El asalto al congreso

Verónica Baudino y Santiago Ponce

Laboratorio de Análisis Político – CEICS

Según Nueva Mayoría, los cortes de calles y rutas en estos años superaron las cifras que produjo el estallido de diciembre de 2001.1 En 2001, hubo 1.383 piquetes y en 2002, 2.336. En cambio, en lo que va del 2008 se han producido ya 2.576 cortes. La cifra, por sí misma, demuestra la envergadura de la crisis que se está incubando. A continuación examinaremos el estado del combate al momento en que los chacareros se lanzan al asalto del Congreso.

Los piquetes

La segunda etapa del conflicto muestra un incremento de la cantidad de piquetes. Mientras en los primeros 21 días de conflicto se contabilizaron 288 piquetes, en el segundo, los mismos ascendieron a 458. De esa cantidad, 312 corresponden a piquetes de ruralistas y 146 a los efectuados por transportistas que, si bien comenzaron sus acciones contra los cortes del campo, terminaron sumándose a la protesta. A su vez, la cantidad de cortes totales de ruta también aumentó, de 102 a 177.2 El aumento de los piquetes entre el momento anterior y el posterior a la tregua dio por tierra con las expectativas del gobierno, que confiaba en el desgaste de los chacareros movilizados. Mientras que los 288 piquetes se produjeron en el marco de 21 días ininterrumpidos. Estos 458 se llevaron a cabo en 60 días, interrumpidos por dos “treguas”. El mismo razonamiento es aplicable al incremento de los cortes totales: mientras en la primera etapa representaron un 35,4% del total de los piquetes, en la segunda ascendieron a 38,64%. Es decir, aun ante la prolongación del conflicto se aumentó la cantidad total de piquetes y la capacidad de realizar cortes totales de rutas. El cuadro 1 nos muestra el aumento de la cantidad de piquetes realizados en las provincias más representativas del conflicto. Se observa, además, la incorporación de provincias originalmente ajenas al mismo, como Río Negro.

Las alianzas políticas

La profundización del conflicto no sólo se expresa en el aumento de la cantidad de piquetes sino en los aspectos cualitativos. Esto se observa a partir de las alianzas políticas que fueron trazando los chacareros con otros sectores. En este sentido, en 20 de los piquetes participó la Iglesia, oficiando misas y llamando al diálogo sin condenar la protesta, lo que objetivamente implica su apoyo. La oposición, por su parte, estuvo presente en 24 cortes. La misma fue ampliando sus componentes, del Pro y la Coalición Cívica al Partido Nuevo (Luis Juez) y el Partido Socialista. A su vez, engrosaron sus filas aquellos miembros del PJ y gobernadores oficialistas que el conflicto agrario colocó en la vereda opuesta al gobierno: Juan Schiaretti (Córdoba), Hermes Binner (Santa Fe), Mario Das Neves (Chubut), Celso Jaque (Mendoza), Oscar Jorge (La Pampa), Brizuela del Moral (Catamarca), Carlos Reutemann (mandamás del PJ de Santa Fe), y Jorge Busti (presidente del PJ de Entre Ríos). A su vez, ya antes de la tregua, en Buenos Aires 51 intendentes se posicionaron a favor del campo, contra 30 que mantuvieron su apoyo al gobierno. En Santa Fe 140 apoyaron los piquetes mientras 7 al gobierno. En Córdoba, por su parte, 427 intendentes se aliaron al campo. Muchos de los intendentes, gobernadores y miembros de la oposición asistieron a los 33 actos realizados luego de la tregua, siendo los principales el acto del 25 de mayo realizado en Rosario y el del 2 de junio en Armstrong. El primero de ellos constituyó una muestra de la fortaleza del campo frente al gobierno, no sólo porque convocó a 300.000 personas frente a los 50.000 del acto organizado por el gobierno en Salta, sino porque aglutinó a la oposición. Estuvieron presentes Jorge Macri (diputado bonaerense por el PRO), Francisco de Narváez, Esteban Bullrich (titular de Recrear) y la legisladora Nora Guinzburg (Recrear), además de Federico Pinedo y Paula Bertol (diputados de Recrear), Luis Juez, Alberto Rodríguez Saá, Elisa Carrió y otros miembros de la Coalición Cívica como Margarita Stolbizer. De la UCR fueron Gerardo Morales, Mario Negri, Silvana Giúdici, Juan Carlos Marino, Luis Cáceres. Por los socialistas estuvo Miguel Lifschitz (intendente de Rosario). La izquierda también envió a sus representantes: Vilma Ripoll (MST), Raúl Castells (MIDJ), Amancay Ardura (CCC) y Juan Carlos Alderete (CCC). Jorge Sapag (gobernador de Neuquén), Juan Carlos Blumberg y Darwina Gallicchio (presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo de Rosario) también presenciaron el acto en Rosario. El 2 de junio el acto en Armstrong se realizó en el marco del llamado a paro general en apoyo al campo. La concentración fue propuesta y organizada exclusivamente por la FAA. Al mismo asistieron alrededor de 40.000 personas, entre ellas el intendente de la ciudad Fernando Fischer (miembro del PJ). Habló también René Bosco, titular de la firma REMAR, en representación de las cámaras comerciales, Mirko D´Ascanio (Presidente del Centro Industrial de Las Parejas) y Rubén Putunet, en representación de los peones rurales. Esta última intervención muestra una incipiente y minoritaria participación de una fracción obrera en la alianza agraria. Las cámaras de comercio del sur de la Provincia de Buenos Aires adhirieron al acto. El contenido de los discursos traspasaron los reclamos puntuales por las retenciones móviles y dirigieron sus críticas al gobierno exigiendo cambios en la gestión y el rumbo económico. Los reclamos se centraron en tres puntos: disminución de las retenciones y reemplazo por el impuesto a las ganancias, discusión de los impuestos en el Congreso y que sean coparticipables.

El apoyo de industrias y comercios

Ese 2 de junio varios sectores económicos respondieron positivamente al llamado de paro general. Aunque los grandes ausentes fueron UIA, AEA y ADEBA, los comerciantes de pueblos y ciudades del interior y varias empresas relacionadas con la producción agropecuaria se sumaron a la protesta. En Córdoba, 28 centros comerciales, industriales y de servicios asociados a la Federación Comercial de Provincia (Fedecom) adhirieron a la protesta con el cierre de sus locales. Los principales puntos de paro fueron Río Cuarto, Bell Ville, San Francisco, Río Tercero, Villa María y General Deheza, Río Cuarto y Monte Maíz, donde además se sumaron las empresas de maquinaria agrícola Agrometal e Ingesoll. En la ciudad de Santa Fe una parte importante de los comercios abrieron sus puertas dos horas más tarde, situación que se extendió y profundizó en los 440 pueblos y ciudades del interior de la provincia. No obstante, en Rosario los comerciantes no se adhirieron como tampoco lo hicieron los miembros de la Federación de Industriales de la provincia (FISFE), quienes siguieron los lineamientos de la UIA. En Entre Ríos, Catamarca y Chaco los comerciantes pararon a la tarde, como también lo hicieron los comerciantes de las ciudades de San Pedro, Saladillo, Pigüé, Coronel Suarez, Puán, Darragueria, Tres Arroyos y Bahía Blanca, entre otras localidades de la provincia de Buenos Aires. Esta situación se replicó en La Pampa y Corrientes. En esta última provincia, adhirieron las entidades empresarias FEC (Federación Económica de Corrientes) y APICC (Asociación de Producción, Industria y Comercio de Corrientes), quienes cerraron las puertas de sus comercios durante dos horas, a diferencia de los industriales que se inclinaron por los apagones y cacerolazos. Por el contrario, en las provincias de Formosa y Mendoza el acatamiento al paro fue casi nulo. Asimismo, Aapresid también apoyó la medida de fuerza. La entidad está conformada por los capitales más concentrados del agro, como Monsanto, Profertil, Bayer, Agrotaim, AgroFresh y John Deere. Por lo visto el campo no ha sufrido los embates del desgaste por la larga duración. Las alianzas políticas con la oposición y el apoyo de una fracción de la burguesía industrial, muestra que el campo ganó en visibilidad y crecimiento cualitativo. Asimismo, esta oposición que los apoya va nutriéndose de los caídos del PJ: gobernadores, intendentes y presidentes del partido en diferentes provincias que se pasaron a las filas del campo.

Los “relanzamientos” del gobierno

El gobierno, por su parte, llevó adelante un acto para el 25 de mayo en Salta. No pudo lograr el anunciado “Acuerdo del Bicentenario”. Las entidades empresariales no firmarán sin el campo. Sin embargo, en el acto salteño estuvieron Alfredo Coto y Mario Vicens.3 Este último es el presidente de Asociación de Bancos Argentinos, entidad que nuclea a la mayoría de bancos extranjeros. Los medios no se pusieron de acuerdo en cuanto a la cantidad de público convocado. Las estimaciones oscilan entre los 25.000 y los 50.000 asistentes.4 Las columnas más nutridas fueron aportadas por los contingentes de los gobernadores Juan Manuel Urtubey (Salta), Walter Barrionuevo (Jujuy), José Alperovich (Tucumán) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). Estuvieron también Hugo Moyano y las organizaciones kirchneristas lideradas por Luis D´Elía y Edgardo Depetri. El 10 de junio, Cristina Kirchner anunció una serie de medidas de “redistribución” de las retenciones recaudadas. Se utilizaría el margen entre el 35% y lo que se cobre en el futuro, para políticas de salud y asistencia social. Es decir, apeló a la intervención de la clase obrera, que hasta ahora se ha mostrado, en su mayor parte, ajena al conflicto. El discurso fue pronunciado en presencia de los dirigentes de la UIA y de ADEBA. Se encontraban también Adelmo Gabbi (presidente de la Bolsa de Comercio), Alejandro Bulgheroni (presidente de Pan American Energy) y Carlos de la Vega (presidente de la Cámara Argentina de Comercio). Cristiano Ratazzi, el presidente de FIAT, elogió el discurso presidencial, pero recalcó que se debía dejar el sistema de retenciones para pasar a gravar ganancias, medida similar a la que propone el campo. Asimismo, realizó una importante predicción: afirmó que Cristina “es una persona respetuosa de las instituciones”, y estimó que “va a hacer empezar de nuevo el debate en el Congreso”.5

Balance

La burguesía agraria ha sostenido sus acciones en el tiempo, a pesar del desgaste de dos treguas. En el proceso, ha conseguido condensar su reclamo en dos actos multitudinarios (Rosario y Armstrong) y una serie de cacerolazos a nivel nacional. Al incorporar personal político de partidos de la oposición, ha sumado a la pequeña burguesía de las ciudades. La alianza ha incorporado a la Iglesia en forma implícita y explícita y a una incipiente fracción de la clase obrera rural, por la vía de su sindicato y sus representantes, que comenzaron a mostrarse en actos. En el camino, ha logrado profundizar el desprendimiento de dirigentes kirchneristas Por su parte, el gobierno ha mantenido la adhesión de la fracción industrial y financiera de la burguesía. Sin embargo, este apoyo es ahora más débil y crítico. A diferencia de la alianza agraria, el kirchnerismo ha apelado a la clase obrera, pero este llamado no ha redundado en una alianza firme, a excepción de la CGT moyanista y una parte de la CTA. En realidad, en el conflicto, el gobierno ha perdido fracciones, ya que antes del mismo podía ostentar el apoyo de toda la CTA y del conjunto de la CGT. Ante este escenario, al gobierno no le queda otra alternativa más que ceder o elevar la apuesta y convocar a las masas por fuera de las estructuras tradicionales para gobernar con el estado de sitio, alternativa poco probable.

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Notas

1 Véase nuevamayoria.com

2 Harari, Fabián: “Mucho más que dos”, en LAP, Boletín nº 2, en El Aromo, nº 42, mayo/junio de 2008.

3 Crítica de la Argentina, 26 de mayo de 2008.

4 Véase periódicos Clarín, La Nación y Crítica de la Argentina.

5 Infobae, 10 de junio de 2008.

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