Educación. Reforma y degradación

Durante el 2018, se implementará la llamada “escuela del futuro” en 17 escuelas de la Ciudad de Buenos Aires. Aparentemente, también participará una escuela por cada provincia para federalizar el ensayo. Se trata de una (¡otra!) “nueva” reforma de la escuela secundaria que seguramente profundizará aún más la crisis educativa.

El gobierno escatima en información precisa. Pero, ¿qué se sabe? El currículum de la “escuela del futuro” pasará a reagruparse en cuatro áreas de conocimiento. Por un lado, las ciencias sociales, las ciencias exactas y experimentales, comunicación y expresión y las orientaciones y especialidades. Todo indica que es una vuelta a la Ley Federal, que tomaba el modelo de la reforma trunca de Onganía y que, a su vez, sugerían los alfonsinistas. O sea, más vaciamiento de contenido.

La reforma supone un “aprendizaje incentivado”. El alumno descubriría guiado por su docente y por la tecnología, con trayectorias flexibles y “significativas”. Asistiremos a una reducción del tiempo de las clases expositivas a un 30% de las horas, mientras en el 70% el alumno aprende “solo” gracias a un orientador y facilitador. Allí, los alumnos se “autorregularán” el aprendizaje de manera autónoma.

Como si esto fuera poco, proponen “videojuegos educativos” donde la superación de cada nivel implicaría adquisición de conocimientos. Quién, cómo y para qué se elaborará la nueva herramienta no lo sabemos. A eso se suman guías online y el combo ya está listo: el equipo docente se dedicará a funciones de tutoría y facilitación.

Pero hay elementos más graves aún. Hay objetivos fijados para cada alumno. Cada estudiante debe recibir su propia bibliografía escolar según “intereses”, “expectativas” y “factores de riesgo académico”. A partir de eso, se realiza un acuerdo de trabajo pedagógico. Cada alumno sigue su propia biografía escolar donde “alguien” consignará el resultado de las evaluaciones individuales y grupales. ¿Quiénes evalúan? Todos: el docente, equipos docentes, docentes y tutores, alumnos. ¿Qué se evalúa? El progreso en los logros de cada uno.

Las calificaciones numéricas parecieran ser reemplazadas entonces por un sistema de créditos de “logros” alcanzados. Además, se elimina la repetición entre primer y segundo año y se sugiere la promoción cuatrimestral y por objetivos. Es evidente, que con parámetros tan flexibles de medición, lo único que se busca es otro shock estadístico que maquille que aquí nadie aprende nada.

Hay más: en el quinto año de la secundaria, los alumnos dedicarán la mitad del tiempo a pasantías y prácticas profesionalizantes, y la otra mitad a emprendedurismos para aprender a vivir en la “incertidumbre” y emprender rebusques, como ya explicó Esteban Bullrich el año pasado. Qué va a pasar con los docentes a cargo, no se sabe. Sí es probable que ello signifique trabajo gratuito para las empresas. Junto con ello, la reforma laboral seguramente hará lo suyo: la ley se va a adaptar de manera tal que puedan trabajar juntos “menores” con adultos. No se trata de nada nuevo. Desde los ’90 los convenios con empresas por pasantías no paran de crecer y tampoco el clamor por una escuela que brinde experiencia laboral.

Además, la “jornada ampliada” implicará menos tiempo en la escuela y más en clubes, comedores, ONGS, instituciones artísticas, culturales y sociales, organismos públicos. Como vemos el macrismo profundiza una máxima del Fines 2: la para-estatalización de todo el secundario. De hecho, el programa nacional ya tiene nombre: “la escuela sale del aula”. Metáforas cero.

En definitiva, sacar a los docentes, degradación, paraestatalización y shock estadístico. Eso quiere el gobierno. Para eso va a terminar de dar forma una escuela para pobres. Una escuela que solo genere trabajadores brutos y baratos. Con todo, no podemos simplemente “rechazar” la reforma, porque nadie puede obviar que la educación está en crisis hace rato. La tarea de la hora es organizar un gran congreso de estudiantes secundarios, terciarios y universitarios, docentes de todos los niveles, familias y demás miembros de la comunidad escolar en el cual se discuta un plan de lucha por una educación pública, nacional, científica y que sirva para la transformación social.

1 respuesta

  1. Gabriela dice:

    La flexibilización laboral y escolar?.
    Esto es para todas las escuelas, aún las de gestión privada?
    Seremos reemplazados los docentes x un tutorial?

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