Editorial: Al final del túnel

logo-hojaEstamos a un mes de cumplirse el primer aniversario de la asunción de Macri a la presidencia. En este tiempo pudimos observar que lejos de traer un “cambio”, el gobierno actual se hizo cargo de la “herencia”. Con esto nos referimos a que el gobierno de Cambiemos se ha dado la tarea de profundizar el ajuste y el ataque a la clase obrera ocupada iniciado por el kirchnerismo.
En primer lugar, los despidos en el sector público con el objeto de cerrar el déficit fiscal fueron facilitados por los contratos precarios de miles de empleados estatales, a los cuales se dejó en la calle con el simple hecho no renovar sus contratos. El kirchnerismo generó las condiciones para los despidos masivos y el macrismo lo aprovechó.
En segundo lugar, pese a sus promesas de campaña la modificación del impuesto a las ganancias (que no es otra cosa que un impuesto al salario) incorpora a su pago a más trabajadores. Mientras, para la burguesía industrial mantiene la estructura de subsidios que dejó el gobierno anterior y a la burguesía agraria le redujo el nivel de retenciones a las exportaciones.
Tercero, se vio, en marzo y en septiembre, el objetivo de poner techo a las paritarias a un nivel por debajo de una inflación galopante del 40% tal y como se había planteado un año antes.
El ataque a las condiciones laborales de la clase obrera está incluido dentro de este repertorio. Un buen ejemplo es el proyecto de ley presentado al Congreso con el fin de limitar los juicios por “accidentes” laborales. Es decir, que además de sufrir la negligencia patronal, que al obrero le puede costar la vida, también se quiere poner un límite a su capacidad para demandar a su verdugo.
¿Cómo se explican todos estos puntos? Periódicamente, la burguesía necesita recomponer su tasa de ganancia. Para ello debe avanzar obligatoriamente sobre las condiciones de vida de la clase obrera. Esta es la tendencia general de la economía argentina de los últimos cuarenta años. No es casual entonces que el 30% de pobreza que nos dejó el kirchnerismo sea ahora, según datos oficiales, del 32%. En este sentido, tampoco es casual que un tercio de los asalariados esté “en negro” o que hace tiempo más de un 25% de la población económicamente active esté en situación de desempleo.
La consigna “pobreza cero” de Macri no tiene lugar en el capitalismo. Este sistema es incapaz de sostener al conjunto de la población. Esto nos lleva a otros tipos de atrocidades que se suman a las ya mencionadas: el aumento de la delincuencia, de las muertes, de la inseguridad de la vida y de la violencia como producto de la descomposición social que genera el capitalismo. En el caso de las mujeres, por caso, ya es una situación de vida o muerte.

El Socialismo es más necesario hoy que nunca. El Frente de Izquierda ya dio un paso adelante con el acto de Atlanta. Puede ser el primer paso a la construcción del Partido de la clase obrera.

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