Desplumados… – Por Víctor Pralong (GECOER-CEICS)

Despedidos de los frigoríficos avícolas de Concepción del Uruguay 

En Entre Ríos, provincia del presidenciable Sergio Urribarri, la industria avícola es una de las más importantes actividades. Si quiere conocer las condiciones de trabajo y cómo se resuelven los conflictos obreros en esta provincia, lea esta nota.

 Por Víctor Pralong (GECOER-CEICS)

La industria avícola en Entre Ríos es puesta en marcha diariamente por unos 35 mil trabajadores, que se emplean en los criaderos, incubación, engorde, alimentación, traslado y faena de pollos. Los informes elaborados por representantes del sector muestran que la provincia de Entre Ríos posee la mayor cantidad de granjas avícolas en el país, con cerca de 2.500 granjas productoras. Más atrás, está Buenos Aires (1.850) y Santa Fe (380). Los departamentos de Uruguay, Colón y Paraná poseen 33%, 20% y 13%, respectivamente de las granjas entrerrianas. Por otra parte, la provincia ocupa también el primer lugar en faena del país, con el 46,98%, seguida por Buenos Aires, con el 43,61%, y Santa Fe, con el 4,44%. Los departamentos con más altos índices de faena son Uruguay (42% del total provincial), Colón (28%) y Gualeguay (14%). Entre Ríos concentra el 65% del total de las exportaciones nacionales avícolas. Según los datos proporcionados por el SENASA, los principales destinos para el pollo argentino son Venezuela, Sudáfrica, Chile, Hong Kong y China.

La avicultura entrerriana soporta la competencia capitalista con subsidios del Gobierno nacional y de su servidor, el gobernador Sergio Urribarri. Dichas transferencias benefician a la burguesía, otorgándole costos más asequibles. Desde el año 2007, los frigoríficos reciben un subsidio por parte del Estado Nacional, para mantener el precio de la carne aviar en el mercado interno.

No obstante, a pesar de estos números, el sector ha entrado en crisis a nivel nacional: sobreproducción, caída del precio, aumento en los insumos y un descenso del 25% en las exportaciones. Por ello, los puestos de trabajo se encuentran en riesgo. En los frigoríficos entrerrianos, trabajan unos 8 mil obreros. Cobran un salario con grandes montos en negro. Muchos de ellos se retiran antes de la edad de jubilación (55 años) producto del desgaste físico y mental, por lo que deben recurrir a otros empleos, o en el peor de los casos quedan incapacitados de por vida para realizar tareas cotidianas. La cruda realidad que les toca vivir viene de larga data. Como mencionamos en un artículo anterior, desde el año 2007 los trabajadores de los frigoríficos avícolas de la ciudad de Concepción del Uruguay vienen desarrollando diferente tipos de luchas por mejoras laborales y económicas contra la patronal y la burocracia de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne.

Los despidos de Tres Arroyos

A partir del 2007, y hasta la actualidad, se fueron profundizando cada vez más los conflictos avícolas en Concepción del Uruguay. El frigorífico Granja Tres Arroyos despidió a cientos de operarios, lo que condujo a un levantamiento de los trabajadores contra la patronal para reclamar la reincorporación de los despedidos. Los manifestantes y sus familias se instalaron en carpas frente al establecimiento y para luego realizar marchas por las calles. La principal excusa de la patronal es que los obreros eran expulsados “por no adaptarse a la modalidad de trabajo en Tres Arroyos”.[1] Pero los motivos de fondo estaban dados por el modelo de explotación de la empresa sobre sus trabajadores. El sindicato había denunciado en ese momento sobrecargas laborales, alto grado de accidentes producidos por el ritmo de trabajo, falta de cobertura por parte de la ART. Además, parte de los tratamientos de los accidentes laborales son cubiertos por medio de un seguro interno para disminuir el índice de accidentología, requisito exigido por los importadores europeos.[2] Este subterfugio demuestra que la “trazabilidad” de los alimentos de exportación no representa ninguna garantía respecto de las condiciones locales de trabajo, lo que desmiente las afirmaciones de varios sociólogos rurales.[3]

Un ex operario de Tres Arroyos sostenía:

 

“Cuando te accidentás te pasan por seguro interno, que es una forma que tiene la empresa de esquivar las denuncias de riesgos de trabajo. Los médicos se te ríen en la cara. Te dicen que no tenés nada, te dan unas pastillitas de colores, que no sirven para nada, y a los pocos días tenés que volver entero”.[4]

 

Serían estas las condiciones a las que los obreros no se sometían, y por lo cual eran despedidos. Las irregularidades a la que están sometidos los frigoríficos y el riesgo constante de los obreros a sufrir accidentes laborales son turbiamente tapados por la mayoría de los medios de comunicación. De esta manera, los empresarios se ahorran tomar medidas de prevención más elementales. Las consecuencias las sufren los obreros, como lo dos empleados de Granja Tres Arroyos, que en junio de 2013 salieron heridos tras la explosión de una caldera.

El caso FEPASA

FEPASA es uno de los frigoríficos avícolas más grandes de Entre Ríos. Factura 70 millones de pesos por año. Cada hora, pasan 8.300 pollos por las norias de la planta procesadora de Concepción del Uruguay. Frente a ellas, trabajan 500 obreros. En dicha planta, se vienen repitiendo en los últimos años conflictos de diferente intensidad. Durante el 2009, la patronal incurrió en despidos y persecuciones sindicales contra los delegados que eran contrarios a los líderes del sindicato del Personal de la Industria de la Carne.

Finalmente, ante la falta de respuestas a los reclamos y la actitud cómplice del mismo, los trabajadores decidieron cortar la Ruta Nacional Nº 14 el día 21 de septiembre durante un día con liberaciones parciales para descongestionar el tránsito. También sellaron las salidas de la ciudad por la Ruta Provincial 39 y los caminos vecinales. La medida se levantó tras la liberación del delegado Manuel “Willy” Paredes, quien fue redimido tras nueve días de arresto. Esto conllevó a que, desde ese conflicto hasta la fecha, en FEPASA no haya elecciones de delegados que representen los intereses de los trabajadores.

A mediados de 2013, la situación laboral del frigorífico se agravó cuando la patronal demoró en abonar la segunda quincena de junio, la primera de julio y el medio aguinaldo. Durante ese tiempo, comenzaron a perpetrarse un gran número de despidos. La producción se paralizó un día por quincena, porque las cámaras del frigorífico estaban atestadas de pollos faenados. Ante esta situación, el Gobierno provincial envió subsidios para pagar las deudas que tenía FEPASA con 420 empleados, los cuales cobrarían 2 mil pesos cada uno.[5] A pesar de esto, los despidos no se demoraron. Los primeros afectados fueron los trabajadores que se enfrentaron a la patronal, a quienes se les inventaron causas para ser expulsados, siendo cesanteados durante los meses de agosto y septiembre de 2013.

En 20 días fueron depuestos 45 operarios del sector faena, en tandas de 15. El conflicto llevó a que se reduzca la jornada laboral a un solo turno de 6 horas, con un pago de 300 pesos diarios a sus operarios.[6] En los meses siguientes, FEPASA realizó más despidos de la mano del sindicato, en una operación casi quirúrgica que coordinó la burocracia cegetista con la patronal, mientras el gobierno kirchnerista miraba para el costado.

La situación en FEPASA empeoró durante el mes de enero. La empresa no había abonado el aguinaldo, y al parecer, tampoco habría realizado los respectivos aportes previsionales por parte de la empresa. Además, el trabajo se redujo a tres días a la semana (lunes, miércoles y jueves) en un solo turno. Actualmente, los obreros que están allí sólo trabajan una vez a la semana con un ritmo productivo casi paralizado. Los trabajadores destacan que ya pasó un año desde que denunciaron la situación del personal, considerada desesperante. También advierten que poco a poco, algunos empleados se están yendo en la búsqueda de alguna salida laboral.

A todo esto se agrega un pedido judicial de quiebra, que se aprobó el 12 de febrero del corriente año, a partir del concurso de acreedores, y la suma de 40 millones de pesos en cheques rechazados, según la información que brinda el BCRA en su sitio oficial. Esto no sólo agravaría la situación de los obreros despedidos, sino también la de los 400 trabajadores que todavía siguen trabajando allí en condiciones de inestabilidad y precarización.

Faenados

La falacia de la “década ganada” entroniza al Gobierno provincial, que sólo resguarda los intereses de los empresarios, sin importarles la condición humana de los trabajadores, reduciéndolos a simples bestias de carga o apéndices de las máquinas. El permanente giro de capital constante y sonante a empresas casi fundidas ha sido una apuesta fuerte para la “reconstrucción” de una burguesía nacional, que llegado el momento entrega su cuota de apoyo a quien represente mejor sus intereses. Urribarri se perfila como posible candidato oficial para el 2015 y, para ello, da muestras de las políticas que impulsaría en todo el país, en sintonía con las que viene llevando adelante la Casa Rosada.

Notas

[1] Véase APFDigital, http://goo.gl/aojRXN.

[2]Hutt, Víctor: “Conflicto laboral en el frigorífico Granja Tres Arroyos. Crónica de una lucha anunciada… Crónica de la lucha de clases”, Comunicado de prensa AGMER-CTA.

[3] Aparicio, Susana: “Trabajos y trabajadores en el sector agropecuario de la Argentina”, en Giarracca, Norma y Teubal, Miguel (coord.): El campo argentino en la encrucijada. Estrategias y resistencias sociales, ecos en la ciudad, Alianza Editorial, Buenos Aires, 2005.

[4] Véase http://goo.gl/j5XSln.

[5] Véase http://goo.gl/21gJJX.

[6] Véase http://goo.gl/zr2MIY.

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