El mundo no es lo que parece. Comentario a La cajita infeliz, de Eduardo Sartelli

Por Osvaldo Bayer (Historiador)

Sin entrar enteramente en lo teórico, a mi me parece un magnífico libro de esclarecimiento. Yo creo que aquí tenemos un trabajo para hacer seminarios, para hacer numerosos seminarios y ponencias, porque está muy bien escrito y está redactado con un idioma muy claro. Dice el autor: “Este es un libro contra el sistema capitalista como tipo de sociedad” y cumple esos fines. Esperamos el segundo y tercer tomo. Todo está muy bien explicado. Principalmente, con estadísticas de todas las épocas. Y después, exhibe una gran sinceridad: “no es esto o aquello lo que está mal, sino todo”. Es así: yo estuve ahora dos meses en Europa y sinceramente estoy un poco asustado, porque el capitalismo no va para adelante, hay cada vez más despedidos. En el año 1905, el Canciller de Hierro, Bismark, un conservador inteligente, decía: “Si los desocupados no reciben dinero para poder sobrevivir se van a convertir todos al socialismo”. Bueno, ahora se está acabando con todo eso. Se ha rebajado el seguro del desempleo del 62% al 33%, más un código que sólo lo entienden los diputados. Las grandes empresas se permiten despedir a la gente que quieren y, por supuesto, han despedido a muchos. Siempre con excusas. Una fábrica despide a 1.000 obreros y ya le están asignando la culpa a China. Ahora la culpa la tiene China, no el sistema. Se publicaron, por ejemplo, los sueldos de los ejecutivos de las grandes empresas. Son enormes. Es increíble la inmoralidad del capitalismo. Y eso que los ejecutivos de EE.UU. ganan mucho más que los ejecutivos de Alemania.

Por ejemplo, el presidente de la Deutche Bank gana 20.000.000 de euros por año. ¿Qué hace con ese dinero? Si ya con ganar 1.000.000 de euros vive con todo. Esa gente no sabe qué hacer con ese dinero, se compra todo. Hoy también se disfraza con un poco de ecología. He visto las estancias en la Patagonia, que están casi todas vendidas. Bueno, es realmente un problema y este libro esclarece todo eso. Está diciendo que esto no puede seguir, que este sistema no puede continuar y que la única salida es salir a la calle. Salir a la calle en la protesta. Sino, no sé en qué vamos a terminar. Leo una frase: “En las sombras, ocultándose, existe el poder que mantiene con vida a este sistema”. Después, lo explica. Yo creo que son los puntos que hay que tocar. Este trabajo señala que es un viaje a lo más oscuro de la sociedad, y es cierto. Es la descripción de este sistema que nos domina: con desocupados, con niños con hambre. Hambre en este país maravilloso con las espigas de oro, como decía Rubén Darío.

Sartelli dice: “Nos acercamos al mundo en perpetua conmoción del capitalismo, en las turbulencias permanentes, donde todo se desvanece en el aire, la acumulación y las crisis”. Buena definición. Irrebatible. Dice: “El problema no es la información sino la clave de interpretación. El problema no son los datos sino como interpretarlos […]. Por eso el problema no radica en el conocimiento de los hechos sino en la clave interpretativa. El problema no son los datos sino la teoría, lo anteojos con lo cuales se mira el mundo. Por eso mismo quiero poner el énfasis en que el núcleo de este libro es un ejercicio de explicación, no de información”. Leo esto para que ustedes vean lo que realmente persigue Sartelli y me parece muy bien. Por lo menos es muy claro. En un idioma muy periodístico, pero con base científica. Y bueno, finalmente en otro pasaje dice: “Si sale todo según lo esperado el sueño escondido es una defensa del socialismo, como la solución más adecuada para los problemas más importantes de la humanidad”. Desde el principio nos anticipa los fines de su trabajo. Comienza con la historia de este mundo capitalista. La califica como “una novela de vampiros” y no se equivoca. Todos hemos tenido hace poco un verdadero vampiro que hablaba medio así como riojano… Seguimos con estas palabras: “El mundo se nos aparece naturalmente como lo describe la clase dominante”. También: “Nuestra mirada se vuelve superficial, fetichista sin que nadie nos obligue. El fetichismo brota del desconocimiento de las verdaderas causas, de los fenómenos sociales o naturales lo mismo da, otorgándole poder de producir a los objetos equivocados, como el creyente supone que su estampita de San Cayetano le ha conseguido trabajo, a pesar de que con cerca de 4 millones de desempleados, el hombre de Liniers debe figurar entre los santos más ineficientes.” Son realmente verdades.

La cajita se propone terminar con los mitos de todos los días: “Por detrás de las leyes, de la estructura jurídica de la realidad, se extiende la estructura del poder verdadero, del poder económico y militar, del poder mafioso”. ¿Por qué llamarlo de otra manera? Podemos comprobar esto en nuestra historia. Lo podríamos ver también en los últimos gobiernos. Ahora se están produciendo cosas increíbles en lo político. Estos pactos de quien con quien. Los K con los no K, los radicales separados. El autor se preguntaba por esto de las mafias y uno se pregunta también: ¿cuál es la verdad del caso Yabrán? ¿Alguna vez se hizo una investigación a fondo? ¿Por qué se suicidó o dicen que se suicidó? ¿Qué trama de poder se esconde tras la muerte de Carlos Menem Junior? ¿Y en el de María Marta García Belsunce?

Como dice el autor: “Tal vez no lo sepamos nunca pero hay algo que queda claro: el mundo no es lo que parece y ni los seres que se ven a la luz del día son los únicos que existen. Porque no se trata sólo ya de la realidad, de que la realidad es en sí misma difícil de conocer. Además hay interesados en que las cosas no se sepan o, lo que es lo mismo, que se entiendan mal”. Efectivamente, lo más despreciable de esta democracia que tenemos es el sistema de información. ¿Cómo puede ser que en una democracia los diarios estén en manos de una señora viuda, que jamás fue periodista y que dirige uno porque se casó de pronto con el director de uno de ellos, o en la familia Mitre, que cada vez es más poderosa con los canales de televisión, Canal 13, Radio Mitre, etc.? Esta ley de radiodifusión, ¿es democrática? Lo primero que tendríamos que exigir es que los medios de comunicación sean de derecho público. De derecho público, no estatal. Hoy estuve con una directora de un canal y me decía que no da más por la influencia que recibe de un lado y de otro, a ver quién pone avisos o quién deja de ponerlos. Entonces, ¿quién domina? El poder económico. No nos mintamos con esto de que vivimos en una democracia. Es nada más que elegir entre dos o tres partidos y, entre ellos el que tiene más slogans en televisión. Dice el libro: “El desconocimiento de la totalidad es la clave de todo el asunto”. Entonces, hay que estudiar cómo se mueve nuestra sociedad democrática capitalista, para entender quién tiene el poder.

Más adelante, el autor declara: “La máxima libertad permitida por una época la disfrutarán los que la dominan”. Y también: “En la sociedad en la que vivimos sobran los alimentos, sin embargo lo muertos de hambre se cuentan por millones”. Muy cierto. Pero también demuestra que han existido sociedades más igualitarias, como cuando describe a la una horda de cazadores recolectores, una sociedad sin clases. Y, justamente, ese es el problema por el cual estamos luchando ahora: el de los pueblos originarios. Yo lo seguí de cerca y es impresionante leer los comunicados de Roca y los comunicados de ese primer exterminador de indios contratado por Rivadavia, el Coronel Rauch. Ese decreto firmado por Rivadavia dice, en una sola línea: “se contrata al militar prusiano Federico Rauch para eliminar a los indios ranqueles”. No hay ningún considerando sobre por qué hay que eliminarlos. Se los elimina y se acabó. Rauch, en su primer comunicado, dice: “Para ahorrar balas, hoy hemos degollado a 17 ranqueles”. Fíjense qué cristiano y occidental. En el segundo dice: “Los ranqueles no tiene salvación, porque no tienen sentido de la propiedad”. ¡Que profundidad!

Les voy a comentar algo sobre Massera convertido en filósofo. Fíjense la sagacidad del Almirante Massera, en una conferencia en la Universidad del Salvador, el 28 de agosto de 1982: “Hacia fines del siglo XIX, Marx publicó tres tomos de El Capital y puso en duda la intangibilidad de la propiedad privada”. El mismo término que va a emplear el primer exterminador de indios y también lo hace Roca. ¿Quién dice que la propiedad privada es intangible? Bueno lo dice Massera… Que dice además: “A principios del siglo XX es atacada la sagrada esfera íntima del ser humano por Freud, en su libre interpretación de los sueños. Y como si esto fuera poco para problematizar el sistema de valores positivos de la sociedad, Einsten, en 1905, hace conocer la teoría de la relatividad donde pone en crisis la estructura estática y muerta de la materia”. ¡Un filósofo, Massera…! Me recuerda aquel decreto de Rivadavia, y es así, porque Massera fue protagonista de la desaparición de personas. Leemos aquí que “al capital no hay otra cosa que lo ponga peor que la organización de los trabajadores, y cuando la organización es inevitable, sólo soporta aquella que puede controlar, ya sea directamente o mediante sobornos de todo tipo”. Por eso, han logrado tanto los gordos de la CGT. Hoy se informó que Moyano ha comprado una estancia y se ha convertido en estanciero. Estas conductas hacen que la gente descrea del sindicalismo. A lo que se suma la ignorancia de su historia. ¿Cuándo se ha estudiado en nuestros colegios secundarios lo épico que fue el movimiento obrero argentino, cómo luchó desde el principio por las 8 horas de trabajo? Es impresionante la represión que soportó. ¿Quién hizo la ley 4.144? Nada menos que Julio Argentino Roca. La ley 4.144, que es la Ley de Residencia, es inaudita, cruel.

Con esa ley, se echó a centenares de trabajadores y sus mujeres quedaban acá, con los chicos y sin ningún recurso. Está muy bien escrito en el libro cómo se ha trabajado los sindicatos, cómo se los ha cooptado. No es solamente en Argentina. Yo siempre cuento que cuando la televisión alemana informa sobre el nuevo convenio de los obreros metalúrgicos, la escena es la misma: entran señores de traje impecable y yo siempre me equivoco y digo “ahí entran los ejecutivos”. Y no, son los sindicalistas…

Miren qué precisión: “Estamos viviendo la prehistoria humana”, leemos. Cuando los hombres entre sí se agarraban a golpes en la cabeza. ¿Para qué vamos a repetir lo que está pasando en el Medio Oriente? Hay pueblos que no han aprendido nada en la historia. La solución es la bomba directamente, caiga donde caiga, matando niños. No importa. “Estamos viviendo aún la prehistoria de la vida humana”. Felicito a Eduardo Sartelli por la valentía de decir eso. “Este viaje que acabamos de terminar -dice al finalizar el libro- deja esta enseñanza por encima de todo: o frenamos esta carrera hacia la muerte o no habrá más futuro para la especie humana que una existencia degradante, donde su única perspectiva será una degradación sin fin”. Y describe la degradación actual, que se pueden ver con las estadísticas oficiales. Esta frase lo dice todo: “O frenamos esta carrera hacia la muerte, o no habrá más futuro para la especie humana”. Por eso, yo digo que es un libro muy útil para entrar en la materia, para preparar seminarios, porque toma todos los temas y con un lenguaje muy claro. Como dije al principio, esperamos los dos tomos que van a seguir y, principalmente, cómo va a tratar el socialismo. Ojalá sea un socialismo libertario.

 Notas

* Fragmentos de los comentarios hechos en la presentación realizada en la Biblioteca de la Universidad de Madres de Plaza de Mayo, el 29 de agosto del corriente.

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