El camino a la Revolución. Izquierda partidaria y clase obrera, Buenos Aires, 2007-2008 – Santiago Ponce

trabajadores-construccion-01 En la sociedad argentina suelen circular varios prejuicios en torno a los  partidos de izquierda. Mientras la derecha y el peronismo continúan con  viejas acusaciones de “infiltrados extranjerizantes” ajenos a los intereses  nacionales, el progresismo suele despreciar su peso político basándose en  su incapacidad para alcanzar éxitos electorales de resonancia. Esto lleva,  a unos y otros, a caracterizar que los partidos revolucionarios no son otra  cosa que pequeñas sectas alejadas de los verdaderos intereses de las  masas. Más allá de estas acusaciones, con poco asidero en la realidad, la  inserción de la izquierda partidaria en la clase obrera merece un análisis  pormenorizado, que nos permita aproximarnos a los niveles de hegemonía política alcanzados por las fuerzas revolucionarias. Para ello tomaremos como observables la participación de la izquierda partidaria en las fracciones más dinámicas del sujeto revolucionario, es decir, la intervención en las huelgas obreras.

Cuestiones metodológicas

Aquí consideraremos la acción política del Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el Movimiento al Socialismo (MAS), el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MST) y el Partido Comunista Revolucionario (PCR). Espacial y temporalmente, nos circunscribimos a las huelgas realizadas en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires durante los años 2007 y 2008.
Para aproximarnos al total de huelgas acudimos a los estudios de CLACSO, que construye sus datos a partir de la información de diarios de tirada nacional. En segundo término, apelamos a las diferentes prensas de los partidos de izquierda para observar en qué huelgas intervienen.2 En este punto vale una aclaración. En varias oportunidades, los artículos no explicitan la presencia de militantes en las huelgas reseñadas, limitándose a plantear el rumbo que consideran correcto imprimirle al conflicto. En ese sentido, el partido ya está interviniendo, sean o no los obreros en lucha militantes de su fuerza. A su vez, el motivo de no manifestar públicamente la pertenencia partidaria de los obreros suele obedecer a la clandestinidad de estos militantes, condición necesaria para no convertirse en blanco de burocracias y patronales. Intentamos superar estos problemas metodológicos a través de entrevistas a los dirigentes de los distintos partidos, de manera tal de cruzar la información obtenida de las prensas resguardando, por supuesto, la identidad de los compañeros y partidos en lucha.3 Aún así, es evidente que las características de la militancia revolucionaria en las fábricas dificultan la medición de ciertas variables. Ello nos hace presentar dos resultados posibles: por un lado, un mínimo de huelgas donde es pública y notoria la dirección de la izquierda partidaria y, por otro, un cálculo, construido a partir de las prensas y declaraciones de sus dirigentes, que recupera el conjunto de las ramas donde la izquierda interviene.

Campos de batalla

Mientras que en 2007 se realizaron 493 huelgas en 65 ramas de la producción, en el 2008 los conflictos se redujeron a 44 sectores, contabilizándose 304 paros. Datos que parecen demostrar el rol marginal que la clase obrera tuvo en el conflicto agrario interburgués.
De este universo total, la izquierda ha participado, en 2007, en 25 ramas en huelga, es decir, en un 38,4%. Número que se eleva en 2008, con la intervención en 24 ramas, al 54,5%. Es difícil ponderar los diferentes niveles de intervención de los partidos, que va desde la militancia en la puerta de la fábrica, vendiendo la prensa y discutiendo con los obreros, hasta la presencia de trabajadores y delegados orgánicos. Sin embargo, ciertos conflictos de público reconocimiento muestran que la izquierda dirigió, durante el 2007, unas 76 huelgas (15%) y 88 huelgas (29%) en el 2008. Es decir que, sumando ambos años, la izquierda partidaria encabezó el combate en un cuarto del total de paros realizados aproximadamente. Si añadimos el número de huelgas en el que la izquierda intervino, el número se eleva a 163 de los 492 paros de 2007 y, en 2008, a 140 de 304, llegando a porcentajes de un 33% y un 46% respectivamente. Lo que observamos, entonces, es un aumento de la presencia de la izquierda partidaria en los conflictos obreros, que participa en la mitad de la totalidad de las huelgas que la clase llevó adelante en el último año.

Con respecto a los principales sectores obreros en los que la izquierda participa se destaca, muy por encima del resto, los docentes, con 50 huelgas en dos años. En el mismo sentido, sobresale la intervención en las diferentes actividades de trabajadores estatales, lo que incluye luchas en el sector salud, el INDEC y municipales. Más conocidas en el ámbito de la izquierda, por su importancia y duración, las huelgas de los trabajadores del casino, del subte, del neumático y del teléfono ya pertenecen a la historia del movimiento obrero revolucionario. Una publicidad menor ha tenido la intervención en una variedad importante de sectores como bancarios, prensa, alimentación, mecánicos, metalmecánicos, gráficos, textil, aeronáuticos, transporte, metalúrgicos, químicos, correo, papeleros, portuarios, carne, lecheros, peaje, judiciales y actores.
En el conjunto de estas ramas, los partidos revolucionarios impulsaron las demandas de los trabajadores, buscando obtener reivindicaciones a partir de los métodos de lucha históricos de la clase. Atendamos, entonces, a las consignas y las formas de lucha.

Las consignas

Durante el 2007, la gran mayoría de las huelgas dinamizadas por la izquierda corresponden a reclamos salariales, porcentaje que disminuye sustantivamente en los conflictos del 2008. Le siguen en importancia las protestas en torno a la reincorporación de trabajadores despedidos, que aumenta al calor de la profundización de la crisis capitalista, y por mejoras en las condiciones laborales que, en ciertos sectores, se traduce en un reclamo por mayor presupuesto estatal. También se destacan los paros que más molestan a la patronal y que expresan un alto grado de conciencia de clase: las huelgas en solidaridad con otros sectores en conflicto y por aniversarios de grandes combates. El 9 de abril del 2007, por ejemplo, el repudio al asesinato del profesor Carlos Fuentealba convocó a unas 20 mil personas, de las cuales una gruesa columna de 8 mil trabajadores pertenecía a sindicatos y partidos de izquierda. Incluso en muchas ramas que no asistieron a la movilización decidieron, en asambleas, parar la producción por determinado tiempo, en honor y memoria del compañero caído en la lucha.

Las formas de lucha

Además del programa, la profundidad de las luchas en las que participa la izquierda se expresa en la modalidad que tomaron las huelgas, que recuperan lo más avanzado de la tradición de la clase obrera que, en la Argentina de los últimos años, tomó el nombre de fantasía de “los métodos piqueteros”. El nivel de conciencia de clase de los trabajadores se expresó en un número elevado de paros acompañados de movilización a centros políticos del Estado burgués. A su vez, se llevaron a cabo tomas de plantas, establecimientos de trabajo e incluso ministerios, que profundizaron la radicalización de los enfrentamientos. En esta modalidad se destaca la lucha de docentes y estudiantes, en reclamo de mejoras en las condiciones edilicias, la de los trabajadores metalúrgicos, telefónicos, de la salud, textiles, de la alimentación, bancario, gráfico y de prensa. Entre los conflictos con ocupación de planta más importantes, se encuentra la de los obreros de Mafissa que, después de 2 meses de ocupación y 5 de lucha contra el lock out patronal, fueron desalojados con un operativo policial que involucró a 700 efectivos. Otra modalidad es la del acampe frente a las fábricas o ministerios, que suele producirse cuando la patronal procede al despido de los trabajadores o cuando se declara la quiebra y cierre de la empresa. Diferente es la situación en que los obreros apelan a los piquetes, utilizados por sectores en pleno desarrollo, como alimentación, casino, ferroviarios, salud, neumáticos y metalmecánicos.
Por último, también nos habla de la radicalidad de los enfrentamientos la duración de las huelgas y conflictos. Aunque la mayor parte de ellas tienen una duración de entre 24 y 48 horas, un número importante de conflictos superó los 4 días, alcanzando algunos una semana completa de paro. Incluso se desarrollaron unas 26 huelgas históricas, que duraron varios meses, como la lucha de Mafissa, Ecotermo, Indugraf, Casino, Interpack, Infobae, Fate, el Hospital de Clínicas, el Hospital Francés, el INDEC y Perfil.

De clase a partido

En esta primera aproximación, de carácter exploratoria, los partidos de izquierda aparecen como uno de los principales protagonistas de la lucha política cotidiana de los trabajadores. Poco asidero le queda a quienes insisten en caracterizar como “sectarios” a partidos que, cotidianamente, participan activamente en los combates más importantes de la clase obrera argentina. Al mismo tiempo, al contrario de lo que “probarían” los resultados electorales, la izquierda partidaria aparece como una de las principales fuerzas de la Argentina, enfrentando a la política patronal desde la lucha diaria en fábricas, escuelas y hospitales. Levantando consignas que permiten a los obreros avanzar en sus niveles de conciencia, la izquierda recupera lo más avanzado de los métodos de lucha históricos de la clase, llevando a los trabajadores a impulsar huelgas acompañadas de movilizaciones a los principales centros del poder político capitalista.

NOTAS
1El Comité de Seguimiento del Conflicto Social y la Coyuntura Latinoamericana utiliza La Nación, Clarín, Página 12 y Crónica, enwww.clacso.org.ar.
2Consultamos la totalidad de las ediciones de 2007 y 2008 de Prensa Obrera, Alternativa Socialista, Hoy, La Verdad Obrera y Socialismo o Barbarie.
3Entrevistas a los dirigentes Christian Castillo (PTS), Amancay Ardura (PCR) y Guillermo Paganini (MST), en poder del autor. Mientras que la dirección del PO no accedió a nuestra solicitud de entrevista, queda pendiente la verificación de algunos datos con los compañeros del MAS.

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