Echale la culpa al frío. Capacidad instalada y crisis energética

Por Fernando Dachevsky – Por primera vez en cinco años la actividad industrial cayó en el pasado mes de junio, alcanzando un -1,7%. Es que el crecimiento en la demanda energética condujo a una sobre-utilización de la potencia instalada. En un año electoral, el gobierno decidió concentrar los cortes en las industrias, para evitar la furia de los usuarios residenciales. Todos los economistas reconocen a las restricciones energéticas como el principal determinante de la variación industrial de junio, pero su causa está en discusión. Tanto los discursos oficiales, como los propios informes de INDEC, niegan la existencia de una crisis energética y explican los cortes como un fenómeno provocado por un agente externo: el frío. Si bien es cierto que este invierno registró temperaturas por debajo del promedio, no puede decirse que el colapso energético fue una anomalía dentro del contexto general de la industria. La crisis energética expresa una situación en que se encuentra la industria en conjunto. Lo que origina dicha desaceleración es lo mismo que lo que provoca la falta de energía: los límites de la capacidad instalada y la falta de inversión.

Potencia y consumo

No puede achacarse la demanda energética actual a un fenómeno extraordinario. El nivel de consumo actual es resultado de un crecimiento acumulado de largo plazo que se interrumpe en 2002, pero que a partir de 2003 recobra su pendiente original. En el gráfico que acompaña este artículo, observamos que el problema de los últimos años radica en la relación entre consumo y potencia instalada. La última central eléctrica entró en servicio en 2000, año en que se inauguró la central AES Paraná. Desde entonces el consumo eléctrico creció en un 27,7%. Es, decir 3000 MW, lo equivalente a cuatro centrales de última generación.1 Es la desinversión de los últimos cinco años lo que provoca las restricciones en energía en momentos de picos de consumo. Por otro lado, cuando observamos la generación eléctrica desagregada por meses observamos que en todos los años se repiten dos picos anuales: invierno y principalmente fin de año. En este sentido, si bien se espera que a partir de septiembre caiga la demanda y la situación se normalice, se aproxima un nuevo pico a partir de noviembre y diciembre.

Ampliación y… ¿tarifazo?

El problema es la potencia instalada y la solución es ampliarla. El nivel necesario para salir del apuro es de 2000MW. Este salto se lograría parcialmente con la compra de dos nuevas centrales de ciclo combinado (adjudicadas a Siemens) que aportarían unos 1.600 MW. Sin embargo, ello no sucedería de inmediato ya que estarían funcionando recién en 2008 y de entrada lo harán bajo la modalidad “a cielo abierto”, que implica una menor generación de potencia (1.100 MW)2. La cuestión que se abre aquí son las implicancias de su ampliación. ¿Estamos ante un cuadro de inflación reprimida en lo referido a la energía? ¿Es esperable un ajuste tarifario? En principio, un indicio sobre este punto es que la ampliación de la capacidad instalada irá de la mano capitales que sólo se harán cargo del problema a cambio de tarifas más altas o mayores subsidios. En medio de la negociación se encuentra Escasany, el capitalista K que compró Central Puerto, una de las mayores generadoras eléctricas del país. Es de esperar, entonces, un ajuste de las tarifas que asegure una rentabilidad capitalista que haga atractiva (para el capital) la inversión en nuevas centrales. Lo único que podría evitarlo depende de la capacidad que tenga el gobierno de subsidiar la energía. Sin embargo, esto se está volviendo un lastre difícil de sostener. Mes a mes el superávit que dispone el gobierno decrece. Si nos guiamos por lo acontecido durante este año, el costo de los subsidios e importaciones energéticos generarán un gasto extra de $12.000 millones que equivalen a la mitad del superávit anual. Sólo en junio, Cammesa, el órgano regulador del mercado eléctrico mayorista, tuvo que afrontar pagos por $2.200 millones por importaciones de fuel oil y gasoil, y las compras de energía a Brasil.3 Así, el aumento tarifario pareciera presentarse como un instrumento inevitable de la solución.


Notas

1Fundación para el desarrollo eléctrico (FUNDELEC).

2Ieco, 02/08

Infobae, 17/06

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