El “campo”, el más explotador

Sebastián Cominiello

Observatorio Marxista de Estadística-CEICS

Nadie pone en duda, ni siquiera los mismos beneficiarios, que la producción de mercancías agrarias cuenta en la Argentina con una alta productividad gracias a la fertilidad de la tierra. Si sumamos a eso la corta distancia de las mejores tierras al puerto y la alta concentración de capital que permite amortiguar costos, encontramos la explicación al éxito del “campo” argentino. Pero de lo que no se habló en todo el conflicto actual, es que además de la productividad, los capitalistas agrarios argentinos tienen un plus que les otorga un extra a su ganancia. Ese plus surge de la alta tasa de explotación que se refleja en los bajos costos laborales de los obreros rurales en Argentina. Bajos no sólo comparándolo con otras ramas dentro del país (de hecho los más bajos), sino también en la misma rama a nivel internacional.

La ley dice…

En 1980, durante la dictadura militar, se estableció para los trabajadores rurales el decreto-ley 22.248. De esta manera, de forma inconstitucional1 , los trabajadores rurales se encuentran fuera de la Ley de Contrato de Trabajo (ley 20.744) con una ley aparte. Esto quiere decir que se encuentran en peor situación legal que los demás trabajadores. Si nos adentramos en la ley, en el Capítulo 1º, sobre el jornal, pausas y descanso semanal, se observa cómo el capitalista determina las pausas y el descanso en función de su propio interés sin ningún tipo de reglamentación. A su vez, sobre las vacaciones, de corrido y época estival, el empleador podrá otorgarlas en cualquier época del año y “podrá dividirlas en dos períodos” según el artículo 21. Asimismo, la ley instaura como legal el trabajo de menores a partir de los 14 años. Claro que con salarios mucho más bajos que los adultos. El artículo 107 es el que permite la contratación de menores desde 14 a 18 años. Aunque dice que los menores no pueden trabajar en horarios nocturnos, el impedimento se deja de lado si existen “necesidades productivas”. Lo mismo para la jornada laboral, que puede ser extendida “considerando las circunstancias en cada caso” (art. 110). Por último, la ley 25.191 de Libreta de Trabajo para el Trabajador Rural y creación del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), declara obligatorio el uso de la Libreta en todo el territorio nacional para los trabajadores permanentes, temporarios o transitorios que cumplan tareas rurales y afines, en cualquiera de sus modalidades. El tener en cuenta a este tipo de modalidades contractuales reviste importancia dado que la gran mayoría de los trabajadores rurales no registrados por los empleadores son de los llamados no permanentes. Cabe destacar entonces, que para las cosechas de diversas actividades rurales como en la papa, el ajo, cebolla y otras hortalizas, existen empleadores que toman trabajadores “transitorios” que en realidad son de temporada. De esta manera, depositan por ellos los aportes y contribuciones a la Obra Social gremial (OSPRERA), pero luego no formalizan la relación laboral. De esta manera, vemos como ya desde el ámbito legal los capitalistas rurales tienen mejores condiciones de explotación de la clase obrera.

El peor de todos

Ahora vamos a centrarnos en la evolución del salario y los costos laborales agropecuarios en Argentina. Los salarios de los trabajadores rurales registrados durante los ´90 rondaron aproximadamente los $400, que aquel entonces significaban U$S 400. Mientras, el promedio de los salarios registrados se ubicó en los $900. Es decir que los trabajadores rurales en blanco cobraban un 45% del salario registrado promedio de la economía nacional. A este dato, hay que sumarle que la mayoría de los trabajadores agropecuarios se encontraban, y se encuentran, en negro, lo cual implica percibir cerca del 60% del salario en blanco. En aquel entonces, alrededor de $260 por mes. En la actualidad, la situación de los salarios en pesos no es muy diferente, sí en dólares. Después de la devaluación, los salarios empezaron a aumentar en pesos pero significaron una baja sustancial en dólares. De esta forma, desde 2002 hasta 2007, los salarios rurales en blanco aumentaron alrededor de un 110%: pasaron de $536 a $1.095 respectivamente. Actualmente existen 1.300.000 trabajadores rurales de los cuales 323.000 están registrados, es decir el 24.8%. Por lo tanto, el obrero que está en negro cobra un poco más que la mitad del que está en blanco, o sea $500. Ahora bien, el salario registrado del trabajador rural constituye hoy día el 52% de la media del salario registrado que se ubica en $2.075. De este modo, aún si el capitalista tiene al obrero rural en blanco (cosa que en la mayoría de las veces no ocurre) sigue contando con un plus en la ganancia frente a sus pares de otras ramas.

Parecidos a China

Los costos laborales, como explicamos en artículos anteriores2 , son el resultado de la suma del salario y los aportes patronales. En términos económicos, los costos laborales representan un factor competitivo. Si además de los costos laborales, vemos el nivel de productividad de la rama tenemos en suma sobre qué condiciones se inserta en el mercado mundial y si puede o no competir. Como dijimos, el campo argentino es uno de los más productivos del mundo. Siguiendo el gráfico, la Argentina tiene costos laborales agropecuarios, en dólares, que se encuentran muy por debajo de sus competidores directos como Brasil y México. Al capitalista agrario argentino, un obrero le resulta, en dólares, un 62% más barato que un obrero en México y un 58% más barato que en Brasil. Pese a todo, el costo es más alto que China, que tiene los costos más baratos del mundo, que en el caso del campo son de U$S74,9 por mes. De esta forma, si bien en el artículo mencionado afirmábamos que en términos generales los costos laborales en Argentina son más altos que en Brasil y México, la situación es diferente para la rama agropecuaria. Como apreciamos, lo que cuesta un obrero rural en Argentina, representa un plus en la ganancia capitalista agropecuaria que la ubica en mejor posición en términos competitivos internacionales. “El campo” argentino es uno de los más explotadores no sólo a nivel nacional, sino a escala global. Un beneficio que corre tanto para los grandes capitalistas, como para los medianos y pequeños “chacareros”, aunque algunos quieran hacerlos pasar por aliados de la clase obrera.

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Notas

1 Se afirma que la ley es inconstitucional porque se violan los derechos y garantías del artículo 14 bis de la Constitución Nacional que expresa la no discriminación y la igualdad jurídica.

2 Cominiello, Sebastián: “Nos quieren más baratos. Sobre los costos laborales en Argentina y en el mundo.”, en El Aromo, nº 39, 2007.

 

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