El oro santo – Por Santiago Ponce

El oro Santo. La Iglesia: recursos estatales y acción política

 

Santiago Ponce
Grupo de Coyuntura Política – CEICS

 

El gobierno de Néstor K ha tenido una relación contradictoria con la jerarquía eclesiástica. No faltaron desplantes ni acusaciones mutuas. La avanzada de Ginés González García sobre el problema del aborto, la unión civil entre homosexuales, el reparto de preservativos y las acusaciones a Basseotto y Von Wernich parecen haber abierto una grieta irreparable. Sin embargo, si observamos más allá de la superficie, veremos que el Estado argentino en general, y el kirchnerismo en particular, mantienen una relación muy estrecha con el clero católico.

El Estado argentino es particularmente católico. Son contados los países que pagan sueldo a sus obispos. No lo hacen Uruguay, Brasil ni Chile, por dar algunos ejemplos.1 La Constitución nacional, por el contrario, estipula que el gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano. Aunque no hemos podido reconstruir el conjunto de los recursos estatales del clero, lo detectado es suficiente para tener una idea clara de lo que cuesta al pueblo argentino el sostenimiento de este aparato ideológico particular.

Una parte del presupuesto nacional (este año $16.686.278 pesos) debe ir al Episcopado y otra corresponde a contribuciones mensuales a obispos, seminaristas y curas de frontera. Estas disposiciones están sujetas a diversas leyes de la última dictadura militar, aun vigentes, y que otorgan importantes beneficios económicos a la Iglesia Católica Argentina.2 Según la ley 21.950, el Estado le concede a arzobispos y obispos un salario mensual correspondiente al 80% de la remuneración de un juez de primera instancia, lo que equivale a alrededor de 7 mil pesos, al día de hoy. Las asignaciones para los obispos diocesanos y   auxiliares corresponderían a $7.287,13 para los primeros (por ejemplo, Jorge Bergoglio o Jorge Casaretto) y $6.376,24 para los últimos.

La separación en clases no está ausente aquí tampoco. La ley 22.950, sancionada en febrero de 1983, obliga a un pago mensual a cada seminarista, cuya suma es similar a la que percibe un empleado público categoría 10.3 Según el CEA, $336 pesos  irían  a  los  seminaristas, $470,40 pesos a los párrocos de frontera y $ 530 a un grupo particular (mínimo) de sacerdotes seculares.4

Por supuesto, la Iglesia tiene también sus propias jubilaciones de privilegio. Por la ley 21.540, los arzobispos y obispos retirados gozan de una mensualidad igual a 7 u 8 mil pesos (según el caso) lo que equivale al 70% del haber jubilatorio de un magistrado, sin haber realizado aportes.5 Los números actualmente rondarían los $5.465,35 a $6.376,24 pesos. Esta norma alude a retiros por edad o por motivos de salud.6 Sin embargo, la jubilación de privilegio que recibe el ex obispo Edgardo Storni no se debe a ninguna de las dos causas nombradas. En realidad, debió apartarse del obispado de Santa Fe, debido a acusaciones de abusos sexuales y malversación de fondos. Como premio, el gobierno le despacha mensualmente $7.000.7 Una última disposición le otorga al clero, por parte de la Cancillería, una cantidad de pasajes para recorrer el país y el mundo.8

En cuanto a la educación religiosa, los colegios beneficiados perciben subsidios cuyas cifras están entre el 40 y el 100 por ciento de los sueldos docentes.9 En relación a la contribución directa, la Iglesia está exenta del pago del impuesto inmobiliario por sus propiedades, que abarcan alrededor de 14.800 edificios en todo el país, entre parroquias, iglesias y otros.10 Sus integrantes no tienen sueldos, en el sentido estricto de la palabra. Por ende, no existe el aguinaldo ni el pago de vacaciones. Tampoco tributan impuestos ni cargas sociales de ninguna especie. No hay impuesto a las ganancias. Y por último, los beneficiarios no hacen aportes jubilatorios.11

El Programa de registro y sostenimiento de Cultos es el número 17 del Presupuesto nacional. Durante 2007, la Secretaría de Culto, dependiente de la Cancillería, transfirió poco más de 16,6 millones de pesos a la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), que tiene a su cargo la distribución.12 El Poder Ejecutivo, además del presupuesto de culto, le ha ordenado al Ministro Julio De Vido el traspaso de “varios centenares de millones de pesos”, según Página/12, a diversos obispados para la repa- ración de templos. Por su parte, también según el diario K, el ministro de Educación, Daniel Filmus, le ha suministrado fondos a los colegios católicos, para que equiparen los salarios de sus profesores a los de la educación privada no confesional. Alicia Kirchner, por último, apoya los programas de asistencia social de una ONG vinculada al clero: Cáritas.13

 

Los obispos y el kirchnerismo

 

La Iglesia y Néstor no se llevaron bien, al menos en público. Sin embargo, esta tensión podría distenderse con la asunción de Cristina. Además de las obvias felicitaciones, Bergoglio firmó una carta donde la Iglesia se comprometía a “rezar por ella y su futura gestión”. Los vicepresidentes del organismo (el Arzobispo de Tucumán, Monseñor Luis Villalba, y el Obispo de Lomas de Zamora, Monseñor Agustín Radrizzani, y el Secretario General, monseñor Sergio Fenoy) suscribieron su apoyo a la misiva.14

Los clérigos valoran la oposición de Cristina en relación al aborto y el discurso conciliador que tiene. El desplazamiento de Ginés González García del Ministerio de Salud, junto con la afirmación pública de que Bergoglio tenía “las puertas abiertas” en la Casa Rosada, también ayudará a hacer las paces.15 En el mismo sentido va la participación de Kirchner en la ceremonia de asunción del obispo de la diócesis de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín. Sin embar- go, hay señales ambiguas. La visita que hizo el cardenal Tarcisio Bertone, segundo en la jerarquía vaticana, fue un gesto de Roma para mejorar las relaciones. Pero la ausencia de Bergoglio u otro representante eclesiástico en el encuentro, tal vez quiere significar que este nuevo acercamiento se dará por fuera de la curia local.16

Asimismo, el nombramiento de Alberto Iribarne, saliente ministro de Justicia, como nuevo embajador en el Vaticano, puede ser también un viraje. El embajador saliente, Carlos Custer, es claramente un hombre de Iglesia, mientras que Iribarne es un hombre de la política, justicialista y sin muchos vínculos con los medios eclesiásticos.17 Habrá que ver entonces cuál es la orientación que tomarán las relaciones entre Roma y la Casa Rosada. No hay dudas, sin em- bargo, que una billetera genero- sa endulza cualquier hostia.

Notas

1Véase   www.blog.argatea.com.ar/category/subsidios

2Véase Domingo, periódico anual de TEA, año 17, nº22

3Idem

4Véase www.pagina12.com.ar/diario/ elpais/subnotas/1-27053-2007-04-29.html

5Domingo, op.cit.

6Véase www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/1-27053-2007-04-29.html

7Véase www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-93103.html

8Domingo, op. cit.

9Idem

10Idem

11Véase www.blog.argatea.com.ar/category/subsidios/

12Véase www.noticiasdelsur.com/nota.php?nota=288

13Véase www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-74478-2006-10-15.html

14Véase www.lanacion.com.ar/archivo/Nota.asp?nota_id=958613

15Véase tiempoargentino.blogspot.com/

16Véase www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/95968-30312-2007-12-10.html

17Véase www.argentinaelections.com/2007/07/

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