Editorial: Un año muy especial – Sebastián Cominiello

calendario En este 2010 se van a cumplir 8 años que, junto a nuestro lector/a, venimos estudiando  y analizando la sociedad capitalista y a la Argentina en particular. Este periódico nació  al calor del Argentinazo y con el surgimiento de la etapa K. A la luz de este nuevo  período bonapartista marcamos, una y otra vez, cuáles eran los límites estructurales  que seguían presentes y que, por más voluntad que se tuviese, se iban a terminar  imponiendo. Del 2007 hasta estos días la burguesía argentina, y en particular el  gobierno, tiene pendiente la tarea de resolver una crisis económica que todavía no se  desató completamente. El año pasado decíamos que la crisis política se le planteó antes  que la crisis económica.

En estos meses que pasaron, la política no dejó de dar señales sobre la grave situación que atraviesa la Argentina. El conflicto del campo marcó los límites de la expansión. El debate sobre el pago de la deuda externa abre directamente el debate sobre el ajuste. Eso y no otra cosa es lo que se discute: quién va a hacer el trabajo sucio. Mientras tanto, va quedando claro que nada más que esto separa a oposición de gobierno. Todos coinciden en que hay que pagar. Hasta Pino Solanas está de acuerdo en pagar la deuda externa “legítima”. Cristina Fernández, por su parte, se queja de que no le dejan hacer por decreto lo mismo que hicieron Menem, De la Rúa y Duhalde: Megacanje, Pesificación asimétrica, Corralito, Corralón. En un editorial anterior señalábamos las “traiciones” del gobierno a su supuesto programa original, provocando el enojo de varios lectores a los que les parecía un exceso comparar a Cristina con Menem. Como si hubiera querido hacernos un favor, en un discurso encendido gritó a voz en cuello: “No voy a permitir que ningún juez defaultee la deuda”. Insistimos: curioso nacionalismo progresista éste…

No obstante, el problema más profundo, en términos políticos, se ubica en la crisis que se observa no ya en el Gobierno, sino en la oposición. Esta situación, poco percibida por los medios de comunicación, agravará el desenlace de la coyuntura política actual. Unida, para repartirse los despojos de lo que queda, carece de plan y de cohesión interna. Se repite el escenario del 2001, en el que una oposición unificada sólo por la caída de De la Rúa, se desarma al otro día. Que nada se ha renovado en estos años, lo evidencia el retorno de Menem al primer plano. Faltan Cavallo y el presidente depuesto por las masas y estamos todos. El proceso de aquí a las elecciones de 2011 se caracterizará, entonces, por una crisis política que se agravará al compás del deterioro económico.
El fracaso del kirchnerismo también tiene su correlato dentro del movimiento obrero. No se trata sólo de la emigración silenciosa de las fracciones piqueteras que supieron formar parte del gobierno. Se trata de algo más importante: del proceso irreversible de descomposición del sindicalismo peronista, que está siendo desplazado por una joven generación de izquierda. Testimonio de ello son no sólo subtes y Kraft, sino también lo que en este número Santiago Ponce analiza como “la batalla de Retiro” o lo que Rodolfo Leyes cuenta, también en este número, sobre los obreros entrerrianos.
Decíamos al principio, que en 2010 este periódico cumple 8 años. Para nosotros, que lo hemos hecho sin un solo peso, todo un logro. Para la Argentina también éste va a ser un año muy especial. Esta sociedad, va a cumplir 2 siglos de vida. Será, por lo tanto, un año para reflexionar sobre esa experiencia que los obreros argentinos todavía no han coronado con éxito, la revolución. Nos alienta el saber que va en ese camino.

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