Editorial: Con la gracia de un elefante

Un conocido proverbio sostiene que nadie puede volver del tiempo perdido o de las ocasiones desaprovechadas. Cierto. En el número anterior de El Correo Docente señalamos que para luchar hace falta tener nuestros objetivos claros. Pero muchas veces nos enredamos en problemas falsos o bien aquello que realmente importante se nos pasa de largo. A esta altura nadie niega la necesidad de reactivar la lucha por el salario. La continuidad de conflictos docentes en distintas provincias, en Tierra del Fuego y Santa Cruz, el paro del pasado 24 de mayo en Buenos Aires, el conflicto no saldado aún en las provincias de Mendoza y Santiago del Estero, el paro de los docentes en Valle Viejo (Catamarca) son algunos de los ejemplos más recientes en esa tendencia. Como el salario llega cada vez menos a fin de mes, en esos conflictos y en otros que tímidamente empiezan a gestarse (valga de ejemplo la provincia de Entre Ríos) la reapertura de las paritarias se coloca a la orden del día. También, la necesidad de articular la lucha docente con la de otras fracciones de trabajadores en lucha como no docentes, estatales administrativos, trabajadores de la salud, jubilados, comerciantes, trabajadores desocupados, precarizados etc. Nadie podría negar que la lucha sindical por la mejora del salario, en contextos de ajuste y de crisis, resulta imprescindible. Ya lo dijimos, no alcanza con un salario igual a la canasta básica porque ello nos reduce a la reproducción biológica. Si queremos incorporar componentes de nuestra vida humana-cultural el salario inicial no puede ser inferior a, por lo menos, dos canastas básicas totales. Como veremos en este número, la paritaria por la vivienda debiera generalizarse en todo el país. Pero nuestra lucha no puede limitarse al valor de la compra-venta de nuestra fuerza de trabajo. Porque mientras nos circunscribimos a lo urgente (salario) Macri hoy, Cristina ayer y Menem antes siguen degradando la educación de múltiples formas. En abril pasado, Cambiemos prorrogó hasta 2019 la implementación del Plan FinES (Resolución Nº 178). No solo lo prorrogó: exigió a las jurisdicciones intensificar el trabajo, ampliarlo y adecuar las líneas de acción del programa. En definitiva, apenas atacó algunos de los puntos que lo volvieron un aparato ideológico del kirchnerismo para convertirlo en aparato del PRO: los convenios con asociaciones, sindicatos, organismos del Estado, cámaras empresarias, universidades, confederaciones religiosas y otros sectores seguirán promoviéndose. Solo se suspendieron los convenios en las Universidades K. Peor aún. Se compele a las jurisdicciones a confeccionar un mapa de zonas con matrícula prioritaria para ampliar aún más el programa. El único “avance” parece ser que los tutores cobrarán lo mismo que un docente. Pero el vaciamiento curricular del FinEs sigue en pie. No solo se prorroga el FinEs sino que ya está en marcha la reforma de la modalidad de adultos en todo el país para que se adecue a la lógica Fines: semi-presencialidad o distancia, currículum a la carta, reducción de la planta docente y más condescendencia pedagógica. La batalla contra el FinEs y la reforma de adultos no son batallas menores: de cada diez alumnos que inician la secundaria apenas cuatro la terminan. La ficción de una educación es lo que se le ofrecía y se le seguirá ofreciendo al resto. En el medio al equipararse tutor con docente, escuela con árbol, conocimiento con titulación, vivencias con ciencia la educación no hará más que descender. Está en juego mucho más que nuestro salario. Está en juego nuestro trabajo y el resguardo cultural de la clase obrera más empobrecida. Debemos luchar para ellos, debemos luchar con ellos. El tiempo perdido es lo único que no se recupera. Vamos juntos.

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