Desertor. Biografía política de Enrique Gorriarán Merlo

Por Stella Grenatt.

Grupo de Investigación de la Lucha Armada en los ‘70 – CEICS

El viernes 22 de septiembre falleció . Al día siguiente, la prensa burguesa resaltaba la muerte de un “violento”, como si ésta característica fuera un atributo de ciertos individuos y no de la lucha de clases. Más allá de cualquier humanismo pacifista, nos interesa dilucidar el sentido de su militancia, de forma tal de poder elaborar un balance de 36 años de trayectoria política.

Hacia adelante

Nuestro personaje participó de todos los momentos claves del PRT-ERP, partido que intentó delimitarse del peronismo y construir una organización independiente de la clase obrera. No obstante, esta organización tuvo una estrategia política equivocada: priorizó el problema militar y la formación de un ejército, en abstracción de la situación política argentina. Gorriarán fue el cuadro que sintetizó con más claridad ese error, en su persona y en su acción. Los inicios de su militancia orgánica pueden situarse en Rosario, hacia 1968, junto a Urteaga y Pujals. En ese entonces, el PRT se debatía en la discusión acerca de tomar o no las armas. En enero de ese año el partido se dividió: PRT-El Combatiente, dirigido por Santucho y el PRT-La Verdad, liderado por Moreno. Gorriarán se quedó en la fracción de Santucho y puso en marcha los preparativos del IV Congreso de la organización, donde se fijarían las líneas del nuevo rumbo. Asimismo, comenzó tareas de entrenamiento y pertrechamiento militar que se sumaron a los trabajos en los frentes de masas que venían desarrollando desde años atrás. La nueva organización se consolidó luego de su V Congreso, del 29 y 30 de julio de 1970. Allí se votó la conformación del Ejército Revolucionario del Pueblo. Desde entonces Gorriarán formó parte del Comité Central del PRT-ERP, el órgano de mayor autoridad del partido y ocupó los escalafones militares y políticos más altos. El 18 de septiembre de 1970 intervino en la primera acción militar fi rmada por el ERP, la toma de la Comisaría 24 en Rosario. A partir de allí, su participación se desarrolló en el ámbito urbano y en el rural. Fue el organizador y el responsable político y militar de regionales tan importantes como Rosario y Tucumán. A fines del 1970, acompañó a Santucho a Chile, donde establecieron relaciones con el MIR y al año siguiente viajaron a Cuba donde estrecharon sus lazos con el PC. A su regreso, fue detenido junto a Santucho en Córdoba, en agosto de 1971. En abril del 1972, ambos fueron trasladados a Rawson, de donde se fugaron el 15 de agosto. Luego de pasar por Chile y Cuba regresaron a la Argentina. Frente a las elecciones de 1973, encabezó el sector que planteó el apoyo a la fórmula Cámpora-Solano Lima y que, finalmente, se escindió bajo la denominación de ERP 22. Sin embargo, no cuestionó la posición del su partido frente a la apertura democrática y participó en toda la etapa siguiente, signada por el mantenimiento del accionar armado.1 El PRT, además conformó el Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS) y el Movimiento Sindical de Base (MSB). Gorriarán fue una de las últimas personas en contactarse con Santucho, el día antes de su asesinato. Estaban en medio de los preparativos de la reunión que, el 19 de julio de 1976, se realizaría con Montoneros en vistas a la concreción de la unidad y a la formación de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA).2

Hacia atrás

Su trayectoria política dio un giro hacia posiciones conciliadoras a partir de la derrota de su partido. En el período abierto con las elecciones de 1973, la contraofensiva burguesa no hizo más que consolidarse. Hacia finales del ’76, “sus principales dirigentes habían sido fusilados o desaparecidos”.3 Mientras, el resto de sus militantes estaban siendo diezmados ferozmente, el PRT-ERP, como proyecto político, dejó de existir. Quienes lograron salir del país intentaron reagruparse en el exterior, nombrando un Buró Político, del cual nuestro biografi ado formó parte. Pero la organización se debatía entre dos líneas que en septiembre de 1978 provocarán su escisión. La burguesía había liquidado a los cuadros más sólidos políticamente, dejando vivos a quienes, como Gorriarán, se habían construido como elementos técnicos con escasa iniciativa política. Una vez en el exilio, profundizó relaciones con fi guras políticas y militares de diversos países, para lo cual viajó a Portugal, a Colombia, a Cuba y a Etiopía. Según sus propias declaraciones, una posibilidad era regresar, pero otra era “integrarnos a algún otro proceso revolucionario de América latina, fundamentalmente en Guatemala o Nicaragua [países agredidos] por la Doctrina de Seguridad Nacional”.4 Es así como se integró al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), donde desarrolló tareas de tipo militares y alcanzó el grado de Comandante. Luego de la victoria revistó en tareas de inteligencia para el gobierno nicaragüense y desde allí planifi có y llevó adelante la ejecución del dictador nicaragüense Somosa, en Paraguay, el 17 de septiembre de 1980. En la década de 1980, elaboró una revisión a su accionar revolucionario en los ’70, pero desde el campo burgués. En un comienzo, su crítica se circunscribió a la continuación de la actividad militar del PRT-ERP luego del ’73. Poco a poco, sus posiciones se fueron alejando más y más de las de su primigenio partido. Según sus declaraciones posteriores, él nunca habría luchado por el socialismo, sino para alcanzar una sociedad con justicia social y para enfrentar el autoritarismo. Lo suyo, desmintiendo los documentos emitidos por su propia organización5 , habría sido la resistencia armada a las dictaduras, es decir una lucha por la democracia, la equidad social y la independencia nacional. Persistiendo en estas nuevas postulaciones -y continuando en la clandestinidad-, mantuvo una doble militancia entre Nicaragua y Argentina. Hacia fi nes de 1982, sentó las bases de un nuevo proyecto político y fundó la revista Frente. Su intención era unir a todos los que “resistieron”. Entre sus compañeros de ruta, se encontraba al actual Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Más consolidado, en 1984 editó Entre todos. Publicación que operó como punto de confluencia con los futuros integrantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP). El MTP reivindicaba el nacionalismo y la democracia. Participaron también, de esa experiencia, Rubén Dri -en representación de la tendencia religiosa tercermundista- y ex militantes del PRT. En su declaración reivindicaban “una democracia participativa, una política federativa de integración nacional [y] una economía popular”.6 En 1989, en medio de la transición y en plena crisis del gobierno de Alfonsín, el MTP caracterizó que la democracia se hallaba amenazada por la posibilidad de un nuevo golpe militar, fogoneado por Menem y Seineldín.7 Para impedirlo, la organización nacionalista decidió anticiparse y copar el regimiento de La Tablada. Todo terminó en un gran fracaso. Las fuerzas del Estado fusilaron a 39 militantes del movimiento, muchos ya desarmados. Gorriarán volvió a fugarse, pero en 1995 fue detenido en México y extraditado a la Argentina. Así, permaneció detenido y fue indultado en el 2003, junto a Seineldín, por el entonces presidente Eduardo Duhalde, en medio de una crisis política. El argumento presidencial fue la necesidad de avanzar en la “pacificación” del país, en un contexto en el que “la falta de respeto de las Fuerzas Armadas a las instituciones ha desaparecido y esos grupos que querían imponerse mediante la violencia, también. Es una etapa terminada en la sociedad”.8 En el 2005 formó el Partido del Trabajo y el Desarrollo. Sus declaraciones públicas nunca dejaron de proclamar una “autocrítica” por lo actuado en los ‘70. Ésta consistía en el ya conocido arrepentimiento por haber osado desafiar al régimen burgués y las disculpas frente a sus enemigos de antaño9 , planteando abiertamente la reconciliación nacional, incluyendo en ella a sectores de las Fuerzas Armadas.10

¿Y entonces?

Este recorrido es un excelente ejercicio para verificar una de las manifestaciones de la derrota militar y política de las fuerzas que en los ‘70 desafiaron al capitalismo en la Argentina. El golpe militar del ’76 permite el restablecimiento de la plena hegemonía burguesa. Esto significó la eliminación de las organizaciones que, embrionariamente, iniciaban la lucha por el socialismo. En este camino desapareció el PRT-ERP. La vida de Gorriarán, un cuadro técnico militar y débil políticamente, que claudicó y se pasó con “armas y bagajes” al campo burgués, da cuenta de esta desaparición definitiva. En este sentido podemos afirmar que es falsa cualquier asociación lineal entre las acciones armadas de los setenta, al menos en lo que respecta al PRT, y las de la toma de La Tablada En ambos hechos los objetivos perseguidos eran diferentes, al igual que el programa de los partidos que los llevaron adelante. El problema central de Gorriarán no es que haya sido “violento”, sino que haya cambiado de objetivo estratégico: del socialismo a la democracia burguesa. Su última aparición pública fue el 8 de septiembre, en una mesa redonda en el comité central del Partido Comunista. Allí estuvo junto a Daniel De Santis, Eduardo Soares, Roberto Perdía y (no podía faltar) Patricio Etchegaray. La excusa fue la realización de un debate sobre los ´70, en torno a la proyección de un fi lm de Raymundo Gleyzer sobre Trelew. El objetivo, proclamar la necesidad de la construcción de un “frente antiimperialista que vaya más allá de las izquierdas […] compuesto por una gran diversidad de fuerzas”, según las palabras del Secretario del PC. Soares, desde su agrupación Martín Fierro y Perdía, desde la OLP, propugnan un apoyo crítico al presidente. En ningún momento de la discusión, ningún panelista consideró necesario criticar al gobierno. A menos de un año del inicio de la presentación de listas, la reunión tuvo el objetivo de propiciar un frente electoral de centroizquierda, sin una clara delimitación del kirchnerismo. Gorriarán aportó su cuota de democratismo, señalando que los combatientes de los ’70 no luchaban por el socialismo, ni siquiera por un tímido reformismo que se presenta bajo el lema de “una mejor distribución del ingreso”, sino contra… “el autoritarismo”. Su última declaración política lo encontró apoyando al elenco gobernante con los argumentos de Lilita Carrió.

Notas

1 A partir de una diferenciación entre régimen y gobierno, el PRT-ERP planteará que no atacará al segundo y que continuará sus acciones en contra de las empresas imperialistas y las fuerzas armadas. Esta posición se explicitó un documento llamado “Por qué el ERP no dejará de combatir. Respuesta al Presidente Cámpora”, 13 de abril de 1973, en De Santis, Daniel: A vencer o morir, Tomo 2, Eudeba, Buenos Aires, 2000 pp. 385-389.

2 La Organización Comunista Poder Obrero (OCPO) también formaría parte de la OLA.

3 De Santis, Daniel: Entre Tupas y Perros, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2005. p. 63.

4 Gorriarán Merlo, Enrique: Memorias de Enrique Gorriarán Merlo. De los Setenta a La Tablada, Planeta, Buenos Aires, 2003, p. 351.

5 “Resoluciones el Comité Central de diciembre de 1972”, en De Santis, Daniel: A vencer o morir, Tomo 1, Eudeba, Buenos Aires, 1998, p. 375.

6 Gorriarán Merlo, Enrique: op. cit. p. 447.

7 Recordemos que para ese entonces se habían producido el levantamiento de Rico en la semana santa del 1987 y la sublevación de Seineldín en Villa Martelli diciembre de 1988, a consecuencia de los cuales se cerraba el Juicio a las Juntas mediante los decretos de Obediencia debida y Punto final.

8 Clarín, 20-5-2003.

9 “Gorriarán Merlo pasó por Rosario a pedir disculpas por un secuestro”, La Capital, Rosario, 9-11- 2003. 10Intervención de Gorriarán en la mesa debate “La Lucha Armada en los años setenta”, realizada el 8 de septiembre de 2006 en la sede central del Partido Comunista.

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