Desarrollo capitalista, racismo y conservadurismo en EE.UU. Entrevista al historiador Charles Post

a66postJuan Kornblihtt y Fabián Harari1

¿El racismo es un vestigio de relaciones precapitalistas o es una expresión del desarrollo del capital? ¿Los trabajadores norteamericanos viven mejor a costa de los del tercer mundo? ¿Cuál es la causa del conservadurismo obrero en EE.UU.? En esta entrevista, Charles Post, especialista en la formación del capitalismo en Norteamérica, da una respuesta sumamente original.

Charles Post es sociólogo e historiador y reside en Nueva York. Es miembro de la organización Solidarity y autor del libro El camino al capitalismo en los Estados Unidos. Por esta obra, fue nominado al último premio Isaac Deutscher. En esta entrevista, analiza el surgimiento del capitalismo en EE.UU., la opresión étnica, las condiciones del desarrollo de la clase obrera, las razones de su conservadurismo, su vinculación con el imperialismo y las potencialidades de la acción actual de los movimientos como el Occupy Wall Street.

¿Podría explicar en forma breve cuál es el principal aporte de la investigación que desarrolla en su libro El camino al capitalismo en los EE.UU. y cuáles cree que son los debates políticos a los que aporta?

Creo que mi libro contribuye a dos debates políticos contemporáneos. Primero, ayuda a contestar la pregunta de por qué la clase obrera estadounidense es diferente. O, más precisamente, por qué la clase obrera estadounidense nunca desarrolló un partido de los trabajadores independiente. Segundo, pienso que el libro contribuye a una discusión marxista sobre la raza y el racismo en los Estados Unidos. Específicamente, al plantear que la revolución burguesa fue completada espero poder situar la discusión de la opresión (en especial hacia los afroamericanos y otra gente de color) fuera del marco de la “opresión de nacionalidades” enraizada en relaciones sociales de propiedad precapitalistas. Al contrario, la raza y el racismo deberían ser mirados como productos del desarrollo del capitalismo. Es solo en el contexto de una sociedad capitalista desarrollada, donde la mayoría de la población es libre e igual frente a la ley, que la raza –la idea de que la humanidad está dividida en distintos grupos con características inmutables que hacen a unos “superiores” y a otros “inferiores”- es inventada como una forma de explicar por qué solo la población de descendencia africana es esclava. La competencia capitalista, especialmente la competencia en el mercado de trabajo, provee un ambiente fértil para la continua reproducción del racismo, en la medida en que los trabajadores y los capitalistas buscan usar la raza como una forma de organizar la competencia por puestos de trabajo.

¿En qué medida puede decirse que en EE.UU. se produjo una revolución burguesa? ¿Cuándo puede decirse que comienza y cuándo se cierra ese ciclo?

Uno de los objetivos centrales de El camino al capitalismo en los Estados Unidos es plantear que la revolución burguesa -una revolución que establece un Estado específicamente capitalista y promueve la acumulación de capital- fue completada para 1877. La abolición de la esclavitud (aunque fue reemplazada por otra forma no capitalista: la aparcería), la centralización radical del Estado capitalista en los Estados Unidos y el impulso a la expansión geográfica de la industria y la pequeña agricultura capitalista, marcan la finalización de la revolución burguesa en los Estados Unidos. La continuación de la opresión racial a los afro-americanos, después de la guerra civil, tiene su raíz en relaciones sociales de propiedad capitalistas, no en remanentes de relaciones de clase precapitalistas.

Desde la década del ’90, los historiadores han venido insistiendo en quitar todo contenido revolucionario y de clase a las revoluciones de los siglos XVIII y XIX, transformándolos en una cuestión de discursos e identidades ¿cuál es la situación en EE.UU. y cuáles son los debates que allí se dan?

No soy precisamente un experto en los debates históricos sobre los orígenes de la Revolución Norteamericana. Sin embargo, la mayoría de las interpretaciones de la Guerra Civil de los Estados Unidos, si bien no directamente influenciadas por el post-estructuralismo y el post-modernismo, tienden a enfatizar factores “no-sociales”. La interpretación social de Beard2 sobre la guerra –que enfatizaba el conflicto entre el sector de los “negocios” y el sector “agrícola”- fue desacreditada en los años ‘40 y ‘50. Desde ese entonces, las dos interpretaciones dominantes de la guerra tienden a enfatizar ya sea la demagogia política (una “generación incompetente” de políticos exacerbaron las diferencias de distintas secciones de la clase dominante llevando a la guerra) o el trastorno de la “identidad” nacional homogénea de los Estados Unidos, con la inmigración masiva de católicos irlandeses, después de 1840. Los análisis marxistas de la guerra, desde los ‘70 (Eric Foner, John Ashworth), si bien relacionan los crecientes conflictos políticos de las décadas de 1840 y 1850 con los efectos ideológicos de la esclavitud y el capitalismo, tienden a minimizar las contradicciones económicas entre la expansión del capitalismo y la esclavitud. Mi trabajo trata de enraizar los conflictos de clase que culminan en la guerra civil en la creciente incompatibilidad de la expansión de la esclavitud con el capitalismo después de 1840.

¿Cuál es la particularidad de este desarrollo del capitalismo en los EE.UU. en relación a las otras naciones que fueron colonias?

Pienso que hay algunos temas en mi libro que tienen más resonancia general para otras antiguas colonias. El análisis de la especificidad de la esclavitud de las plantaciones en los siglos XVIII y XIX aclara no solo la cuestión de la esclavitud de plantación en Brasil y el Caribe, sino también al problema del trabajo “no libre” en el capitalismo temprano. Específicamente, espero que mi análisis nos permita diferenciar distintas formas de trabajo “no libre”: la esclavitud en sentido estricto, productores campesinos sujetos a coerción extra-económica o rentas no capitalistas y otras formas varias de trabajo asalariado legalmente constreñido. El otro tema, que se aplica a varias “colonias de colonos blancos” (y posiblemente al Cono Sur de América Latina, especialmente Argentina y Chile) es sobre las condiciones bajo las cuales los productores rurales que son legalmente libres están o no sujetos a la “coerción mercantil”. En otras palabras, cuáles son las condiciones bajo las cuales los productores agrícolas se ven o no se ven obligados a especializar su producción, introduciendo herramientas y maquinaria que ahorren trabajo y, a su vez, acumulando tierras y herramientas.

¿Cómo afectan estas particularidades a la formación de la clase obrera en los EE.UU.?

Al igual que mi compañero Kim Moody3, no pienso que las divisiones raciales –entre inmigrantes de descendencia europea y afro-americanos o entre los mismos inmigrantes europeo-americanos previo a la segunda guerra mundial- sea la clave para entender el fracaso de la clase obrera norteamericana en producir una organización política independiente, ya fuera esta una de tipo reformista. Las divisiones raciales en la clase obrera son un aspecto de todas las sociedades capitalistas, así como lo es la confrontación competitiva entre los trabajadores como vendedores de fuerza de trabajo. Empero, la continua movilidad geográfica de capital y obreros en los Estados Unidos durante las décadas de 1870 y 1880 socavó el desarrollo de sindicatos nacionales y partidos independientes de la clase obrera (si bien estos eran pequeños) que emergieron en Europa y Japón durante estos años. Dicha movilidad estaba enraizada en la especificidad del “camino estadounidense”: la expansión geográfica de una frontera “agro-industrial”. Para la década de 1890, solo los sindicatos de trabajadores calificados, que pudieron establecer monopolios en los mercados de trabajo urbanos (trabajadores de la construcción y camioneros intra-urbanos), sobrevivieron. Los líderes de estos sindicatos desarrollaron una ideología de sindicatos corporativos, basada en que el único propósito de los sindicatos era incrementar el precio de la fuerza de trabajo de sus miembros y que la política era un problema pragmático de castigar a los “enemigos” (los republicanos) y recompensar a los “amigos” (los demócratas).

En relación a esto, en un artículo reciente usted discute la idea de la existencia de una aristocracia obrera que se reproduzca en base a la explotación de los obreros de los países del llamado “Tercer Mundo”. ¿Podría desarrollar este argumento y señalar qué implicancias políticas tiene?

Elaboré una discusión en detalle sobre esto en un número reciente de la revista inglesa Historical Materialism4. Brevemente, no hay evidencia de que salarios diferenciales entre trabajadores en el Norte global, o entre trabajadores del Norte global y del Sur global, sean el resultado de “super-ganancias” derivadas del dominio de Gran Bretaña del siglo XIX en el mercado mundial, de inversiones imperialistas en el Sur global o de corporaciones monopólicas. Aun más importante es el hecho de que históricamente los salarios más altos no han llevado al conservadurismo y reformismo en los trabajadores. De hecho, los trabajadores mejores pagos históricamente han estado entre los trabajadores más combativos y militantes, frecuentemente formando parte de la base social de las corrientes políticas revolucionarias y radicales a lo largo de los siglos XIX y XX. Puesto en términos simples, las raíces del conservadurismo y el reformismo de la clase trabajadora no se encuentran en los “sobornos” que se pagan a un grupo “privilegiado” de trabajadores, sino en la estructura de las relaciones sociales capitalistas.

Si no es la existencia de una aristocracia obrera, en el sentido planteado por muchos marxistas, ¿a qué responde el conservadurismo de la clase obrera estadounidense en las últimas décadas?

Las raíces del conservadurismo y la pasividad de la clase trabajadora en los Estados Unidos se encuentran en la consolidación de un sindicalismo empresario burocrático y la desaparición de una “minoría militante” e independiente de trabajadores tras la segunda guerra mundial. La adopción por parte de los oficiales obreros –con el apoyo de la principal organización obrera combativa, como el Partido Comunista- del “compromiso de suspensión de huelgas” durante los tiempos de guerra, promovió la centralización burocrática de las nuevas relaciones industriales, formadas durante las huelgas generales de la década de 1930. El tomar medidas drásticas contra las tradiciones de “huelgas rápidas” por agravios en los lugares de trabajo e imponer los procedimientos burocráticos de arbitrajes legales de agravios durante la guerra, permitió a los oficiales de la CIO5 “domar” a las bases de la militancia. En la inmediatez del período de posguerra, los burócratas de la CIO se volvieron en contra de sus antiguos aliados en el Partido Comunista, cuyos lazos con trabajadores militantes habían sido debilitados fatalmente por la forma en que el partido apoyó romper huelgas en tiempos de guerra. La subsiguiente purga de los sindicatos, efectivamente, diezmó el radicalismo político de la clase obrera estadounidense.
Si bien los sindicatos burocráticos pudieron “proveer bienes” en forma de salarios más altos y mejores beneficios (pero sin defender las condiciones de trabajo), durante el ciclo de auge que terminó a mediados de los ‘60, sus miembros fueron instigados a permanecer pasivos y dejar que los oficiales de los sindicatos se encargaran de “cuidar” las negociaciones y los agravios. La incapacidad de los líderes sindicalistas, combinada con la radicalización de jóvenes trabajadores en los ’60, produjo una ola de huelgas salvajes (es decir, no oficiales) entre 1965 y 1975. Este movimiento de huelgas fue derrotado por una variedad de razones, siendo una de las más importantes la debilidad política de la nueva capa de líderes de taller que no tuvieron una generación previa de políticos radicalizados de quien aprender y, a su vez, la punzante ofensiva de las patronales desde mediados hasta fines de los ‘70.
La ola continua de derrotas, la creciente caída en los niveles de sindicalización, etc., explican la pasividad de los trabajadores en los Estados Unidos. Faltando la capacidad para actuar colectivamente como productores organizados contra el capital y el Estado, la mayoría de los trabajadores optaron por actuar como vendedores de fuerza de trabajo en la competencia, tratando de defenderse de segmentos más débiles de la clase obrera. Dicho de otra manera, trabajadores que estaban relativamente en mejores condiciones (blancos, hombres, nativos) intentan defender su nivel de vida y condiciones de trabajo en declive a expensas de trabajadoras y trabajadores en condiciones relativamente peores (gente de color, mujeres, inmigrantes), lo que fomenta el racismo, el sexismo y la xenofobia dentro de la clase obrera6. La creciente fragmentación de la clase obrera, en los Estados Unidos y globalmente, es un efecto -y no la causa- del debilitamiento de la organización y actividad de la clase obrera.

En los últimos años aparecieron movimientos, en particular de los inmigrantes o el Occupy Wall Street, ¿cuáles son sus perspectivas?

La emergencia del movimiento “Occupy”, así como el levantamiento en Wisconsin en febrero y marzo del 2011, marcan un importante punto de inflexión. Ambos demuestran que una capa considerable del pueblo trabajador y de la juventud está dispuesta a protestar contra los efectos del neoliberalismo y la actual crisis económica. Estos movimientos han estimulado a la pequeña y asediada minoría militante en el movimiento obrero a promover una mayor solidaridad con otros trabajadores, mayor militancia en contra de las patronales y el Estado y una mayor democracia en los sindicatos. Los registros para la conferencia bianual organizada por Labor Notes [7], que se realizará en Chicago del 4 al 6 de mayo de este año, son un claro indicio de un creciente número y una mayor confianza de un núcleo de activistas en el movimiento obrero. En definitiva, la reorganización de esta minoría militante será el factor decisivo para confrontar la hegemonía del sindicalismo empresario burocrático y reavivar un movimiento obrero político y militante en los Estados Unidos.

Existe una fuerte influencia del keynesianismo de izquierda en esa minoría militante, incluso muchos “marxistas” hacen concesiones a ese tipo de ideas para no quedar aislados, ¿qué opina al respecto?

Pienso que hay dos aspectos sobre cómo los marxistas deberían enfrentar la influencia del keynesianismo de izquierda en la minoría militante. Primero, de una manera educativa necesitamos explicar por qué la economía keynesiana –y otras formas de “sub-consumismo”- son teoréticamente incoherentes y al mismo tiempo empíricamente erróneas. Pienso que aquí el trabajo de Anwar Shaikh, de la New School for Social Research, es esencial. Segundo, necesitamos argumentar en los movimientos obreros y sociales en contra de las tácticas y estrategias basadas en el keynesianismo de izquierda, respecto de que podemos forjar alianzas con capitalistas “progresistas” o fiarnos de las fuerzas del reformismo sindicalista oficial (burócratas, políticos social-demócratas y liberales, etc.) para luchar contra el neoliberalismo. Solo las luchas militantes y masivas, incluyendo aquellas que realmente interrumpan la producción social, van a poder derrotar los ajustes y la austeridad.

Notas:

1 Traducción de Leonardo Kosloff.
2 Charles Austin Beard es uno de los historiadores norteamericanos más influyentes del siglo pasado, autor de El auge de la civilización norteamericana.
3 Véase www.isj.org.uk/index.php4?id=466&issue=119.
4 Véase http://faculty.bmcc.cuny.edu/faculty/upload/EXPLORING%20WORKING%20CLASS%20CONSCIOUSNESS%20HM%2018.3.pdf.
5 Congress of Industrial Organizations (Congreso de Organizaciones Industriales): antiguo sindicato federal que unía a los sindicatos industriales de Estados Unidos y Canadá de 1935 a 1955. En 1955 se unió con la AFL, “American Federation of Labor”, para formar la AFL-CIO, la central que representa a casi todos los trabajadores sindicalizados hasta el día de hoy.
6 Para una presentación más detallada de este planteo ver http://www.solidarity-us.org/site/node/129
7 http://labornotes.org/

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