El poderoso encanto de la burguesía verdeamarella. Los partidos marxistas en Brasil y la eterna tentación del Frente Popular – Lucas Georgieff

 ¿Por qué preguntarse por los partidos de la izquierda revolucionaria en Brasil? En  primer lugar, por lo que el país representa comparativamente con respecto al resto de  la región. Constituyendo más de la mitad de la población de América del Sur y casi el  70% del PBI del MERCOSUR, no podemos evaluar las posibilidades de una  transformación revolucio-naria dejando de lado al “gigante del sur”. Por otro lado, el  rotundo fracaso de la “nueva izquierda”, actualmente en el poder con el Partido dos  Trabalhadores (PT), plantea la nece-sidad de medir las fuerzas revolucionarias con las  que contamos.1 Urgencia que se hace más visible habida cuenta del vacío  historiográfico que produjo la abundancia de estudios sobre la mal llamada “nueva  izquierda” y los “nuevos movimientos sociales”.2 En este texto preliminar a un estudio  más amplio, reseñaremos brevemente la trayectoria de tres partidos: Causa Operária  (PCO), Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado (PSTU) y Partido Socialismo e  Liberdade (PSOL).3 Como veremos, su historia es el espejo de las transformaciones  del PT y de las debilidades frentepopulistas de la izquierda brasileña. En futuras exposiciones profundizaremos sobre sus programas y sobre el grado de inserción en las masas.

Partido da Causa Operária (PCO)

El antecedente más lejano de esta organización política se encuentra en la corriente Tendência Trotskista do Brasil (TTB), fracción política que nació bajo la influencia de las corrientes trotskistas argentinas y bolivianas que habían roto con la francesa OCI (Organi-sation Communiste Internacionalista). En junio de 1979, esta nueva corriente brasileña pu-blicó el primer número de su periódico Causa Operária. Al año siguiente, ingresó al recién creado PT, convirtiéndose en su fracción revolucionaria.4
Buena parte de la construcción de CO depende de la evolución de su organización hermana en la Argentina, el Partido Obrero. Desde comienzos de los ‘80 se convirtió en la corriente más combativa del partido de Lula de Silva. El núcleo del futuro PCO fue el único sector del PT que reivindicó la ruptura con la burguesía en el Frente Brasil Popular (que apoyaría la candidatura presidencial de Lula en 1989), llamando a formar comités electorales exclu-sivamente constituidos por los militantes clasistas del PT, con independencia del frente popular. Por esta postura combativa contra las alianzas oportunistas con sectores burgueses, Causa Operaria sería expulsada del partido en 1991.
De esta manera, en las elecciones de 1992 y 1994, Causa Operária no pudo participar por no tener un partido legalizado. En esa instancia la posición del partido fue apoyar a los can-didatos obreros del PT. En 1995 obtuvo el registro provisorio del Partido da Causa Operária y en 1997 el definitivo.

Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado (PSTU)

Con la represión de la última dictadura militar del Brasil (1964–1985), gran cantidad de militantes de izquierda se exiliaron. En un principio en el Chile de Salvador Allende. Por intermedio de militantes de la izquierda, como Mário Pedrosa y el trotskista peruano Hugo Blanco, muchos de los exiliados brasileños entraron en contacto con la IV Internacional, formando el grupo Ponto de Partida. Sin embargo, el golpe militar de Pinochet lo desarma, provocando un nuevo exilio, esta vez, hacia la Argentina. Aquí, con el apoyo de la corriente morenista, fundan la Liga Operária. A partir de 1974, grupos de militantes de la Liga co-menzaron a retornar a Brasil, para retomar allí una militancia política en gran parte clandes-tina, debido a la represión del régimen militar. Comienza, de esta manera, la construcción de Convergencia Socialista (CS). La CS se convertiría en la primera organización en llamar a la construcción de un partido de los trabajadores.
Sin embargo, en los años ’80, ingresó al PT. Experiencia que, al igual que la del PCO, no terminaría bien: en 1992, la CS sería expulsada por levantar la consigna “Fuera Collor”, prohibida por la dirección del partido de Lula. A su vez, la CS impulsaba el llamado inme-diato a elecciones generales, denunciando la corrupción y la alianza con el FMI del presi-dente brasileño Collor de Mello. De la expulsión surgió un Frente Revolucionario que des-pués se transformó en el movimiento pro-Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado, que culminó con la fundación del PSTU, en 1994.5

Partido Socialismo e Liberdade (PSOL)

La crisis política del 2003 en Brasil produjo que varios diputados del PT, vinculados a co-rrientes de izquierda, fueran excluidos del partido por oponerse a la reforma privatizadora del sistema de  previsión social, entre otras medidas de gobierno. Frente a esta situación, el PSTU promovió la creación de un nuevo partido, con el objetivo de unificar a las nuevas corrientes “ex– PT”. Sin embargo, el PSTU sería excluido del proceso que cristalizaría en un nuevo Partido: el PSOL. En él se reagruparon las últimas corrientes salidas del PT hasta el 2005, momento en que otra crisis de gobierno, la de las “mensualidades”, provocó nue-vas escisiones en el partido del gobierno.6 Igualmente, tanto el PSTU como el PSOL, junto con restos del viejo Partido Comunista Brasileiro (PCB), conformaron un frente elec-toral que, en las elecciones presidenciales del 2006, consiguió ser la tercera fuerza. Sin em-bargo, el frente electoral de izquierda, cuyo candidato a presidente fue la senadora ex–PT Heloísa Helena, diluyó los intereses de la clase trabajadora en pos de mejorar sus perspecti-vas eleccionarias. En el transcurso de la campaña presidencial, el PSOL realizó distintos gestos con el fin de atraer sectores de la burguesía y de la clase media. El más importante de ellos fue el de la elección del vicepresidente, César Benjamin, un intelectual que defien-de concepciones desarrollistas burguesas, en vez del sindicalista José Maria de Almeida, histórico dirigente del PSTU. 7

La degeneración del PT y la izquierda marxista

El primer hecho notorio de este breve recorrido es que la derechización del PT ha tenido, por lo menos, un hecho positivo, que es la delimitación política en el campo de la izquierda. El discurso de los partidos que chantajean a la izquierda por su “falta de unidad” se ha mos-trado como el peor de los programas en el caso brasileño. El marchar detrás del Partido de los Trabajadores ha llevado a la clase obrera al campo de la contrarrevolución, a representar los intereses de Obama y Uribe, es decir, a liquidar cualquier salida revolucionaria. En sín-tesis, la “desunión” de la “izquierda” en Brasil es una buena noticia.
Por otra parte, el PT se fue desprendiendo muy rápidamente de sus fracciones más clasistas, manteniendo aquellas que aceptaban grados variables de conciliación con la burguesía. En ese sentido, mientras que CO fue expulsada por no aceptar ningún frente con la burguesía, el PSOL apoyó alianzas electorales con sectores burgueses (1989), mantuvo un pragmatis-mo cínico ante el avance neoliberal de la década de los 90’ y defendió abiertamente la más neoliberal aún “Carta al pueblo brasileño” del PT, durante la campaña presidencial de 2002. 8
La estrategia frentepopulista tiene un arraigo poderoso en buena parte de la izquierda en Brasil, lo que presagia la repetición de los mismos errores que llevaron al fracaso al PT y frente al PT. En este sentido, ni el PSTU ni el PSOL parecen encarnar una línea política superadora de una retórica de anticorrupción y de una crítica desarrollista “popular” a las políticas implementadas por Lula. Lo que se confirma en la decisión de ambos partidos, para las próximas elecciones de 2010, de impulsar como candidata a Marina Silva, del Par-tido Verde (PV). 9
En futuras entregas examinaremos otro aspecto del problema, a saber el grado de inserción de estos partidos en la clase obrera brasileña.

Notas

1 Una descripción del carácter derechista del gobierno del PT puede verse en Schlez, Mariano: “De compañero a partner. La estrategia del gobierno de Brasil en América Latina”, El Aromo nº 44, septiembre/octubre de 2008.
2 Marc Saint-Upéry: El sueño de Bolivar, Paidós, Barcelona, 2008 y Rodríguez Garavito, Censar A.; Barrett, Patrick S.; Chavez, Daniel (editores): La nueva izquierda en América Latina, Norma, Bogotá, 2007.
3 Uno de los pocos que estudian la izquierda revolucionaria es Osvaldo Coggiola. Pueden consultarse, de su autoría, Historia del trotskismo en Argentina y América Latina, Bs. As., Ediciones ryr, 2006 y Rojo Amane-cer, Ediciones ryr, Bs. As., 2007.
4 http://www.pco.org.br/.
5 Para una cronología completa de la historia del PSTU, véase la web oficial del partido: http://www.pstu.org.br/.
6 Así se llamó a un sistema de sobornos mensuales, los cuales nunca fueron totalmente demostrados por la comisión investigadora. Lo que sí quedó demostrado fueron los estrechos vínculos económicos de la estructu-ra del PT con importantes empresarios (como Marcos Valério) y la existencia de abultadas cajas negras mane-jadas por el partido, véase: Marc Saint-Upéry: op. cit., pp 41 a 46.
7 Para una breve crónica de la creación del PSOL véase Coggiola, Osvaldo: Historia del trotskismo…, op. cit., pp. 466 y 467.
8 En el momento previo a que el PT ganara las elecciones presidenciales, Lula y el partido plantearon abierta-mente el apoyo a las negociaciones del presidente Fernando Enrique Cardoso con el FMI, las cuales preveían la aplicación de una serie medidas económicas liberales, como el cumplimiento de un alto superávit fiscal primario, una mayor autonomía del Banco Central y la privatización del Sistema Previsional.
9 Marina Silva, actualmente senadora, fue ministro de Medio Ambiente del gobierno de Lula. Su decisión de romper con el PT y pasar al PV fue impulsada por la profunda crisis en el Senado por los escándalos de co-rrupción.

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