El diluvio. El Socialismo del Siglo XXI bajo el agua

diluvio_a58Manuel Sutherland
ALEM – Colaborador desde Caracas

“Húmeda oscuridad desgarradora,
oscuridad sin adivinaciones,
con solamente un grito que se quiebra a lo lejos,
y a lo lejos se cansa y me abandona.” Mario Benedetti, Nocturno

En la boca de miles se repite: “¡Ha sucedido una tragedia! ¡La naturaleza se ha hincado con virulencia y ha traído unas lluvias espantosas y sobrenaturales!” En los últimos días de noviembre y primeros de diciembre, al menos 35 fallecidos, seis desaparecidos, 120 mil afectados y más de 73 mil refugiados dejaron las lluvias que azotan Venezuela.(1)  Es cierto, en buena parte del país llovió de manera feroz. De hecho, varios especialistas en meteorología afirman que en total, en noviembre, se registraron 300 milímetros de precipitaciones en Caracas. Es decir, más de 3 veces de lo normal. Las lluvias en los dos días de mayor intensidad (75 litros/m2) fueron equivalentes a las acaecidas en un mes corriente (83 litros/m2). De allí, a que parezca que es un fenómeno prácticamente sobrenatural y que mucha gente ande regando la voz, de que Dios, anda enfurecido y ha venido a sacar cuentas con los impíos.

Aunque parezca risible, varios columnistas chavistas, cargaron contra “la naturaleza” haciendo de ella una personificación onomatopéyica capaz de la ira y la venganza. Juan Sosa comenta: “Nunca podremos contener la furia de la madre naturaleza, menos aun cuando sus hijos, los habitantes de este bello planeta no la cuidamos como Dios manda.”(2)  El ecologismo y sus variantes posmodernas y anarquizantes han disfrutado explicando que la furia de la naturaleza nos castiga a todos, porque todosdestruimos el planeta. En la exégesis que realizan, no aparecen ni las clases sociales, ni algo tan “insignificante” como el sistema capitalista. Esta pléyade se erige para exculpar cualquier acción humana en los lamentables sucesos y para victimizar al gobierno de turno, y a los anteriores en aras de velar verdades del tamaño de un tsunami. Quizás la principal radica en las voces en todo el país que “tienen meses y años clamando para que se adopten las previsiones que hubiesen permitido hacer frente a algo tan normal como esto que está pasando: una copiosa temporada de lluvias en un país tropical.”(3)  La inmensa miseria de amplios sectores de nuestra sociedad ha hecho que unas muy intensas lluvias arrastren casas, maten personas y destruyan vías enteras; a tal punto que hubo que suspender las clases y otras actividades hasta enero del 2011.

El agua desnudó al rey

El sentido clasista de las lluvias se evidencia en la simple razón de que destruyeron, con casi exclusividad, los hogares de pobreza extrema. El agua anegó en el fango los pueblos y espacios más agrestes y rurales de la parte del país donde más intensa fue la lluvia. La pobreza, que a 11 años de chavismo está lejos de extinguirse, cobró más víctimas por la simple razón de no tener espacios adecuados para construir y trabajar. Por ello, no es una tragedia “natural”. Los resultados en cuanto a construcción de vivienda en el período del chavismo son realmente desoladores. El gobierno actual (desde 1999) es el que menos viviendas ha construido (junto al sector privado) y el que cuenta con el PIB relacionado a la construcción de menor peso. De los pocos números disponibles, se desprende que en el año 1992, se construyeron unas 98.532 unidades y que en el año 2004 sólo 32.193 viviendas.(4)  Para el año 2007, se calcula el déficit de vivienda en 1.687.000, de las cuales, 687.000 lugares habitacionales, están catalogados como viviendas levantadas con materiales como cartón, latón, etc.(5)  Efectivamente, aún cuando ha habido una buena cantidad de nacionalizaciones burguesas, por el ejemplo en el sector cementero, el sector privado aún construye cerca del 70% de las escasas viviendas que se están edificando en la actualidad.

El problema de la necesidad de una vivienda digna, se relaciona subjetivamente con una bochornosa exaltación al Barrio (Villa Miseria en Argentina), un exordio a la pobreza dándole características incluso de revolucionarias. Todo ello se hace para negar la necesidad vital de sustraer a la clase obrera más empobrecida de sitios construidos en zonas peligrosas de muy alto riesgo, donde es evidente que al arreciar cualquier fenómeno natural, las consecuencias lógicas se circunscriben a la muerte y al vagar con los enceres en desesperación.

Es muy doloroso ver las miles de familias que deambulan con los restos de sus casas a la espalda. A muchas otras, el agua le llega a la cintura y ven como flotan sus enseres sin poder hacer nada. Aunque ha habido una tremenda movilización oficial y una presteza importante de instancias gubernamentales avocadas a prestar asistencia pública, se hace molesta la exigencia de solidaridad y las peticiones gubernamentales a compartir el exiguo ingreso de los obreros que nada perdieron, con los obreros que ya nada material guardan consigo.

El show de la improvisación

El mismo Chávez fue a los refugios a recibir las miles de peticiones de personas damnificadas. En esas visitas, abraza viejecitas y carga niños haciendo un sin fin de promesas que dan esperanza a quienes ameritan soluciones concretas. En esos recorridos presidenciales, es notorio el torrente de reclamos de la población en cuanto a la extrema carestía de viviendas, al pésimo estado de los refugios (ejemplo: Ronco y Gramoven) y el llamado al rescate de las escuelas que se caen a pedazos. Ante esta situación, se repite la exigencia de que “Chávez” les regale una casa. Dichas peticiones son auspiciadas propagandísticamente por el chavismo en aras de hacer ver que Chávez sí “resuelve” las situaciones y que sus subalternos son los que fallan.

En esa misma línea, en la televisora del Estado, aparece un reportaje de una señora que gritó con desesperación al presidente que necesitaba una casa porque se le iba a caer el espacio donde habitaba. El gobierno la alojó inmediatamente en el hotel Alba (5 estrellas) y le consiguió un apartamento amoblado en pocos días. Ahora, esa señora muy feliz aparece en televisión pidiendo “paciencia”, diciendo que el gobierno “soluciona” y que va a ayudar a todos. Incluso hay escritores que por esto comparan a Chávez con Cristo: “[Chávez] Ha seguido el ejemplo de Jesús de Nazareth, quien no sólo se compadeció de los pobres, sino que se interesó personalmente por sus necesidades”.(6)

Estos reportajes-propaganda evidencian que el gobierno no tiene solución estructural alguna. Por supuesto, ni planteado siquiera convocar a asambleas a la clase trabajadora, para que esta debata sobre la necesidad de hacer un proyecto que permita reorganizar a la sociedad y solucionar los asuntos formales que demanda la población más necesitada. La improvisación, espontaneidad y cualquier argucia “popular” y coyuntural son las resoluciones planteadas para un problema que amerita una cantidad importante de estudios, opiniones y debates populares.

Peor el remedio

Venezuela está terriblemente mal distribuida en cuanto a población. Muy lejos de un desarrollo integrador y de trazar en un plan equilibrios prioritarios de producción sectorial y organización económica, la anarquía propia del capitalismo sigue imperando y las enormes distorsiones (llamado por la burguesía desequilibrios) son la norma de una economía que lleva meses en recesión. Por todo lo anterior, la perplejidad plena se apropió de muchos habitantes de la cariñosamente llamada “Ciudad de la Furia”, cuando oyeron comentar al Presidente Chávez: “En Caracas cabe otra Caracas” y advertir al público más neófito sobre muchos terrenos planos subutilizados o dedicados a actividades nulas. Luego del anuncio, salió un cardumen de funcionarios a aplaudir la “iniciativa” y a decir que de una manera u otra se puede y debe construir de todo acá (sobre todo horrendos y altos edificios, o eufemísticamente llamadas: Soluciones Habitacionales).

Cualquier persona que viva en Caracas, sabe que la ciudad tiene síntomas de colapso y que tiene exceso de población. El proletariado no consigue lugar para vivir decentemente. En cambio, regiones de la república con inmensas posibilidades de producción agroindustrial, mineral, turística (y un largo etcétera) están despobladas o sumidas en la más criminal desidia, miseria y cruel dependencia de la Capital.

¿Tan mal está distribuido el territorio? Sí, la región conformada por los estados costaneros, parte de los estados andinos y los ubicados en la zona centro norte del país cubren alrededor del 20% de la superficie nacional y concentran a más del 80% de la población total.(7)  La región de los Llanos y Guayana, con el 80% del territorio reúne el 16,3 % de los habitantes del país. El 52% de la población venezolana (2001) vive en 5 estados y en Distrito Capital; dejando a 18 Estados (los más grandes) con apenas el 48% de la población.

La densidad de población en Venezuela es de 25,2 habitantes por km². Pero en el Distrito Capital es de 4.240,8 hab/km². Sí, casi doscientas (200) veces más alta que el promedio nacional; y para peor, no hay industrias importantes, agro, ni producción manufacturera significativa. A los que dicen que a Caracas le cabe más gente y que su densidad es baja, podrían leer que en la India la densidad poblacional es de 397 hab/km2 (10 veces menos que en del Distrito Capital, Caracas) y en China es de 140 hab/km2.

En las respuestas a la coyuntura actual en Venezuela, no hay ningún indicio que haga pensar en un cambio de dirección hacia políticas realmente revolucionarias. Es penoso ver cómo el gobierno suplica a la burguesía comercial: ¡no especulen! y la llena de mil millonarias ganancias comprándole con sobre precios comida y enseres para damnificados. Es doloroso observar como miles de millones de bolívares se filtran cuando el gobierno compra cosas que deberían producir empresas estatales dirigidas por trabajadores que en Consejos Obreros, decidan qué y cómo producir, de acuerdo a las necesidades de la población.

Es absolutamente notoria la falta de previsión y planificación estatal. Ahora más que nunca se hacen exhortaciones al empresario “bueno” y colaborador, que pueda construir casas “baratas” y que trabaje en conjunto con el gobierno en aras de hacer una patria mejor. Una estólida ilusión. Mientras, la oportunidad de intentar reacomodar a la población de las ciudades más pobladas a otras menos, se está desperdiciando de nuevo.

Notas:

(1) Ver Albergados por lluvias en Venezuela superan los 73 mil, en www.telesurtv.net/secciones/noticias/85237-NN/albergados-por-lluvias-en-venezuela-superan-los-73-mil/
(2) Sosa, Jean Carlos: “Barrio Nuevo, Barrio Tricolor: Desastre Humano”, en www.aporrea.org/actualidad/a113717.html.
(3) “Mientras Los pobres mueren tapiados por las lluvias, los ‘vivos’ preparan el ‘negocio’ de la ‘Emergencia’”, enhttp://radardelosbarrios.blogspot.com/2010_11_01_archive.html.
(4) Reporte mensual Venescopio del Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales – CISOR, enero de 2007, enwww.venescopio.org.ve/docs/enero07.pdf.
(5) Ibíd.
(6) Escalante,Henry: “Refugiados dignificados y oposición damnificada”, en www.aporrea.org/actualidad/a113857.html.
(7) Distribución Demográfica en Venezuela, en http://yadjose.espacioblog.com/post/2008/12/15/distribuci-n-la-poblaci-n-venezuela.

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