar sus estancias: también bregó por la organización corporativa de los hacendados. En 1775 propuso la creación de una comisión para defender las actividades rurales. Para ello, procuró convertirse en apoderado de los hacendados, con la propuesta de llevar adelante un libro en el cual se registrase el ganado desconocido hallado en campos ajenos. Pero el sistema colonial empezó mostrarle los estrechos límites en los debía desenvolverse la burguesía agraria, y el proyecto fue vetado por el Procurador General, con el argumento de que la comisión pretendía adjudicarse atribuciones del Cabildo.
Este contratiempo no alejó a López Osornio de la política. Luego de retirarse de la carrera militar con el grado de Sargento Mayor, en 1779, fue designado Alcalde Provincial. Con ese cargo, trató de organizar la distribución de la producción través de una resolución que establecía la proporcionalidad de cabezas de ganado que debían entregar los estancieros para el consumo de la población, de acuerdo con la cantidad que cada uno poseía4. A raíz de esto, consiguió finalmente el puesto de apoderado de los hacendados. Desde su cargo propuso la realización de un censo de las haciendas, en 1780.
Poco tiempo después, el 13 de diciembre de 1783, un malón indígena invadió una de las estancias de López Osornio. Mientras acudía a buscar refuerzos para combatir, junto a su hijo y un peón, fue interceptado por los indígenas, que le dieron muerte. El hacendado terminó sus días defendiendo con su vida las relaciones sociales que serían la base para la futura revolución burguesa.

La riqueza ganadera

Hasta aquí, hemos visto como Clemente López se encuentra dedicado de lleno a la producción ganadera y a fortalecer la posición de los hacendados. Esto no es más que un análisis fenoménico del hacendado porteño. Para indagar sobre la naturaleza social de los hacendados, tenemos que preguntarnos sobre qué relaciones sociales de producción se apoya para obtener riqueza y reproducir su existencia.
Los datos de los que disponemos son de la estancia El Rincón de López, gracias a que se debió tomar registro por el conflicto que tuvieron la hija, Catalina López de Osornio y su madrastra, por la sucesión de los bienes a la muerte de Clemente5. Las fuentes nos muestran que la estancia se dedicaba a producir ganado, ya sea vacuno, ovino, equino, y en menor proporción, avícola. De estos animales se extraía cuero, grasa y sebo. Además, la estancia poseía una atahona, que servía para la molienda de maíz, que probablemente era vendido en el pago mismo. De todas estas producciones, el ganado vacuno es el más importante ya que, como dijimos, se encuentra destinado al abasto porteño. En el período 1785-1795, la producción vacuna dejó un saldo de 7.144 pesos, seguida por la atahona, con 1.2006. Si tenemos en cuenta los ingresos en su conjunto, 9.957 pesos, la diferencia es notable. La venta del ganado en si mismo logra superar el total de gastos de todo el período (6001 pesos). Ahora, de este total de gastos, la fuerza de trabajo ocupa la porción más importante, 2.166 pesos en peones, 1.788 en el capataz, y 722 en el pago a trabajadores encargados de reparar los distintos establecimientos (atahona, casa, carretas, etc.). Respecto a los esclavos, se les ha asignado en todo el período, 209 pesos para su subsistencia, además de 192 pesos en ropa, en total 401 pesos7.
Las fuentes muestran que los peones fueron contratados para realizar distintas tareas relacionadas con la producción del ganado vacuno, se contrataron 100 peones por 160 períodos de trabajo de diversa duración. Respecto a los esclavos, estos eran 5, los cuales no siempre realizaban tareas productivas.

El tatarabuelo de Biolcati

Clemente López Osorno fue un destacado integrante de la burguesía agraria rioplatense. Como militar, defendió el territorio frente a los embates indígenas. Como “sindicalista”, fue el principal referente de los de su clase (apoderado de los hacendados). Como burgués, explotó a los peones y esclavos rioplatenses para que su estancia rinda sus frutos. En ella vemos que predomina la contratación de fuerza de trabajo asalariada libre, dedicada de lleno a la actividad productiva. El análisis de la contabilidad de sus estancias muestra que el peso de los trabajadores rurales es nodal: ellos eran los responsables de producir la riqueza pampeana. El caso de López Osornio, uno de los más emblemáticos del período, contradice la idea de que en el agro rioplatense predominaban señores feudales y campesinos autosuficientes. Clemente encarna la forma que tomó la burguesía agraria durante el período colonial, es decir, como clase subalterna. En las entrañas del feudalismo español, impulsó el desarrollo de las relaciones sociales que, aún hoy, dominan la Argentina.

NOTAS

1 AGN: División Colonia, Sala IX, Tribunales, Leg. M-3, Exp. 4.
2 López Osornio, Mario: Don Clemente López. Vida del abuelo de Rosas, Del Plata, Bs. As. 1950, p. 15.
3 AGN: Tribunal de Cuentas, año 1811, en López Osornio: op. cit., p. 19-20.
4  La producción ganadera de las estancias de Clemente no se encontraba dirigida al mercado externo, sino que tenía como destino proveer el abasto de Buenos Aires, derecho que fue conseguido a partir de 1765, junto a otros hacendados. Véase Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires, Serie III, Tomo VIII, citado en López Osornio, op. cit., p 75.
5 AGN: Sucesión 6726, 6727 y 6728, citado en Amaral, Samuel: Producción y mano de obra rural en Buenos Aires colonial. La estancia de Clemente López Osornio, Editorial Tesis, Bs. As., 1989.
6 Amaral, op. cit., p. 67.
7 Amaral, op. cit., p. 70.

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